Respeten sus progreleyes y no sean contradictorios censurandome.

El Congreso no promulgará ninguna ley con respecto a establecer una religión, ni prohibirá el libre ejercicio de la misma, ni coartará la libertad de expresión ni de la prensa; ni el derecho del pueblo a reunirse pacíficamente y de pedirle al Gobierno resarcimiento por injusticias.
(Primera Enmienda de la Constitución de los EE.UU., ratificada el 15 de diciembre de 1791.)



Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión.

Articulo 19 de la Declaración Universal de los Derechos humanos, adoptada por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 10 de Diciembre de 1948 en Paris.



- 1. Toda persona tiene derecho a la libertad de expresión. Este derecho comprende la libertad de opinión y la libertad de recibir o comunicar informaciones o ideas sin que pueda haber ingerencias de autoridades públicas y sin consideración de fronteras.

-2. Se respetan la libertad de los medios de comunicación y su pluralismo.

(Artículo II - 71; Título II concerniente a Libertades del Tratado para el que se establecia una Constitución Europea)

miércoles, 22 de mayo de 2019

Las reventadas



  Si tenés tiempo y algo de paz, yo te regalo una verdad: no hay más amor que vos. No busqués, no; no mientas más: en vano hablar de eternidad. Jugar, ganar, perder, decir. Simulacros y ningún dios. Instantes tan, instantes tan; las almas y mil sombras más.

  Ecos de sol, ser superior, ego de Dios, yo no lo soy...

Menos mal



  La voz que nadie quiso escuchar, el suburbio al que no fuiste, la tarde olvidada por más y por menos. Dichos que salen y personitas que ingresan a la ciudad de la imaginación. Todo cuando, todo entonces. El arte de burlar el mandato de la utilidad.

   Jugamos a ser mortales.
  

martes, 21 de mayo de 2019

El boliviano milagroso



  Salí a correr bajo el sol y luego estiré las piernas. Me encontraba pensativo, - cosas de la vida - tal vez un poco triste, no sé. Cuestión que Dios me mandó una señal increíble: pasó un boliviano con una remera que decía - letras blancas, fondo negro - lo siguiente: "Don't look back" ("no mires atrás", según mi traducción libre). El amerindio me miró y caminó hacía mí. Yo lo observé atentamente, conectado a sus ojos. Parecía que iba a preguntarme algo, pero se fue. Tuve ganas de contarle de este milagro al santo del Altiplano, aunque me abstuve por miedo a que me crea un loco. Desde ya, por el poder que me confiere la Santa Iglesia Católica, declaro a este buen hombre  Amigazo de Jesús. La verdadera raza es la del espíritu. Las diferencias étnicas son meros accidentes, apariencias de la carne. Algún día, todos habremos de comparecer ante el Señor despojados de rasgos mundanos. Almas al descubierto. Y, en el glorioso Día de la Resurrección, los cuerpos se verán totalmente diferentes a como los conocimos a lo largo de los siglos. La gracia divina hará nuevas todas las cosas. Posdata: esa consigna, "Don't look back", me hizo acordar a una hermosísima canción de Oasis: "Don't Look Back in Anger", tema que me toca cada vez que lo escucho. Anyway, estos hechos acontecieron en Lugano 1 y 2, frente a la pista donde se expiden las licencias de manejo. ¡Qué loco cómo en un rincón oscuro de la Ciudad se dieron cita este servidor, un hermano originario, el recuerdo de una canción inglesa y el espíritu profundamente judeo-cristiano que me sostiene día a día! Como diría mi amigo Pancho Ibañez, citado también por Cristina Fernández de Kirchner, "todo tiene que ver con todo". Hijos míos, sepan que nunca caminarán solos. La bendición del Padre Celestial descienda sobre todos ustedes.

El Milton Friedman del amor



Yo soy el Milton Friedman de los consejos del corazón: pura política de shock. Un amigo tenía una novia obsesiva y manipuladora. Le dije que la flete. Tiempo después, se cansó de culear. Otro amiguín se lamentaba por una tatuada porreada que vivía en una nube de pedo. Di mi parecer: "Es una reventada, no sirve". El muchacho estuvo un tiempo mal, pero luego viajó a Europa y tuvo muchísimos logros. Así puedo dar varios ejemplos. Es importante ser un verdadero Chicago boys. Nada de andarse con chiquitas. Ahora bien, me dirán que yo no aplico recetas exitosas en lo personal. Pasa que "en casa de herrero, cuchillo de palo". Yo sirvo a mi prójimo. Eso por un lado. Ya di el panorama sobre la parte del ajuste, mi favorita. ¿Y el "crecimiento" en el amor y el sexo? También he formado y salvado relaciones cuando lo creí oportuno. Dios me ha dado el don de clarividencia.

Machotes y machotas



  También doy consejos a mujeres. No faltará la boluda pañueluda verde que me diga que se pasa mi opinión por el culo (manía anal que tiene). A pesar de los agravios, sigo con mi don profético, a lo Juan el Bautista. En ustedes, señoritas, la cuestión pasa por no elegir al macho alfa. El alfa deja, miente, traiciona y maltrata. A ustedes se les moja con el malote machote del barrio. Pero no sirve. El chacalito del grupo hace mal. Conviene apuntar hacia los nerds. Éxito asegurado.

Nicolás Inmaduro



¡Muy bien el Stalin bolivariano! Cuando se termine su mandato, puede hacer de dictador en películas y series de Netflix. Tiene la imagen, el bigotito despótico, el atuendo colorido y la actitud de hombre perturbado mentalmente.

Recontraamor



  Yo tenía un profesor en la facu que una vez usó la expresión "te recontraamo" para explicar el tema de los prefijos. Desde ese lejano invierno de 2013 en que escuché esa maravilla lingüística, sueño con poder utilizarla: "¡Te recontraamo!" Luego viene un beso apasionado. ¿No es genial la frase? Igual, dudo de que pueda llegar a emplearla alguna vez. Creo que me recontraamaré a mí mismo hasta el fin de mis días...

lunes, 20 de mayo de 2019

Título para el blanco



    Ala dura no puede volar, no quiere volar. Cae. Intenta revertir el morir de la posición inicial, pero no lo consigue. Persiste el descender. Hasta tocar tierra. Hundimiento. Abajo, una flecha que recorre el camino contrario al cielo.

  Conozco el llanto a vos...

 

David Fiascovich (Capítulo V - No te matarán)



  El televisor se encendió solo en la casa de David Fiascovich. Un canal informativo anunció, con una música alarmista, una noticia de último momento. El conductor del programa se puso serio y comentó a la audiencia qué había pasado hace instantes: "En este momento, Pedro Garnero, hombre fuerte del sindicalismo nacional, se encuentra internado en terapia intensiva tras ser atacado a balazos en los cruces de las Rutas 99 y 201. Fuentes policiales indicaron que podría tratarse de un ajuste de cuentas. La agresión se produjo en horas de la madrugada del día de hoy. El único parte médico hasta ahora señala que el paciente se halla en estado reservado. Ampliaremos". Luego, la programación continuó con entrevistas a modelos, consejos para tener las nalgas turgentes, recetas de cocina, trucos sexuales e historias de niños que quieren ser niñas. Todo Notas suele alternar entre lo frívolo y lo importante como si nada. Cualquiera queda con los ánimos alterados luego de ver cadáveres y culos de actrices casi al mismo tiempo. Ansiedad, consumo, miedos...

  David Fiascovich odiaba los canales de noticias. Prefería informarse con diarios. Creía que la tele era demasiado estimulante. En cambio, con la lectura, pensaba que podía llegar a filtrar algo de tanta realidad en exceso. Una vez, Pedro "Carnero" Garnero, cuando eran amigos, mucho antes de la pelea en la Plaza Leonardo Mattioli, le había dicho que en los monoblocks de Peronia el viento corre más fuerte que en otro lugar porque, "según un principio de la física, la masas masas de aire tienden a acelerarse cuando son comprimidas por las estructuras de los edificios". Esta explicación del carnicero, sindicalista y exboxeador le había quedado saltarina en la cabeza. Creyó que podía aplicarse a cualquier cosa. Por ejemplo, los medios: toman un hecho, real o imaginario, y lo aprietan tanto que salta como un líquido cuya botella es estrangulada con las dos manos. Todas estas comparaciones tenía pensadas escribirlas alguna vez. De hecho, en los libros que llegó a publicar años después, figuraban conceptos semejantes. Los fenómenos existen, están ahí, pero determinados factores pueden retardarlos o acelerarlos. 

  El joven Fiascovich entendió que la tele no se prendió sola así porque sí. Una voluntad lo quiso, la misma que regía su vida desde hacía unas semanas. No cuestionó. Intuyó que debía ir al Hospital Ernesto Guevara a ver a su amigo-enemigo. Más allá de la pelea en la plaza, que no la quiso ni supo su causa, sentía aprecio por el "Carnero" Garnero. En los días tempranos de la adolescencia, supo cuidarlo como a un hijo y darle consejos. Pero, lamentablemente, mujeres chismosas y resentidas metieron cuña entre los dos varones, que ya no habrían de compartir asados, cervezas y charlas nocturnas sobre la vida, la calle, el sexo, la política y los excesos. 

