Respeten sus progreleyes y no sean contradictorios censurandome.

El Congreso no promulgará ninguna ley con respecto a establecer una religión, ni prohibirá el libre ejercicio de la misma, ni coartará la libertad de expresión ni de la prensa; ni el derecho del pueblo a reunirse pacíficamente y de pedirle al Gobierno resarcimiento por injusticias.
(Primera Enmienda de la Constitución de los EE.UU., ratificada el 15 de diciembre de 1791.)



Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión.

Articulo 19 de la Declaración Universal de los Derechos humanos, adoptada por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 10 de Diciembre de 1948 en Paris.



- 1. Toda persona tiene derecho a la libertad de expresión. Este derecho comprende la libertad de opinión y la libertad de recibir o comunicar informaciones o ideas sin que pueda haber ingerencias de autoridades públicas y sin consideración de fronteras.

-2. Se respetan la libertad de los medios de comunicación y su pluralismo.

(Artículo II - 71; Título II concerniente a Libertades del Tratado para el que se establecia una Constitución Europea)

domingo, 14 de agosto de 2016

Sueños locos LXXIV (El silencio de las sirenas de Kafka)



Existen métodos insuficientes, casi pueriles, que también pueden servir para la salvación. He aquí la prueba: 

Para protegerse del canto de las sirenas, Ulises tapó sus oídos con cera y se hizo encadenar al mástil de la nave. Aunque todo el mundo sabía que este recurso era ineficaz, muchos navegantes podían haber hecho lo mismo, excepto aquellos que eran atraídos por las sirenas ya desde lejos. El canto de las sirenas lo traspasaba todo, la pasión de los seducidos habría hecho saltar prisiones más fuertes que mástiles y cadenas. Ulises no pensó en eso, si bien quizá alguna vez, algo había llegado a sus oídos. Se confió por completo en aquel puñado de cera y en el manojo de cadenas. Contento con sus pequeñas estratagemas, navegó en pos de las sirenas con alegría inocente.

Sin embargo, las sirenas poseen un arma mucho más terrible que el canto: su silencio. No sucedió en realidad, pero es probable que alguien se hubiera salvado alguna vez de sus cantos, aunque nunca de su silencio. Ningún sentimiento terreno puede equipararse a la vanidad de haberlas vencido mediante las propias fuerzas.

En efecto, las terribles seductoras no cantaron cuando pasó Ulises; tal vez porque creyeron que a aquel enemigo sólo podía herirlo el silencio, tal vez porque el espectáculo de felicidad en el rostro de Ulises, quien sólo pensaba en ceras y cadenas, les hizo olvidar toda canción.

Ulises (para expresarlo de alguna manera) no oyó el silencio. Estaba convencido de que ellas cantaban y que sólo él estaba a salvo. Fugazmente, vio primero las curvas de sus cuellos, la respiración profunda, los ojos llenos de lágrimas, los labios entreabiertos. Creía que todo era parte de la melodía que fluía sorda en torno de él. El espectáculo comenzó a desvanecerse pronto; las sirenas se esfumaron de su horizonte personal, y precisamente cuando se hallaba más próximo, ya no supo más acerca de ellas.

Y ellas, más hermosas que nunca, se estiraban, se contoneaban. Desplegaban sus húmedas cabelleras al viento, abrían sus garras acariciando la roca. Ya no pretendían seducir, tan sólo querían atrapar por un momento más el fulgor de los grandes ojos de Ulises.
Si las sirenas hubieran tenido conciencia, habrían desaparecido aquel día. Pero ellas permanecieron y Ulises escapó.


La tradición añade un comentario a la historia. Se dice que Ulises era tan astuto, tan ladino, que incluso los dioses del destino eran incapaces de penetrar en su fuero interno. Por más que esto sea inconcebible para la mente humana, tal vez Ulises supo del silencio de las sirenas y tan sólo representó tamaña farsa para ellas y para los dioses, en cierta manera a modo de escudo.

                                                                       ("El silencio de las sirenas", Kafka)

  La primera frase de "El silencio de las sirenas" podría, tal vez, contener una clave de lectura. Va de suyo que hay un trabajo intertextual con la tradición griega. Sin embargo, ¿cómo se reformula esa tradición? Decir que "existen métodos insuficientes" es intriducir la idea de método, idea propia de la ciencia, de la Modernidad. Otra idea que puede ser entendida como anacrónica en relación a la fuente original es la de "salvación", con todo su sentido judeo-cristiano.

  El texto kafkiano deviene exhibición de un "método", de un procedimiento que es mostrado paso a paso. Se habla de "este recurso", es decir, hay un registro tendiente a hacer hincapié en la técnica más que en el hecho en sí. Por otro lado, hay otro discurso latente de la Modernidad: el de la subjetividad. El narrador tiende a enfocarse en la percepción, en el yo de Ulises y, en menor medida, en el yo de las sirenas, Palabras que denotan el punto de vista interno: "pensó", ""creyeron", "pensaba", "creía", "conciencia". Sintagmas que se relacionan con la interioridad: "de su horizonte personal", "ya no supo", "en su fuero interno", "Ulises supo del silencio de las sirenas", "por más que esto sea inconcebible para la mente humana". 

  Conclusión:

  Es evidente que el texto de Kafka trabaja con la tradición griega. Sin embargo, no es suficiente este dato como herramienta de análisis textual. Nuestra hipótesis es que Kafka utiliza el discurso de la Modernidad, la ciencia y el afán de estudiar la psicología, la subjetividad, para su reformulación de una pieza clásica. No obstante, por más que la prosa kafkiana muestra en esta ocasión expresiones de corte "positivista", y conectores como "en efecto" y "sin embargo", que tienden a ordenar el discurso, habría una cierta idea judeio-cristiana en el fondo, "la salvación". O, al contrario, es probable que el Ulises de nuestro autor sea el individuo moderno, el sujeto cartesiano.

  Dicho todo esto, paso a explicarme: alguien que yo conozco, alguien que está terminando la secundaria,  necesitaba ayuda para entender el texto de Kafka; no había material en internet al respecto, de ahí el breve trabajo crítico que esbocé. Tal vez no sea gran cosa en el contexto de la universidad pero sirve para la escuela media. O eso creo. El problema es que las sirenas me obsesionaron. Bah, una sola fue la que me persiguió por el barrio. Esta semana, en una bella tarde de sol, fui a caminar como para descansar de tanto estudio, de tanto trabajo, de tanto tanto. Llegué rápido a Plaza Democracia, muy cerca de casa. Nada particular: pibes jugando a la pelota, viejas tomando mate, viejos rascándose los huevos, adolescentes besándose. Era una imagen bien de Veranito de San Juan. Nunca faltan los bobos que creen que ya es primavera.

  Vi una mujer vestida de blanco de la mano de la calle Berón de Astrada. Era muy alta. Medía tres metros. Era alta y flaca, pálida. Es redundante mi relato pero el trauma me dejó más boludo de lo que ya soy. Ella tenía pelo negro, venas marcadas en el cuello, ojos oscuros, cara de culo. Me sorprendió. Su voz era finita, voz de pito. Emitía un sonido ensordecedor y miraba con asco a todo el que pasara junto a ella. Quise encarar para el lado de la canchita de fútbol de cemento y los árboles del bosquecito donde probé el tabaco a los once años pero marchar al interior de la plaza me estaba vedado por el poder de la sirena hinchabolas.

  Dos efectivos de Prefectura Naval la miraban embobados. Tenía ganas de darle un bife a cada uno en la nuca para que se rescaten pero no había caso, petrificados yacían en la contemplación de su propia muerte. Junto a mí, como por generación espontánea, aparecieron un hombre y una mujer prefectos. Probablemente, querían rescatar a sus camaradas. O, quizás, estaban a punto de caer presos de la sirena y su encanto. Al ver en ellos la tentación de caer, les pedí que disparen al aire para que el ruido los mantenga alerta. Además, se me ocurrió, el ruido de los disparos podía salvar a los dos bobos embelesados.

