Respeten sus progreleyes y no sean contradictorios censurandome.

El Congreso no promulgará ninguna ley con respecto a establecer una religión, ni prohibirá el libre ejercicio de la misma, ni coartará la libertad de expresión ni de la prensa; ni el derecho del pueblo a reunirse pacíficamente y de pedirle al Gobierno resarcimiento por injusticias.
(Primera Enmienda de la Constitución de los EE.UU., ratificada el 15 de diciembre de 1791.)



Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión.

Articulo 19 de la Declaración Universal de los Derechos humanos, adoptada por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 10 de Diciembre de 1948 en Paris.



- 1. Toda persona tiene derecho a la libertad de expresión. Este derecho comprende la libertad de opinión y la libertad de recibir o comunicar informaciones o ideas sin que pueda haber ingerencias de autoridades públicas y sin consideración de fronteras.

-2. Se respetan la libertad de los medios de comunicación y su pluralismo.

(Artículo II - 71; Título II concerniente a Libertades del Tratado para el que se establecia una Constitución Europea)

miércoles, 30 de noviembre de 2016

Ven


  Los restos de cordura institucional no amontonan nubes. Las frases huecas y repetidas al absurdo son los verdaderos disparates a desterrar. No hay voz sino legiones que abuchean.

  El rival es el ocaso. La mezquindad ajena no contempla nacer solamente para la prosa ornamental dedicada a los soles. Es mentira que tiene que haber sentidos claros en todas partes. Claro es el cielo cuando no es rasguñado por nubes envidiosas.

  El cuentagotista pierde su vida. Se cree el cuento infantil de los progresos porque no tiene la fuerza para reconocer la muerte a su alrededor. No es mesura que baje a los sepulcros, desde ya que no. Juicioso y mesurado es dejar que los muertos entierren a sus muertos. Justo es tomar la madera de todos esos cajones de huesos y hacer de toda ella una gran flota armada que conquiste los mares del mundo.

Negatia


 El dilema que tengo desde antiguo: hacerme un hombre muy duro para que el mundo me parezca un lugar blando o, tomar todas las cosas y ablandarlas a mi antojo. Parece difícil que el conjunto de urbes ceda bajo mis pies y se haga viva imagen de la hierba que crece allá lejos. Entonces, encerrado de facto entre los muros de una condición determinada, camino a paso firme con el propósito imperturbable de no perder ante lo duro de los monumentos no declarados: el entorno ha erigido templos que son tales solamente para los creyentes más fieles. Para los más, se trata meramente del paisaje de la ciudad.

  Grande estruendo se oye: el paso firme de un dios, de muchos dioses. Un dios de muchos dioses. Lo que no es cercanías son distancias. Los  caballos pasan y arrojan pestífero aliento para burla de los que miran el desfile con asombro y envidia. El humo cubre la tierra, las lágrimas se guardan en un frasco y los mañanas se postergan mil y mil veces hasta que el olvido gana burda perseverancia.

  Allá, sombras. El poeta muere un poco cada día para tener una muy otra vida en tardes de cristal y papel, posteridad dicen las lenguas amaestradas. Un silencio superficial secunda todas estas intenciones cuando las horas parecen triunfar en desidia, negación y sacrificios rendidos a ningún dios. Vanidad.


  Finalmente, o mejor dicho, en primer lugar, cabe albergar algún despertar último para justificación de tamañas erraduras. La erraduría es una ciencia que pocos dominan. Lo importante es no tomar la parte por el todo, no creer que hoy es siempre y que estamos condenados a la repetición perpetua de estos segundos que pasarán como un trago amargo. En dos copas entra todo el cielo del mundo. El desafío es conservar la firmeza, esquivar las miradas y llegar, aunque más no sea casi muerto, a esa cita tan especial con la vida, en la plaza donde mora el sol. Aunque las calles se presenten como infranqueables montañas puestas de costado, es necesario escalar las turbas del horizonte con la vista y con los pies para ganar un sitio protegido de toda perturbación.

martes, 29 de noviembre de 2016

La emergencia social del Pato Donald



1) Cada vez veo más irracionalidad y sinrazón a mi alrededor. El otro día iba en el 150, a la altura de la Villa 1-11-14, y vi cómo un tipo comenzaba a darle tremenda paliza a otro. El agredido puso las manos delante del rostro como implorando piedad pero no recibió más que brutal castigo. No supo mantenerse en pie. Casi que se arrodilló en el piso y le llovieron misiles llenos de odio y muerte. Intuyo que hubo algo así como un pedido de perdón. Mi experiencia callejera me dicta, por haber observado los gestos con detenimiento, que el agresor se vengó de algún robo o algo semejante. Al apaleado se lo notaba culpable, afligido. En fin. Tengo ojos de águila y don de clarividencia. Sigo. El domingo también vi un espectáculo nefasto: entraba a pie a Lugano 1 y 2 por la avenida principal, Soldado de la Frontera, y observé una escaramuza entre un hincha de San Lorenzo y otro de Huracán, muy entrado en carnes este último. El del "Ciclón" huyó: se metió en su edificio. No dio pelea. No se plantó. El quemero, al ver que no podía entrar, rompió los vidrios de la entrada a puñetazos limpios. Estamos en medio del caos y la barbarie. Vamos a una guerra social. Es necesario que el Estado se haga presente e imponga la civilización a los palazos limpios. La violencia es el único lenguaje que entienden los bárbaros.

2) Una realidad. Nunca falta el zurdo boludo que te habla maravillas de Cuba y te dice que antes era el puterío de los yanquis. El mismo Rodolfo Walsh ha elogiado a las putas cubanas. En fin. Hay que dejarse de joder con la prostitución y legalizarla. No coincido con la postura del Papa ni de Gustavo Vera.

3) Cambiemos es más de izquierda que el kirchnerismo. Todos los días palos a Trump. Una joda. Así les va a ir con su progresismo palermitano de Pete Robledo y Pola Olaixarac. Ah, me olvidaba de Marcos Aguinis. Mucha mierda del otro lado de "la grieta".
Nunca fue santo de mi devoción. No soy comunista. Pero deseo que el alma de Fidel Castro descanse en paz. Un verdadero cristiano no festeja la muerte de nadie, ni siquiera la de su peor enemigo. Espero que Dios tenga misericordia de él y de todos nosotros. Estamos de paso en esta vida. Todos vamos a enfrentar el juicio del Señor.

4) Me gustaría hacer el guión de una serie con unos personajes que tengo como contactos en Facebook. Algunos son amigos y otros no. Los describo solamente. El que se sienta aludido, sonría y calle. Digo, uno es el famoso "comando iraní venezolano adiestrado en Cuba", se trata de un chico de ascendencia judía y francesa que estudió inglés en USA y que es guionista de cine; otro es un provinciano cuyo abuelo judío quiso participar de la Revolución Bolchevique pero se vino a la Argentina so pena de ser castigado por el rabino de su comunidad; uno es un ajedrecista fumador empedernido del Sur; otro es un genio que vive hablando mal de todas las instituciones, especialmente del Cristianismo, y que se jacta de su judaísmo; también incluyo a un muchacho sucio que se olvida de todo, que cada dos palabras dice "tipo que" y "reflashero"; y, finalmente, para que haya una mujer, y porque me cae bien, menciono a una jovencita de ojos claros que estudia en mi facultad y que se caracteriza por su beligerancia discursiva pese a su corta edad. Y no doy más detalles de la susodicha porque tiene pareja y la tengo en gran consideración, seguramente ella se sentirá identificada y elogiada al ver que no la olvidé. Posdata: no es la Virgen Atea, no aparece en fotos conmigo y no tengo una relación del tipo personal pese a que haga la misma carrera que este humilde servidor. EDICIÓN DE ÚLTIMO MOMENTO: me había olvidado de mi ídolo, cuya abuelita participó de la lucha armada de los setenta, todo un personaje, un tipo genial.

5) ¿Esto es "Cambiemos"? Son peor que los kirchneristas a la hora de inventar puestitos. Los K por lo menos le tiraron un hueso a un montón de pibitos vagos que si no fueran ñoquis, ahora mismo estarían robando y matando. Estos acomodan a gente de guita, gente de Barrio Norte. Cualquiera. En verdad, el trabajo en el Estado debería priorizar la idoneidad ante todo. O, en su defecto, la necesidad de los interesados. Pero meter a gente que ya está salvada.

6) Bueno, hace dos años quería practicar canibalismo por la falta de sexo. Sentía ganas de matar a policías y gendarmes para descargar mi violencia seminal. Ahora, que ya cumplí cuatro años de castidad involuntaria, estoy más maduro y todo me chupa un huevo. El año que viene, en noviembre, de no aparecer alguna señorita caritativa, cumpliré un lustro sin actividad sexual. No pasa nada. Es preferible hacerse la paja en soledad y no ser un arrastrado, un pollerudo, un boludo que dice todo que sí y que cede ante chantajes y presiones. No voy a salir a robar para mantener los caprichos de una inútil. Yo, argentino.

