Respeten sus progreleyes y no sean contradictorios censurandome.

El Congreso no promulgará ninguna ley con respecto a establecer una religión, ni prohibirá el libre ejercicio de la misma, ni coartará la libertad de expresión ni de la prensa; ni el derecho del pueblo a reunirse pacíficamente y de pedirle al Gobierno resarcimiento por injusticias.
(Primera Enmienda de la Constitución de los EE.UU., ratificada el 15 de diciembre de 1791.)



Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión.

Articulo 19 de la Declaración Universal de los Derechos humanos, adoptada por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 10 de Diciembre de 1948 en Paris.



- 1. Toda persona tiene derecho a la libertad de expresión. Este derecho comprende la libertad de opinión y la libertad de recibir o comunicar informaciones o ideas sin que pueda haber ingerencias de autoridades públicas y sin consideración de fronteras.

-2. Se respetan la libertad de los medios de comunicación y su pluralismo.

(Artículo II - 71; Título II concerniente a Libertades del Tratado para el que se establecia una Constitución Europea)

lunes, 26 de junio de 2017

La alpedidad de la vida



  Vanidad es la forma fina y poética de hablar de alpedidad. Al pedo es estar vivo si se cree en lo que se ve. Y se ven cuerpos y rostros que perecerán pronto; penes que dejarán de erectarse; senos que acabarán besando el piso; vaginas que, cuan voraces agujeros negros, se tragarán el universo entero; culos que inundarán con mierda los mares del mundo. 

  La belleza es carne, como en el supermercado. Todo esto dicho para aquellos que se dejan llevar por lo visual. Luego están quienes van por la plata: se matan por papeles que ni siquiera tienen tamaño suficiente para envolver los huevos. 

 Lo lindo de la vida es que todavía no vino Macri a cobrarnos por ver la luz del sol. No sea cosa que algún boludo diga que los kirchneristas se robaron la Vía Láctea, ¿no? 

Más menos rebotes



 Se ve, se ve. La luz total, la luz sobre la luz. Allá ves alejarse miedos. Otras podredumbres aguardarán a aquellos que desearon precipicios para varios. Los cuerpos se corrompen los unos a los otros. Las ciudades son cementerios para vivos.       

Las veces



  Persevera y llegarás a los Estados Unidos, ¿era así, no? Da igual. Roma espera. 

Por poco



  El fracaso no existe. Es un invento de aquellos que quieren manejar tu vida. Existís vos. No lo olvides. Mírate en el espejo, intentá sentirte bien y no escuches a los que festejan cada caída tuya como un gol de su equipo. Sos y estás en tu cuerpo, en tu mente, en tus sueños y motivaciones. No te rindas. Te merecés algo mejor. Poné huevos y corazón para que el mundo pierda la cabeza. Mirá al sol de frente y dale la espalda a aquellos que quieren comerte el hígado: si te apuñalan por detrás, se denuncian a sí mismos por causa de su vileza. Si no te atacan, ganarás la paz de observar tranquilo el mundo de luz que regala fuego sobre los cielos. 

Mundos prohibidos



  Volver la mirada a uno luego de tu pura ausencia, tu puta ausencia. Encontrarse con un hombre nuevo pero despojado. Todo el tiempo se obran revoluciones internas. Lejos ya de las voces pardas de los otros, de su bullicio que mata para negar la muerte, se advierte que en el fondo la vida nos cubre con un piadoso manto de silencio para que podamos vivir protegidos de toda perturbación. Lejos de vos, de tu imperio cegador, me siento yo: me abraso en mi llanto antártico y me uno a mí en la catarsis que no fue.  

Muestras gratis



  Un don sentirse vivo: recordar los soles, los siglos y los planetas que despertarán mañana dentro de tu lámpara. Arriba de la alfombra, las ropas de las que te ha despojado otro. Sobre vos, un pecho frío con gusto amargo en los labios. En tu alma, tal vez un anhelo de mí. Entremezcladas en tus ganas, la posibilidad de darte una vuelta conmigo alrededor de un futuro perfecto simple. Más allá de nosotros, Dios, aquel gran ausente en tu vida. 

    

domingo, 25 de junio de 2017

Un tres

  
  Me gustaste vos. Una vos entre tantas, una excusa de escritura; como el borracho que se inmenta amores para seguir al alcohol en su honor. Esto es igual, chica azul: mi mente te inventa para que haya un textito que haga algo en algunos y algunas. Y sí, la prosa menta y miente musas que mis labios no besarán más que en los anhelos. 