  La tipa y el tipo de Prefectura dispararon. Fue al pedo. Les pedí que vuelvan a disparar. Dispararon hasta vaciar el cargador. Ellos evitaron caer en la trampa de la loca pero no pudieron rescatar a sus pobres compañeros. Los idiotas miraban a la mujer pescado con morbo extremo. Dios me inspiró en ese momento de mierda: hice la señal de la cruz con mis dos dedos indices y la sirena de blanco vestido se convirtió en un todo negro de carbón. Estiró sus brazos como Cristo y expiró con un grito horrible. Los hechizados volvieron en sí y los otros dos me agradecieron. La mejor parte fue cuando me acerqué a los restos de esa puta y le hice una Fatality mejor que las de Mortal Combat. Le di una piña en el pecho con todas mis fuerzas. Los carbones volaron por todas partes. Luego de ese espectáculo alucinante, juntamos los trozos de la que había sido nuestra enemiga y prendimos un fuego para hacer un asado en honor a la vida. Bueno, los prefectos pusieron la plata para la carne y el vino. Era lo menos que podían hacer por mí después de mi acto heroico.

martes, 2 de agosto de 2016

Inesperas

  

  No, no. Lo que se siente es eso de tocar fondo pero esta vez como una necesidad, con el sueño discreto de rajar la tierra y hallar la salvación en un agujero repleto de oro, petróleo, clítoris, circunstancias, sonidos y otras cosas. Parece que arriba no hay nada. La consigna es clara: "Tocar fondo". El lecho del mar, el piso de la pileta, el fin del pozo ciego. Hay gloria debajo de tanta agua, de tanta mierda. En el aire, no hay tesoros para nos. No, no. El problema es que no es fácil llegar a ese estado último donde todo es ahogo, náusea, olvido, sueño y fin.

   Dios creó el primer Estado de Bienestar de la historia pero Adán y Eva, a través de su contacto con la serpiente, generaron un déficit que cargamos hasta nuestros días a modo de pesada herencia. El Señor se enojó. Echó para siempre a esos estatales parásitos del Paraíso. La austeridad durará hasta el fin de los tiempos. Dicen que Jesucristo fue el primer comunista. También podría decirse que Dios Padre, esa figura severa que dejó al ser humano librado a su suerte, librado a la bestialidad del mundo y los mercados, fue y es el primer neoliberal. El Altísimo, lejos de ser un rey que todo lo controla, que todo lo mira, es un gobernante que deja hacer, que deja pasar. Y así estamos como estamos. Pero aguardamos gozosos con la esperanza de que vamos a volver, vamos a volver a ver esa época de bien, esa cosa hermosa de que el amor vence al odio. Bah, tal vez sean todas conjeturas. Lo único cierto es que Dios no ha muerto sino que se dejó privatizar. Cada uno fue libre de creer en lo que quiso o, peor aún, de no creer. La salvación, esa suerte de jubilación eterna, fue puesta en tela de juicio, juicio que sólo benefició a unos pocos abogados. No quedó nada de toda esa seguridad social de antaño que disfrutaban nuestros padres primitivos. Esperamos milagros, esperamos inversiones. Y mientras aguantamos el mundo sostenidos por quimeras, nos volvemos débiles, dependientes de una ayuda divina que no llega, que no llegará. En la vida hay que elegir. Hubo quienes eligieron mal. Y esos fueron más, los Judas fueron mayoría, mayoría de los que pidieron la crucifixión. Y sí, la obsesión del cambio. Ver a Cristo muerto, ese carpintero antes tan contento, lleno de verdadera alegría, con fe, con esperanza, es en sí mismo un cambio. Ver la grieta en medio del Templo también es un cambio. Mientras tanto, María llora por no tener manteca para desayunar. La inflación es consecuencia del Pecado Original. Así dicen. El Papa es Francisco es solamente un sindicalista que, desesperado, intenta hacer un paro universal para que la Divina Providencia esté activa como nunca, para que vuelva a dar prestar servicios para todos. Se hace lo que se puede. 

  Lo que mata es la humedad, lo que mata es la humedad. Se repite una vez más: lo que mata es la humedad. La noche, las lluvias, el viento, el sol incierto. Las voces de la gente, los dinosaurios de fondo, el llanto de los niños, la leche entre las manos, las lágrimas que caen adentro. La paz, el agotamiento, la fe, la pereza, la dejadez, el hastío. Las mujeres que no llegan, la mujer que no llega. La espera, lo que se posterga, el partido que no se juega, los pasos en falso, los colectivos que están en mundos paralelos, el frío, el tormento, la angustia, el abrazo invisible de un dios humilde; Dios, que no quiere propaganda, que no comunica sus actos de gobierno, que hace sin esperar ningún voto, que se siente feliz de amar en silencio. Y yo, que niego, reniego, denuncio, exclamo, ruego. Y todos, que queman, dejan, penan, blasfeman, condenan, difaman. Y ellos, que creen, descreen, leen, no leen e inventan historias para que las olviden el resto. Y la masa, que balbucea, agita, respinga, adula y vitupera. Y vos y yo, que nacimos para amarnos pero no lo sabemos todavía, no nos hemos conocido. Y este mundo, que pasará fugaz ante nuestros ojos. 

viernes, 29 de julio de 2016

Vueltas al cielo




  Esa brillantez, esa esperanza, ese grito, ese cielo y esos muertos sentados a tu mesa. Las escaleras junto al pasto, las nubes, las banderas, el sol y los patos de piedra. El mamut, el lago, los caminos que convergen y las charlas postergadas en la eternidad. Tus ojos en la oscuridad y el gol infiltrado en un cero a cero de los peores. Las gradas más llenas que nunca y ese aire tan suave, tan sutil, tan quemante, con ese dejo de recuerdos, de antes, de voces, de después; miradas que fueron y abrazos inventados para pasar el invierno, caricias tostadas por el beso que se mató por no llegar. Y cinco minutos, una pausa para consagrar lo mejor de un año excitante, un año de revuelos, vueltas, ademanes y tiros al corazón de la galaxia puta Vía Láctea (su boca cósmica llena de los hijos de tipos extraños, mala leche de reyes inciertos).

  La sonrisa de los que patinaron, el calor en los que fabricaron nieve y se lanzaron desde lo alto de la mañana para ver a la Argentina encenderse en un abrazo meteórico de risas, aplausos, gambetas y pelotas a la tribuna. El cóndor terrible para el mundo y esas chicas rubias que huyen de mis brazos para que pueda abrasarme a mí mismo en las llamas de una locura sin retorno, sin garantía de devolución. Y así llueve siempre color en mis sesos galopantes, cenizas que deliran esas horas tardías de agua, sueño, barrio, anhelo, carne, sangre, resplandor, rayo y muerte revelada.

  Mi diosa, mi razón, mi lucha y mi voluntad. La veo en un suspiro desesperado de tormenta y tormento, en un revés y en un éxito robado a los imposibles del tiempo. Pero ella está allá, en una palabra vedada, en un sueño custodiado por los cadáveres de los ríos esquivos. A veces pienso que es un error enamorarse de una médica o de una sacerdotisa. El agradecimiento excesivo es idolatría. Pienso tanto que noto fuego en mi almohada y hago del invierno un sinsentido.

  Siempre veo esas autopistas con avidez, con ansiedad, con todo. Los sueños de todas las noches, pese a ser muchas veces fragmentos de fragmentos, me revelan que en algún lugar, en algún punto, yace esa verdad que es solamente para mí. Porque se puede decir que dentro de uno está eso que se busca pero a veces no me alcanzo a mí mismo. Mi voluntad me traspasa y va en busca de esa cuadra que espera mi caminar y sus latidos alocados e incendiados de insomnio y brusquedad juvenil. 

