Respeten sus progreleyes y no sean contradictorios censurandome.

El Congreso no promulgará ninguna ley con respecto a establecer una religión, ni prohibirá el libre ejercicio de la misma, ni coartará la libertad de expresión ni de la prensa; ni el derecho del pueblo a reunirse pacíficamente y de pedirle al Gobierno resarcimiento por injusticias.
(Primera Enmienda de la Constitución de los EE.UU., ratificada el 15 de diciembre de 1791.)



Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión.

Articulo 19 de la Declaración Universal de los Derechos humanos, adoptada por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 10 de Diciembre de 1948 en Paris.



- 1. Toda persona tiene derecho a la libertad de expresión. Este derecho comprende la libertad de opinión y la libertad de recibir o comunicar informaciones o ideas sin que pueda haber ingerencias de autoridades públicas y sin consideración de fronteras.

-2. Se respetan la libertad de los medios de comunicación y su pluralismo.

(Artículo II - 71; Título II concerniente a Libertades del Tratado para el que se establecia una Constitución Europea)

jueves, 24 de mayo de 2018

Mano izquierda



  No hago punta con esto. Pero quería probar de escribir con la mano izquierda. Parece imposible. No importa, seguiré intentando. Creo que Néstor Sánchez, gran valor literario argentino, lo consiguió. Veremos si cada tanto logro producir algo con los hemisferios cambiados. 

La chica del premetro



  Esta tarde volví a ver a otra hermosura en el premetro. En el brazo izquierdo, un tatuaje muy colorido: un yaguareté al lado de una flor rojiza, con vegetación verde alrededor (el billete de 500 pesos como tattoo. La chica también lucía piercings: uno debajo del labio y otro, pequeño, en la nariz, del lado derecho. Vestía jean oscuro, chomba azul y zapatillas negras con vivos fucsias. Pelo castaño recogido en nudo alto con una gomita rosa, reflejos rubios en las puntas. Mayo raro y caluroso el de 2018, colgaba de su mano una campera, "para la noche, por si refresca". Muy a la moda, iba con una cartera marrón con flecos. En la mano zurda, un reloj negro, deportivo, no muy grande. En ambas orejas, aros tipo rueditas. Doy detalles nomás para que se sienta aludida al leer esta descripción en HD (High Definition). La joven, dueña de unos ojazos celestes nunca vistos, se adueñó de mí con solo mirarme (un decir nada más, jamás se fijaría en mí una diosa así). Como si fuera poco, la encontré más tarde en el subte, Línea E. Para que vean que tengo memoria, también guardo en mi mente su celular: carcasa colorada. Sí, la miré bien. Pero no se trató de acoso porque, cada vez que salgo a la calle, observo con atención a todas las personas. El oficio del escritor. Además, dado que vivimos en un país inseguro, uno debe estar alerta como centinela adicto a la cocaína. No sea cosa que se termine robado.

  Bueno, dejo mi saludo a la chica de hoy. No digo a qué hora la vi porque, si a eso se le suma la descripción anterior, casi que equivale a compartir la foto de alguien sin su permiso. Me basta nomás con este ejercicio de escritura. Reconozco que podría haberlo hecho mucho mejor, pero es lo que hay. Ah, por si no te acordás de mí, señorita de los ojazos celestes, yo soy el pibe de pelo largo, barbita y camiseta de River a rayas (rojas, blancas y negras). Podés escribirme cuando quieras. Besos. 
  

miércoles, 23 de mayo de 2018

Volver a Japón



  Volver a Japón, mi obsesión. La bandera blanca con un punto rojo en el centro, los colores de River y el sueño de ganar el Mundial de Clubes. Por esas cosas de la vida, fui a la cancha luego de tres años y me sentí bien, pese al empate en cero con Flamengo, el más grande de Brasil (¿y tu equipo es el mejor de tu ciudad?).