Ultimidades


  Tener la fuerza de ser débil y madrugar un cielo exacto de azul océano para después volverse a morir. Y vos, genia del sonido, como tres meses que se hacen acto en las palabras de tus ojos fuego verde.

Poco por poco


  Coleccionista de miradas, te busco clara y distinta de otras muchas que vi. Si supieras que hablo de vos, de otra vos. El problema es que he escrito sobre más de una mujer en supremo ejercicio de mi soledad. 

La vuelta a vos



  No se te pide mucho. Solamente una señal. Estrella del desierto, me acuerdo de los pechos grandes como el mundo y de los ojos de verde, naranja y nada. Y ahora, ante mí, me suicido en un casi dormir sin fin...

Un premio


  Ganar el silencio y el tiempo. Con los besos de la aurora, el enigma que se hace aura, ahora, mañana y cura de vos, yo, otro, todos y nosotros entrambos mundos de miradas al vidrio. 

  Tu luz, tu rechazo. Y acá, el resultado hecho la América de abajo, del fracaso, de los pocos y los ocasos que inventé a modo de personajes de terror.

Silencio dos


  No importa dónde estés. Si estás leyendo esto, significa que así lo quiso Dios. 

Lo divino


  No tenía pensado decirlo en estos términos pero me la voy a jugar: creo un acto subversivo el escribir despojado de una finalidad estética convencional. Reformulo mis palabras para que sean más sencillas: considero que un texto que no es entretenido, que no posee sentido alguno, que está totalmente vacío, tiene, a su modo, un espíritu de rebeldía que exaspera a los utilitaristas de siempre, aquellos que quieren que todo sirva para algo, que todo sea ganancia. Y sí, es un don divino, lo gratis, lo que se da así sin más. Y acá viene lo feo: es una mierda todo aquello que se entrega a cambio de nada. Dios mismo sería una porquería porque no es tangible, carece de materialidad, no existe. Eso es lo que pensaría un materialista, no yo. En lo personal, me hago rico en mi austeridad, en mi libertad, en mi ignorancia y despojo. En virtud de mi vanidad, en el fragor de un ocio insoportable, regalo a los que vendrán esta página de puro ego.    

Los aires



  Nada en especial, la suerte plena de ser un poco de verdad. El juego consiste en saber que hay moradores de lo secreto, espíritus que se dejan acariciar por uno, un uno ignorante de la identidad de sus beneficiarios. Porque la prosa anda callada por el mar de muchas mentes anónimas en rincones que a duras penas se puede suponer. Y sí, también es la iniciación a los misterios de la soledad. 

sábado, 24 de junio de 2017

Sueños locos XCIII (La cárcel en el Estado Nuevo)



  Fue en la década del '20. Fui del Grupo de los Mil, ese conjunto de funcionarios full time que vive para la Revolución Silenciosa. Trabajaba todo el día, en cualquier parte del país. Ustedes saben bien que nuestro gobierno, a diferencia de los anteriores, no es personalista ni se mueve con una burocracia fija e inamovible. Yo mismo renuncié luego de diez años de intensa actividad. Tanto podía escribir un artículo para las redes sociales como supervisar un campo de trabajo o la construcción de una autopista. Nuestro Estado Nuevo está en contra de la tecnocracia y las comisiones de las comisiones de las comisiones para luego no hacer nada y cobrar la comisión. Nos convertimos en potencia por mucho hacer y poco decir. Pragmatismo es la palabra que nos define.

  Entre otras obras que hice en pos de la Nación, hay una de la cual me enorgullezco enormemente: yo fui el que acabó con la red de talleres clandestinos de la industria téxtil. Terminé con el trabajo esclavo en el sector. Hubo cárcel para todos los culpables. Ah, los extranjeros involucrados fueron deportados. Una vez recuperada la estructura material de esas redes, las utilicé para que trabajen presos de mínima peligrosidad. Presos y sujetos que caminan al límite. Gracias a mi sistema, se empleó a mucha gente y se ayudó a nuestra economía. Nuestra ropa pasó a ser de la más barata del mundo por la eliminación de la corrupción, los sobornos, la intermediación parasitaria y el comunismo fiscal. Me ofrecieron plata pero yo la rechacé. El Grupo de los Mil se caracteriza por no permitir en sus filas la existencia de hombres corruptos y moralmente débiles. Te prueban de todas las maneras antes de ingresar. No es para cualquiera. La Organización - sí, así con mayúsculas - es exclusiva para varones argentinos. Muy pocas mujeres consiguieron ingresar, creo que tres nomás. Nosotros nos consideramos sacerdotes seculares. 