  David miró el celular, por costumbre. Un mensaje: "Tenés que ir al hospital a visitarlo". Eso nada más. De número desconocido. Comió un poco de fiambre que tenía en la heladera, tomó una taza de café y un vaso de agua y se fue. Se puso el mismo pantalón y la misma camisa que el día de ayer. Eso sí: se bañó. Creía que el día empezaba luego de la ducha matinal. 

  Ya arriba de la moto, lamentó mucho lo que le sucedió a su amigo y enemigo. Recordó los partidos de fútbol, las conversaciones sobre temas varios, las anécdotas de la cárcel que le contaba el carnicero y sindicalista. Todavía no terminaba de llegar el sol a la Ciudad. Eso aumentaba la sensación de angustia. 

  Al llegar al Hospital Ernesto Guevara, nombre de médico al fin y al cabo, un hijo de Garnero lo estaba esperando, apoyado contra una pared: "David, vamos a entrar por atrás. Acá hay muchos periodistas y policías y te van a ver. Piensan que puede venir uno a rematarlo". Fiascovich siguió a Juan Domingo Garnero en esa vuelta manzana cargada de un silencio incómodo. 

  Una vez en la sala de internación, Fiascovich vio muchas mujeres: las pasadas, presentes y futuras de la vida de Garnero. También se encontró con varios hijos suyos, como diez entre varones y mujeres de distintas edades. Hasta dos bebés muy pequeños. El "Carnero" solía decir que era "el Abraham de los barrios: mi descendencia es incontable, como las estrellas del cielo".  La numerosa escena familiar confirmaba estas palabras, dichas en días de vino y juerga. 

  Toda la gente allí presente, incluyendo dos médicas y dos enfermeros, querían que David Fiascovich dijera algo. Para eso había venido. Hasta expresidentes se acercaron a ver el estado de salud de uno de los hombres más pesados de la Argentina. El joven visitante, ante las miradas impacientes, improvisó: "Gente, me duele mucho todo esto. Yo lo quiero como a un padre y eso lo saben, más allá de la pelea de la plaza, que no organicé yo. Dicen que se dio por plata, por apuestas. No importa. No me sentí bien al luchar contra Pedro. No piensen otra cosa. Por otro lado, creo que va a estar bien en unos días. Tenemos que rezar."

  La familia y el personal del hospital lloró al escuchar estas palabras. Fiascovich se dispuso a irse, pero no sin antes agregar algo más: "Este viejo adversario despide a un amigo". Luego de eso, se acercó al paciente, entubado con respirador artificial, cables, sueros y sondas, y le tocó la mano. No pudo evitar emocionarse. Nunca creyó que habría de pronunciar la frase de Balbín en el funeral de Perón. Se escucharon aplausos. Las médicas pidieron calma. Personal de seguridad tuvo que desalojar la sala ante tantas ruidosas manifestaciones de dolor que se sucedieron. 

  Fiascovich no consideraba a Garnero un adversario. Pero le nació decir eso a sabiendas de que la gente creía que había una fuerte enemistad entre el "Carnero" y el joven. 

  A las 10 a.m., David Fiascovich llegó a la oficina. Chzantún lo esperaba de pie, en la entrada del rascacielo de la consultora que lleva su nombre. 

- David, sé que estás mal. Hoy no quiero que trabajes. Descansá. Te deposité algo de plata de más en tu cuenta. Quiero que estés bien. Hoy no hagas nada. Pero mañana andá a ver a Marcelo Levi. Me dijo que tiene algo importante para darte.-

- ¿Y cuándo me reincorporo al trabajo entonces? -

- Cuando vos quieras y puedas. La prioridad no pasa por ahí. Vos hacé caso y no cuestiones. Sabés que nunca vas a encontrar jefe más generoso que yo. Andá antes de que me arrepienta, pibe. Yo también estoy conmovido. Garnero es amigo mío desde hace veinte años.-

  David se fue a su casa y pasó el día ahí. Comió, durmió una siesta, hizo gimnasia y habló por teléfono con familiares y amigos de Garnero. Parece que evolucionaba favorablemente con el paso de las horas. Tres tiros recibió: uno en el pecho y dos en el abdomen. 

  Al día siguiente, bien temprano, David se acercó al negocio de Marcelo Levi, el comerciante judío. Un hombre del cual no se sabía la edad por su aspecto juvenil. Aunque se sospechaba que llevaba unos cuantos años en su haber por la larga historia de vida que podría deducirse de sus anécdotas: soldado en Israel, gigolo en Europa, vendedor de coches en México, ajedrecista en la India, actor porno en California, seguridad en una discoteca en Londres, profesor de hebreo en España, instructor de kravmaga en Brasil. Tuvo más trabajos todavía. Pero ya sería muy largo de enumerar. La barba candado, los ojos pardos y la risa pícara, más el pelo bien oscuro ensortijado, le daban un aire de sensualidad y misterio. Dueño de una envidiable delgadez, solía vestir ropa ceñida al cuerpo, marcado por ejercicios de todo tipo. Fiascovich le decía "El Demonio" por su aspecto refinado y enigmático. Al merecedor de tal apodo no le gustaba esa referencia. Se creía un tipo común con algo de suerte, nada más.

- Buen día, Señor Don Levi. -

- Buen día, idiota. -

- Yo te saludo con amabilidad porque después te enojás y me querés patear las bolas. - 

- Me enoja que me tomes de estúpido. Escúchame una cosita, Fiascovich, el tiempo es plata y no puedo pasarme la mañana con un chistoso. Lo que pasó con Carnero es grave y vos vas a hacer justicia. En el depósito hay una pantalón negro deportivo y una campera del mismo color muy abrigadita. Ropa blindada israelí. Te vas a poner eso y, mañana por la tarde, a la hora en que los delincuentes duermen la siesta, vas a atacar Villa Infierno. Tenés que poner al "Loco" Cristóbal y al "Turrón" González. A todos los que están con ellos también los vas a matar. Solamente tenés que perdonar a los niños. El resto, para el otro lado. Es gente muy peligrosa.-

- ¿Vos estás loco? ¿Qué fumaste, Demonio? -

- ¿Viste que vos estás con esto de cambiar los Diez Mandamientos? Hoy te voy a dar uno nuevo: "No te matarán". Vas a estar bien. Hacé lo que tenés que hacer. No preguntes demasiado. Vos sabés que hay una voluntad más allá de nosotros que está jugando esta partida. Somos piezas de ajedrez nada más. La otra opción es que abandones el juego y vuelvas a una vida chata, rutinaria. Se te está ofreciendo la posibilidad de ser el héroe de una novela.-

  David Fiascovich abrazó en silencio a Marcelo Levi y se fue a pie hasta su casa. Dejó la moto en la puerta del negocio. Sintió necesidad de caminar y de ver mutar la mañana fresca en mediodía templado. Sabía que ya no iba a ser el mismo. Al día siguiente, una gran misión lo esperaba...  

domingo, 19 de mayo de 2019

Lugano 1 y 2 decir

                                         


  Ayer le robaron la motito al boludo de Carlitos. Ahora anda en bicicleta, ¿mañana andará en chancleta? Vos, luganiense del siglo XXI profundo, o tal vez del siglo XXII, dirás si el mundo se llenó de robocops sin ley - “un policía hecho en Detroit” - o si una guerra de fuegos de artificios te ha dejado a oscuras, rodeado de hombres nacidos buenos y transformados en malos por la sociedad (Lugano, el barrio ciberpunk de The Last Man).

 Te escribo así, entremezclado de tiempos, sucesos y personas, porque tu cabeza será más que Google, ese dios del ahora de esta composición.

  Ser del futuro, harás un viaje al corazón de las tinieblas que hoy nos envuelven y dirás, junto a un autor pasado, foráneo, que “éste también fue uno de los rincones más oscuros de la Tierra”. En tu día, el Riachuelo brillará más que el Támesis, joya inglesa que mi argenta mirada contempló en una visita en 2018 (con mezcla de envidia y admiración, me acerqué a la capital de un imperio que me arrebató el suelo más querido de la Patria en la extensión).

  Nuestro Riachuelo, oculto por el Autódromo, allí donde vivieron los primeros habitantes de la Ciudad, querandíes que la historia ignora. ¿Cuántas veces, en Parque Sur, habremos pisado los espíritus de una civilización de la cual renegamos? ¿Qué dirás vos de mí, de nosotros, vecinirijillo del futuro? ¿Sentirás vergüenza de nuestras costumbres? ¿Será que las terrazas de los monoblocks sabrán albergar huertas orgánicas que alimentarán a una población vegana? ¿La parrillita de Roca y Escalada se convertirá en un museo de esta bárbara era de especismo, de animalitos que perecen en campos de exterminio? Soy choriadicto, pero no dejo de sentir algo de pena por esas vaquitas ajenas que sacian el hambre de sangre de millones. Anyway, ¿el mundo marcha inexorablemente hacia el veganismo?  