  Sé que anduviste por Japón hace poco. Mi don de clarividencia no falla. Mi humilde obrita tiene alcance, pero en Asia no me debe conocer absolutamente nadie. ¿Quién sino vos, mi viajera favorita? Quédate tranquila igual: no voy a pedirte nada del Oriente. Solamente me gustaría un correo donde me saludes y me cuentes cómo estás. Lo merezco, ¿no? ¡Te descubrí en tu paseo por Tokio! ¡Sos mía!

  Quería darte pruebas irrefutables de que te pienso. Porque a veces me presto a confusión: escribo sobre varias y ninguna a la vez. Pero hoy te veo, mi japonesita en kimono, mi geisha rubia, Kill Bill de muy cerca. ¿Me ves vos a mí?

  Mandá saludos a todos los que comenzaron a seguirme gracias a vos. Me importa mucho continuar con la escritura en segunda persona, ¿sabés? Hay ocasiones en que quiero interpelar, salir del texto y mover pensamientos. Por el contrario, me sobran jornadas de prosa enroscada, dura y siniestra. Esta noche me encuentra especial, pese a lo frustrante de un cero a cero de local (prefiero perder a empatar sin goles). El fútbol siempre da revancha, ¿y las mujeres? 

martes, 22 de mayo de 2018

Noches mínimas



  A nadie. Pero a vos te importa que te mire, que te recuerde, que te narre, que te poetice (que te internetice). La obsesión de lanzar redes que te atrapen cuando navegues en aguas bravas. Imagino crear tantas palabras que haya algún día un diccionario basado en mi obra. Recalculo: deseo tornarme imprescindible, por lo menos para la señorita que me lee con sed.

Mnbvcxz



  A la vuelta de un destino que pintaba y despintaba atroz. En paz, o en algo de ella. Con uno, siempre con uno. Una mujer, posibilidad vedada. Mester de soltería.

  La soledad es la vida limitada a sí misma. 

lunes, 21 de mayo de 2018

Ser lo que sos (Juan Tierradentro)



  Ser lo que sos

Nos dice Henry Miller:

"Si tuviera la oportunidad de ser Dios, la rechazaría. Si tuviese la oportunidad de ser una estrella, la rechazaría. La oportunidad más maravillosa que ofrece la vida es la de ser humano. Abarca todo el universo. Incluye el conocimiento de la muerte, del que ni siquiera Dios goza."

Una lectura superficial y apresurada puede responder:"Ahí Miller se equivocó. Su postura responde a la paupérrima perspectiva de la lógica humana". Sin embargo, apelo a la lectura que sondea y extrae significados de el "entre líneas": no creo que tenga una intención verdadera de decir que no preferiría ser Dios, no es preciso reaccionar ante este postulado; la cosa no va por las vías del desprecio y la burla: creo que lo de Dios y las estrellas tiene un sentido metafórico y figurativo. Intuyo que quiso referir al hecho de aceptar de forma íntegra e inclaudicable nuestra condición, ser Ser Humano, acoger plenamente el extraño designio de la vida de ponernos en este lugar y asumir la responsabilidad y el justo lugar que nos tocó en este juego "cósmico". No somos una planta, ni un perro, ni un inmóvil astro reververando en medio del vacío espacial: somos carne, piel, huesos, nervios, arquiencéfalo, neocórtex, visión, lenguaje, átomos, mamífero vertical..."Yo Soy lo que Soy" le responde el mismo Dios a Moisés. Así se presenta, "eso" es. Asumirnos tal como somos, con nuestras bajezas y potencias, aceptarnos sin querer ser nada más que lo que somos en este preciso momento, ese el principio de la libertad.