  La idea es siempre la misma: verde, sol, cielo, agua, brisa, aire delicioso, ojos de natura y pelos al viento; cuellos perfumados, laminas de plata a los costados de los caminos, afectos danzantes, llaves todopoderosas, respuestas claves, triunfos inesperados, circunstancias leves, alivios extraordinarios, soledades a medias, silencios rebajados y un algo realmente nuevo adentro del pecho: una seguridad, una paz que permita mirar la vida con un dron.

jueves, 28 de julio de 2016

Sueños locos LXXIII (Carolina Stanley)





  Ese milagro, ese milagro. Miré al barrio, miré al lugar antes tan gris, al lugar ahora tan dorado. Vi una fachada de como espejos que envolvía a los monoblocks de Lugano 1 y 2 con una coraza de oro del sol. La austeridad de la vivienda social quedó en un triste recuerdo ante el lujo que da el reflejo de la naturaleza. Los metales y el vidrio le ganaron para siempre a materiales como el cemento. Hubo un cambio real. Es como si se hubieran construido edificios nuevos sobre los viejos. O, mejor aún, se puede decir que las viejas y pesadas estructuras fueron recubiertas por armaduras eternas, alianza de nobles componentes.

  No tenía ganas de mudarme pero vendí mi casa solamente para saber si era verdad la quimera de la revaluación inmobiliaria. Efectivamente, pude irme a un departamento en un barrio "bian". Sorpresa. Todo había cambiado. Toda la vida pensé que las viviendas construidas por el Estado estaban condenadas por toda la eternidad a no valer nada, a no progresar, a decadenciar año tras año, década tras década. Parque Patricios y Barracas, al tener muchas edificaciones bajas y galpones, pueden evolucionar, pueden demolerse propiedades y levantarse otras mejores, más seguras, modernas, cómodas y confortables. Un complejo habitacional de monoblocks parece imposible de modificar. Eso es lo que siempre creí.

  Por dentro, a nivel estructural, Lugano 1 y 2 seguía siendo el mismo. El cambio sustancial fue de la fachada. La prensa habló de los "golden years" por venir. El oro y los cristales envolvían con fina vestimenta lo que ha sido por mucho tiempo un depósito de pobres. Tal vez, tal vez, para no ser condescendientes con el poder, ser puede decir que a la gente humilde se la revistió con una capa mágica capaz de hacer olvidar toda diferencia social. "No todo lo que brilla es oro". Y, si fuera oro eso que le echaron a los monoblocks, tampoco cambiaría demasiado la vida de los menesterosos, de los que son discriminados por aspecto o lugar de residencia. Porque, a decir verdad, si alguien desea vender los materiales de su ventana para pagarse un asado, es severamente reprimido por la Gendarmería o la Prefectura. No se puede tocar el patrimonio cultural, artístico e histórico de todos los argentinos. Es simple la operación: se convirtió a una villa de emergencia en vertical en un gigante museo para jactancia de nuestros gobernantes.

  Intrigado por todas estas razones, por mis conjeturas, mis contradicciones y mi hechizo de pro, me acerqué a conversar con Carolina Stanley, cuyo Ministerio de Bienestar y Alegría estaba en un edificio sobre la Avenida Soldado de la Frontera. Hermosa mujer ella. Posiblemente, futura Presidenta de todos los argentinos, en especial, de los más ricos. Pero bueno, la ideología siempre me gana a la hora de escribir, mis prejuicios políticos.

- El barrio y su fachada reflejan a las personas. Así de simple. La idea es que la forma la ponen ustedes, los habitantes de Lugano, y la comunidad en general. Cada uno debe poder verse en las obras del Estado, obras que son para todos. El sol, el cielo y el mundo dan con sus rayos en esta mezcla de cristales y metales con que hemos envuelto las miserias suyas. -

  En verdad, me lo dijo de una forma mucho mejor, más fina, más políticamente correcta. Pero yo recuerdo así el fondo, el mensaje en cuestión. Si fuera fiel a sus palabras, me traicionaría a mí mismo y a mis ideales peronistas, a mis convicciones mezcladas de fanatismo, oscuridad e ignorancia. En fin. Cuando la limosna es grande, hasta el santo desconfía...

sábado, 16 de julio de 2016

Un meme desmotivador


  ¡Uf! Si me lo han dicho con la mirada, con indirectas, con finas palabras, con gestos... Si yo tuviera un buen empleo y un auto, no sé, me quedaría eunuco de tanto darle al matraqueo. Pero bueno. Pasa también que, como digo siempre, muchos chicos de buen pasar creen que los quieren de verdad y no. La verdad es patrimonio de los pobres, que sabemos lo que es ser rechazados por nuestra condición, que ninguna le quiere presentar a sus padres a un muchacho de Lugano 1 y 2. En cambio, cuando sos de un barrio cheto, cuando fuiste a una regia escuela y te acomodaron en un lindo laburito, todo te sale de otro modo. Sos el "ganador", el "cogedor", el más poronga. Al tiempo, tenés un hijo con una mina que solamente se quería asegurar un buen divorcio, una linda platita a fin de mes, prestigio social y la mar en coche. Y el pibe, la verdadera víctima, es criado por una mucama y por los vídeojuegos. Y luego, nada, los diarios se preguntan por qué adolescentes y jóvenes de buenas familias acaban intoxicados en fiestas electrónicas. Oh my God! Me río por no llorar.

Reflexión sobre un texto



  Queda bastante mal de mi parte que reflexione sobre mi propia escritura cuando no soy un escritor consagrado pero bueno, tengo aguante de verdad. Les dejo algo que escribí con respecto a un texto, ese sobre el fin del mundo, situado en Nueva York.

 Ayer me vi obligado a escribir sobre Nueva York por un sueño que tuve. No fui nunca. Mi padre va a menudo allí porque vive cerca y maneja un camión. La cuestión es que, para componer mi texto, apelé a lugares comunes, las cosas que uno ve en películas. Hasta hace unos instantes, tenía miedo de haber errado en la descripción, tenía miedo de que un americano o alguien que haya ido me dijera que me desvié mucho. Lo bueno es que hallé un texto que me confirmó en mis visiones. Aunque claro, habla de la ciudad hace muchos años. Y yo situé mi historia en 2070. Sin embargo, abstracción mediante, y más teniendo en cuenta de que mi escritura es, básicamente, onírica, salí airoso, gracias a Dios. Porque no es pecado extrapolar un pasado glorioso a un futuro prometedor, aunque más no sea una expresión de deseo.

  Comparto el hallazgo que me satisfizo, que tanta paz me dio en mi obsesiva conciencia literaria: "I was born and raised in The Bronx... just 6 blocks from the old Yankee Stadium and right down the corner from the Grand Concourse where everyone knew you, your parents and your family. We played outside in every season, ate summer lunches at the public park and schools. We played all kinds of games outside all day. A place where the concrete was perfect for skating, bike riding, double dutch and created cherished games of football, stickball, kickball, and lets not forget curve ball red light green light and street parties. Where water fights consisted of water balloons, pots, pans, cups, buckets and an opened fire hydrant and i gotta say going in the johnny pump was one of my all time favorites! We got dirty, ate whatever and nobody asked about allergies. Wore jewelry made out of candy. We weren't afraid to climb trees, roller skate or sled down hills and we safely walked around the neighborhood because we knew our neighbors were watching out for us. The street light was our curfew. 

Hot dogs and burgers were fried in a pan, we drank water from the sink, Ice Tea, Kool-Aid, and ate penny candy.

We walked to the store and school and didn't complain.
We carried groceries in for the neighbors without being asked or told to, and without as much as a smirk.