  ¿Qué muertes verá el barrio en cuyas entrañas nació la aviación en la Argentina? Con los años, nuestra generación, la última en pelotear en los quinchos, vio cómo estos últimos se transformaron en cocheras; por ejemplo, el Edificio 50. Los autos como nuevos hijos, bajo techo, en una ciudad de la furia que deja a varios pernoctar bajo las estrellas. Hoy, niños reunidos en torno a la Play. Tutoriales de videojuegos hechos por tipos barbudos para criaturas de siete años. “Cambia, todo cambia”. Pero tal vez una esencia permanece, ¿no? 

  ¿Cómo será el delito en el futuro? ¿O no habrá tal cosa en el marco de un mundo igualado en el totalitarismo? Un vecino mío tenía un monito de circo que se metía, a través de las ventanas, en otros departamentos y se llevaba de todo. ¿Los drones desempeñarán mejor el noble oficio del hurto? Estimo que sí. Porque el monito, en vez de traer objetos de valor, muchas veces se contentaba con bananas. El dueño, iracundo, lo reprendía: “¡Mono tonto estúpido!” Con pequeños aviones no tripulados, se tornará más sencilla la faena de entablar amistad con lo ajeno. No faltará, quizás, una pandilla de “cazadrones” que se junte con el fin de robarle al ladrón para tener cien años de perdón. Veo a esos niños del futuro, hijos de laboratorio rubiecitos de ojos azules, como la Juventud Nazi de los puentes peatonales. Pequeños émulos de Hitler, querrán conquistar más y más. ¿Los drones capturados serán enviados a Soldati para jorobar a nuestros eternos rivales?

  Imagino a las torres de Lugano como jardines colgantes de Babilonia: en vez de paredes grises, verdes. Verdes de vida, de vegetación, de los pañuelos de aquellas que buscarán donantes arios de semillitas. Sí, Amsterdam se recreará en nuestra patria chica. “Será eterna la flor”. O el flash. Tal vez nuestros bloques de viviendas se revistan de paneles solares. “Edesur” no existirá en el léxico de las futuras generaciones, griegos perfectos y crueles a los dioses semejantes.

  Lugano, Torre de Babel; Lugano, torre de baba que se me cae al ver a sus reinas pasar. ¿Qué será del desfile de modelos de la calle Chilavert? ¿Se convertirán las hijas de estas bellas que nunca me dieron bola en musulmanas tapadas de la cabeza a los pies? Los tiempos han visto mudanzas enormes, regresiones, avances y revoluciones. ¿Y si unos piratas somalíes desembarcan en Puente La Noria y decretan un Estado islámico? ¿Estará el autor de estas líneas entre los cagones presentes? ¿Qué tan larga vida nos dará la medicina de este siglo?

  Veo un asentamiento humano en la Luna que le pide a los habitantes de Lugano 1 y 2 jugar al “prende y apaga la luz”. ¿Será? ¿O estaré divagando producto de la contaminación del aire y la ineficiencia de ACUMAR? Tranqui, no desayuno whisky. No tengo plata. Soy así de loquito, blanco de todo el bullying habido y por haber.

  Voy a parafrasear a un literato de los barrios chetos: “A mí se me hace cuento que empezó Lugano: yo lo juzgo tan eterno como el aire y el agua”. 

  Lugano 1 y 2 dijo, Lugano 1 y 2 dice, Lugano 1 y 2 anda diciendo, Lugano 1 y 2 dirá. Yo creo que Lugano 1 y 2 es un decir - así, en infinitivo, en infinito - y, de alguna manera, todo decir es un hacer. Mis saludos a los vecinos del futuro, mi sentido homenaje a los que ya no están.    

miércoles, 15 de mayo de 2019

Argentina y las drogas



La Argentina no tiene futuro. Las nuevas generaciones nacen con droga en sangre. "Zombies", según José Luis Espert. El alcohol y el tabaco a temprana edad, más el hacinamiento y la promiscuidad, forman parte de una cultura de la decadencia que ataca a una gran porción de la niñez y la adolescencia. Padres y abuelos que nunca trabajaron, que siempre se han movido en el hampa, engendran más hermanitos que crecen sin esperanzas. El país, independientemente de las coyunturas económicas venideras, va a afrontar graves problemas de adicciones y enfermedades de transmisión sexual. La inseguridad tenderá a incrementarse. La violencia urbana ya no podrá soportarse. Las calles de las ciudades se verán tapadas de cadáveres. ¿Mi consejo? Emigrar. Ahora o dentro de un par de añitos. Quedarse y pensar proyectos a largo plazo no me parece una opción razonable. La única solución política y social posible ante un descalabro de esta magnitud es un régimen totalitario. Hay problemas de fondo que solamente un Estado fuerte es capaz de solucionar. La economía de mercado puede mejorar muchos indicadores, pero no desarrollarse en una comunidad cuyos hijos están con la cabeza quemada. Los paquitos necesitan granjas de rehabilitación. Anyway, Dios se apiade de nosotros...

Una anécdota sobre David Fiascovich (Daniel Chzantún)



  Me suelen preguntar mucho por David Fiascovich. Hoy es un "influencer", un artista, un escritor reconocido, un joven intelectual de renombre. Pero hubo una época donde sirvió como chepibe en mi empresa. No siempre se dedicó a viajar por el mundo y dar conferencias sobre varios temas. Sin embargo, cuando se desempeñaba bajo mi cargo, ya demostraba dotes de gran actor...

  Una mañana de 2019, bien temprano, organizamos un desayuno de trabajo para inversores extranjeros. En el salón de usos múltiples de mi compañía. Quisimos dar una imagen de austeridad en medio de la crisis que atravesó el país durante esos años. Creí que nadie cuestionaría la decisión de evitar hoteles y otros establecimientos suntuarios. Pero Adolf Hitler me esperaba con chistes y burlas antisemitas...

- Señores, el judío Chzantún no quiere pagar un hotel de categoría, tal como ustedes se merecen. ¡Esto es inaudito! Solamente le importa ahorrar a este nefasto individuo.-

  No sabía en ese momento que Fiascovich se escondía detrás de ese acento alemán impostado y el bigotito de utilería. Mi esposa me susurró al oído que se trataba de nuestro empleado predilecto, un hijo para nosotros, que no pudimos concebir. Sinceramente, sentí mucha vergüenza y bronca al ver la payasada de uno de los nuestros. Sin embargo, todos los invitados reían y festejaban las ocurrencias del "Führer". Temí que muchos de mis socios, miembros de la Colectividad Judía igual que yo, desistieran de efectuar negocios con Chzantún Consultores. Por el contrario, los asistentes se mostraron contentos con el espectáculo. 

- Escuchen bien, camaradas: la victoria final se acerca. Pero les pido, por favor, que no tomen agua de la canilla, pues contiene hormonas femeninas de los anticonceptivos que toman las mujeres, cuya orina contamina los ríos del mundo. Se trata de un plan masónico para volver a la humanidad débil y cobarde. Si notan adiposidad en sus tejidos, sepan que son víctimas del resultado de los estrógenos en sus cuerpos. ¡Tengan cuidado! Existe un complot en marcha sostenido por pacifistas, judíos, marxistas y liberales. Veneno en cuentagotas.-

  La sala estalló con este parlamento. Reconozco que me tranquilicé al ver la buena recepción que tuvo el show desde el principio. Ni bien me encontré con Adolfito en mi empresa, tuve miedo de perder buena parte de mi reputación. Por el contrario, David Fiascovich hizo reír a todos. Ahí entendí el motivo de su obsesión con Hitler: solía ver muchos vídeos suyos en YouTube, además de leer Mein Kampf en sus ratos libres. Quería imitar al monstruo. Hubo una época en que temí hallarme frente a un judío renegado. Pensaba que había aflorado la parte alemana en la sangre del muchacho. Gracias a Dios, solo se trató de un malentendido. La performance dejó momentos desopilantes...

 - Antes que tomar agua con hormonas manipuladas en laboratorio, les recomiendo beber del cáliz sagrado de la copa menstrual de vuestras mujeres. Allí se encuentra la naturaleza en estado puro, la perfección de la raza. Si no pueden engendrar ese mes, tomen el endometrio como adelanto de los arios por venir. No lo duden. No hagan como los judíos antiguos, que echaban a las mujeres del campamento durante su período. Los invito a imitarme: yo me he nutrido de la preciosa sangre de Eva Braun durante años.-

  Ironía total. El ataque ingenioso a los conspiranoicos cayó muy bien en el auditorio. Mi esposa casi se muere de tantas carcajadas. Yo sabía del sentido del humor de David, pero esa demostración superó todas mis expectativas. 

  - Señores, abandonen ya la práctica miserable de la usura. Inviertan en infraestructura real. La Tierra es plana. El Reich de los mil años construirá autopistas que abarquen todo el mundo, para que vean que yo tenía razón: lo de la redondez de nuestro planeta responde a una conspiración judía, que tuvo al marrano Cristóbal Colón como uno de sus representantes. No crean la mentira de la carrera espacial, estratagemas baratas de la geopolítica sionista para esconder el movimiento de misiles y tecnología que nos robaron a los alemanes una vez acabada la guerra.-

  Cada tanto, el líder austriaco realizaba el saludito famoso y la concurrencia le devolvía la gentileza. Increíble. Como si fuera poco, uno de los invitados, cuyo nombre voy a preservar por ética empresaria, le preguntó a Adolf qué había sido de él luego de acabada la Segunda Guerra Mundial...