7) Dios creó a Adán. No hay que olvidarse de eso. Jamás. Uno debe marchar por la vida como un hombre, con la frente en alto. Nada de andar persiguiendo señoritas. Nada de ser susanito, eh. Varón bonito es el que lucha y se ducha. No nos dejemos aplastar por el hembrismo.

8) Tengo un amigo que tiene un empleo estable. Es estatal el vago. No es que gana gran cosa pero la estabilidad te permite planificar, hacer proyectos. Cuestión que el loco va a pasar las Fiestas en Europa con la novia. Luego de contarme esto, me pregunta dónde voy a celebrar yo Navidad y Año Nuevo. "¿Sos boludo que me preguntás eso? ¡La voy a pasar en Noruega! ¿Dónde querés que vaya?" Ojo, se lo dije sin envidias. Es como un hermano para mí, lo amo. Pero no me gusta que me hagan preguntas boludas. Es una de las pocas cosas que me ponen de mal humor.

9) Sé que mi opinión no le importa a nadie pero lo digo para paz de mi conciencia: yo apoyo la Ley de Emergencia Social. Ya. Me preguntarán cómo se tendría que financiar la creación de un millón de puestos de trabajo. Propongo estatización del juego y legalización del mismo en todo el territorio nacional. Propongo avanzar con el cobro de impuestos a los evasores. Propongo rever la quita de retenciones al campo y a las mineras. Propongo aumentar los impuestos a las bebidas alcohólicas y a los cigarrillos. Propongo buscar mecanismos viables para gravar la renta financiera. Es urgente que se le dé contención a miles y miles de compatriotas que están librados a la buena de Dios. La grieta es el hambre y la pobreza que rompe hogares, genera suicidios, divorcios, abortos, inseguridad, depresión, malestar, violencia. El deber de un gobierno es luchar por el bienestar de su población.

10) El otro día Daniel Scioli le dio "me gusta" a un comentario que dejé en su página. Dudo de que sea él, el original del optimismo. Seguro que debe tener una persona que le maneje las redes sociales. Pero bueno, me sentí feliz. Donde sea que se encuentre, el hago llegar toda mi mejor onda. Lo amo con todo mi corazón. Me encantaría tener una foto con él. A pesar de no conocerlo personalmente, lo siento como un amigo. Cada vez que lo oigo hablar, lloro. Tiene algo. Me identifica su amor por la vida y el deporte. Me acuerdo cuando dijo, citando creo que a Sandro, "puedo perder la vida pero la vida no me la pierdo". No puede existir un ser humano tan hermoso.

11) Lavagna fue un gran ministro de economía. Fue un error de Néstor dejarlo partir. Ese tipo es un capo, es muy capaz. Y el hijo también, otro groso. Ojo, también me gusta Kicillof, que es lo opuesto. Cualquiera de los dos podría andar bien. A Prat Gay no lo trago. A Sturzenegger menos.
D´elia será un piantavotos de burgueses pero tiene unos huevos grandes como una casa. Es un verdadero chacal de la Patria. Le hizo el aguante a Irán y al mundo islámico cuando todo el kirchnerismo en la ONU, con Néstor a la cabeza y el finado Nisman, pateaban para la contra. El tiempo le dio la razón a Luis. Es un groso. Sabe mucho de geopolítica y fue a la mejor universidad de todas: la calle. Es como Milagro Sala: un hijo del barro, del barrio. No como todo ese chetaje que se vende como nac and pop y no saben lo que es pasar hambre.

12) Hay un tema que me preocupa desde hace mucho tiempo, quizás me puedan ayudar. Siempre me pregunto quién tiene más fuerza física: yo, por salir a correr y hacer gimnasia más todo el power que me dan mis cuatro años sin sexo, o los machazos fatales de por ahí. Ellos quizás fumen y no corran ni la cortina pero cogen todos los días. Piensen que un misionero bien hecho es como hacer chotocientas mil lagartijas. Digo, un tipo que garcha every day tiene mucho poder. Sin darse cuenta, tal vez entrena más que un solitario como yo.

13) Mucha gente del FPV se queja del Día Nacional de la Mentira. Es raro que en el Congreso se hable de eso pero no está mal. Hace un año, en el debate presidencial, Macri mintió. Scioli, con total clarividencia, le mostró a todo el país lo que iba a pasar.

14) No jodan con el amor a los perros y el veganismo que esas fueron las dos pasiones del amigo Adolfo, además de encerrar judíos en campos de concentración. Que una persona ame a los pichichos no significa nada bueno de por sí. Es más, muchas veces es problemático un ser humano antisocial que se desvive por los ropes pero que caga a palos a los vecinos, maltrata a los familiares, evade impuestos y le chorea las verduras a los bolitas en el mercado.

15) Nuevo comunicado: banco a los galgos. Veo mal que los falopeen para correr. Los hacen mierda. Pobrecitos. Pero también veo mal a la mayoría de los defensores de los perros. Los que aman a los animales, en su gran mayoría, son mala gente, personas que tienen problemas para relacionarse con otros. Conozco sobrados ejemplos además de haberlo visto en trabajo de campo. Ah, temo también por mi derecho a comer carne. Ahora van a ir por los caballos. Falta poco. Luego, van a ir por los churrasquitos. Mi don de clarividencia lo dice. Guarda con los veganazis.

16) El sometimiento deja huellas imborrables en el corazón de los pueblos y las comunidades perseguidas. La historia muchas veces muestra cómo grupos sojuzgados pasan a sojuzgar. Los cristianos, mártires de la Antigüedad, se hicieron fuertes en la Edad Media y acabaron con el paganismo. Los judíos, eternos errantes, inventaron la polémica ideología sionista. Los alemanes, luego de ser humillados en Versailles, crearon la doctrina racista del nazismo. Los campesinos rusos, después de haber padecido el régimen zarista durante siglos, se volvieron bolcheviques. Un sector de la comunidad gay se hizo con el INADI y desde allí persigue a los de pensamiento "políticamente incorrecto", "discriminatorio". Todo esto lo digo a grandes rasgos. Es una simplificación, un reduccionismo. Lo importante es saber que los negros villeros, que sufrieron toda clase de maltratos y humillaciones, devinieron hinchas de Boca con el correr del tiempo...

16) Yo sé que soy un pelotudo y que nadie preguntó mi opinión pero la digo igual: apoyo la Ley de Emergencia Social y apoyo al Movimiento Evita, a la CTEP y a otras organizaciones del campo popular que luchan día a día por los que menos tienen, en sintonía fina con lo que reclama Su Santidad Francisco: tierra, techo y trabajo. Esto no quita que no tenga mis diferencias con esos sectores progres del kirchnerismo. Fin del comunicado.

17) La gente de Tulipán le contestó a mi amigo Scioli "con optimismo y con gel". Y Daniel, gran maestro de la diversión, no se quedó atrás: "Con prevención, cuidándonos entre todos, con la esperanza de poner la patria en lo más alto". Se viene la política del showman. Conste que yo inventé eso. Vengo posteando cosas chistosas desde antes de que mi compañero Donald se dedique a luchar por la Casa Blanca.

18) Leí por ahí que algunos vecinos llaman a la avenida Pedro Goyena "la Alvear de Caballito". ¿Será verdad? Sí es verdad, es muy grave. Es una zona bonita, próspera, bien iluminada, segura, con lindos negocios, muchos árboles y casonas mezcladas con construcciones modernas pero la comparación parece un tanto odiosa, ¿no? Porque, si vamos al caso, esa regia arteria porteña desemboca en Alberdi, ergo, en Flores. Y Flores es un hermoso barrio de clase media media, con extremos de desigualdad, claro. En fin. Acepto opiniones de la gente que conoce. Todos los días ando por ahí por la facultad. Fin del comunicado.

19) Scioli tiene razón, como siempre. Yo creo que de haber ganado él la presidencia, hasta yo estaría teniendo sexo ahora. Pero como ganó Mauri, mi mala racha habrá de perpetuarse en el tiempo. Creo que en el 2017 voy a seguir igual, con lo cual habré llegado al récord de cinco años. Five years, baby!

20) Hay que dejarse de robar con el feminismo por lo menos durante dos años. Muchas señoras gordas y feas llegan en base a esto de los cupos, el "empoderamiento" y toda la sarasa progre. Luego resulta que las que están arriba son las esposas de los presidentes, las amigas y amantes de los políticas, las hijas de los empresarios y periodistas. Justamente, la "inclusión" femenina refuerza la endogamia de la élite, la cierra mucho más todavía. Son vacantes que pudo haber ocupado un outsider y no, tenés "presidenta", ministra y la mar en coche. Y todas con el mismo apellido. Una familia monopoliza toda la casta. Terrible. Después te hablan de democracia la Clinton. Dios me libre y guarde ahora y siempre del mundo moderno, o "posmoderno", y todos sus demonios.

21) Me gustaría que Trump lleve adelante una intervención federal en California. El FBI, la DEA, la Guardia Nacional y las Fuerzas Armadas deberían movilizarse contra ese nefasto bastión del progresismo mundial. Hay que tomar Hollywood, Los Ángeles y San Francisco y darle una lección a los "liberals", como le dicen allá a los izquierdistas. Dios bendiga a los Estados Unidos de América.