We made friends, argued fought with our hands and made up the next day, without the police getting involved. Oh, and if you disrespected your elders or didn’t look at them while they were talking you got put in your place, and you prayed that your parents wouldn't find out. Rolling your eyes well you don't even want to know what happened if you did that and if you were given the look come on i know we all know the look you didn't dare talk once you got that look back in those days a mother didn't have to say a word just that look you knew no matter how many hours went by could be 12 hours they never forgot anything lol. 

I am proud of my background and proud to say that I'm from The Bronx New York. 10452
Re-post this if you're proud of and will never forget where you came from! I will never forget! 😃
Copy and paste and add your home town.the Bronx. 10452. Jesus ave"

  Quizás haya una falla de origen en el texto este que encontré en Facebook. Tal vez no merezca ser tenido en cuenta por ser un elemento lábil, inconsistente, que flota en las redes sociales, en las aguas de la web. Sin embargo, falacia de autoridad de mi parte, la persona que lo escribió tiene, de seguro, más conocimiento que yo sobre la ciudad de Nueva York.



Sueños locos LXXII (Tarifazo)

 


  Noche de invierno imposible en Flores. Me dijeron que los que estaban en la protesta, en la plaza, frente a la Basílica de San José, habían llevado frazadas para aguantar el frío. Estaban provistos, además, de guantes, bufandas y de profundo compromiso social. Los manifestantes estaban reunidos en torno a una fogata donde se asaban algunos chorizos y donde los niños calentaban sus manitos. Otros compartían mate o tomaban un te. Esa multitud era variada: veganos, carnívoros, kirchneristas, gente del Partido Obrero, vecinos sin militancia, viejas, chicos. Vi las imágenes en el televisor de la casa de un amigo pero no les presté demasiada atención. Su novia me acompañó a la parada de colectivo y, como una epifanía, a ella se le ocurrió sumarse al reclamo en contra del aumento de las tarifas de gas, electricidad, agua y transporte; en contra también del aumento del precio de los alimentos, los alquileres, la medicina privada. Muchos son los motivos para oponerse al nefasto gobierno de Macri. 

  Mi amiga me dijo que había un grupito de amigos nuestros allá, en Plaza Flores. Su novio, un muchacho muy vago para todo, excepto para el sexo, no quiso venir. Ella le tocó timbre y lo invitó a sumarse pero él prefirió quedarse en patas y en remera, mirando series en la computadora y tomando whisky. Yo quería que nos acompañe pero bueno, me prestó la novia para que me sienta realizado aunque más no sea por un par de horas. En verdad, ella y yo parecemos pareja. Nos llevamos de maravilla. Salvo por el poner y sacar, compartimos una comunión absoluta.

  Tomamos el 141 en algún lugar de Villa Crespo, no viene a cuento. ¿En qué cambia si digo Corrientes en lugar de Scalabrini Ortiz? Lo importante es que nos subimos a un colectivo atestado de gente, como siempre. Un servicio de mierda. Mala frecuencia, frío, posibilidad real de ser robados. Lo mismo de todos los días. En medio de puteadas por lo bajó, intenté acomodarme. Ella pudo sentarse al rato. Con lo dulce de su mirada, me contuvo para que no me pelee con un viejo puto que me metió un codazo a la altura de los riñones. Como si fuera poco, una vieja puta me tocó el orto. Este es el acoso del cual las posmo feminazis no hablan.

  El bondi se desvío, no agarró por Rivadavia sino que dobló por Carabobo a indicación de la Policía Federal y luego retomó por Alberdi. Nos bajamos en Varela y subimos por ahí. Ya desde la esquina de César Po, la famosa tienda de discos, se veía una fogata de varios metros al costado de la plaza, en el cordón donde paran los colectivos. Se veían también los móviles de televisión. Y muchos azules, azules por todos lados: motos, camiones hidrantes, patrulleros, un helicóptero. Y muchos manifestantes con carteles alrededor del fuego. Otros peleaban cuerpo a cuerpo con la autoridad. Se escuchaban gritos. Varios vecinos chusmas asomados a la ventana. Los cobardes en su casa no hacen patria. Ruido de cacerolas, bocinazos a la distancia. Era un caos. Hasta se vieron uniformados a caballo. Estoy tratando de contar lo mejor posible. Pero esa noche fue muy difícil para mí, muy confusa. El clima estaba áspero. 

  Eran cerca de la medianoche. Teníamos que hacer cosas al día siguiente. Pero no se puede hacer nada con la tristeza que da ver  cómo los pocos ingresos de uno se van en facturas de agua, luz y gas y en transporte. Macri consiguió para todos una vida de mierda. Todos los días se esfuerza para que vivamos un poco peor, es el cambio. No es que antes estuviéramos en el Paraíso. Siempre vivimos en un país complicado y más teniendo en cuenta la coyuntura internacional que surgió con la crisis del 2008. Pero esto es el infierno. Esa noche, simplemente, fue, tal vez, la peor de toda mi vida, la angustia me persigue hasta hoy.

  Mi amiga y yo caminábamos en soledad al epicentro de la protesta. Estábamos ansiosos. Pero justo se apareció un policía motorizado igual a George Michael pero de dos metros. Confieso que sentí algo de temor. ¡Veinte centímetros más que yo tenía ese hijo de puta! El militante de Aranguren me preguntó si yo era de la Fuerza. Le dije que no, "¡qué la fuerza te acompañe! Vinimos a la protesta!" El tipo bajó de la moto y, sin mediar palabra, me tiró una patada voladora al pecho que me dejó tirado. Ella, con gran reflejo, cosa que me sorprendió, es media lela para estos asuntos, comenzó a filmar con su teléfono. Yo me incorporé lo más pronto que pude y le pedí a mi novia ficticia que corra. No me quería abandonar. Es un hombre en cuanto lealtad y valores morales. Le insistí para que se fuera. Sabía que iba a subir rápido el vídeo a las redes sociales. El idiota no llevaba casco puesto. Se veían todos sus rasgos. Además, no es común una persona tan alta. Admito que le tuve que gritar a mi consuelo eterno. Me dolió. "¡Dale, la puta que te parió! ¡No te quedes ahí! ¡Nos van a llevar a los dos! ¡Andá a tu casa y escrachá a este cornudo!" Me hizo caso. El tipo se reía de nuestro melodrama. Un gorda sargentona la corrió a mi flaquita pero ella, gran deportista, ganó Directorio en menos de dos minutos. 

- ¿Así que soy cornudo? Yo te voy a enseñar a vos, bobo. -

  Dicho esto, comenzó mi aprendizaje, del que recuerdo poco y nada. Dos trompazos envenenados me nublaron la vista. Me dio de lleno en las sienes. Me caí. "¡Levántate!" Me levanté por orgullo pero no podía hacer nada. Me tomó del cuello y me llevó por la calle Bolivia hasta Yerbal, cerca de las vías. Mientras marchábamos, me daba piñas de sangre y fuego en las narices y en las orejas. Me insultaba cada vez más, con palabras variadas. No recuerdo qué decía pero era creativo para agraviar, no repetía ultrajes. 

  Una vez llegado a mi destino de muerte, me vi rodeado de centenares de detenidos y policías. Los gritos se multiplicaron cuando otros compañeros de lucha me vieron bañado en sangre. Una chica pedía por favor que me suelten. Una vieja de azul le pegó un bife que la hizo callar. Ella estaba esposada. No podía hacer nada. Los camiones de traslado no daban abasto. No había cámaras en ese punto. Se ve que la intención del operativo fue evitar que la protesta siguiera creciendo. Luego dicen en los diarios que son pocos los que se manifiestan contra el macrismo.