- Excelente pregunta, señor mío. Como bien dijeron muchos, vine a la Argentina. Por algo estoy aquí entre ustedes. Y conservo mi salud gracias a las medicinas del Doctor Mengele. He alcanzado la juventud eterna. Antes de proseguir con mi discurso, quiero agradecer al gobierno del General Juan Domingo Perón por haber dejado ingresar a muchos camaradas al país.-

  Mi mujer, antiperonista rabiosa, judía de formación marxista, festejó esa vil tergiversación histórica. Yo le arrojé un zapato al imitador. "¡Con Perón, no!" Uno de los primeros en reconocer al Estado de Israel. Shimon Peres me ha hablado maravillas de él. Como siempre me gusta decir a mí, "somos todos hijos de Abraham y peronistas". 

  Fiascovich siguió un rato más con la imitación. Dijo que la crisis del 2008 se debió a los judíos, que "ellos tienen la cura para todas las enfermedades, pero nos engañan con la mentira de las vacunas", "los seres humanos deben respetar su raza, igual que perros y caballos" y muchas cosas más, los típicos lugares comunes de la propaganda nacionalsocialista. 

  Una vez acabada la función, con mis invitados totalmente felices y agradecidos, conversé con Fiascovich a solas en mi oficina. Quería saber cómo surgió una puesta en escena tan particular...

- David, ¿qué se te dio por hacer todo esto?-

- Me dictaron un nuevo mandamiento, el tercero de diez: "Harás de la vida una fiesta, solo así la santificarás". Usted sabe que me fue dada una nueva moral, una moral de señores y no de esclavos.-

- Entre Hitler y Nietzsche, me dan ganas de despedirte y enviarte a alguna facultad de humanidades de Ucrania, paraíso de neonazis. No importa. Te quiero felicitar por tu interpretación. Ah: a mí me hablás de vos, ¿me entendiste, "Führer"?-

- Sí, Dani. 

  Lo más importante de todo el acting de David Fiascovich se dio al final, en mi oficina: "Harás de la vida una fiesta, sólo así la santificarás". Mi exempleado encontró un camino de vida que juzgué temerario en su momento. Sin embargo, sus actuales éxitos demuestran que él se hallaba en la buena senda. 

martes, 14 de mayo de 2019

Biu



  Lo normal es alejarse. Parece. O dicen. Devenirse. Nada contra el viento. La dispersión absoluta. Hasta más allá de allá. Como si toda la creación fuera a perderse en un vacío terrible e infinito de olvido.

viernes, 10 de mayo de 2019

David Fiascovich (Capítulo III - Marcelo Levi)



  David Fiascovich encontró una nota manuscrita arriba de la mesa: "Ir a la tienda de Marcelo Levi". No dudó ni un segundo y salió de su casa convencido de que algo bueno habría de esperarlo. Ahora bien, ¿qué podría encontrarse? ¿Armas? ¿Autos usados? ¿Ropa deportiva? ¿Cuchillos de colección? ¿Libros de historia? ¿Armaduras medievales? Imaginó mucho. Lo mandaron con uno de los comerciantes más locos de la Ciudad...

  Fiascovich caminó rápido por la vereda. En medio de la avenida, marchaban miles de personas por muchas causas: Derechos Humanos, libertad para los presos políticos, aumentos de sueldos y jubilaciones, defensa de la salud y la educación pública, erradicación de la pobreza, fin del capitalismo, igualdad entre el hombre y la mujer y las minorías sexuales, reconocimiento de los pueblos indígenas, separación de la Iglesia y el Estado, legalización del aborto y más (varias de estas consignas aparecían en pancartas llevadas en alto por los manifestantes). De fondo, se escuchaba una canción que decía algo de "banderas rojas" y "banderas negras". 

  David Fiascovich, mientras marchaba en sentido contrario a la multitud movilizada, se preguntaba qué habría de darle Marcelo Levi. "Espero que el paquete esté pago porque él, como buen comerciante judío, compra barato y vende caro". Sus pensamientos fueron interrumpidos por un grito: "¡Burgués!" Una chica con una remera alusiva a la Unión Soviética se dedicaba a insultar a los transeúntes ajenos a la protesta. 

  Un hombre encapuchado, todo vestido de negro y muy alto, le dijo algo al pasar a David Fiascovich: "No usarás en vano el Nombre del Hombre". Él entendió que "el camino al infierno está empedrado de buenas intenciones: en nombre de la humanidad, del pueblo, de los humildes, de la nación, mataron a millones". Una mujer negra se le interpuso: "Tenés razón". Dicho esto, ella se perdió entre la gente. 

 Fiascovich caminaba cada vez más rápido, en un intento desesperado por huir del frío y de todo lo que le había pasado hace instantes. "¿Señales?", se interrogó. Piel de gallina. Sintió que se le contrajeron los testículos. Un policía le preguntó si estaba bien. "Sí, algo afiebrado. Gracias por preocuparse, señor. Ya estoy por llegar a mi casa". Siguió su marcha.

  Veinte cuadras después, ya en la tienda de Marcelo Levi, vio un libro en la vidriera: No usarás en vano el Nombre del Hombre. Entró al comercio sin saludar y tomó entre sus manos el volumen de tapa roja y letras negras: las páginas se hallaban en blanco. Mil páginas creyó contar. ¡Todas en blanco! Un título nada más...

- David, en mi negocio se saluda: "¡Buenas tardes!" Tenés peores modales que un delincuente. Bueno, escúchame una cosa, me dijeron que ese libro es para vos. Las hojas deben quedar en blanco para siempre. Eso es una. La otra novedad: hay una caja negra en el depósito con la banderita de Israel. Ahí tenés un traje que te vas a poner junto a unas zapatillas que tengo detrás del mostrador. Para que salgas a correr y hagas un poco de ejercicio. Te va a hacer bien a la cabeza.-
- ¿Cuánto te debo? -
- A mí no me debes nada. Lo único que te pido es que saludes cada vez que pasás por acá. No seas maleducado. Ahora, andá con la ropa y las zapatillas puestas hasta la Plaza Leonardo Mattioli. Ahí te espera un desafío. Te va a ir bien. Vos déjate llevar nada más...
- Gracias, Levi.-
- No hay de qué. Somos judíos.-

  David Fiascovich se cambió, dejó la ropa que tenía puesta en el negocio y se fue corriendo. El traje negro y las zapatillas le dieron ganas de entrenar sin esperar a llegar a la plaza. Pensó en eso de "somos judíos" que le dijo Levi. Generalmente, personas antisemitas le recordaban su condición. Él se sentía un ser humano y nada más. Aunque no renegaba de las creencias de sus antepasados. Por otro lado, por  causa de su abuelo materno, un italiano católico, fue bautizado de bebé. Es decir, también era cristiano. Un Juan el Bautista de este siglo. Como si fuera poco, en la preadolescencia, tomó la Primera Comunión y el Bar Mitzvah casi en paralelo. Le pareció bien congraciarse con toda la parentela y recibir dinero y obsequios de todos lados. Ya de adulto, tuvo curiosidad por religiones de Oriente y leyó mucho al respecto. Comenzó a admirar a un tal Krishnamurti, un hombre de la India. 

  El joven de fe corrió hasta la Plaza Leonardo Mattioli. En el camino, intuyó que un amor lo estaría esperando. Un amor u otra grata sorpresa. Tal vez, más dinero del que ya le habían dado en la semana. O un reencuentro con un amigo. Incluso, un auto nuevo. Cualquier cosa. ¿Un paseo en helicóptero? ¿Una mascota? ¿Otro libro? ¿Un espectáculo teatral? ¿Un evento religioso? ¿Un discurso político? La intriga lo llevó a estirar sus largas piernas en zancadas dignas de un atleta olímpico. David Fiascovich vivía ansioso. Ahora más que nunca. 

 Vio mucha gente en la plaza. Acertó cuando especuló con la posibilidad de un espectáculo. Pero no sabía que él habría de ser el protagonista de la noche...

  Un hombre alto y corpulento, de ojos pardos, cabello negro ensortijado y tez grasosa, gritó su nombre: "¡Fiascovich!" Toda la multitud calló al oír a Pedro "Carnero" Garnero: exconvicto por doble homicidio, ahora atendía una carnicería como fachada. En verdad, seguía ligado al mundo del crimen, el narcotráfico y el contrabando. Pese a haber purgado una condena de doce años de cárcel, conservó contactos con la política, el sindicalismo, la prensa y el lado oscuro del ámbito empresarial. Prácticamente, era el dueño del Sur de la Ciudad. No tenía estudios y apenas sabía leer y escribir, sin embargo, contaba más dinero que los profesionales más prestigiosos de la Argentina. Oriundo de los monoblocks de Villa Peronia, supo ganarse un lugar en la vida a los golpes, literalmente: primero como boxeador y luego como custodio de importantes personalidades. Su carrera en el box se vio interrumpida por un disparo que recibió en la pierna derecha, cuando fue a robar un banco.