Sobre el lenguaje argentino (por Juan Tierradentro)



  Sobre el lenguaje argentino

Hace un tiempo vi un documental colombiano en donde, no sé por qué motivo, entrevistaban a lo que serían los "villeros" de Medellín. Gente del arrabal, lúmpenes en términos marxistas. Me llamó poderosamente la atención cómo hablaban: la prolijidad del lenguaje, la riqueza verbal que dominaban, las pausas, la correcta entonación de las palabras. Sacando alguna que otra jerga, el modo de expresión no variaba sustancialmente de aquellas personas bien educadas que pueden hablar haciendo un uso justo y limpio de la lengua. Estoy viendo El Marginal, la serie de los Ortega, donde se muestra con descarnada claridad el infierno de la vida carcelaria en un penal Argentino, "San Onofre" en la ficción. Allí se encuentra James, alias "Colombia", al cual es una delicia escucharlo hablar si se lo compara con los bandidos argentos. Me pregunto por qué en este país hablamos tan para el orto. El lenguaje es un sistema: tiene ciertas reglas, un orden interno, una perfección intrínseca en su concepción original. No está mal introducir nuevos modos, palabras que brotan en determinado tiempo, giros que también demuestran que estamos hablando de una entidad viva, que se mueve, que marcha junto a la cultura y las necesidades expresivas de cada momento. Pero en este país, literalmente, lo destruimos, lo rebajamos y lo fritamos en la olla de nuestra desidia y desfachatez. Más allá de la excitación folclórica que nos pueda generar hablar de esa forma tan libre, tan desestructurada, creo que hemos llevado esta libertad hacía un margen donde el lenguaje deviene en sonido gutural, en plasticidad grotesca, en articulación ininteligible, una especie de chauvinismo expresivo donde los códigos se comparten de forma casi sectaria, acentuando aún más las diferencias inherentes a la "clase".
Uno de los aspectos que resalta es el tema del insulto, el "pathos del puteo", la pasión agresiva que palpita en el argentino promedio. Vanagloria de muchos: "Nadie putea como nosotros". ¿Y? ¿Cuál es la gracia de putear como un marrano? Signo de violencia crónica, enfermedad cultural, huella de resentimiento social, seña de inquietud y ansiedad. En fin: no pretendo el retorno a ese lenguaje aristocratizante, dificultoso, trazado e inaccesible de los burgueses misántropos de fines de siglo XIX y mediados del siglo XX; esto vendría a ser una reacción elitista ante la bestialización de las formas lingüísticas reinantes. La onda es aprovechar al máximo todo lo que la lengua nos ofrece, hablar como si fuéramos refinados lectores que pasean por la calle y que en ese fluir aprehenden los modos que sintetizan el habla de los distintos estratos, grupos sociales, etc. Es decir: tener la plasticidad para expresar una bella intuición a través de un lenguaje poético, comunicar un hecho concreto de la cotidianidad con la frialdad objetiva de un científico y por qué no, largar una hermosa puteada cuando nos apretamos un dedo con la puerta. Como dijo Juan Perón: "Todo en su justa medida, armoniosamente".

domingo, 20 de mayo de 2018

Autitos chocadores




  Un mundo por otro. Prefiero ponerme a escribir antes que perder tiempo en Tinder. Meses de descargada la aplicación, pero yo sin descargar mi abundancia de afecto. Ampliaremos.

Qwertyuiopa



  Una forma más de intrascender. Eso buscan con esmero los que todavía creen que podrán chupar la concha de la gloria. En el fondo, saben que pierden su tiempo. Pocos tenemos la bendición de ir de fracaso en fracaso sin perder el entusiasmo.

sábado, 19 de mayo de 2018

123 Sym



  Cambiemos de verdad. Aunque ataviada con un patético pañuelo verde en el bolso, ella me dio la revolución de la alegría del sábado. A puro chamuyo barato, le arrebaté sonrisas y sonrisas como si fueran teléfonos celulares y yo, un ladrón de poca monta, pero algo hábil. 

  Sorpresa, amigos: hoy hablo de una morocha. Para la gente que no conoce la cultura argentina, "morocho" se trata de alguien de tez trigueña, "latino", por dar el estereotipo que maneja el gringo promedio. Anyway, comencé el párrafo con "sorpresa" porque soy adicto a las rubias de ojos claros. O a las de ojos claros, sin importar el color de pelo. Tocó lo diferente.