  Recuerdo que recibí un par de golpes más, tonfazos incluidos. Luego, todo se borró definitivamente. No sé cómo pero amanecí en casa de mis amigos. Se ve que la linda parejita me rescató de algún hospital o comisaría. Debo reconocer que, además de los puñetazos endiablados, había tomado alcohol esa noche. Eso no justifica la brutal agresión que sufrí. Lo peor de todo es que no pasó nada con el carnero que me apaleo hasta dejarme inconsciente. 

jueves, 14 de julio de 2016

Sueños locos LXXI (El final de los días)



  Yo, viejo, en Nueva York. Así fue mi visión. Desearía poder trasladarme a Buenos Aires, mi ciudad, pero la revelación me encontró allí, canoso, más parecido a Woody Allen que a mí mismo o a mi padre, del cual soy superación, modestia aparte. Caminaba bajo el sol suave de la tarde. Las paredes de ladrillos del viejo vecindario le daban paz a mi andar, a mi vista fija en las escaleras de emergencia, los grifos colorados, los tachos de basura metálicos y acanalados como columnas dóricas. Los negros me saludaban con gran alegría, con gestos ampulosos y sonrisas de marfil. Lo mismo con los judíos, los rusos y los italianos. Todos me respetaban. La vejez me había vuelto sabio y sereno, lejos estaba de la beligerancia juvenil, la xenofobia del desborde hormonal, el nacionalismo necio del chico que nunca salió de su terruño. Era un hombre de mundo, un intelectual consagrado, una celebridad, un "self-made man"; un cosmopolita de apariencia europea, formación cultural occidental, acento rioplatense y fama universal por abordar con pluma magistral los misterios de la condición humana. 

  El final de los días, nada menos. Era "el domingo sin ocaso en el que la humanidad entera entrará en su descanso". Y no, no hubo ocaso. Por lo menos para Nueva York. Otras ciudades tuvieron como luz al mismo Salvador. Yo también vi la llama de Cristo quemando el cielo, un cielo algo apagado pero no dispuesto a marchitarse en su claridad. Dicho de otro modo, el tiempo se congeló: todos los relojes se pararon, la historia había finalizado y, esta vez, era definitivo. Los años del género humano acabarán cuando Dios lo decida, no cuando se le ocurra a un japonés o a un marxista. 

  Cristo, figura sublime de fuego blanco, me paralizó. Mi saco beige me causaba calor. Me lo quité. Me quedé solamente con la camisa blanca y me arremangué. Todavía conservé cierta movilidad y lucidez pese al espectáculo final que me tocaba contemplar. No quiero pecar de milenarista pero siempre pensé que me iba tocar asistir en vida al fin de los tiempos. No sé por qué. Una corazonada. Nunca me imaginé morirme como cualquiera e ir a descansar hasta el Día del Juicio Final. Los que estén vivos en ese momento tal vez se sientan mejor, más despiertos. Porque los que resuciten puede que se sientan un poco confundidos, abombados como los que durmieron una siesta muy larga. 

  Nacer es un milagro. Irse también tiene su halo sagrado, su dejo de divinidad. Pero estar en pie en el día en que han de venir a juzgar a vivos y muertos es algo que no tiene comparación. Yo vi esa tarde a algunos que recién se levantaban de la muerte. Estaban un poco sucios, cubiertos de tierra. No entendían bien qué pasaba pero lo sospechaban. Muchos habían fallecido hacía siglos. No podían creer cómo había cambiado todo. Algunos holandeses pasaron frente a mí y en menos de cinco segundos supieron qué fue de la ciudad que alguna vez había sido de ellos. En el instante último del mundo, habremos de saber todas las cosas, todas las ciencias, todas las respuestas. Seremos partícipes de una parte importante de la sabiduría de Dios. Sabremos por qué vinimos a la vida, qué es el amor, quién nos mintió, quién mató a JFK y qué hubiera pasado si Colón no llegaba a América. 

  Nadie podía correr ni gritar. Solamente se podía caminar muy lentamente. La hora de la sinceridad había llegado. La necesidad de perseguir naderías se extinguió. Wall Street quedó en silencio. En la Argentina, en varias provincias, había partidos de fútbol en desarrollo que Dios permitió que lleguen a su fin. Pero, para que no haya burlas por toda la eternidad, todos los encuentros finalizaron sin goles. El Señor no iba a consentir que alguno dijera "yo hice el último gol en la historia del mundo". De hecho, el día anterior hubo un goleador que destacó ante su público y bueno, quedó como el campeón de todos los siglos. De todas formas, los logros mundanos pasarían a un segundo plano en la morada celeste. Las jerarquías se habían abolido en el mismo instante en que Jesús traspasó la atmósfera con su cuerpo. Una vez con los pies sobre la tierra, el silencio comenzó a esparcirse por todo el planeta. Se sentía algo extraño.

  Yo no vi a Cristo cuando pisó el mundo pero sí observé su vuelo. Sentí algo hermoso, imposible de describir con palabras. A mi alrededor, en una calle estrecha del barrio, los autos se callaron. De la avenida, a pocas cuadras de donde estaba, ya no llegaban los bocinazos. Sí pude oír cómo un avión aterrizó en el Central Park, a pocos kilómetros de distancia. El transporte se detuvo en su totalidad: trenes, subterráneos y barcos se paralizaron. La Tierra había detenido su marcha. Ya no giraba alrededor del sol. Se había quedado quieta. Una señora pasó a mi lado y me sonrió. "Vamos a cenar con alguien muy especial." Yo reí. Unos jóvenes querían registrar el acontecimiento con sus dispositivos pero no podían. Además, ¿para qué habrían de captar el hecho si la historia llegaba a su fin? No iba a haber mañana sino un continuo sin fin. La electricidad no sería necesaria.

  Mi cuerpo, sujeto al sudor y a los vaivenes de la fisiología, empezó a cambiar. Ya se había ido el calor que sentí hace instantes. Tampoco tenía frío. Justo antes de que venga Dios, tenía ganas de orinar. Pero eso ya había pasado. Y, pese a mis canas, siempre me excitaba al ver lindas mujeres por la calle. Pero la carne, el instrumento de pecado, comenzaba una lenta transición hacia un estado mejor. En verdad, no tenía miedo a la condenación. Confiaba, tal vez por la influencia protestante del entorno, en la misericordia del Señor. Pero no, fue mi formación católica la que me dio satisfacción: me sentí muy cerca de la Virgen María.

  Una niña tomaba agua a mi lado. Era mi nieta. De pronto, ya no pudo beber más. No tuvo necesidad. Tampoco se quejaba ya del hambre. Tenía seis años. Me la había cruzado de casualidad. Estaba solita, paseando. Me la iba a llevar a merendar y, de paso, iba a ir al baño a hacer pis. Pero nuestros planes quedaron suspendidos. "Abuelo, puedo volar un poquito". Tea levitaba, estaba a un metro del suelo. Yo le pedí que me llevé con ella. Me dijo que sí, que le iba a pedir a Dios por mí. Yo le di un beso en la cabeza y ella me regaló un pájaro que se había posado en su hombro. Ya no quería desplegar las alas. Toda la creación sintió el influjo divino en el aire. Los perros no ladraban más. Justo en esa calle vivían tres canes que me volvían loco cada vez que pasaba.

  Era el año 2070. Con la llegada de Cristo, el mundo brillaba en todo el mundo. Lejos de las interpretaciones pesimistas que la historia nos transmitió, el fin del mundo es el principio de algo mejor, de algo verdaderamente nuevo bajo el sol. La mayoría de los seres humanos fueron perdonados. Los pecados se habían incrementado de generación en generación pero no tanto por la gente en sí sino por un sistema corrupto que lleva a cada uno a un abismo sin fondo. El dinero, raíz de todos los males, causó guerras, hambrunas, pestes y problemas en las familias: divorcios, suicidios, abortos, drogas, alcohol. A diferencia de Adán y Eva, que tuvieron la posibilidad de no pecar, las últimas generaciones estaban casi obligadas a hacer el mal: trata de personas, tráfico de armas, corrupción en todos los órdenes, violencia generalizada, problemas laborales. Muchos jóvenes eran obligados a mentirle a los clientes con tal de vender. Y otros tantos fueron amenazados de muerte si no mataban por encargo. Es verdad que se puede elegir morir, se puede elegir ser mártir y dar testimonio de la Verdad. Pero los siglos de secularización minaron el buen sentido, la moral y los valores. Por eso digo que sobre el final hubo un perdón muy grande. En verdad, todos merecíamos la privación de la vista de Dios pero la cotidianeidad en las grandes ciudades había hecho mella en nuestros corazones. El diablo, darwinismo social mediante, hizo que nos matáramos los unos a los otros por oro, poder y mujeres. Satanás nos había convertido casi en animales salvajes. Pero el Señor venció de una vez y para siempre. La serpiente murió con la cabeza aplastada bajó el pie de la Virgen. 

martes, 12 de julio de 2016

Insultos a este servidor



  Dice una tal Carina Torlasco: "Sos un pelotudo importante, Alan Argento o como te llames." Claro que soy importante. Aporta Maca Reséndiz: "no todos los argentinos son pendejos... pero tú no perteneces a los que no lo son."