- Fiascovich, te desafío a un mano a mano. ¡A ver cuánto me durás, Rusito! Hace rato que te tengo ganas. ¿Vos te creés más que yo por haber ido a la universidad? ¿Sabés lo que sos vos? ¡Un nazi judío! No existís, ¡estúpido! Te voy a arrancar la cabeza. ¡Vamos a pelear!-

  Un grupo de paraguayos borrachos comenzó a gritar y a escupir a Fiascovich. No eran los únicos que alentaban a Garnero: las mujeres se encontraban muy excitadas ante el hombre guapo del suburbio. Desde las ventanas de los edificios de la zona, se escuchaban cosas como "¡judío de mierda!" y otras linduras. Definitivamente, David iba de visitante contra el pesado Goliat de la Argentina corporativista. 

  Garnero tiró un potente derechazo a la cabeza de Fiascovich, pero el muchacho se agachó justo a tiempo. Sintió que el traje que le dio Levi lo movía. "Déjate llevar", le dijo el comerciante. Se relajó. Creyó que podía ser un sueño. Un jab de izquierda casi lo duerme, pero volvió a esquivar el golpe con maestría. Luego, fue para atrás, con la guardia baja (quería cubrirse, pero no podía subir los brazos por la presión de la ropa, que actuaba como una armadura teledirigida). 

- ¿Me estás estás cargando, Ruso? ¡Vas a ver! -

  Fiascovich vio cómo su cuerpo pegaba pequeños saltitos a los costados. No sabía qué o quién controlaba el traje, pero supuso que se trataba de un genio o de algún programa de inteligencia artificial nunca antes visto. Se dejó llevar. Imitó el pasito hacia atrás de Michael Jackson, la famosa "Caminata lunar". La plaza gritó bien fuerte. Pedro "Carnero" Garnero se sintió un toro burlado. Perdió la razón y corrió hacia adelante con intención de hacerle una llave al joven torero para luego montarlo y romperlo a puñetazos. Pero David acertó una potente combinación de derecha, izquierda, derecha sobre la cabeza de su retador, el cual cayó seco sobre la canchita de fútbol.

  Un secuaz de Garnero, Javier Alfonso Ríos, le apuntó a Fiascovich con una pistola calibre 45. Iba a rematarlo en la cabeza, a corta distancia, pero un perro de raza rottweiller recibió la bala por él. No sintió el impacto. Tampoco sangró. El disparo rebotó en el costado derecho de la cabeza del can, justo arriba del ojo. El animal mordió con todas sus fuerzas la mano izquierda del hombre, que soltó el arma y cayó del dolor. 

  David se acercó hasta el pistolero herido, se agachó y le susurró al oído: "Vos no te la bancás a mano limpia, como un hombre". A todo esto, la chusma se había ido de la plaza al escuchar las sirenas de la policía, que estaba por llegar. El rottweiler se acercó al vencedor de la noche y, con voz robótica, le dijo: "No usarás en vano el Nombre del Hombre". Fiascovich comprendió que no debió hablarle con enojo al adversario derrotado. "No se hace leña del árbol caído", pensó. El perro le guiñó un ojo.           

miércoles, 8 de mayo de 2019

David Fiascovich (Capítulo II - Tu prójimo te amará más que a sí mismo)



  El celular sonó a las 10 a.m. Llamada de número desconocido. Fiascovich atendió: "Hola". No escuchó a nadie. Quiso cortar. Hasta que oyó dos veces su nombre: "David, David". 

- ¿Sí?-

- Soy yo. -
- ¿"Yo" quién? -
- Yo soy el que soy.-
- Uh, ¡genio divino!. -
- Hoy desactivé la alarma. Por eso no te despertaste. Igual, no vas a tener problemas en tu trabajo. Tengo un plan maravilloso. Quería que descanses esta mañana. Estás durmiendo muy poco. Te necesito muy concentrado, querido Fiascovich.-
- ¿Vos me vas a pagar el día?-
- Sobre la mesa hay un cheque para compensar las molestias. Pero eso no es lo importante. Te dejé un libro en el buzón de la entrada. Lo vas a llevar hasta la casa de tu jefe. Todo por hoy. No preguntés más nada. -
- ¿Vos sos Dios? -
- Menos averigua Dios y perdona.-

  "Cuando la limosna es grande, hasta el santo desconfía". Sin embargo, David Fiascovich sentía una cierta felicidad al ver la rutina interrumpida por esta aparición inexplicable. Creyó que podía tratarse de un reality show o algo por el estilo. O un casting de alguna agencia de inteligencia para probar nuevos agentes. Incluso, sospechó de una broma de sus amigos. Pero ellos no le pagarían sus deudas solamente para hacer un chiste sofisticado. ¿Algún admirador homosexual muy acaudalado? Tal vez. ¿Una chica? Difícil. 


  Interrumpió todas las especulaciones al ver el cheque sobre la mesa. La cifra duplicaba un mes de sueldo. No se asombró. Tomó el papel con naturalidad y lo guardó en la billetera. Se propuso ser cómplice del juego pase lo que pase. Ya estaba adentro. Aceptó que cosas maravillosas habrían de ocurrirle de ahora en adelante. Sin pensar demasiado, tomó una ducha, se vistió, bebió una taza de café de un sorbo y bajó los tres pisos por escalera. Agarró el libro depositado en el buzón: La fuerza es el derecho de las bestias. Firmado por su autor: Juan Domingo Perón. Sabía que su jefe tenía una obsesión con el controvertido líder político argentino. Sonrío al pensar lo feliz que haría al "Polaco" con semejante regalo. 


  Ya en la calle, sintió el frío del viento y el solcito sobre el rostro pálido. Hacía mucho que no respiraba con esa sensación de alivio. Nunca faltó al nuevo trabajo. En verdad, hacía menos de un año que había empezado como cadete en la Consultora Chzantún. El CEO de la compañía, que lleva su nombre, le ofreció un puesto en la oficina. Pero David, amante de moverse al aire libre, pidió ser el chepibe, para sorpresa de familiares, amigos, compañeros y vecinos. "Un tipo muy raro", decían de él.


  En la Avenida Asís, se encontró con Rebeca, la esposa de Daniel Chzantún. Se saludaron con un beso en la mejilla. Ella lo abrazó. David se sonrojó. "Justo iba para tu casa. Quería hacerle un regalo a tu marido", dijo y mostró el libro del General Juan Domingo Perón. 


- ¡Otra vez ese viejo fascista!-

- Yo no hablo de política. No me interesa. Quería tener una atención con el Polaco. Vos sabés que le debo mucho. Él me dio un trabajo cuando nadie apostaba nada por mí. -
- ¡Sos un amor! ¡Pobrecito! ¡Se nota que no conocés a mi marido! Pero está bien. Vamos a casa. Llevá vos el libro del nazi ése. Yo no lo pienso tener en mis manos.-

  Caminaron algunas cuadras hasta la casa de los Chzantún. Charlaron sobre temas varios en el trayecto: familia, trabajo, estado del tiempo y otras nimiedades. David no tenía muchas ganas de hablar. Pero ella insistía: "¿Cómo está tu mamá?" "¿Y tu papá?" "¿Vas a hacer la maestría?" "¿Te sirve lo que te paga mi marido o querés que hable con él?" "¿Cómo te trata el frío?" "¿Estás de novio?" Fiascovich, con paciencia y una sonrisa, contestó con brevedad todas las preguntas. Básicamente, seguía solo, sus padres se hallaban bien, el invierno lo afectaba un poco y los estudios quedaban para más adelante. Obvió hablar del tema sueldo. Sabía muy bien que en esta nueva etapa de su vida los problemas monetarios serían parte del pasado. El cheque en la billetera le daba una seguridad que nunca había sentido. 


 Al llegar a la mansión, ubicada en un coqueto barrio de casas bajas, Rebeca Chzantún besó a Fiascovich y lo empujó contra un sillón. Ella hizo todo el trabajo: le practicó sexo oral, se montó sobre él y ambos acabaron. El joven se sorprendió por su óptima erección. Siempre se había sentido inseguro en la materia. Pensó que tal vez su amigo invisible introdujo Viagra en el café. 


- ¡Qué lindo que sos! -

- Vos sos linda. Yo soy un chico común.-
- ¡No digas eso! -
- Bueno, me voy antes de que el Polaco nos encuentre y nos mate a los dos. No le puedo hacer esto. Encima, falté al trabajo. Todo mal.-
- Te sorprendería su apertura mental.-
- Asunto de ustedes. Yo soy el empleado.-

  David le dio un abrazo muy fuerte, se vistió y se dispuso a marcharse en silencio. Pero ella quiso darle dinero. Él empujo su mano con suavidad y dijo que "está bien, yo lo hice porque me parecés linda. No soy un prostituto." 