  Una chica de anteojos, labios gruesos y cuerpito discreto. Nada en ella, salvo la boca, le grita fuerte a los ojos del mundo. Sin tinturas, sin tatuajes. Buzo tipo canguro y un jean no muy ajustado más zapatillas parecidas a las All Stars. Normalita, pero con un algo que genera algo.

   No sé qué decirte. Si leyeras este homenaje aguado, seguramente me reputarías por tonto y me reputearías por "machista", a tu decir y deseo. Pero te explico que no, que no te rebajo al no inventarte como canon de belleza tradicional. Tu orgullo debería basarse en el salir de la norma eurocéntrica. Te regalo una palabra que te va a empoderar: sudacacéntrica. 

  Gracias por lo gris de tu cielo.

viernes, 18 de mayo de 2018

El PAMI abstracto (por Juan Tierradentro)



El PAMI abstracto

Esta mañana tuve que ir al PAMI. Ocurrió lo siguiente: apenas abrí la puerta del edificio, un vaho de geriátrico penetró por mi nariz, lo que me obligó a contener la respiración e ir permitiendo que el aire entre de a poco, hasta acostumbrarme al mórbido olor. Los ancianos se arrastraban como babosas humanas rociadas por la sal gruesa del tiempo, arrojada por el Estado, el Mercado, sus familiares y su propia voluntad; porque, no seamos necios: la forma de envejecer, más allá de los infortunios del mundo en-sí, la elegimos nosotros. Los empleados, gente joven, con aspecto de solteros trasnochados y decadentistas, hacían pasar a los viejos y los atendían con frialdad robótica, con un desprecio y una insolencia premeditados. Los viejos hablaban con voces temblorosas: palabras inconexas, manos suplicantes; no entendían una mierda lo que les decían. Las ojeras de los administrativos, sus ojos rojos, su postura de hombros y busto adelantado se cernían sobre la ignorancia senil de los pobres abuelos. Yo esperaba sentado, con un señor roncando a mi derecha y una viejita perfumada con colonia barata a la izquierda. Había al menos cincuenta personas esperando: no aguantaba más, deseé que entre algún desquiciado y nos mate a todos…

Eso es todo lo que imaginé la noche antes de ir al PAMI, cuando la gorda amable de Lidia me encargó el trámite. En realidad, cuando fui, no había nadie esperando: en un minuto me llamaron, en un minuto terminé la faena. No había olor, ni un enjambre de viejos sufrientes. El empleado tenía pinta de soltero decadentista, pero me trató muy bien, un tipo agradable. A veces la realidad es mucho más simple y menos intrincada que las telarañas imaginarias de la mente.

jueves, 17 de mayo de 2018

Mantos de piedra (Amsterdam)


  
  La conspiración de uno: sentarse a la orilla de un río, en solitario, noche fría en Amsterdam, y morir varias veces. Un poco de tristeza al saber que se debe regresar al arrabal sudaka. Mirar las aguas y no querer partir, amar ni temer. Ganas de quedarse. Prolongar la agonía, una vez más, a ver si se consigue lo impensado. Fracasar, fracasar hasta fracasar.

  El país ario de la eutanasia, el aborto, las drogas y la prostitución. Eugenesia a la máxima, potencia reina de vicios y rubias de todos los claros. Mezcla de Tercer Reich y comunidad hippie, con bicicletas, deporte, vida sana y mucho reviente. Las mujeres más lindas que vi y hombres tan bellos que lo llevan a uno para el otro lado (maybe?).

  ¿Te voy a volver a ver, Amsterdam? Lo dije antes, lo repito ahora: quiero ir de nuevo solamente por las putas que no pude pagar, por los porros que no quise fumar, por la rica que no hube de tomar, por las rubiecitas que no me quisieron amar.

  

La respuesta (por Juan Tierradentro)



 La respuesta.