22) Soy el hombre más bello del bosque.

23) Me pasa muy seguido de caminar por la calle y que me miren mujeres increíbles, muy hermosas, rubias de ojos claros, como me gustan a mí. Confieso que peco de vanidoso y me satisfago al verme observado por esas diosas que caminan Baires, la capital del siglo XXI. Ahora bien, si yo tuviera dinero, es seguro que me quedaría sin poder escribir de tanto sacarle punta al lápiz...

24) Gente: lean con mucha atención la verdad que les quiero revelar el día de hoy. ¿Oyeron hablar del "derecho de pernada"? Es, básicamente, el derecho, valga la redundancia, que tenían los nobles en la Edad Media a la primer empernada a la recién casada. Es decir, si vos eras un siervo, venía tu señor feudal, se montaba a tu esposa y vos, ajo y agua. Una costumbre repudiable, por cierto. Ahora lo que no saben ustedes es que esa nefasta tradición sigue hasta nuestros días: fíjense que las chicas se acuestan con todos los ricos y poderosos hasta que las empieza a apurar el reloj biológico. Luego de haber estado con los caballeros del siglo XXI, esos que montan briosos caballos de metal alimentados por petróleo, pasados varios años de tertulias y vida cortesana, se acercan a vos con la cara más dura que una piedra. Sí, las mismas que siempre te ignoraron por pobre, las que te dieron la espalda en la secundaria y las que con soberbia te despreciaron en la facultad, esas mismas damas son las que se te lanzan al cuello una vez que ellas pasaron los treinta. Lo principal es que los señores feudales del dinero desfloran doncellas mientras vos te matás estudiando y trabajando para ser el idiota que se haga cargo de damiselas que te despreciaron durante toda tu vida.

25) ¿Cómo se salió verdaderamente de la crisis de 1929? No fue a través del New Deal, como dicen todos, no. Se preparó el terreno para la Segunda Guerra Mundial: se movilizaron hombres, máquinas, fábricas. Se construyeron barcos y aviones y, llegado el momento, estuvo todo listo para la contienda. Hillary iba a salir con una Tercera Guerra Mundial. Era la única forma de salvar al capitalismo. Pero no. Gracias a Dios.

26) En general, los estadistas no son cultos, si existe algo así como una "persona culta". Trump, por dar un ejemplo, lo único que habrá leído en su vida es la revista Playboy. Hitler no terminó ni el secundario (leyó mucho en su adolescencia y juventud pero mal, de manera bárbara y asistemática). Lo que quiero decir con esto es que casi no hubo gobierno de hombres sabios, de filósofos. La persona más leída que se me ocurre es Perón (tuvo una muy buena formación: antes, los oficiales de nuestras Fuerzas Armadas estaban muy instruidos, hablo de hace casi ochenta años). Scioli, mi amigo, no creo que haya sido amante de los libros en sus épocas de deportista y galán de tapas de revista. Sin embargo, estudió en el Carlos Pellegrini, es amante del ajedrez y deja entrever algunas lecturas interesantes sobre historia militar aunque, que yo recuerde, nunca lo sentí interesado por la literatura. No es por la amistad que me une a él pero se lo puede considerar culto. Ah, Obama tiene un bagaje borgeano interesante, lo reconozco. Pero en líneas generales, la gente de la política solamente sabe cómo llegar al poder y, en el mejor de los casos, saben cómo mantenerse al frente. No pidamos que tengan la solución a los problemas de la gente porque eso es una utopía, jajajaja. Ah, antes de terminar: Mussolini hablaba alemán a la perfección y leyó un montón pero, al igual que Adolf, fue muy desordenado y tuvo algunos baches. De Lenin se dice que estaba bien formado. Y Stalin, no sé, se me hace que fue uno de esos que escriben la historia con sangre...

27) Un comando contrarrevolucionario del pensamiento debe operar de manera casi terrorista, debe causar miedo y paranoia alrededor. Cuando alguien me oye o me lee, ya no piensa igual sobre Puan, la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA. "¿Qué pasa si este de barba y pelo largo no es el único facho?" El temor se apodera. El progresismo berreta mengúa. Ah, me acordé de algo: es fundamental despistar al adversario, empezando por el aspecto. Uno opera detrás de las líneas enemigas, es un chacalazo saboteador. Es bueno parecer un trosko y ser un terrible cruzado del Dios de los ejércitos, que vive y reina por los siglos de los siglos, amén.

28) El verdadero contrarrevolucionario no es el viejo burgués de saco y corbata todo engominado que da discursos grandilocuentes sobre la Iglesia y las Fuerzas Armadas. Un contrarrevolucionario de verdad es aquel que ejerce la fachéutica, que lleva a los que lo rodean a sacar el facho que tiene adentro, a modo de la mayéutica de Platón. Hay que ocupar los espacios de la cultura y la política, no encerrarse en una torre de cristal y maldecir a la tiranía del número. La democracia no es algo que me ame pero es lo que hay. Un contrarrevolucionario es pragmático, no un anciano contemplativo y rezador compulsivo. A Dios rogando y con el mazo dando, dando bien fuerte.

29) He notado que la mayoría de las protestas contra mi amigo Donald Trump se dan en ciudades cosmopolitas y decadentes como Nueva York y Los Ángeles. Como si fuera poco, los protagonistas de los disturbios suelen ser jóvenes blancos universitarios, es decir, chicos bien. No olvidemos que ir a la universidad allá es casi imposible, con una matrícula que ronda los cincuenta mil dólares al año. Esto dicho por profesores míos de la UBA que han dado clase allá. Con esto quiero expresar que el pueblo, la América profunda, no comparte estas manifestaciones de burgueses aburridos que apoyan al Partido Demócrata solamente por una cuestión de falsa conciencia. No nos comamos el verso del progresismo anglosajón y toda esa berretada de Slutwalk, que las feministas de acá importaron (es algo así como un Halloween feminazi). Ah, hablando de anglosajonas, me acordé de la cabrona de Emma Watson, personaje nefasto si los hay. Toda esa mierda "liberal", como le llaman allá, es la cara amable de la globalización. Después, si te hacen bolsa Medio Oriente o matan bebés ni lo registran.
Usualmente se burlan de mi amigo Donald Trump por su cabello y otras cosas. Yo veo en ese hombre alto y rubio la imagen de los cruzados, de los guerreros que defendieron a la Europa cristiana durante siglos. Pese a ser un señor grande, se conserva entero y lleno de vitalidad. Dios le dé salud, sabiduría y muchos años.

30) Otra de las corrientes que no gozan de mi simpatía es el indigenismo. Banco a los indios pero no a los zurdos que dicen defenderlos. Muchos hablan del saqueo de América de 1492 en adelante pero nada dicen de la toma de Constantinopla, ocurrida en el mismo siglo. Los turcos llevan medio milenio en tierras cristianas, griegas. Nunca vas a ver a un progre que diga algo al respecto. Sin ir muy lejos, una parte de mi familia tiene raíces en Albania y se tuvo que ir a Sicilia porque los otomanos invadieron la zona. En fin. Vamos por la reconquista.

31) Nosotros sí que vamos por todo. No va a quedar país del orbe donde no derrotemos a los progres. ¡Uníos fachos del mundo! Los días de gloria de los zurdos se han acabado para siempre. Dios va a festejar cuando sean simplemente una triste mancha en la historia universal. Yo soy un internacionalista de la tradición, del heroísmo y la virtud. Hoy puede decir con orgullo que Occidente tiene futuro.

32) Bien Cristina al decir que el voto de Trump no fue racista ya que la sociedad eligió en su momento a un presidente negro. Y mejor Scioli al decir que Donald supo interpretar las demandas de la clase trabajadora. Me asombra la cantidad de kirchneristas pelotudos que son esclavos de su progresismo infantil. La política es pragmatismo puro. ¿Vieron que otra vez tenía razón? Tengo don de clarividencia.

33) Daniel Scioli "Trump ganó contra todos". Los amo a los dos. No pueden ser tan pero tan grosos. Muero por ellos.

34) Daniel Scioli con respecto a la elección en Estados Unidos: "Fue la rebelión del pueblo trabajador a través del voto". Cada día lo amo más. Donald J. Trump y él van a hacer muy buenas migas.