- Si no querés tener problemas con mi marido, agarrá la plata que te doy y la metés en el bolsillo. Es una orden. A mí no me vas a discutir en mi casa, ¡pendejo de mierda! ¡Vení! ¡Dame un beso! ¡Dale!-


  David Fiascovich obedeció a su ama. No tenía muchas opciones. Hacer enfadar a la mujer del Faraón no le parecía un buen negocio. Así que sin haber trabajado ese día, entre el cheque mañanero y el efectivo que le dio Rebeca, tenía el equivalente a tres meses de su sueldo (sin contar con los mil dólares de ayer). Más la felicitación de Omar Chzantún al día siguiente: "¡Un libro autografiado por Perón!" 


  A todo esto, el cadete se sintió mal por haber tenido relaciones con la mujer del hombre que le dio un empleo cuando estaba en la ruina. En el fragor del sentimiento de culpa, le llegó un mensaje al celular de un número desconocido: "Tu prójimo te amará más que a sí mismo".  


miércoles, 1 de mayo de 2019

David Fiascovich (El celular de Dios)



  Una llamada lo despertó en medio de la noche. Escuchó una voz distorsionada, como en las películas: "Hola, ¿David Fiascovich? Préstame mucha atención: sé todo sobre vos; tus fracasos amorosos y sexuales, las cuentas que te quedan por pagar y mucho más. Te quiero ayudar. Confía en mí y todo va a estar bien."

- ¿Vos quién sos que venís a joderme así a esta hora? - 

- Soy alguien que sabe que anoche te masturbaste dos veces pensando en Laura. El ojo que todo lo ve. Vos creé y todo va a cambiar en tu vida. Te voy a mostrar un milagro para que no te falte la fe ni lo material. Mirá en tu mesita de luz... 

  Mil dólares había debajo del velador. Sin embargo, Fiascovich creyó que se trataba de un sueño. Quiso seguir durmiendo. Pero la luz se prendió sola junto con el aire acondicionado. Fue al baño a orinar y a lavarse la cara. Luego observó el monoambiente de punta a punta. No había marcas de alguna visita sorpresa o de una broma. El celular quedó en la almohada. Se escuchaba un grito: "¡David!" Fiascovich tomó el teléfono con la mano izquierda, temblorosa. "¿Qué tengo que hacer? No entiendo nada."

- David, menos averigua Dios y perdona. Quédate tranquilo que acá no hay mafia ni nada raro. Todo bien, todo legal. Vos seguí las instrucciones que te voy a ir dando en la semana. Y no le digas nada a nadie sobre esta charla. Sos el elegido. Ahora tratá de dormir. Te dejé una pastilla en la mesa. Con eso vas a roncar como un ogro. ¡Ah! Me olvidaba: te pagué el teléfono y la tarjeta. No te hagas problemas por la plata. Eso sí: si contás algo a alguien, te juro que te mato. Otra cosita: no te gastes en llamarme. Habrás visto que éste es un número privado. Esperá a que me contacte con vos. Hasta mañana.-

- ¿Eso solo?-

- Me tenés que amar por sobre todas las cosas con toda tu alma, con toda tu mente, con todo tu corazón y con todo tu cuerpo. No es poco. Pero vas a ver que vale la pena adorar a alguien que no podés ver. Calma. Yo te voy a llamar. Andá a dormir. -

  Esta historia continuará...

lunes, 29 de abril de 2019

Se fueron



  Inventó el morbo, el mundo y algo anterior. Sin trampas de lenguaje, el animal no cae. Libertad. Ver el cielo y todo y poner la noche más allá. 

  Ella no era ella: fue Dios que te quiso salvar...

viernes, 26 de abril de 2019

Números con vos



  Ensayo tu voz e imagino un decir amigo e ingenuo luego de tanto tiempo, blanca palomita de polvo (no hablo de la droga). ¿Dónde estás? ¿Te siguen asustando los gatos? 

  Te extraño, te recuerdo. Nombre divino de un pasado breve, nombre divino que repite ahora una que amenaza con la brevedad de su vagina fugaz.

  Soy apolíneo, pero juego con lo dionisíaco...

Alex Harper y Jillian Janson: evolución de dos bellas actrices porno







 Sigo con mi exitosa carrera de crítico de películas pornográficas. Como dije en otra ocasión, se trata de un género un tanto vergonzante. Entonces, pocos se dedican con seriedad a esta temática. La subjetividad se humilla ante una sociedad que hace de la masturbación y la soledad un tema tabú. Lo mismo ocurre con el consumo de cocaína, una droga no ostenta el status cool de la marihuana. Pero bueno, no me iré de tema. Me confieso habitué del arte de esa industria que tantos millones de dólares mueve. En definitiva, ¿qué se consume más en la internet? Sí, adivinaron... 

 En una ocasión, escribí sobre la sensual italiana Alessandra Schiavo (ya rtirada). Hace unos días, le rendí homenaje a la amateur inglesa Lauwaa (actualmente en actividad). Hoy quiero decir algunas cosas sobre dos bellezas americanas: Alex Harper y Jillian Janson. Ambas han modificado su aspecto físico. Siguen en la cúspide de la hermosura, sin embargo, me quedo con las versiones originales de las dos. Siento que la industria XXX suele estandarizar los rostros y cuerpos de las mujeres: se perfila una producción en serie de rubias de plástico bronceadas y con tetas operadas. Digamos que la naturalidad, si existe, pasa por el filtro de una homologación un tanto dura, como los gestos de caras diseñadas por un bisturí en los quirófanos de artistas poco creativos...

  Empecemos con Alex Harper. Yo la vi por primera vez en vídeos de la productora Private Society, que se destaca por sus trabajos amateur. ¿El slogan? "Real people doing porn". Es decir, por más que ella hoy sea una pornstar, tuvo un origen modesto en el rubro. Lo cual, a mis ojos, la pone en mejor posición. Digo, no me gusta lo convencional. Cuando la conocí, llevaba el cabello oscuro y medio corto. Luego, una vez que se consagró, fue rubia. Ahora tiene el pelo largo y colorado. Parece otra. Sigue siendo muy bonita, pero no la misma. Obvio que las personas cambian con el tiempo. Pero me preocupa que la mayoría de las actrices porno terminen confluyendo en estereotipos similares, como si fueran parte de un ejército o de un producto de fábrica.

  Ya que estamos, dejo la descripción de Private Society en el sitio porno xHamster: "Hi. We´re an adventorous couple who run a kickass amateur porn site called PrivateSociety.com We're looking for sexy people of all ges, shapes and sizes to appear in scenes. Let us know if you'd like to discuss it! We pay good money to the right people. Es decir, Alex Harper surgió de mi amado género amateur. Pero luego se convirtió en mainstream. Me acuerdo de sus excitantes escenas anales y de la palidez de su piel. Una bella muchacha de cabello oscuro y piernas muy largas.

  Ahora vamos con Jillian Janson, una rubiecita divina que me encantó ni bien la vi en un vídeo anal de la productora Tushy (especializada en la puertita de atrás). Me impresionó la frescura de la carita. Dulzura y juventud. El flequillo rubio, el pelo lacio, piernas largas, piel perfecta. La vagina dibujada por un dios libidinoso y genial. Una modelo. Pero luego se le dio por convertirse en otra clásica estrella del género. Si uno ve sus fotos actuales, parece operada. Perdió la suavidad de los gestos, la ternura, el amor y ese aura teen. 

  En síntesis, la industria porno norteamericana suele igualar a sus estrellas en rígidos cánones estéticos que dejan de lado lo propio de la persona, sus particularidades. Alex Harper y Jillian Janson siguen siendo bellas, pero ya no conservan aquella simpleza que en un principio me enamoró de ambas. En fin. Sigo eligiendo el género amateur por sobre cualquier otro. O, si miro algo más comercial, me quedo con las principiantes. Las chicas consagradas, las milf, no me excitan tanto. Sus pesadas capas de maquillaje, más las montañas de cirugías, no forman parte de mis preferencias. Lo bueno es que en sitios como RedTube, PornoHub, xHamster y XVideos hay material para todos los gustos.   

jueves, 25 de abril de 2019

El fuego tan azul



  Otra vez en noche y en calma. Otra vez en pausa. El juego de la repetición, una vida que rima simulación. La mujer que extraño, el Dios Vino y el desafío de reinventarme de nuevo.

  Ser mi propio cielo. 

Sueños locos CXXV (Amigo de Donald Trump)



  Me han preguntado muchas veces por el carácter de mi amigo Donald Trump. Hay una anécdota que lo pinta de cuerpo entero al hombre dorado, el mejor presidente que tuvo los Estados Unidos en toda su historia. Creo que no habrá otro igual. Bien, resulta que, en un encuentro diplomático en Berlín, pasé uno de los peores momentos de mi vida...

  Trump pidió hacer una pausa en medio de la reunión. No le gustó cómo iban las negociaciones económicas con los líderes de la Unión Europea. Costumbre suya torear a Merkel y compañía. Sin más, se paró y se fue a una barra ubicada a un costado del lobby del hotel. Pidió un café. Yo me acerqué para conversar un asunto importante con él, pero justo se había ido. Creí que se dirigió al baño (los hombres poderosos también tienen sus necesidades, ¿no?). Me quedé a solas con la infusión que habría de beber el tipo más importante del planeta. Eso, supuestamente, no le gustó a un agente del Servicio Secreto que, con bruscas maneras, vino a intimarme...