  Uno de mis tantos talleres está en la calle Tandil a la altura de Varela, en Flores. Le ganamos la parada a un bolita que explotaba a sus propios paisanos. Lo cagamos a palos y lo mandamos de vuelta a su país. A las personas allí esclavizadas, le devolvimos la dignidad y la libertad. Ahora son plenos ciudadanos de nuestro Estado con iguales deberes y derechos. La cosa es que una vuelta, de sorpresa, como es la costumbre del Grupo de los Mil, caí en el lugar para ver qué pasaba. Atravesé el pasillo y me trepé a la medianera del ph (departamento tipo casa). Para que se ubiquen, enfrente de esta propiedad hay un gimnasio. A la vuelta, hay una placita, sobre  Directorio.  

  Al llegar, vi a un preso que se tomaba el ojo. Otro le había metido un arrebato furioso. Yo, sentado sobre la pared medianera, con la espalda mirando al pasillo que conduce a las otras viviendas, observé el cuadro con atención. 25 sujetos tenía allí, entre presos de muy baja peligrosidad y matones de barrio. El lugar posee cámaras de seguridad y todos llevan pulseras y tobilleras magnéticas para evitar fugas. Igual, cualquier presidiario en la Argentina sabe que escaparse tiene consecuencias terribles. En el patio de la casa, de pie, un comandante mayor de Gendarmería con rango de médico. Era amigo mío y me pidió para ser director de ese proyecto. En verdad, por su formación, daba para mucho más pero me dijo que quería experimentar y que le convenía trabajar ahí por la cercanía inmediata con su domicilio. Además, todas las Unidades de Trabajo Ciudadano (UTC) contaban con personal de la salud.

  Les decía que vi a un preso tomándose el ojo derecho. Otro le había metido un golpe traicionero, feroz, arrebatado, loco, furioso. Ya se sabe lo difícil que es lidiar con estos especímenes. Son la continuidad de los indios bravos y los gauchos malos. Tomé una decisión muy sabia para hacer escarmentar al agresor.

- Reclusos: uno de ustedes, el que quiera, va a pelear contra el pegador de la UTC Tandil. Va en representación de su compañero herido, que ahora no puede combatir. A mano limpia el enfrentamiento, por favor. Y si llega a morir uno de los contendientes, el asesino sumará otra pena a su condena. Nosotros no tenemos nada que ver. Así que les aconsejo que peguen fuerte pero no tanto. -

- ¡Pero el metió con mi señora! Yo no me quiero pelear con uno de estos giles, por favor. ¡Doctor! -

- Te estás acercando demasiado a esta medianera sobre la que tengo apoyado mi orto. Un paso más y te doy un tiro en el pie. Ya me escuchaste. Vas a pelear como un hombre ahora. Eso te pasa por arrebatador fatal de los barrios. Yo soy profesor de Literatura y vengo acá a enseñarles a hablar, a leer y a escribir. Pero ustedes siguen viviendo como negros. Si su lengua son los golpes, prepárense para una interesante charla de puños calientes. -

  Yo introduje un sistema de enseñanza del castellano muy bueno, basado en el modelo de la Legión Extranjera de Francia. Fíjense que ahí van reclutas de todo el mundo y al tiempo aprenden francés. Eso es porque tienen instructores que, con modos recios, les enseñan los rudimentos básicos del idioma, aquellos que son imprescindibles y que brindan el marco y la estructura para la comprensión general. Mientras ellos trabajan, uno de los nuestros les habla, todo el tiempo. Allí desarrollan la expresión oral. También escuchan la lectura de libros, al mejor estilo de las fábricas de Cuba. El Estado Nuevo justamente se caracteriza por su apertura ideológica. Aunque aborrezcamos al comunismo, vemos positivo luchar por la educación y combatir el analfabetismo siempre y en todo lugar. 