35) El otro día estaba conversando con un amigo del barrio frente a una de tantas villas miserias con las cuales convivimos, en las cuales convivimos. Me dijo, en referencia a las adolescentes sexualmente precoces: "Estas negras comen guiso todos los días, por eso tienen esos culos y esas tetas". De mal gusto el comentario. Inmoral y todo eso. Pero me causó gracia imaginarme la expresión de las feministas de Palermo y Caballito al ver cómo piensa un auténtico proletario, hijo de nuestras clases populares. En una oración, misoginia, racismo, machismo, clasismo. Siempre dije que el antisemitismo, la homofobia y el sexismo están más presentes en los estratos bajos que en los altos, los cuales suelen ser progresistas, falsa conciencia que parece permitirles lavar sus pecados de egoísmo y avaricia. Digo, el pecado original no es la barrabasada de mi vecino sino que las chicas de la zona tengan que comer guiso todos los días hechos a base de sobras y de lo que pudieron mendigar por ahí. El pecado original es que ellas no tengan futuro de universidad y que por ello su único proyecto de vida sea formar una familia precipitadamente. La burguesía que se rasga las vestiduras mira el lenguaje y no los hechos: los troskos feminazis de Puan son hijos de votantes del PRO, son esos que te tiran un #NiUnaMenos pero luego se los ve viajar gozosos por Europa con el dinero expropiado a la frente del pobre. Hippies con OSDE puteando en 1, 2, 3...Principio del formulario
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Propuestas para la Gran Argentina


  1) Yo propongo, como siempre. No soy un burgués quejumbroso, soy un hacedor de cultura y civilización. A ver, ¿cómo solucionar la crisis social y económica de la Argentina? Primero, hay que legalizar y fomentar el juego en todo el país. Eso generaría miles de puestos de trabajo y ayudaría a reducir el déficit fiscal si se avivan de gravar la actividad. Otra: legalización ya de la prostitución. Personas mayores de edad conscientes de sus actos pueden trabajar como quieran. Finalmente, ¿vieron "la ruta del desierto", ese camino aburrido que lleva a Bariloche? Ahí construiría un lugar como Las Vegas. Mucha joda, drogas, alcohol, putas, casino, boxeo. Con estas medidas revolucionarias, se conseguiría emplear a gran parte de la población, fomentar el turismo, mover el consumo, acrecentar la recaudación impositiva...

  2)  ¿Vieron Los juegos del hambre? ¿Y The Purge? Bueno, siempre hubo en el ser humano una tendencia al sacrificio. Sacrificio a los dioses, sacrificio del mismo Dios en el caso de Cristo; sacrificios humanos, sacrificios sociales, ajustes macristas; peleas de gladiadores, boxeadores, vale todo. Alguien tiene que morir. Propongo, sin llegar al extremo de la muerte, por lo menos no de forma intencional, la creación de un torneo nacional de combates mano a mano, individual o por equipos, que conste de las siguientes categorías: Campeonato Nacional de los Barrios: cada barrio del país, cada villa, dirimirá en rondas eliminatorias quién será su campeón para la etapa regional, la etapa de la ciudad. Y cada ciudad dará a un ganador que luchará por el podio provincial. Así hasta tener el mejor peleador de los barrios argentinos en el año de competencia. Otra categoría es la del Campeonato Argentino de la Tumba: peleas de presos, a mano limpia, en jaula. Participan todas las unidades penales del país. Campeonato Nacional del Aguante: riñas sin armas de ningún tipo entre barras de todos los clubes. En campo abierto, espacioso, pero con perímetro delimitado. Sin límite de tiempo. Entran los que quieren, sale el que puede. Drones desde el cielo grabando todo. Cámaras puestas en puntos estratégicos. Máxima audiencia. Ah, obvio: todas estas categorías tendrían su equivalente femenino. Sin discriminaciones de ningún tipo. Finalmente, habría una velada especial en la que el más poronga de la barra más fiera del país se enfrentaría al campeón de Los Barrios y al de la Tumba. Esto para empezar. A futuro, el sistema se exportaría a todas partes con los consiguientes derechos. Una última cosa: los combates serían hasta la rendición del adversario, sin límites de tiempo, sin guantes ni protector bucal. Prohibido golpes bajos.

     3) La verdad que a veces pienso que no puedo superarme pero siempre lo consigo. No puedo con mi genio. Si ven mis dos post anteriores, van a encontrar el sistema con el cual la Argentina puede salir del pozo, el mismo que le ha servido de mucho a países como España y USA: prostitución, juego, boxeo, alcohol y drogas. Alguno me preguntará por la ludopatía, es decir, la adicción al juego, los que llegan hasta la pérdida de la casa por el vicio. Desde ya, no vale hipotecar la vivienda para el juego. Por otro lado, se crearía tantos empleos con mi sistema que nadie estaría desocupado. Se necesitan miles de prostitutas y prostitutos, mozos, lavacopas, playeros, vigiladores, empleados de limpieza, administrativos, etc. En la Argentina, nunca más pobreza ni indigencia.


    4) Por último, quiero refrescar otra propuesta mía para la Gran Argentina, propuesta que hice ya hace algunos meses: multas de miles de pesos por pasar semáforos en rojo, para esto hay que poner semáforos en todas las esquinas del país y cámaras; y multas alevosas para los hijos de puta burgueses cuyos perros caguen en la vereda. El fisco se llenaría de plata. Digo, ¿pasaste semáforo en rojo? Si lo hiciste con un auto destartalao del año del choto, diez lucas. Si fuiste con un Mercedes, medio millón de pesos a pagar en cómodas cuotas a diez años. Dirán que sería inconstitucional por "confiscatorio": prefiero confiscar dinero y no que estos animales al volante confisquen vidas humanas. Ah, perro cagó en la vereda, multa proporcional a los ingresos del dueño. Vieja jubilada que gana la mínima, una luca por mes durante un año para que aprenda. ¿Familia tipo con ingresos de veinte lucas al mes? Dos lucas de multa durante dos años. Con este sistema vamos a vivir mejor. Van a aprender a respetar, madre que los parió. Posdata: lo mismo para los que tiren basura en la vereda, meen o caguen en la vía pública.

miércoles, 16 de noviembre de 2016

Tragedias del orbe

  El sujeto pasado clama contra una joven esperanza que padece gritos multiplicados por el absurdo de una vida alquilada. Los momentos no se explican sino que reaccionan fervorosos a las venas y las vetas contrapuestas al alba. Adentro algo deja de sostenerse. Los equilibrios caen, caen. Parece que los tiempos deben acelerarse so pretexto de mejores imposibles.

  Quedan como llagas esas imaginaciones de noches ganadas por abismos copados de estrellas y luces que amalgaman libertades. Los encantos presos son de su voz, de su naturaleza que potencia escapes nunca vistos. Lo excelso es censurado por albergar motivaciones prohibidas. Con lentitud y veneno, se configura un espacio cerrado capaz de borrar las marcas de un afuera otro. Entonces quedar excluido equivale a morir en este esquema nefasto.

  No hay mundo si no se puede crear sol en la cabeza. Fuego y mar tienen los ojos invisibles para reparar los pesares de aquellos que fueron impedidos de contemplar los portentos de la naturaleza. Gran remedio es darle a otro una parte de los elementos que guardamos en el alma porque con retazos de visiones y con formas rebeladas, no reveladas, se puede fabricar cielos nuevos y tierras nuevas. De un punto, infinitos infinitos.

lunes, 14 de noviembre de 2016

Breve lectura sobre un texto de Junot Díaz



  Negocios es un texto que yo recomendaría. No digo que sea una obra que encierra un gran relato pero creo que, curiosamente, construye su grandeza en base a pequeños y grandes fracasos de los personajes: la inmigración a los Estados Unidos desde una república bananera, los problemas de adaptación a la cultura y el idioma en el país del Norte, los conflictos de pareja, las drogas, el alcohol, el machismo. Por dar un ejemplo concreto, "Ysrael", uno de los relatos que compone el libro, está lleno de morbo y pasiones execrables. Sin embargo, en la aventura de ver un espectáculo degradante, se esboza algo interesante, un viaje a los fenómenos del vacío tercermundista y las curiosidades innecesarias propias de los ociosos. Digo, jóvenes que no tienen nada que hacer, sin presente ni futuro, y que deciden deleitarse con miserias humanas. Décadas más tarde, se hablaría de bullying. 

  Dentro de esta narrativa de la decadencia, me gusta hablar en estos términos para la ocasión, "Instrucciones para citas con trigueñas, negras, blancas o mulatas" es, para mí, el mejor relato de Negocios, conocido como Drown en los medios de habla inglesa. "Instrucciones para" es una expresión bien del capitalismo, "de manual", nunca mejor dicho. Lo curioso es que no se trata de las instrucciones para armar una carpa o un mueble sino que se está ante un folleto ilustrativo que enseña cómo obtener citas con señoritas de distinto color de piel, como si fueran objetos. Las lecturas de corte feminista no son de mi agrado aunque en esta ocasión creo pertinente utilizar términos como "cosificación" ya que hay un dejo de alevosía por parte del yo poético, un yo poético que se hunde en la sociedad de consumo (el consumidor también se ve degradado, no solamente el objeto o el sujeto devenido en objeto). 

  Negocios revela página tras página ausencias originarias: el Estado, el padre, una posición socioeconómica buena, la escuela. Hay una serie de elementos ausentes, como los ya nombrados, que configuran o influyen en la formación de ciertas personalidades y en el auge de conflictos personales y, podría decirse, sociales. La violencia, las drogas, la promiscuidad sexual y la cárcel son, de alguna manera, los paliativos a eso que falta. Como consecuencias de esas crisis íntimas y comunitarias, el racismo, la rivalidad entre bandas, las armas. Puede decirse también que el automóvil emerge como el gran falo de la sociedad americana. 