- Señor, ¿qué hace usted con el café del Presidente? -

- Yo lo estoy esperando. Soy su amigo y asesor. -

- Venga conmigo. 

  El tipo medía dos metros. Traje gris, medio pelado, delgado, ojos celestes. Un robot al servicio de la seguridad presidencial. Me tomó fuerte del hombre derecho y me llevó a otra barra del hotel. Le pidió un espejo a una camarera, para luego pasarlo sobre mis ropas, como si se tratara de una lupa gigante ("quiero asegurarme de que sus prendas no tengan agujeros donde haya podido guardar una cápsula con veneno"). Me incomodé. Casi me largo a llorar. Una acusación grave recaía sobre mí. Luego de pasear el espejito sobre mi saco y pantalón, comenzó con el cacheo tradicional. "Señor, usted tiene un orificio justo aquí" (sus manos se hundían en mi trasero). No podía más de la impotencia. Si hacía algo, me creerían sospechoso. O acabaría con una causa por disturbios. Rogaba que vuelva Donald a su mesa y que viera lo que me ocurría. 

"Alan, es todo una broma", me dijo el guardaespalda del Presidente. Acto seguido, pasó mi amigo Donald Trump, se rió sonoramente y me levantó ambos pulgares. Casi me desmayó. El hombre del Servicio Secreto me abrazó y me pidió disculpas ("fue una orden del Comandante en Jefe").  

miércoles, 24 de abril de 2019

Señales



  Ayer me encontré con alguien que conociste, en algún lugar del Konurmalo. Alguno dirá "casualidad". Tres años que no veía al hombrecito. Yo iba caminando y ahí estaba él. No me reconoció por el pelo largo. Vos y yo nos cruzamos por última vez en marzo de 2016. No podés imaginar lo que me creció la melena. No visito al peluquero desde febrero del 2015. Me llega casi hasta la mitad de la espalda la marca de mi orgullo leonino, joven, vital y rebelde. 

  El hombrecito, no el pelado amigo mío sino otro, me hizo acordar de que yo solía bromearte con la canción de Arjona "Señora de las cuatro décadas". Nunca me dijiste cuántos años tenés. Supongo que 37. Porque sé que en 2001 te fuiste, justo cuando vino el Quilombo (con mayúsculas, obvio). Habías terminado la secundaria hace poco. Así que hago esa cuenta. Tal vez haya fallado en mis cálculos, tal vez...

  Vi al Hombrecito porque me quedé tiempo de más en mi trabajo. Pero había más chances de no encontrarlo que otra cosa. ¡Justo justo se dio todo! ¿Qué hubiera pasado si una vieja se caía en la vereda y no podía seguir caminando? Un minuto más tarde y me quedaba sin reencuentro. Pero Dios quiso que se dé. Todo por charlar con mi jefa de la vida y otras frivolidades. No creo en las casualidades. Por otro lado, en febrero, a pocos metros nomás del milagro de ayer, me vi con una compañera que ya se recibió. Me hizo bien su contacto, como si llevara con ella la magia de la egresada. Una pibita muy buena.

  Fuimos a una plaza con el Hombrecito. El banco de piedra otoñal le enfriaba el culo. Decidió invitarme a tomar un café. Menos mal, porque yo cobro recién la semana que viene. Hablamos. Hablamos de la vida y de otras frivolidades. No creo en las casualidades. Surgiste como tema de conversación. Dijo que estabas buena, con estas palabras. Yo asentí, ¿acaso podría negarlo? 

  Además de haberme topado en la calle con el Hombrecito, que me trae ecos de vos, me acordé de que mi actual partenaire sexual tiene más o menos tu edad, un color de ojos similar y nació en tu ciudad. Como dije en un texto anterior, se me ofrece una gama de opciones para armar y amar. Por lo menos, así lo veo yo. Ciertamente, habla mal de mí ver a las personas como una suma de partes, como un rompecabezas estético de estereotipos y estilos varios. Sin embargo, no creo equivocarme si sospecho que de mí trazan iguales o peores conjeturas: "Un porteño pelotudo de pelo largo, barbita, medio carilindo, sonrisa Colgate y cero pesos en el bolsillo". ¿Miento? 

  "Las comparaciones son odiosas". De todas formas, no me resisto a trazar patrones. Creo ver equivalencias, realidades yuxtapuestas, conexiones secretas, mensajes, señales. No digo que todas las mujeres sean una en verdad, pero algo hay. Desde ya, no intento afirmar que lo que se me da ofrece un mapa del futuro o un "es por acá". Quizás haya solo revanchas temporales, afectivas; reediciones de besos y abrazos que no tuvieron lugar en su momento. Porque yo te intenté y no te pude, pero ahora, una como vos ni me intentó y me ganó. Avanzo, me retroceden. Me retrocedo, me avanzan. Los años parecen querer mejorarse. 

  Una idea un tanto fastidiosa me agobia desde la infancia: la repetición perfecta de una misma cosa da lugar a variedades casi infinitas a fuerza de pequeñas fisuras en el sistema. Esto lo vi en relación a la geometría y a movimientos que devienen un tanto equívocos por la imperfección del ejecutante. Como una suerte de cisma o herejía que ocurre por centímetros. Y de ahí, algo nuevo surge. De un mismo orden, parecen emerger otros órdenes por la incidencia de un nimio desorden original. En el párrafo de abajo lo pondré en sencillo, para que no se pierda en lo abstracto...

  Decía que, incluso en medio de la rutina más severa, pueden darse posibilidades de sucesos inesperados. Por ejemplo, conocer a alguien. O reencontrarse con un amigo o compañero luego de mucho tiempo. Un corrimiento cualquiera, como quedarse tiempo de más en el trabajo, da lugar a un hecho impensado, maravilloso. Sobran ejemplos de gente que se salvó de una desgracia por motivos banales. También se cuentan historias de personas que cambiaron sus vidas para bien en situaciones casi de película. 

  Mucho se ha hablado del realismo mágico en la literatura. En verdad, no es una corriente que goce de mi interés o simpatía. Tampoco me disgusta. Mi búsqueda poética pasa por otro lado. Voy por un realismo real, si tal cosa existe. Porque creo que lo considerado como sobrenatural forma parte de nuestra cotidianeidad. No trazo fronteras taxativas entre un mundo y otro. Advierto lo extraordinario de ciertos acontecimientos, aunque asumo la trascendencia en la esencia y el ser mismo de la humanidad. El fondo de mi personalidad y de mis letras se enmarca en mi pertenencia a la Iglesia Católica. 

  No podía dejar de referirme a una faceta que te fascinó en mí: la clarividencia. ¿Te acordás? Cuando te dije que tiene algo basado en la experiencia, en la inducción, no te gustó. "No hay nada nuevo bajo el sol", dicen. Pero no, va más allá de eso. Incluso puedo predecir lo nuevo. El don mío es físico y metafísico a la par, científico y espiritual a la vez. No excluyo esferas. No te decepciones. 

  Quería reiterarte, rubia mía, que estoy cada vez más cerca. Alguna vez voy a pasar a saludarte. O tal vez no te salude, no sea cosa que me reconozcas y te sientas acosada. No es con vos. Es con la vida. Quiero decirle a ella que yo también soy un self-made man, un amigo de Donald Trump, un valiente y un héroe de la libertad. Todo eso sueño. Todo eso cumpliré...   

martes, 23 de abril de 2019

Conchadictos



  Mucho por decir. Pero me quedo con lo poco bueno y bello. Entonces, en síntesis brutal, me atrevo a desafiar al mundo con la siguiente verdad: la vagina es un arma de manipulación masiva...

lunes, 22 de abril de 2019

Lauwaa, actriz porno amateur inglesa





  Muchas etiquetas podría utilizar para sintetizar los talentos de la joven inglesa Lauwaa: "anal", "slut", "pegging", "strapon", "deepthroat", "amateur", "lingerie", "homenade", "British", etc. Sus maravillosos trabajos pueden encontrarse en el sitio Pornohub. Ahora, ¿por qué destaco a esta chica entre tantas? Pues bien, me parece que ella combina a la perfección la frescura de la juventud con una creatividad sexual casi sin límites. Digo, muchas son muy hábiles en estos menesteres, sin embargo, sus rostros avejentados le restan atractivo. Otras, en cambio, aunque lindas y lozanas, no ofrecen un gran repertorio al público. Mi heroína masturbatoria lo tiene todo: desinhibición total y belleza natural.   

  ¿Por qué se me da por escribir sobre esta temática? De un tiempo a esta parte, tengo ganas de ser un verdadero crítico de cine porno. Creo poder generar buenos aportes en la especialidad. Digo, entiendo que una materia tan vergonzante no se estudia. Pero yo ignoro el pudor y me reconozco consumidor de este arte marginal. Sin ir muy lejos, hace un tiempo escribí un texto sobre Alessandra Schiavo, bella italiana cuyo rostro divino guarda parecido con un amor mío que vive en la tierra del sol y el género de las películas condicionadas. Cosas de la vida. 