  Uno de los presos se ofreció a vengar a su compañero. Luego de eso, todos levantaron la mano para ir a pelear. Fue increíble. O no lo querían al agresor o estaban con ganas de dar y recibir piñas. La cuestión es que di la orden para el combate y luego me fui. Bajé de la medianera y atravesé el pasillo rumbo a la calle. Los dos prefectos que estaban en la calle me saludaron moviendo sus ametralladoras. Yo les regalé una sonrisa a ambos, me subí a la moto y seguí camino. Un miembro del Grupo de los Mil no tiene tiempo para entretenerse con peleas de presos. Eso lo hago ahora que estoy retirado de la actividad pública y que organicé el Campeonato Nacional de la Tumba, en el cual presidiarios de todo el país pelean a todo o nada. 

martes, 20 de junio de 2017

Multimundos



  Por fuera, por fuera. Estrellas verdes pueblan un espacio infinito de azul, negro y algo de violeta. Por adentro, un río dorado corre invisible a casi todos. Más allá de todos los mundos, vos mirás una flor en el espejo.

domingo, 18 de junio de 2017

Mundos imposibles



  El sol va a esperar la visita de tus ojos fascinados de mundo, así creo. Pero esto es solamente una entrada, una forma de adentrarse en perspectivas que se alejan más y más de la paz acostumbrada. Se ha dicho antes: "Del orden del fracaso." Imposible no repetirse cuando surgen las mismas imágenes alrededor: ceguera, impulso, blanco, negro; ceguedad impulsiva en gris, y negros y blancos ciegos que se embisten entre sí hasta hacer de sus cuerpos un cadáver mestizo manjar de aves. 

  Atrás de todo, temor, angustia, pesadillas de ver vanos los esfuerzos: las tardes restadas al encierro, los periplos deseosos de aventuras, la vocación de ser yo entre mí y mil. Además, un avión que no se ve, una curva que va al río y una perturbación que falsifica el alma para lágrimas de Dios y de todos los ángeles.

  Entremedio de los días, un tren que vuelve volver, que vuelve volar las sombras del mar, los permanentes de la pena, las restas de la indiferencia, el vértigo de querer saber y no poder, el castigo y la impotencia que genera pensar.

  Así, sin nada, se apagan estas voces de la noche. Confusas, locas. Las llamas claman victorias, las piedras exigen gloria, las horan van por fuego y algunos y nadies van por ellos: por los deseos que algún dios les metió en la cabeza para que no se den cuenta de que son animales en el estómago de alguien. 

Sueños locos XCII (Nuevos mundos posibles)



  En la última semana, tuve un incidente con un ciudadano oriental: viajaba tranquilo en el subte hasta que el idilio de calma y paz interna fue cortado por un "¡la concha de tu madre!" Se nota que el amarillito aprendió rápido nuestros malos modos. Se notaba también que era extranjero por su acento, no se trataba de un asiático nacido y criado en la Argentina. Se sabe que la gente del Oriente es chiflada, eso no es novedad para nadie. Lo que sí es novedad es lo que me pasó en 2020 dentro de un supermercado chino en Barrio Nagera, complejo de monoblocks de la zona sur de Buenos Aires. ¿Se acuerdan del caos social, de la salida anticipada de Macri, de todo el quilombo que hubo en la Argentina? 2018 y 2019 fueron mil 2001 en uno. No olvido. Aunque meses después de la tormenta tropical, se vio un verano seco, agradable, con brisa. Así son las crisis: como una Sudestada que se lleva todo, todo. Y a empezar de nuevo. 

 Verano de 2020. Estaba viviendo solo en Nagera, barrio que la mayoría de ustedes, burgueses boludos de Palermo y Caballito, no debe conocer. No importa. Ya tendrán ocasión de hacer un tour con este servidor. La cosa es que encontré un departamento en buen estado, tomé un crédito y me fui de lo de mi vieja. Todavía cursaba algunas materias en Puan así que el 56 me venía de diez: en menos de veinte minutos, estaba en Parque Chacabuco listo para una jornada intensa y extensa de lectura y clases teóricas insufribles (todavía no sé cómo hice para recibirme y no expulsarme de ese loquero).