  En síntesis, Negocios es un libro ameno para leer. Resulta entretenido pese a tener, quizás, un trasfondo pesimista. Pero son esas caídas cotidianas, esos conflictos de la comunidad emigrada, los que realzan la escritura de Junot Díaz y le dan una voz propia, lejos de lo que debería ser y muy cerca de lo que es, con toda la carga de crudo realismo que merecen el siglo pasado y el presente. Por lo menos así lo veo yo.  

viernes, 11 de noviembre de 2016

Imaginaciones


  Imagino que otra vez hallo refugio en tu boca de paz y en las tardes de sosiego y alma compartida en mesa de promesas. Desligo tu imagen del pasado y te hago presente de mis angustias varias, de mis torturas cotidianas y dolores impuestos. Siempre me renuevo en la esperanza que me regalaste, en la vida que me devolviste. Entonces niego los cielos oscuros y me doy a los planetas que pintamos para salpicarnos de sol y de calles tan nuevas como viejas.

  Vos, en los detalles. Dios te puso enfrente para que no me vuelva ateo, sabia amiga. Hoy el ruido de una decadencia de otro siglo perfora el templo de mi yo pero me recubro en vos y me enciendo llama suave de un encanto que te inventaste para verme feliz.

  Voy, voy. Mendigo sin mendigar ese afecto que me diste, que me das mediado. No encuentro patios para que corran los mejores pensamientos. Detengo la caminata en el duelo y me mancho en la insensatez de sonsacarle una sonrisa a una rubia ojos para la envidia que fue inventada para otro. Nunca me quitaste libertad sino clavos y cadenas pero me confieso rentado de las ninfas otras, mercenario me hago de esas miradas de firmamento despejado y timidez. No lo digo con culpa sino con desespero: los acontecimientos me arrojaron a los pies del abandono y la pobreza de orgullo y dignidad. Indigente soy ante las caricias nunca prodigadas y los besos postergados al infierno. En esas sutilezas torpes, entre afectaciones fingidas y juegos juveniles, reconozco que soy un tarado total, record mundial. Lo bueno es que, milagro la ceguera ajena, de nadie es advertido mi mal andar, mis pasos cargados de oprobio y pesar mas nunca besar.

  Hago para que vivan de mi muerte. Veo mi carne como comida de futuros. Me sacrifico por otros. No hay descanso. Me despiertan las fatigas siempre y en todo lugar. La vida es vigilia excepto cuando me escapo a vos, a las charlas que nos supimos conquistar para que no nos doblegue el mundo de los que matan por paz, los mismos que matan por pan.

  Vivo. Me planto en lo hondo de las oraciones sin viento. Se me pone la piel de gallina. Lloro y yoro. Yo. No hay otros. Se suicidaron. Me siento solo y desnudo. Junto rostro, brazos y rodillas. Persigo mi calor. Dios se compadece y me habla un lenguaje de palpitaciones, reconocimientos y asombros. El Señor me consuela. Me hago enorme en mi pequeñez.

  Aguardo por verte. Tal vez lo consiga. Lo quiero con todo yo. El resto, la aldea global, mata y cambia, mata y cambia. Creo haberlo dicho: camino las noches en calles poco transitadas y me desespero por llegar. Intuyo que no ando tan lejos. Creo que alguna vez voy a pasar enfrente de una casa donde alguien me reciba, alguien que me ame y que me perdone por todo el mal que nunca hice. Me voy a sentar a la mesa y me va a preguntar lo que siento. Cansado. Voy a llorar. Me va a acariciar. Afuera, el invierno neoliberal ajustando contra la ventana. Ella toda piedad, bienestar en los pechos. La calma  luego de caminar invisible la ciudad. Entonces voy a descansar en paz, para siempre, sin sombras ya de desamparos.

martes, 8 de noviembre de 2016

Sueños locos LXXIX (La nueva Virgen Atea)



  Fue en París, allí se dieron los hechos alegres. Lamentó el puto cliché de París pero esta vez es verdad: fui a Francia y no por asuntos "literarios", no me gusta hacerme el artista, el bohemio pelotudo, el "hippie con OSDE". La posta es que fui sin un mango. El pasaje ida y vuelta y nada más. Se me dio por visitar a mi mejor amiga, a mi sol, al calor que me dio vida cuando mi cuerpo estaba echado sobre las frías vías del tren en espera de la muerte. La famosa Virgen Atea se fue a trabajar a Europa. Sigo siendo el mismo chico pobre de Lugano 1 y2. Pero no me puedo estar sin ella. Seis meses pasé sin verla y me sentí para el culo. 

  Me alejé del centro de París, de todo lo ya conocido. Quise ver cómo es el Flores o La Paternal de allá, me alejé hasta los barrios de casas bajas. Caminé mucho entre lo que el mundo vio miles de veces. Costó un poco salir de los turistas y los cosmopolitas bobos de siempre. Iba solo. Ese día, mi primer día allá, tenía que encontrarme con mi amiga a la noche. No pudo esperarme en el aeropuerto. Una pena. Soy avaro de los momentos a su lado.

  En el portal de una casa, una señorita sentada me pareció que era ella. Me acerqué. La oí hablar francés. Le entendí todo. Hablaba de política y de muchas otras cosas. Otra vez iba a ver a mi Virgen Atea. Sí me sorprendió que, pese al frío y el nublado invierno parisino, estaba bronceada y con los labios muy pintados, algo inusual en mi pálida flor argentina. 

- ¡Hola Sol! ¡Tanto tiempo! ¿Cómo te va!-
- Yo no soy Sol, soy Luna. ¿Sos argentino vos también? -

  La versión bronceada y maquillada de la Virgen Atea, vestida con ropas ajustadas, me miró desde el portal de la casa y me sonrío luego de que yo me puse colorado por la confusión. Me sentí un completo idiota. Por lo menos era una compatriota. Tanto no le erré. Sí me pareció que tenía un rictus muy frívolo, no como mi Virgen Atea. Tenía algo de minita top, de chica popular, de tipa muy mundana. Quisiera expresarme en otros términos pero temo por la censura, ¿se entiende, no? La Virgen Atea es eso: la versión atea de la Virgen María. La señorita que vi allí era una criatura simplona, una flaquita afrancesada llenas de mañas en sus manos, en el movimiento de la cabeza y en los gestos faciales. Parecía un maniquí con epilepsia, Luna no tenía la serenidad de Sol.

  Luna dejó de hablar en francés por celular. Cambió a castellano misteriosamente, como si la persona con la cual estuviera hablando entendiera ambos idiomas: "Te dejo ahora porque se me va a escapar un bombón que me mandó Dios, un pibe divino que recién me acaba de hablar por error. Nos mantenemos en contacto. ¡Besit!" Yo había pasado la esquina rumbo a lo desconocido. Tengo la costumbre de mirar hacia atrás cada tanto, por seguridad, por curiosidad. Allí la vi correrme con una alegría indescriptible. El resto de lo ocurrido me lo guardo para mí.   

Mi lectura



   La novela Toque de queda, de Jesse Ball, me trajo muchas cosas a la mente. Tal vez 1984 es lo primero que a muchos se nos cruza por la cabeza. Sin embargo, mi lectura asociativa recuerda a un film y no a un obra literaria. Me refiero a The Purge. Para sintetizar, habla de los Estados Unidos en un futuro no muy lejano. El país había quedado devastado por las guerras, las crisis económica, la pobreza, el desempleo. Los Nuevos Padres Fundadores de la Nación toman una decisión audaz para solucionar todos los problemas americanos: cada año, durante toda una noche, doce horas por reloj, les está permitido a los ciudadanos asesinar. Sí, pueden matar sin ser penados por ello. Durante ese lapso de tiempo, los servicios de emergencia, policía, bomberos, ambulancia, dejan de funcionar. La mayoría de las personas se encierran en sus casas y permanecen a salvo gracias a modernos sistemas de seguridad. A la hora señalada, comienza a sonar la sirena. Las calles quedan desiertas. Nadie quiere ser blanco fácil. El problema está en que, justamente, la gente pobre, especialmente los que están en situación de calle, no tienen cómo protegerse. Ellos son los que mueren durante la purga anual. Por eso los Estados Unidos, "una nación renacida" según la propaganda gubernamental, tiene pleno empleo, seguridad, pobreza cero. 

   Tal vez me explayé demasiado con el argumento de la película. Regreso al libro que nos ocupa: Toque de queda debe su nombre, justamente, a la regla gubernamental que prohíbe andar en horas nocturnas por la calle. De ahí que yo haya recordado el film que nombré en el párrafo anterior. Lo que más me impacta de la novela es que el origen del estado actual no es claramente explicitado. Eso me pareció un recurso sorprendente. Tiene algo, tal vez, de ciberpunk en tanto y en cuanto sociedad después del cataclismo. Eso me parece interesante. 