  Sería un sueño pasar una noche con la inglesita Lauwaa. Pero tiene novio, con el cual filma los vídeos amateur que sube a Pornohub. Belleza de UK. Contrariamente al imaginario popular, creo que las mujeres británicas son muy bonitas. Está bien que solamente conocí Londres, ciudad cosmopolita y bastante particular. Pero bueno, ya habrá ocasión de ampliar horizontes en la materia...

La oportunidad



  Abstractear, la palabra que se viene. Decir todo y no decir nada. Que cada cual lea, vea y crea lo que le parezca. Entender y no entender. "Es el grito de la ciudad". Hoy, con Google, uno tiene permiso para citar al infinito. Ya no se carga con viajes a enciclopedias y diccionarios pesados y polvorientos. En paralelo, mi texto y otros mil...

"Si estamos de una, un eje para arrancar.
Es importante que puedas aceptar
que estás planteando una problemática existencial,
que algunas noches me cuesta asimilar."


  ¿De qué voy? ¿Adónde? 

"Prefiero que hoy evitaras cuestionar,
no más estúpidos juicios de moral.
Vení a engañarte con mi lógica falaz,
es divertido y parece racional."

  Cumplir un cometido, dar el cumplido y ser bendecido. El mal, que se ha ido. Años y años y más. Más, mucho más todavía por andar y desandar. Pero no alcanza. El deseo genera deseo. La locura de no terminar, de evitar el modo Buda, de tirarse a la duda. 

"Es una noche psicótica ligera,
y hay caminitos que persiguen a cualquiera.
Mirá a esas chicas alcohólicas y reas,
son las primeras impresiones verdaderas."

  Jugar al amor. Pasar por pasar. Ir por ir sendas distintas a la soledad original. No se mira atrás. Adelante. Simulacros de afecto, pasiones nómades y besos errantes que eternizan el instante. 
  

viernes, 19 de abril de 2019

La colgada



  "Reina del alba"...

   Marx dijo que "la historia se repite dos veces: la primera como tragedia, la segunda como farsa". Creo que no se aplica a lo personal, a las biografías afectivas de los sujetos anónimos que hacemos el mundo. Tal vez, haya una primera vuelta de drama más otra de comedia. Cada cual sabe su derrotero, las cosas que le pasan día a día. En mi caso, me sorprende ver todo un juego de mujercitas del ayer y el hoy: coincidencias de nombres, de lugares de origen, de características físicas. Ahora bien, ¿se dan estas "casualidades" por designio divino o porque yo persigo obsesivamente a señoritas de ojos claros y belleza europea? Puede que un poco y un poco: determinados estereotipos me pierden por la senda de la frivolidad racista y el narcisismo. La carne. Me olvido de la Semana Santa. Me justifico en que buena parte de mis años fueron de penitencia, desierto, rezo y peregrinación. El monje loco en la ciudad. ¿Pero cómo se explica que una se llame igual que la otra, pese a que ambas se opongan en todo? Por caso, la orientación política. Una judía, de izquierda, feminista. La otra, tan católica, ama a Macri y se considera provida. Salí con ambas. ¿Señales? Alan, el que escribe, aborrece al PRO, a las feminazis y más. ¿Dónde me paro? Con Francisco. Lo digo para que me insulten en arameo, para que me tiren corazones verdes en la cara, en mis mejillas blancas de Cristo Dios.


  "Y su remera de Boca"...

  Dejemos atrás a la chica de izquierda, la rusita linda. Vamos a la belleza macrista, fanática de Boca. Todo un cuelgue: vive en una nube de pedos. Fútbol, heavy metal, su autito y algunos olvidos y descuidos encuadrados dentro de una precaria filosofía de devenir libre. En esto, y tal vez solamente en esto, guarde un parecido con su tocaya: el afán de vivir el día a día sin pensar en compromisos ni ataduras de ningún tipo. Hoy, con treinta años recién cumplidos, asumo con madurez lo que en 2012 me parecía toda una fraseología de comunistas irresponsables en lo sexual y sentimental. O sea, acepté que todos veremos a las otras con otros, otras, "otres" y lo que inventen mañana para degenerar a la humanidad y al lenguaje. 


  "¿Cuál es tu norte?"

  Hablé de la bonita rusa cuyo nombre coincide con la colgada de Boca, la desordenada y espontánea. Ahora me referiré a otra damita que ha alimentado mi escritura y reflexiones: una rubia del interior que ahora vive en el exterior. La llamo "el affaire frustrado". No tuve nada con ella. Salvo una cita que no se dio. Nació en el mismo lugar que la bostera. Esta última, antes de convertirse en fanática de Macri Fútbol Club (CABJ), alentaba al equipo contrario del que es hincha la platinada Kill Bill, guerrerita gringa que juega a ser samurai. Coincidencias y divergencias. Como si de unas pocas opciones se pudieran armar varios perfiles femeninos. Como la infinitud discreta de la lengua: "Esta propiedad consiste en la capacidad de generar unidades infinitas a partir de unidades concretas y finitas". 


"Que incursionan en el arte del descarte con banderitas"...
   
  Introduzco a una cuarta mujer, la más importante de todas para mí. Mis fieles lectores ya imaginarán de quién hablo. Pero prefiero omitir su Santo Nombre para no perturbar el descanso que le di como musa ("I refuse to abuse what is kind to the muse"). Solamente decir que la extrañé con locura, ella ausente de este infierno general argentino, pero testigo de tesoros que arden en otras latitudes. Me pasó algo al reflexionar sobre las personas que no están más en la vida de uno. Lo dejo para el párrafo que sigue ya que la idea amerita espacio propio para desarrollarse y ser ella en una isla de palabras...

  Decía que muchas veces nos cruzamos en un momento de la vida, pero luego seguimos trayectorias distintas. Perpendiculares que se conectan en un punto, aunque luego siguen hasta infinitos distintos (Vidas paralelas se las dejamos a Plutarco). Traduzco con un ejemplo tonto: uno conoce a una chica en la universidad y traba gran amistad con ella. Sin embargo, la personita se marcha por cuestiones profesionales y personales. No cesa el vínculo. No obstante, las redes sociales y las nuevas tecnologías no pueden reemplazar la calidez del día a día, la magia de tomarse un café de imprevisto, el aparecer sin avisar a puro timbrazo argento (no timbreo de Jaimito Durán Barba, mi odiado y admirado). 

  Ante la desolación de quedar solo, de tener media familia en otros países y  a los amigos muy lejos, llegué a la conclusión de que debo valorar lo que mis seres queridos supieron darme en su día. Del mismo modo, hago extensiva esta sabia resignación a relaciones venideras o en gestación, es decir, no debo pedir más de lo que se me da. En esta época de chicas que se tatúan Carpe Diem, y de perfiles de Tinder y Happn rebosantes de frases del tipo "que todo fluya y nada influya", y cuando se habla tanto de "modernidad líquida", creo necesario aggionarme en pos de conservar salud mental. La expectativa de vida aumenta, como si fuéramos a superar al mismo Matusalén. Todo cambia, dicen. Y digo yo que nada debo esperar, aunque muera por sentir una compañía que perdure. Para el amor eterno, Dios. Para el mundo, la moneda del César... 


"De alguna forma es que esto crece lentamente"...  

  Me enfrento ante un cambio cultural que va demasiado rápido. De ahí que durante largo tiempo padecí el "desempleo afectivo". Recién ahora me estoy incorporando a este mercado de personas. Pensé durante mucho tiempo lo mismo que Houllebecq, incluso sin haberlo leído (lo descubrí en la facultad, recién en 2014). A eso lo llamo "plagio retroactivo". Ampliación del campo de batalla se escribió en base a lo que un viajero del tiempo extrajo de mi mente, ¿no? Digresiones aparte, confieso que tuve que empezar terapia para acomodar los patitos. Porque amo al Pato Donald, pero él y yo somos caballeros de otras eras. Ahora pinta escasez de palabra, la nada. 

  En definitiva, antes me quejaba de la falta de sexo y afecto. Ahora que se está revirtiendo la tendencia, quiero más y más. Debería ver el punto de partida y gozar con haber acabado una sequía de años. Sin embargo, el ser humano muchas veces se inventa nuevas angustias. La voluntad, que trae infelicidad. La falta de deseo libera. La Iglesia lo enseña. Pero uno, como el hijo pródigo, elige dilapidar la herencia. "Pecados de juventud". 


 "Birrita en Circunvalación"...

  Me quedo con la chica de ojos claros "y su remera de Boca". El auge de la cerveza artesanal. Los paseos que me lleva a dar en coche. El sexo salvaje. Las miradas adictivas. Los abrazos. La propaganda que me hace del nefasto Macri. "En todo estás vos". El totalitarismo hecho reality show...  

  Este humilde escrito habla de mujercitas. Pero, como dicen en el barrio, "las conchas van y vienen, los pibes siempre están". Por lo tanto, dejo de manginear y dedico este trabajo a los que me vienen bancando desde hace rato: SB, NM, DA, ID, cuatro amigazos de Jesús, ¡verdaderos amigazos de Jesús! Felices Pascuas. Dios los bendiga.