  Ustedes, que suelen viajar seguido al exterior, tienen algo para ver cuando desde Ezeiza vayan a sus casas: miren a la derecha de la autopista mano al Centro. Miren con atención luego de que pasen Avenida Escalada. Verán un galpón grande al costado de un complejo de edificios. Eso es un supermercado chino. ¿Vieron qué grande que es? Hace años que está ahí esa construcción que corta con la monotonía estatal y estatizante del barrio de viviendas sociales. Bueno, ahí mismo hago todas mis compras porque venden de todo. Es cierto que los precios no son de lo más económico pero siempre preferí ahorrar tiempo y no irme la vida entera en busca de ofertas.

  Sepan disculpar lo largo de la intro pero es más importante el lugar que el qué. El lugar y el momento histórico de la Argentina: una mañana fresca del verano de 2020. La gente con fe, con esperanza. Una nueva patria despertaba en aquellos días de enero.  "Entramos en default. No hay plata. Los acreedores tendrán que esperar que paguemos en cómodas cuotas, sin intereses ni punitorios. Quebramos por culpa de la especulación. Le prestaron a Macri a sabiendas de que no iba a devolver. Los fondos buitres armaron todo este plan". No recuerdo qué político dijo esto. Pero fue un alivio dejar de pagar la deuda externa por dos años o tres años. Se reestructuró todo y se hizo un pacto social histórico que reconstruyó el país. Yo estaba contento: vivía solo, tenía trabajo y me dedicaba de lleno a estudiar y a hacer deportes, siempre salía a correr al costado de la Autopista Dellepiane o me iba a entrenar a Deportivo Español, cerca de casita. 

  Fui esa mañana nueva de nuevo mundo al supermercado chino que menté antes. Me encontré con una mujer blanca de unos cuarenta años. Se notaba la edad por la voluptuosidad, los modos, la conversación, la actitud. El rostro no la delataba por arrugas traicioneras o algún rasgo del paso del tiempo. Pero yo, conocedor de la calle y sus habitantes, sabía que no era la típica mina de veinte con su pose ingenua, la mirada soberbia, los labios danzantes, el culito hacia atrás, las tetas adelantes. A una determinada edad, las tipas suelen valerse en lo mejor de su naturaleza y no en el fragor de artificios forzados hasta el paroxismo. Digamos que esta dama de cabello negro y ondulado, de pechos generosos y ojos pardos a la italiana estaba muy bien y más que bien. Ella atendía la parte de fiambrería. Pero yo no fui a buscar fiambres sino helados. Sí, ese chino tenía tarros de helados en sus grandes y cuadradas heladeras blancas. Le pedí los gustos que quería pero la señorita - sabía que era soltera y que no tenía hijos - me invito a servirme: "Elegí lo que vos quieras". Mezclé gustos a lo pelotudo, se reía ante la ausencia del ojo rasgado vigilante. 

- Los chinos son medio locos. Menos mal que no están. Ellos, cuando están aburridos, hacen cualquier cosa. El otro día vino mi jefe y tiró todo lo que estaba en las góndolas al piso. Había estado tomando merca. Vos viste cómo son. -

- El tedio. Sí, me hace acordar a Literatura Francesa, donde vi el texto del italiano Agamben sobre los monjes de la Edad Media. Y sí, creo que en El extranjero de Camus el chabón mata al árabe por estar al pedo, ¿no? Bah, no sé. Se me mezcló todo. Me recibí hace un tiempo en Letras pero voy y curso otras materias como para hacer algo. Ya estoy quemado, perdón. -

  Ni sé qué estaba diciendo. Había fumado marihuana a la mañana. Deliraba. Ella se reía. Mucho no entendía lo que decía. Era una mina medio metalera que se le había dado por estar sola, por no estudiar, por trabajar siempre siempre sin importar de qué: una chica heavy metal que la encontró la vida sin hijos, sin marido, sin carrera ni problemas. Vivía en una casa del así llamado Barrio Nuevo, al lado de Deportivo Español. Creo que se la dejó el padre o algo por el estilo.

  No me acuerdo muy bien de qué seguimos hablando. Sí retengo que versaba sobre lo locos que están los chinos, sobre lo malo que es estar al pedo y todo eso. Por esa misma razón, por no estar sin hacer nada, nos fuimos a coger al depósito. Menos mal que no vi ratas porque se me habría bajado la poronga por temor a un mordisco. Así concluye este relato de esos años locos, los años veinte en la Argentina del veintiuno. 

domingo, 11 de junio de 2017

Todos los mundos posibles



  Decir nomás que no haya más muertes por matar. Ningún dios dragón drogón que se redima con la vida del hombre. Palabras sean éstas que vuelen hasta un horizonte donde no asome nubes de asombro y morbo ante el dolor en los otros. Pecado es haber pecado pero pecado peor el persistir con el yo de ayer, esa obsesión de ganar ganando en derrota de demás (los). Revolución el asumir que no hay un minuto de silencio que pueda homenajear la fuerza de una voz que se ha perdido entre cielos y tumbas.