  Desde muy chico tengo la fantasía de que alguna vez vendrá un régimen despótico que tendrá tanto poder que incluso podrá mirar lo que hacemos a la noche en nuestros hogares. Imagino desde siempre que llegará el día en que se castigará a insomnes y desvelados. Parece muy infantil todo esto pero tiene mucho que ver con el cuco, ese miedo ancestral que muchos hemos padecido. Creo, sin más preámbulos, que Toque de queda causó una fuerte impresión en mi alma porque toca la vena de inconsciente colectivo que hay en mí, un algo que teme a la oscuridad y que, sin embargo, siente atracción por lo desconocido. 

  Entre otras imaginaciones, siempre me llamó la atención la costumbre que tenían los nazis y los del KKK de hacer ceremonias nocturnas. Esas imágenes me han perturbado mucho desde pequeño. La noche es el espacio, o el tiempo, donde se ve menos, donde menos se puede conocer, donde más se puede dar el peligro. Al leer Toque de queda, sentí mucha angustia por ese padre que se fue en busca de su verdad. Más angustia me dio su pequeña hija que vio representado todo el drama familiar a través de unos títeres, tal vez como una metáfora de lo que es la sociedad en sí. 

 Otro imaginario que me despertó la novela, esta vez más social que personal, es el del Gobierno Federal de los Estados Unidos visto como una entidad diabólica o despótica. En el libro nunca se dice dónde transcurre la acción. Sin embargo, por la presencia de nombres anglosajones, se puede inferir que se está en el país del norte. Decía que el Gobierno Federal se muestra a sí mismo, y lo muestran en series y películas, como una suerte de ser omnipresente que todo lo ve con su ojo masónico: FBI, CIA, DEA y las fuerzas armadas más equipadas del mundo. El discurso de la resistencia prendió fácilmente en mí. Si a lo largo de décadas Washington ha tenido una política violenta para con muchas naciones, ¿por qué no sería verosímil la existencia de un aparato punitivo llevado al extremo fronteras adentro? Luego de tantas guerras, y viendo la coyuntura actual, no es descabellado pensar que toda esa energía bélica puede llegar a replegarse para convertirse en el Estado policial más grande de la historia. Alguno podrá pensar que la mía es una lectura ingenua, que digo algo así como que se libran batallas en el extranjero y que, puertas adentro, es todo amor y paz. Sé muy bien que USA tiene millones de seres humanos en sus prisiones y un aparato de policía gigantesco. Sin embargo, en un Occidente que no parece encontrar el rumbo luego de la crisis de 2008, está naturalizada la escalada represiva contra la población en su conjunto. Lo que quizás Toque de queda y The Purge muestren sea el actual estado de cosas pero llevado hasta sus últimas consecuencias. 

  En un nivel más formal, la novela me parece bien escrita. Aunque me desconcierta un poco el orden de los párrafos y ciertos efectos de corte en las oraciones. Quizás sea una comparación vulgar pero me pareció ver algo de Marguerite Duras en esas intervenciones que cortan la calma del lector. Tal vez la fragmentariedad sea una manera de conseguir la lectura "de un tirón". Páginas largas y monolíticas posiblemente tengan que ver con el pasado. Es probable que Jesse Ball tenga mucho del formato de Twitter en su escritura.

  En síntesis, Toque de queda me parece un texto atrapante y muy recomendable. Lo veo ideal para gente joven. No sé si será verdad eso de que "cada vez se lee menos". Tal vez haya otras formas de leer en la actualidad. Lo cierto es que Jesse Ball hizo un trabajo cuya forma no asusta a la vista, los párrafos largos como una página y llenos de subordinadas espantan a más de uno. Por otro lado, la narración te atrapa, te lleva a querer saber qué pasó, qué va a pasar. La novela está muy bien lograda. Es lo primero que leí del autor. Espero seguir conociendo su obra, a priori más que interesante.  

domingo, 6 de noviembre de 2016

Subterfugios casi iguales

  Imposible, afuera, voz blanca, ojos borrados, expectativas vanas. Entre fintas exhaustas y aires cargados de horizontes idiotas. Plan, plan. Arrojar escapatorias con suertes desparejas y aguardar retornos desmesurados en las calles favoritas del que no puede soportar la causa de su silencio.

  De antes, de ahora. Entre muertos, los vestigios de la arena alejada del viento y el doblar cualquiera en esas plataformas de anhelos viejos y cielos voluminosos.

  Esas cosas de la ternura y las boberas que se frustran al llegar a avenidas repletas de diablos socarrones y rameritas bien. Con papel, con historias de pasiones fingidas y albas borradas de antemano. Dicen que no es nada del otro mundo pero se equivocan porque, justamente, es algo que viene de mundos inciertos; eso de ser menos y ver sin ver, analfabetismo espiritual.

  Revelaciones de una mente esperma.

lunes, 31 de octubre de 2016

Blanda tiempo

 

  De nada o de algo. O del rebote leve de sus tiempos vapuleados. Con aroma de fe, de favor, de puntas y muelles ajenos en desgarro de una inocencia desconocida. Por altura, por flechas y por arrancar desde abajo las miradas asombradas de verde y espanto. Sacrificio, virajes celestes e infusiones graves en la madrugada plena. Su azul, su rojo, su yo y su vos en eso de precipitarse en doctrinas, dibujos y sonidos claros y besos.

  La charla. Se implican con la suavidad de una cuadra que se vive toda en sus metros hurtados al agravio. Las ternuras vuelan con sosiego para llegar certeras a los otros mundos, mundos cuyas capas hacen desaparecer lo mejor de las bocas angelicales. Ozono falso que diluye los contornos de lo verdadero, lo que libra de esas cadenas que no se ven pero que cortan las almas. Oportunidades no van a faltar. Pero es probable que muchos mensajeros corran muertos el beso incierto de patria, desdicha, arrebato y empedrado flor.

  En templos graves ha de vivir tu suerte indiferente al reclamo de las frustraciones y los desvelos de otredades tontas. Hoy vos, hay vos. En un pedacito de afuera, vas a enterarte de que te fue bien. La bandera de la tarde se va a alegrar en tu gracia. El sol, en su contento ciego, te va a regalar mil destinos para armar. Entonces algo se va a alejar para agrandar eterno un porvenir. Luego un silencio y una paz te van a rodear con un remedio casero de conciencias. Para el fresco de tu mente, una lluvia sin par y un regreso anhelado desde siempre.

  Blanda tiempo.

domingo, 30 de octubre de 2016

Sueños locos LXXVIII (Puente Lacarra)



  Me quedé mal de esa vez. El título es para disfrazar un poco lo que pasó, una pesadilla a plena luz del día, en Capital Federal. Para ser precisos, en el Puente Lacarra, ese que corre por encima de la Autopista Perito Moreno, a la altura del Parque Avellaneda, se dio esa desgracia con poca suerte que voy a intentar contar. Me ahorro ciertas cosas para preservar mi integridad física. 

  Bueno, no quiero andar con rodeos. La cuestión es que viajaba en el 141, ese vehículo rojo como el infierno que conecta la hermosura de Palermo con la dejadez de Puente La Noria. Todo iba bien, normal. Qué sé yo. Viajaba sentado. No me podía quejar. Nunca falta el ejército de embarazadas y viejas que te hacen parar. O las embarazadas sensuales y voluptuosas que te la hacen parar. Esa es otra historia. La posta es que, al pasar San Juan Beata de la Salle, la hermosa avenida con espacios verdes en el centro, esa que se interna casi en la Villa Cildañez, distrito peligroso, vi un retén policial. Un coche particular con cuatro tipos con camperas con la inscripción "P.F.A.": Policía Federal Argentina. Un amigo anarquista dice que las siglas significan Putos, Fachos, Asesinos. Digresiones a un costado, la presencia de uniformados y patrulleros se elevó drásticamente en los últimos meses. Avenida del Trabajo, o Eva Perón, Evita es sinónimo de trabajo, muere en Avenida Directorio, cerca del Parque Chacabuco. Del lado de Provincia de Buenos Aires, se hace Crovara y se mete en los peores suburbios pesadillados por el hombre. Es decir, es una arteria larga, que conecta zonas muy complicadas, tomadas por delincuentes pesados.

  Un Fiat Siena pasó al lado de los cuatro tipos que tenían el coche arriba de la vereda, con la baliza arriba del techo. Los efectivos le dieron la voz de alto a los dos ocupantes del vehículo, se veían sospechosos y querían hacer requisa. El conductor, un pelado de ceño fruncido, gritó "¡yuta puta!" Los polis se subieron rápidamente al auto y comenzaron la persecución. Ninguno de los pasajeros había advertido la secuencia. Yo siempre voy muy atento mirando todo lo que pasa alrededor. Antes leía en los transportes públicos pero en esta etapa de mi joven vida leo en la facultad para vivir con más intensidad el misterio de la calle. 