  Se preguntarán qué es esto. Bueno, es un compilado de los insultos que este servidor ha recibido en su cuenta de Facebook por parte de locos malos de los arrabales. Una vez critiqué la violencia juvenil en los boliches y pedí por el cierre de todos los locales nocturnos para seguridad de la población. Esto fue en los comentarios a una nota en la versión digital de Clarín. Una loca, al leer lo que escribí, me dio esta lindura: "porq no dejas de publicar pelotudeces la concha bien de tu madre negro de mierda ignorante pelotudo ojala q le rompan el culo a tu vieja tu hermana tu hija peddaso de negro sorete mal cogido ojala te lo rompna a vos forro de mierda forro agarra y metete las opiniones entre las nalgas negro forro hijo de mil puta q poronga tiene q ver salir al boliche pelotudo se supone q vas a la calle y tenes q volver sana sorete antes de opinar de cerrar o no boliches porq no opinas de la clase de mierda q estan hechos los hombres forro de mierda" La autora de tamaño elogio es una tal Ro Jamal.

Yo soy de River pero un pelotudo pensó que era de Boca, un boludo llamado José Roncaiello: "Boliviano, que cara de boludo tenes ! jajajaj, Te duele la cola porque River te vive cogiendo. Chau bolita...y mañana mirate la final, y no te olvides que Mascherano salió de River....

 Un tal Johnny Holmes: “Pedazo de pelotudo, hacete internar. Por puto.” Y Diego Gómez aporta: “La concha de tu madre, puto...” Pablo Martines añade, sí, con “s” el apellido: “YA ENCONTRE TU DIRECCION ENFERMITO YA TE VOY A ESTAR ESPERANDO TE JURO Q TE VOY A METER UN TIRO EN LA FRENTE...LO UNICO QUE TE DIGO.CUIDATE”

  Un tal Felipe Sarmiento colabora con su: “aprovechá tu minuto de fama, putito. detrás de la pc todos se la bancan, no?” Agus Aguirre, porque en su momento critiqué la incorporación de un jugador de Central Córdoba en River: “tu pensamiento no vaaa, que clase de apoyo l das a los jugadores idiotaaaa[?¨ Y si vieneeee de un equipo chico. Y queee? Son con los que mas huevos juegan y los que realemnte juegan por amor y no por plata. porque no vas a correr vos, pedaso de idiota! Bien que todos los jugadores que nombras te dieron una alegria, no tenes dos dedos de frrentee mongo”

  Más amor, esta vez de un corneta infernal llamado Clau Tyr: “che pedazo de boludo q libros leite imbecil no se puede ser tan tarado y no pagarlo jamasc asi q cuidate amigo no siempre hablar al pwdo es gratis si recuerdas esto despues de años te avergonzaras giolberto pedazo de hijo de puta te haria vivir en alguno de esos paises asi se te pasa la hermorragia de boludez”

  Daniel Lucas me escribió un poema que dice así:
contesta marica
xd
kakakakaka
KAKONIS
en el culitis
puto no me bardies, te estoy hablando correctamente
porque me ofendes
de esa manera?

Tenemos muchas más perlitas todavía. Un tal “Pablito Saavedra” de Córdoba: “pero vos q te crees pedaso de qliado decime donde vivis y te hago ya un mano a mano esos comentarios de mierda q pusiste me da ganas de pisarte la cabeza aver si te la bancas 24 años yo tengo 19 y soy subcampeon de karate a nivel provincial la semana q viene viajo a bs as decime donde sos pedaso de qliado” ¡Loco malo nomás! Y dice Darío Ezequiel: “ajajajajajjajajaj sos un descanso xD,quien soss revolucionario anda a revolucionar el mc donals pibeeeee”

    La amiga Ani Azario dice: “Retrogrado. Deja de creerte todo lo que te dice clarín.” Nada más lejos de la verdad. Nunca creí en ese diario que miente. Daniel González ahora: “te quemo completamente el cerebro la secta,viendo tu comentario en la nota tu ex novio,actual pareja y la gansada posteada,super retrogrado tu comentario!” Otro loco malo, un tal Darío Fraihaut: “sos un facho hijo de re mil puta q no entiende una goma... ya te lo dije y te lo vuelvo a decir... q mierda tiene que ver el comunismo con el aborto??? y ni pienso explicarte los derechos de la mujer, q para vos son personas inferiores q no merecen nada y son culpables de todo, machista pelotudo, acordate q una mujer te dio la vida... explicamelo por favor si tenes huevos para mantener un argumento... no entendes una goma realmente, da pena gente como vos... vos te tendrias q ir, pero a la concha de tu madre y volver a nacer”

  Óscar Simoes: “segui laburando para tu presidenta que se la lleva para boveda , que vejiga que sos te afanan tus politicos y vos pajeandote”. Viejo boludo nomás. Un usuario de Facebook cuya cuenta caducó: “Que hay de malo con bombardear a los palestinos si son todos unos negros putos como vos”

  Carlos Gorrochátegui: “No puedo creer después de leer tu comentario en Clarín, lo enfermo que estás. Creyendo en el matrimonio, cristiano boludo...Bajá a la realidad.Es todo una falacia...En el 99% de los matrimonios hay cuernos, y vos todavía...Tirate a una mina como esta...http://demospye.com.ar/sexoeste/?page_id=30” Más: “¿No debatís?...porque no me contestaste lo del otro día, enfermo mental, reprimido sexual, religiosos cagón...Te decís revolucionario y sos religioso...¿No tenés un mejor chiste?.”

  Martín Luisello, un temible skinhead: “cuando te vea por flores te violo, por rollinga trolo”. Sigue: “decime donde vivis y en 15 estoy en tu casa te fajo te robo, consigo un perro q te viole, y me voy a seguir tomando una birrita”.

  Esto me dijo Soledad Bernat por defender al Papa: “ALAN ESTAS TAN PERDIDO ENCOTRA LA VERDAD DESPERTATE, DESDE HOY ESTAS BLOKEADO. CUANDO DESPIERTES AVISAME DIOS Y LA PATRIA”. Yo había escrito lo siguiente en relación a algo que dijo Francisco: “Esta noticia va dedicada a los machos locos, violentos y desencajados que tienen la osadía de criticar a Su Santidad Francisco. El Papa dice la verdad. No es ningún cobarde o falso. Él es argentino y peronista. Pasa que hay muchos nabos que juegan a ser Dios a través de internet. ¡Sede vacante las pelotas!”


  Una tal Salo Rampinini, de la nada: “Sos alto pajero No?” Nunca le dirigí la palabra. Ni bien me tiró esa bomba, me bloqueó, como hacen la mayoría de las mujeres, que son irracionales.