  Tener frente a vos la perspectiva de la nada. Pero no la nada abstracta en la que las mentes filosóficas más brillantes se hundieron y enloquecieron. La nada real: no tener nada que hacer, ninguna obligación, ninguna cámara filmándote, ningún jefe hijo de puta edeñándonte la sangre, ni siquiera las demandas ancestrales de tus familiares, vivos o muertos. Hacerle la cola al maldito de Cronos y que se coma el tiempo de otros, el de esos asustadizos seres humanos que se espantan cuando alguna especie de ocio los acecha. Cuando el joven Dostoyesvski estuvo preso, le bastaba ver desde una miserable ventana una porción de cielo azul para que su mente obtenga toda la fuerza que necesitaba para resistir el martirio. Un hombre en una sórdida celda, esperando que lo ejecuten, privado de todos los tesoros de la vida, solo necesitaba eso: treinta centímetros de cielo azul y su vida cobraba sentido y se justificaba. Las cosas pulsan nuestras cuerdas, pero nosotros ponemos la melodía. La enfermedad del mundo ha sido siempre la del instinto más poderoso: el miedo. Y la criatura humana construye imperios de terror para no enfrentar la maravillosa nada misma, esa perspectiva sin límites que son las horas en la que no existe obligación alguna. Escucho los pájaros, unos niños hablando, alguna moto circulando y la vida perpetua siempre ahí: en los árboles, en mis intestinos, en todos los cerebros, en estas palabras. ¿Qué hacer frente a todo este milagro, frente a este permiso bendito que Dios puso en mi corazón? La respuesta está en la misma pregunta. Respondela vos.

  Aclaración: este texto pertenece a mi columnista estrella Juan Tierradentro. El primero de muchos que publicaremos en este portal. Muchas gracias por su visita. 

miércoles, 16 de mayo de 2018

Infierno del nuevo cielo



  
  Nace de la angustia, nace. La fuerza de una generación que se cree nueva, pero que genera cambios de colores, seguridades ficticias, colapsos sin igual. Papeles, papeles al viento que tapan las piedras. Papeles al viento que esquivan con habilidad las tijeras de los malotes. Un juego de pocos padecido por muchos, muchos más que la ven de afuera, la ñata contra el vidrio y el corazón hecho mierda y dolor. Sí, la expresión no suena bien. ¿Para qué un buen decir cuando quiero transmitir la fealdad de un dios vendido en pedacitos, la impostura de una religión que vende paz porque nos quiere muertos? 

  ¿No se entiende lo que digo? Pensar. Pensar. Porque lo mejor ya pasó. Queda juntar sobras de dignidad para armar un ser humano mejor, capaz de armar otros seres humanos mejores, capaces de amar.  

Infierno del incorrecto



  Solamente para dar señales de vida. No piensen que he decidido retirarme, pues ni siquiera empecé. O tal vez sí, algo, poco, nada. Quiero que me lea la Señorita de Amargo, la Rubia de Afuera y cualquiera que vaya por ahí boyando. 

  Fíjense que vida no me falta, que tengo energía, salud, juventud, belleza y no mucho más, eh. No vayan a creer que por la mera posesión de los atributos descritos uno goza del rango de ponedor fatal. Solamente ponemos sueños solitarios sobre la almohada y esparcimos deseos en noches mudas, anónimas, insatisfechas, perturbatorias, por no decir más. Prefiero la audacia de una palabra nueva a lo soez acostumbrado. 

  Un aviso parroquial: por primera vez en la historia de este humilde espacio, incorporaré a un columnista. A pedido del interesado, omitiré su nombre. El colaborador usará un pseudónimo. 

  ¿Algo más? Por ahora no. Sigo con ganas de volver a Europa, pero esta vez con mucha plata. Así puedo delirar en putas y putas y más putas. ¿O me conviene lo nacional?

martes, 15 de mayo de 2018

Infierno del correcto



  Se licúa la tierra bajo el imperio de unas letras sin destino. El fuego no cede y la luna inunda el mar con llanto de muertos, vivos y tormentos. Por eso, por razón de la razón y nada más, surge este triste canto a la nada.