  El colectivero advirtió lo que pasaba. Bah, escuchó las sirenas y se dio cuenta de qué auto era el perseguido. Miró por el espejo retrovisor y vio que el acompañante disparaba hacia atrás. El colectivo se encontraba a la izquierda de los protagonistas del tiroteo. En ese momento, los pasajeros empezaron a avivarse de la acción. Un adolescente sacó la cabeza por la ventanilla para ver qué pasaba pero la madre lo increpó a los gritos y le dijo que le podían meter un tiro. Hubo algunas mujeres que lloraron un poco. Otros se tiraron al suelo. Fue todo muy confuso, milésimas de segundos nomás. No sé. No puedo reconstruir bien todo esta película.

  No podría precisar cómo pero llegué a mirar a los ojos al conductor criminal que iba rápido y furioso hacia alguna parte, lejos de los federales que lo perseguían para arrestarlo y molerlo a golpes. El pelado de ojos verdes y cejas oscuras y densamente pobladas me miró con odio. Yo no le había hecho nada. Le grité "¡chorro hijo de puta!" luego de su mirar diabólico. Se rió con soberbia. Pero no le duró mucho la hombría porque el chofer giró el volante levemente hacia la derecha y los ladrones terminaron con su coche trompeado entre la puerta delantera y la del medio del colectivo. Gracias a Dios, ningún pasajero resultó herido. La maniobra del colectivero fue quirúrgica: hizo que el bondi le corte el camino a los cacos sin dar margen a un impacto violento. Es como cuando alguien te quiere pegar pero le estás casi respirando en la cara y no puede siquiera levantar una mano contra tu humanidad. Si el Siena de los rochos tenía más campo para carretear y daba de lleno contra la unidad de la línea 141, ahí sí: la de San Quintín, con muerto y todo. 

  Cuando frenó el colectivo, le pedí por favor al chófer que abra la puerta, que quiero bajar, déjame bajar, por favor. Bajé. Todos se quedaron arriba: gritaban, lloraban, insultaban a los ladrones. La parte delantera del Fiat Siena quedó abollada. Los delincuentes se encontraban ilesos. El pelado quiso abrir la puerta pero yo se la trabé con el cuerpo, con mi lado izquierdo de mis casi noventa kilos y metro ochenta de altura, y le di dos piñas en la boca con mi derecha de acero. Sabía que el acompañante tenía una pistola. Por eso me agaché mientras el piloto ensangrentado me insultaba y en vano se esforzaba por escapar. Yo estaba agazapado e impedía, con todo mi peso, que el tipo pudiera abrirse a la libertad. Fueron segundos que parecieron meses. Cuando el brazo izquierdo de mi prisionero intentó darme un amansador golpe en la cabeza, la policía había arribado. Los cuatro federales bajaron armas en mano y amenazaron de muerte a los bandidos. "¡No hagan nada, hijos de puta! ¡Lo vamos a matar! ¡Vos, pelado puto, si le pegás al pibe, te quemo acá mismo!" 

- ¡Vos, flaco, salí de ahí! ¡Ya está! - Eso me dijo el cabo Manuel Suárez, un morocho retacón de biceps trabajados y ojos pardos como una noche sin luna. Me sentía mareado, con la presión baja. El colectivero me preguntó si estaba bien. La chusma de los pasajeros me aplaudió. Era el héroe del día. El acompañante del pelado también estaba un poco abombado. Por eso no atinó a disparar luego del impacto. Era un pibe de ojos achinados, flaquito, cara de idiota, algunos granitos, pelo corto. Parecía peruano. Creo que era peruca pero no me acuerdo. El dolape era bien argento, eso sí. Claramente. Tenía acento bien porteño. El otro, por lo que lo escuché pedir por su mujer embarazada y no sé qué historia, daba una onda norteña por la tonada, medio bolita. 

  La gente del bondi pedía que maten a los delincuentes. Estaban todos exaltados. Los coches pasaban y tocaban bocina, justo a la altura del puente, mano a Flores. Los curiosos reducían la velocidad y gritaban consignas violentas contra los detenidos. Yo no entendía nada. Me sentía cansado, con la presión por el piso. Me senté en el capó del auto de los polis e intenté tomar aire mientras ellos interrogaban a los esposados, ambos con sus remeras levantadas para cubrir sus rostros. Uno de los federales, Juan Espósito, un canoso cincuentón de ojos claros, dijo que encontró merca debajo de la rueda de auxilio. Mostró una bolsa transparente con un contenido blanco. El chófer pidió permiso para seguir viaje. La euforia colectiva disminuyó a los cinco minutos. Se habían acordado de que tenían que ir a laburar o a estudiar, manga de vagos. Raro pero los oficiales dejaron que el colectivo se vaya junto al responsable de haber evitado la fuga con el bravo encierro que lanzó a los malvivientes. 

 Yo me quedé de testigo. Me ofrecí. Me aceptaron no sé por qué. Se ve que insistí mucho y vieron que era del palo. No paraba de insultar a los ladrones. También me hice ver un poco y dije que mi viejo fue de la División Robos y Hurtos. Empecé a hablar casi como un policía. Pese a la barba y el pelo largo, vieron que yo evité que el pelado se vaya a la mierda, a puro huevo lo mío. Digo lo de mi aspecto porque no doy hombre de la ley sino hippie mugroso de la Facultad de Filosofía y Letras. Pero no, las apariencias engañan. 

- Bien, pibe, bien. ¿Por qué tu viejo no te hizo entrar en la Fuerza? -

- Se dio de baja siete años antes de que nazca. Ah, y se fue cuando yo era guacho. Pasé casi toda mi vida con mi vieja. Ojo, quise ser milico pero me rechazaron porque decían que soy fifi. Qué sé yo. Al menos lo intenté. Pero sí, me cabe ser ortiva. No los puedo ni ver a los chorros. Si tuviera un fierro y un auto, salgo y los mato a todos. -

- No seas boludo. Mirá que los Derechos Humanos siempre rompen las bolas, por más que esté Macri. Igual, si te va ser cobani, yo te puedo hacer ingresar. Soy el director de ahí de Madariaga y General Paz. Bah, director no pero la calle la manejo yo. Soy oficial, no sargento, sin desmerecer acá a los muchachos que no quisieron estudiar.-

- Vos te hacés el gato porque tenés ojos claros. - Chicaneó el negro Suárez. 

- Cállate, negro cornudo. Terminá de hacer el acta, nabo.-

-¡Sí señor!-

   Los cuatro rieron como hienas. Yo también. Me sentí parte de la familia. Está bueno. Prefiero eso y no ser de esos de gorrita que le roban a las minas y a los laburantes. Entre un chiste y otro, me subieron al Chevrolet Corsa gris. Suárez se fue en el Siena con los ladris. Iban esposados de pies y manos. No sé para qué tanto. 

- ¿Por qué le pusieron ganchos en las patas? - pregunté.

- Por las dudas, dijo un cura, y se compró una cama de dos plazas.

  Me dijeron que iban a ir a Madariaga y General Paz. Pero doblaron en Eva Perón y Murguiondo, cuando, creo yo, tendrían que haber ido todo derecho por General Paz. Me explicaron que era mejor evitar Ciudad Oculta, una villa muy brava. Yo asentía a todo. Confiaba en ellos. O lo intentaba. Sabía que a mí no me iban a hacer nada. No era parte real del asunto. Podrían haberme dejado antes de partir, cuando les firmé las actas de testigo arriba del baúl. Pero les di tanta charla y entretenimiento que terminé mezclado en todo ese merengue. Me hicieron el chamuyo de que me querían presentar a un par de comisarios en la dependencia. No sé para qué pero es entendible que la policía quiera amigos y más si son intelectuales y con bolas.

  Al llegar a Murguiondo y Echeandía, me hicieron bajar. Los dos coches se estacionaron y bajaron todos los ocupantes, policías y ladrones. Silencio. Los detenidos quedaron sentados en la vereda, espalda contra la pared. Los nervios habían ganado los rostros de los federales. Yo los observaba a los cuatro pero no conseguía dar con los ojos de ninguno. No querían mirarme. Hasta que Suárez tomó la iniciativa...

- Mirá, nosotros nos vamos a quedar acá. Tenemos que arreglar algunas cositas. Vos, Alan, te vas ahora a tu casa derechito por Murguiondo. No le decís nada a nadie, no hablás con nadie, con nadie. Ni con tu vieja. ¿'Tamo'? Te vamos a estar mirando. Sos un buen pibe. Acá la onda es entre estos putos y nosotros, vos no tenés nada que ver. Está todo bien con vos, ¿entendiste? -

- Sí, entendí. -

  La verdad es que no entendí una mierda pero los cuatro me saludaron con un beso en la mejilla y Espósito, no sé por qué, me dio diez lucas de su bolsillo. En concepto de qué, no sé. Sé que caminé con el culo en las manos y el Jesús en la boca. Antes de llegar a la autopista, al puente que está después de pasar la placita, un policía, esta vez  vestido con el uniforme tradicional, me miró desde una esquina y me hizo, con el dedo índice en los labios, el gesto de silencio, como si fuera una enfermera pero con bigote.     

sábado, 29 de octubre de 2016

Providencias

 

  Al vano andar en círculos le estarían llegando los últimos pulsos. Sin embargo, la demora del día pone en entredicho las esperanzas que han cimentado la marcha grave y silenciosa. ¿Cuándo, cuándo? Una y otra vez la maldita pregunta. No se ve que en las repeticiones surgen pequeñas "imperfecciones" que devienen caminos nuevos, nunca entrevistos. El perímetro tiende a su ampliación sin que lo adviertan los centinelas, ebrios muy ebrios de soberbia y dejadez.