  Para finalizar, debo decir que una tal Constanza Bulgheroni me dijo que soy "un pajero intrascendente". Yo le dije que sí, que soy pajero. Pero totalmente trascendente.

domingo, 10 de julio de 2016

69



  Unas respiraciones atrás estuve en compañía de una turca que me quito un gran peso de encima. Esta bella turquita me hizo recordar el pasado gracias a sus nubes tan blancas y apetecibles,
un recuerdo de lo que no pude vivir en otro escenario con otros personajes. Actrices más, actrices menos, el telón se corrió igual para la obra de la falsa redención...

  Hoy vuelvo sobre mis pasos y no encuentro nada de lo que me era familiar. Hay cosas que nunca cambian pero también hay locos que todo lo cambian. Por eso soy  fe y combato bravamente al mal que se nos presenta como moral o revelación.

  Las calles están llenas de vendedores de ilusiones. Estos traficantes de esperanzas no se detienen ante los sueños hechos polvo. Lo que importa es romperla y doblarla toda. Así está la sociedad y seguimos muertos mientras nos conformamos con escuchar a demagogos periodistas de nacionalidad dólar. Son las mismas caras del ayer pero con caretas del deber. ¿Y la Patria? ¿La alegría? ¿La ética? En vano es toda esa vuelta a los valores sin nadie que la emprenda.

  Nuestros días pasan y nosotros también. Lo único que nos queda es la desazón de haber vivido sin razón. ¡Vámonos y el último que salga que apague la luz! 

  Triste. Muy triste es lo que digo pero es una verdad tan vieja y tan nueva que por eso duele más. Sí, huele mal pero es por dejarnos cagar. Eso es lo que nos pasa cuando no reaccionamos: estamos meados por un elefante y luego nos mea otro por quedarnos en el mismo lugar. Ahora canto: "Un elefante se meaba sobre una tela de mentiras; como veía que resistía fueron a llamar a otro elefante; dos elefantes"...

  Aclaro que los que llaman a los elefantes son los dueños del circo. También aclaro que no hablo del Partido Republicano de los Estados Unidos sino que hablo de los politicastros en general, muy especialmente del amigo Miau, el gato malo que rasguña la cara de la gente que lo acaricia. Lo que quiero decir es que de la noche a la mañana un hombre de mierda se hace Presidente y después se derrite sobre los cadáveres de los que fueron sus votantes. ¿Protesta del Pueblo Soberano? Ninguna. El color amarillo engaña junto a su sonrisa embaucadora.

   
De una forma u otra, "la Argentina y Estados Unidos tienen relaciones carnales". Esto fue dicho por un siervo local de la usura Internacional que se encargó de prostituir a nuestra noble patria.

  Ante las mentiras del sistema sólo queda preguntarse: ¿Por qué tanto odio y tantas miradas echadas al pasado? ¿No será que se busca eludir responsabilidades en este agónico día a día? Lo cierto es que todos son sobrevivientes del infierno que nos ahogan con sus lágrimas mentidas de sal y cebolla.

  Como digo siempre, todo es mentira y los malos son los buenos. En un mundo así, en un mundo hostil, sólo nos resta luchar para un día poder vivir libres de su mal.

  Mientras pensaba en todas estas cosas, mientras me sinceraba y me deshacía de la pesada herencia de mi mente, volvía poco a poco a la realidad de no tener plata para pagar el tren ni la comida, de no tener trabajo, de no tener nada. La realidad, mil veces la realidad. Todo lo demás es relato. La única verdad son las tarifas de luz, gas, agua y transporte. La Argentina ha muerto.

sábado, 9 de julio de 2016

Mercenarios y cipayos




  Sol "Animal" Sánchez era un terrible hijo de perra. Este "gurkha" era de ascendencia japonesa pero el padre no lo reconoció. Lo cierto es que todos le decían "Chino".

  “Animal” siempre estaba dispuesto a arrodillarse ante todo extranjero o cipayo mayor. Lo único que sabía hacer era maltratar a la gente a su cargo, la usaba como un preservativo. Por portarse así, por abusivo, tuvo que afrontar un juicio: dos expedicionarias embarazadas quisieron ser reconocidas por las injustas penas padecidas. Ellas no soportaron el fuego amigo, los balazos de la propia tropa.

  Esta bestia era odiada y temida por todos. Es cierto que no servía para una mierda pero el que sabe, sabe y el que no, es jefe.

  La gente del cuerpo mercenario 1087 no olvida todavía lo que le dijo a un agente novato...

- Hay algunos caballos que parecen ser muy buenos pero luego lo terminan defraudando a uno. En cambio, hay otros caballos por los que uno no da ni dos pesos pero terminan siendo los mejores caballos: por eso te digo que los pingos se ven en la cancha. –

- Entiendo.- Afirmó el estúpido novato, pálido como un cadáver.

- Otra cosa más: no te quiero ver tocando ni un alfiler porque yo te echo a la mierda. ¿Está claro? -

- ¡Sí señor! - Respondió el joven idiota.

Al poco tiempo, el verdugo vio los progresos bélicos del nuevo. Era muy bueno arrojando gas lacrimógeno y echándole napalm a los demás. Lo más importante de todo era que mantenía la limpieza y despejaba de cadáveres la pista de aterrizaje.

- ¡Escoba nueva barre bien! - Exclamaba el viejo mandinga ("más sabe el diablo por viejo que por diablo", se decía el señor Sol para autoelogio de su vanidad).

  Todo iba bien pero un día hubo un problema: el novato no era tan novato y necesitaba un favor. Tenía que abandonar antes la zona de operaciones porque los vuelos comerciales estaban suspendidos en protesta por los repetidos actos de terrorismo. Era casi imposible tomar un avión con destino al lugar que fuera cuna de la aviación. Estaba obligado a irse antes del territorio ocupado pues tenía una vida que hacer como cualquier mercenario (no conviene dar detalles para no comprometer la integridad de nadie).

  Ustedes se darán cuenta de que no fue autorizado a abandonar la zona un par de horas antes. De nada le sirvió al interesado el prometer la reposición del tiempo pedido para él. El “Chino” era muy caprichoso y autoritario. Ese fue el origen de la tragedia. Desde ese día, se odiarían mutuamente hasta el fin de los tiempos.

  El joven mercenario fue trasladado de un lugar a otro porque la compañía Orange Water contaba con bases en todos lados. Como toda sociedad anónima, existía pero no existía. Nombre de ejército formal para un grupo de guerreros provenientes de todas partes que no sabía nada sobre la legalidad.

Un día lo mandaron a montar guardia frente a un fortín norteño. Lo bueno era que en aquel lugar cocinaban un locro y unas empanadas muy ricas. Lo malo era que había poco botín que repartir a la hora del pillaje. Todo porque los aldeanos guardaban muy bien sus alforjas.

  Lo peor fue cuando lo mandaron a Rusia. Esa etapa de miseria lo consumió porque él no quería servir a los tacaños que nada le daban a cambio de sus servicios. Era terrible ver cómo ese hombrecito soportaba la intemperie mientras los alcohólicos disfrutaban felices sus días de vodka.

Un día decidió abandonar ese bajo mundo. Es verdad que se quiso suicidar al no tener nada que hacer pero al poco tiempo encontró un señor que lo trató muy bien. Lo que sí, acá no acabó la historia. Esto recién empieza...


  El otrora mercenario tomó represalias en contra de Sol "Animal" Sánchez y lo mató de una puñalada en el abdomen. Es lamentable que no haya sido el cáncer de colon el culpable. Alguien tenía que hacerlo: de alguna manera u otra, la muerte nos llega a todos.

Testículos de Jehova, mierda de Satanás



  Un testículo de moral no tuvo mejor idea que sacrificar a un pobre pulpo. Es sabido que esa gentuza habla mucho de piedad pero después te la mandan a guardar (hablan de religión mientras tocan timbre de casa en casa pero luego son  más severos que el mismo Diablo).

  Un pulpo tuvo que padecerlo en el día de la angustia. El testículo de Jehova se sentía bien al imaginarse el sufrimiento del obrero, tan esmerado en sus tareas el pobre...