  ¿De qué sirve seguir a portavoces de las ruinas? No tienen razón los que abren abismos y echan fuegos por el fulgos que les revienta las venas. Dejad que los niños jueguen al fútbol y verán los seres todos cómo el deporte le ganará por goleada a las matanzas malacostumbradas desde antaño.

  Todo perdón, perdón, perdón. La proscripción a uno mismo, el deseo de un destierro para ver casi de fuera cómo funcionan esos que exteriorizan en permanente su fama del adentro. Pasar, pasar y hacer pasar la brisa que refresque el rostro de miles, convertirse en el milagro de una sonrisa inesperada para el que esperaba una bala (darla o recibirla).

  Un grito de suspiro en las ciudades rurales de infiernos celestiales. Un recorrido, movimiento lento, muy lento, tan lento que la Tierra se detiene un segundo y se hace paz en los brazos de muchos marcados para muerte. Ahí, en ese cuadro, aparece la hermosura de una mañana que limpia el desvelo de años, el pesar de haber ignorado por bastardo el accionar sanador del paso del tiempo, quinta columna de Dios entre varios demonios.

  Y sí, la necesidad de poner un fin a un escrito que se menta principio de algo en un alguien, un vos que me abomina pero que me concede victorias de ingenio. Pero no, no soy yo: un sentido me reclama como salida del sentir de unos cuantos. En medio y en borde de este torbellino de caos y miedo, renuncio a seguir escribiendo este texto en pos de callar y dormir el mar de mi noche.

Alguienes



  Con rostro de fracaso, gesto de exceso, mirada de querer y paso de voluntarioso. Un deseo, dos deseos, tres deseos y ninguno. El sol ya no estalla en las cuadras misteriosas, desconocidas, anónimas. La Ciudad es tu laberinto, tu juego, tu infinito, tu vos más yo. Te perdés fuego en esos pasajes conquistados al ensueño, a la magia, a la nada de los que honran no dar su tiempo por otros a cambio de una mirada. Sos el que sos, el dios de tus días, de tus lugares comunes y de esas piruetas surgidas en espacios reducidos para asombro de los que pregonan rutina como progreso. Vas y vas; va, va, va. Ves la luna fuerte en el cielo y pensás que es todo copia, repetición de noches que vieron otros ojos en otros tiempos. Te da vergüenza contar todas estas cosas porque ya han sido dichas por alguienes antes. Sin embargo, todo te es nuevo, ajeno, perfecto. Así olvidás las sentencias de los viejos, las frustraciones de los cansados, la fatiga de los tristes y el Cantar de los Cantares. 

  Vos, nuevo Adán, desechás la amargura de los perezosos, la pereza de los perfectos, la perfección de los buenos, la bondad de las viejas, la vejez de los enfermos, la enfermedad de los poetas, la poesía de los jóvenes, la juventud de los mártires y el martirio de los santos. Pero vos, fundamentalista de tu ensimismamiento, no olvidás nunca los ojos que no viste, los abrazos jamás recibidos, los besos dados en el futuro, los hijos venideros, las caricias reservadas. Abrumado por estas soledades, o por este amor siempre postergado, recorrés kilómetros y kilómetros para suicidarte en partes, para matar en silencio las fantasías que te desvelan. Sin embargo, lejos de consumirte, los caminos te fortalecen y el ciclo de tribulaciones te vuelve a empezar. Así se repite la lamentación silenciosa, la lágrima que corre por dentro, el escalofrío, el miedo de morir solo. Si en tu afán de apartarte de las consabidas peregrinaciones eligieras el quedarte quieto en un rincón, todos tus males se agravarían al montón. Entonces, pese a los tormentos de la envidia, salís a mirar el mundo impulsado por la locura del conquistador. Así, entre barrios y barrios, escribís con pies y manos una historia que quedará para vos mismo, tesoro dorado de la juventud del Plata.