  Las ruinas son puestas en distancia por el que sigue la mirada de su fe revelada. Ve los lagos venideros, nos las arenas que envuelven los senderos mezquinos y olvidados. Si todo es susceptible de transformarse, ¿por qué las prisiones serían siempre invisibles? Los días no pueden ser obligados a igualarse los unos a los otros. Los rayos del sol varían en intensidad y algunas gotas de lluvia refrescan de cuando en cuando los negros y gruesos barrotes de las celdas superpobladas de fantasmas y penas.

  Noches y noches nacerán los mares que llevarán a los prófugos a cualquier parte. Las mañanas se abrirán grandiosas a los pechos que soportaron las fatigas de llantos eternos y solitarios, lágrimas peregrinas que dieron sustento a las más variadas evasiones conocidas por la inteligencia humana.

  En el hoy, hoy. Hoy y hoy, sucesión dolorosa de horas imposibles y ventanas cerradas. En el fondo, oscuridad. Aunque hay algo de una suerte que creyó, una caricia que arrebató un alma de ese rincón de súplicas y golpes a matar. Una voz suave agita ondas leves que invitan al sueño, al sol, al deseo de poder más. 

  Se trata de misiones. Dos líneas convergen en un punto pero luego siguen su dirección inequívoca. O eso es lo que programa la burda matemática de los destinos trazados por antaño. De todas formas, son tonteras. La razón verdadera es que cada cual puede librar batallas graves contra la ausencia y el callar. Muy pocos se atreven a cruzar los ríos entremedios. El problema es que los redimidos, todavía atontados por la sorpresa, sufren el caminar en soledad, el verse privados de esa sensación de sanación inesperada, milagrosa. Es difícil comprender que los salvados deben ir a salvar a otros. La adicción a la indulgencia es peligrosa como la misma desgracia. 

  En fin. Quedan las gracias, los soles, los rezos y esos letargos enfermos que estiran sus brazos maquínicos contra las juventudes del ahora y el mañana. El correr hacia la aurora brillará las consciencias de los venideros y expiará las culpas de los que no supieron o no quisieron imponerse a las bravas corrientes del mundo.  

Redobles

  Asido a la calma no querida, a lo que queda lejos de los anhelos bien compuestos. Alma. Sirva todo eso que circunda para enaltecer lo que tiene madera de cielo bueno y duro, con besos de plata y fuegos atigrados como el delirio de esas olas nunca pensadas. Casi fuga.

  Memorias de noches inconclusas por vigilias entremetidas con vasos de luz y voz permanente. Claro, claro. Se pierde, se, se. Se todo, se brilla, se arde, se se.

  Aunque una desdicha manche el rostro de tus verdades, no aborrezco la sombra que se cierne sobre los esbozos que hago de destinos y ocasiones. Cuando nos miremos a los ojos, volaremos el mar celeste azul que nos olvide el mundo.

jueves, 13 de octubre de 2016

Sueños locos LXXVII (Piñas en el premetro)

 

  Se estaba por morir el sol. Una tarde de verano clavado en el barrio, sin trabajo y con pan a falta de carne y otros lujos alimenticios. Semanas de sequía: la lluvia como la mujer difícil que parece que nunca va a venir a tu vida. Sobre el asfalto, el gasoil orinado por colectivos truchos y autos rotos. En el medio de la avenida casi desconocida, los porteños no la reconocen como propia, una suerte de tranvía que todavía le gana al paso del tiempo: el premetro, ese que alguna vez alguien se tomó para aventurarse por tierras incógnitas. En fin, eso era y es la nada misma: los monoblocks grises, verdes y blancos frente a una gran extensión de verde que incluye campo de golf, canchas de fútbol, lago, espacios de basquet. Todo, todo en un mismo sitio pero dividido por una reja raquítica: de un lado, los ricos con el palito y la pelotita. Del otro, la popular con la pelota de cuero, los gritos y las tipas entangadas que toman sol a un costado de la línea de cal. El silencio burgués y la gritería proletaria ahí, en el culito de Buenos Aires, rincón sudoeste de nuestra capital.

  El premetro corre en medio de avenidas sureñas conocidas por pocos. Atraviesa varios de los barrios más peligrosos de la Ciudad. Un par de guardarrailes protegen las vías del contacto con otros vehículos. Salvo por ciertos cruces e improvisados pasos a nivel, no hay posibilidad de que el tranvía mencionado se dé con los coches. Han habido choques pero no muchos. El vagón nuestro no se parece al que se ve en las películas filmadas en San Francisco, ese que va a su suerte y verdad, siempre al filo de un encontronazo mortal con fierros andantes en una pronunciada bajada que va directo al infierno californiano. 

  Yo bajé del premetro acalorado en esa tarde veraniega que no habría de olvidar jamás. Un andén de cemento resguardado por un techo metálico acanalado me esperaba. Me fui por el lado trasero, donde está la rampa. Luego caminé por el costado del guardarraíl, sobre el pasto seco y los yuyos, al filo de la avenida. No pasaba ningún auto. Pero un sujeto nefasto estaba parado allí, cerca de la esquina donde el tranvía dobla para perderse en su estación postrera. Podría haberme cruzado a la canchita, detrás de los monoblocks. Pero elegí jugarme la suerte para demostrar mi aguante. Cruzar de vereda en el barrio es el equivalente a rechazar un convite. Y eso es lo mismo que ser cobarde, lo cual es casi una condena a pagar peaje por toda la eternidad para llegar a casa. Los recaudadores son los drogadictos locales, verdaderos hijos del demonio que siempre se empeñan en hacerle el mal al prójimo. No obstante esas alimañas marihuaneras, me sentí bien al saberme vivo, lleno de energía y fuerza como para resistir los embates de la muerte.

  El sujeto de tez oscura y ojos pardos que allí estaba cuan vigilante de Satán había sido muerto de un disparo en el ojo. Le quiso robar a un gendarme y éste se despachó a gusto y placer. El caco era el hermano del tristemente célebre "Puca", del cual he hablado alguna vez. No podía creer que haya vuelto a la vida. Se veía igual que siempre: zapatillas deportivas Nike con resortes, gorra que tapa el rostro, camiseta del algún equipo de fútbol extranjero. Bah, digamos que tenía el aspecto típico de estos energúmenos barriobajeros que andan por ahí haciendo huérfanos y viudas.

  Yo caminé hacia él. No podía ser un fantasma porque todavía era de día. Tal vez era algún hermano o primo o algún pibito parecido. Al fin y al cabo, esos soretes son todos iguales. Mientras avanzaba sobre el pasto que crece al costado del guardarraíl, él me miraba sobrador, con una sonrisa incompleta pero soberbia. Los faltantes, lejos de convertirse en señal de humillación y burla, parecían conferirle a sus fauces un algo realmente demoníaco. Yo iba hacia adelante, frente erguida y mirada fija en mi posible adversario. Intuía. 

 Cuando estuve cerca, una trompada me dio en la sien. Fue de esas zumbadoras, las que te dejan pensando, esas que te sacuden los caramelos contra las paredes del frasco. El impacto no fue limpio sino más bien sucio por la mano del agresor, que quizás se limpió el orto con los dedos momentos antes. También fue sucia la jugada por traicionera. De todas maneras, el arrebato llegó torcido, no me dio de lleno. Me dolió pero atiné a agacharme para no recibir a repetición derechazos pletóricos de bravura, saña y alevosía. Ya con la cabeza abajo y la izquierda presta a cubrirme el rostro, estiré tres derechas atrevidas a sus costillas. Él quiso retroceder pero yo me agaché todavía más, embestí valiente y descargué un doble mandoble sobre la boca de su estómago. Quedó sin aire, aunque tuvo la precaución de envolverse en sus brazos tipo bicho bolita. Por temor al contraataque, le tiré una patada de puntín en la rodilla izquierda. El puntazo le hizo bajar la guardia en el fragor de un grito de dolor desesperado. En ese momento de puro milagro, acerté unos buenos puñetazos en sus quijadas que lo dejaron seco contra el piso. 

 Parecía una jornada de gloria para mí pero al llegar a mi casa, borracho de adrenalina, me vi en el espejó y noté sangre en el abdomen. En el cénit de la pelea, en medio de trompadas asesinas y la posibilidad cierta de caer y ser pateado en el piso hasta la muerte, no había visto venir el puntazo. Se ve que era una faca aguda y afilada. Del agresor no se supo más nada. O me creyó muerto a las pocas horas o temió por posibles represalias. Lo cierto es que, aún estando nocaut, se reía con visible satisfacción. "¿De qué te reís si estás tirado en el piso, boludo?" La hiena desdentada seguía su festín. "No' vemo' en Disney, amigo".