Noche del trastocado



  Una gota de río y otra más por venir. Dos gotas de río y más una por caer. Tres gotas de río y alguna por volver. Cuatro gotas de río y una por llover. Cinco gotas de río y dos por amarse.

domingo, 13 de mayo de 2018

Tocar fondo



  De las ruinas puede surgir un mundo nuevo. Cuando las cúpulas caigan, no veas la desnudez de tu templo, la decadencia de tu tiempo, sino el rostro del sol, victorioso en el cielo, a pesar de los vientos y las nubes.

  

viernes, 11 de mayo de 2018

Figurita



  Última entrega de esta saga bautizada como Figurita. Los que siguen mi columna, de estilo dórico, sabrán que me gusta producir en serie, pero con dejos artesanales. En otras palabras: tomo una forma determinada, como por ejemplo un título o una palabra, y trabajo a partir de esa matriz. Sin embargo, incluyo procesos de diferenciación entre un texto y otro. Al final, pese a la apariencia simple del conjunto en superficie, en profundidad se advierte una totalidad que, a partir de infinitas contradicciones, intenta subsumir varios mundos posibles.

  Dejo algunas coordenadas para mi mejor lectura y comprensión. No sea que por hermetismo mío se disparen interpretaciones fallidas de un esfuerzo noble y sincero. Voy a abandonar lo abstracto para dar un mensaje transparente: mi mayor obsesión al escribir pasa por incorporar al texto el mundo de lo cotidiano y reconfigurarlo a placer. Me motiva la idea real del cambio, de devenir, de reconversión de vidas y situaciones. Pero no me atrapa lo abrupto, el shock, sino cierta ideal gradual de progreso. Más que un viaje en avión, manejo el registro de la peregrinación. Al menos hoy.

Figuritas (canje)



  Torpezas de algunos, tropiezos de muchos. Extrañar el país que nunca existió sólo aporta a la chachára sentimental. Del mismo modo, recordar a la novia que jamás se tuvo no ayuda. Por mucho que un individuo, o una sociedad, intente reescribir su historia, no podrá cambiarle ni una coma al presente. Si uno dijera que vivió noches de pasión con Amalia Granata, Esmeralda Mitre y Leticia Brédice, ¿modificaría en algo la soledad de alrededor? Mentir no crea verdad, aunque hoy se crea en la posverdad (forma ingeniosa de perdonar delirios varios). 

  Doy, de nuevo, mi propuesta de vida: aferrarse a las corazonadas de uno, no sentir vértigo a las derivas del tiempo, confiar en que, pese a los aumentos en el precio de la electricidad, hay una luz al final del túnel. Puede que alguien se robe un foquito, pero siempre queda una velita para iluminar a los que hicieron el caminito, a los que pasaron inviernos, primaveras, veranos y otoños de desilusión. 

  De algún modo, lo mío siempre fue ascetismo. Casi no tuve oportunidad de vivenciar el fenómeno masivo del consumo. Trabajos precarios, situaciones personales complejas y, sobre todas las cosas, una inclinación religiosa por la austeridad me han alejado del culto a la tarjeta. Nunca vi en un shopping un templo ni me desesperé por tapar mi desnudez. Anduve la vida como Adán y no acusé en ello pecado sino pura virtud franciscana, incluso antes de que nazca el Papa argentino, el fenómeno más contestatario de un siglo aferrado a la materia y al hedonismo.

  Repito un lema que me ha salvado de mil ocasos: "Ser feliz aún en medio de las ruinas". Aunque la suerte nos descubra arrojados a la vera de un camino, debemos sonreír y despreciar con gozo a las mujeres de la carne y a sus malditos machos cabríos cuyos miembros, forrados en oro, insultan al sol. El espíritu nos enseña que, en el largo plazo, estaremos más vivos que nunca.