  Ese mismo día, apareció el dueño del barco e intervino en favor de su gran servidor. Dijo así: "No se puede mandar al muere a alguien que vale por seis".


  Dicho y hecho. Después se metió de vuelta en la oficina y siguió mirando mujeres encerradas en una cajita de cristal.

viernes, 8 de julio de 2016

Ir de putas




 La última madrugada fui a interrumpir mi soledad a fuerza de burbujas y de bellas brujas. Por fuerza de hechicería, me encontré con las montañas de mi otrora amada ahora trasplantadas a otra. Fue raro verla cabalgar una mentira como si anduviese como perro por su casa.
                                  
  Horas y horas perdía el reloj de arena mientras mi mente se hacía polvo y no hablo de cocaína: hablo de cuando uno está tan en su cuerpo que de un momento a otro se pone fuera de sí al caminar el corazón por los techos de la habitación.

  De esta muerte tan vívida puedo decir muchas cosas ya que la tengo muy fresca por ser ella tan reciente. Lo que más me impactó es como se repiten los patrones de las miserias humanas. Desesperación que se hace carne para poder ser peor todavía.

  La miseria es cosa seria pero no vale la pena hablar sobre lo que se ve en las calles. Lo oculto es la unidad de esencia que tiene toda cosa: ella parece nueva pero es la más antigua del mundo. Así, cada amanecer es tan viejo que es eterno y si es eterno es nuevo porque aquí todo es efímero y no dura lo que una mariposa en el aire.

  Jugo de manzana por un lado y cebada por el otro hicieron las delicias de mi diversión psicodélica. Todo ello más el agregado de una sombra danzante tan loca como yo. Esto se llama saber actuar porque todo es una mentira en este mundo comprado por los bancos y su oro omnipotente.


  Saltos, succión y gritos ahogados. Esto se vive a la hora de morir el uno por el otro. Algunas veces duele y otras muchas agrada y degrada como nada en el mundo. Es como el dormir: pesadillas y sueños duermen bajo un mismo techo de osamenta y piel.

  A todo lo que digo hay que multiplicarlo varias veces buscando siempre distintas formas de verlo y de ejecutarlo. Al final, luego de todo el esfuerzo, uno deja de ser uno porque ya se ha ido el alma para no volver jamás (salvo una buena ración de alimento que devuelva el soplo de vida al cuerpo).

  Cuando salí a las calles vacías, me encontré con qué era un hombre solo: no había nadie salvo este ser que escribe su flagelación. Siempre un iluso que al despertar quiere volver a morir en la almohada. ¡Danza sensual de las árabes: explotá conmigo esta noche!


  Lo más triste de todo es que tomé el subte y al mirar el reloj una hora después, me encontré en la misma estación: el viaje lo hice varias veces ida y vuelta porque me había quedado dormido. Por eso dicen  que siempre se vuelve. ¡Sí! Siempre se vuelve a la escena del crimen.

jueves, 7 de julio de 2016

Big Tits



  Una mañana cualquiera, tan hermosa como tu mirada celeste y tus ricitos de oro,  yo me iba de mi rutina como si saliera de lo peor de mí. No sé por qué pero eludir lo cotidiano se había transformado en una costumbre trivial para mi persona tan amarga en ese entonces.

 Yo descendía rápido por la escalera que lleva a la realidad del presente. Bajaba sin pensar demasiado. De golpe, me di cuenta de que el pasado me seguía con la excusa de estar apurado por un deber que no viene al caso...

  Seguro que se preguntarán qué pasó: yo les digo que no les diré nada porque me aburren las chicas histéricas.

  Les cuento otra historia...

  Yo subía a la casita de un caracol porque el demonio me había convertido en un liliputiense. Les contaba que venía subiendo a través de la coraza de ese animalito tan simpático.
La idea era dejar las vastas arenas del tiempo para ver otra realidad un poco más de cerca. Por esto, yo ascendía circularmente gracias a la figura creada por mi imaginación, o eso diría algún escéptico, algún no creyente en demonología.


  Finalmente, cuando creí que llegaba al cielo escondido del sonido espiral allí atrapado, me encontré con otra cosa dentro de ese encierro que no quería dejarme ser el sol. Algo enorme y hermoso visto por completo y con lujos de detalle.  Una chica de minifalda subía la escalera para ir al segundo piso de un no lugar. Ella era muy hermosa pero usaba  frenos en los dientes. ¡Pobre rubiecita de tetas grandes!

martes, 5 de julio de 2016

Sueños locos LXX (Организованная преступность в России)

 

 Buenos Aires parece que tiene problemas crónicos con el tránsito. Por mucho Metrobus que hagan, nada es lo mismo sin subte. La avenida estaba insufrible. Los bocinazos de esa tarde fueron feroces, como rugidos de fieras artificiales. Como si fuera poco, la sirena de los patrulleros y las ambulancias hundían a los hombres en el mar de la desesperación: policías, ladrones y víctimas luchaban por salvar sus miserables vidas bendecidas por un sueldo de pan y agua en una época muy mala. Sangre bajo el sol blanco del inverno. Y muchas lágrimas, lágrimas frías y silencios prolongados por parte de Dios. No puedo decir que iba caminando en mi mundo porque mentiría. Si alguien se abstrae de semejante espectáculo urbano, una de dos: o es un hijo de puta o es un idiota. O, por qué no, es las dos cosas a la vez. En ese enredo de hospital, comisaría, quiniela, kiosco, humo, colectivos, tiros, trompadas, viejos verdes, cornudos, putas y afeminados, me pareció ver la lucha eterna entre el Señor y el diablo por las almas. Se notaba el trabajo de las potestades del aire. Bah, yo lo percibía con claridad. Más cuando caminaba por la sombra. Las sombras son matices que vienen de la noche y que intentan ganar el día desde adentro, se infiltran en él para contaminar todo con su esencia arpía y cobarde. Ante este panorama caótico, mis sentidos a mil.

  Lo bueno que tiene la Ciudad de Buenos Aires es que todavía persisten zonas de casas bajas donde se insinúa cierto aire de tranquilidad y recogimiento. El marido de la Virgen Atea se había ido a vivir a un lugar así. Creo que era por Villa Puyrredón, no me acuerdo bien. Mi periplo había arrancado en el fragor de la locura urbana pero poco a poco me fui perdiendo en la calma. Siempre lo dije: amo caminar. Puedo ir del Centro a Belgrano como nada. Incluso puedo llegar a Lugano partiendo de Caballito. Me sé mover. Conozco. Tengo mucho andar, a Dios gracias.

  Yo anduve mucho. Sí, anduve mucho hasta alcanzar la casa del esposo de la Virgen Atea, mi gran amiga. Ella ya se había ido. No lo dejó, eso jamás. Se fue a Europa a hacerse la linda, vanidad de mujeres. Pese a su cabeza viril, tiene esa cosa de ser la flor más bella de bosque y de querer caminar feliz por París y Londres y sentirse la Reina Victoria, esa gran mujer de belleza femenina y mentalidad macha. El hombre de los bucles rubios no extrañaba a su compañera. Es un tipo liberal, no se siente dueño de nadie. Tal vez fingía esa soberbia para mostrarse grandioso ante mí, capaz de ser alguien malo, solitario y reacio a los sentimientos. Un espectáculo de emociones y miradas llenas de energía y luz. En fin. Yo tenía dinero para comprar un vino y algo para picar, por ejemplo, unos fiambres o unas sardinas. Pero no había nada abierto. Ahí, en ese punto de Baires, la hora de la siesta es sagrada, realmente. Barrio de viejos. 

  Iba caminando con gran alegría por haber huido del bullicio de las avenidas cargadas de féretros móviles  manejados por los mismos muertos. En ese instante de suprema paz, respiré hondo y miré al cielo que se colaba entre las ramas de los árboles altos que me circundaban. No sé. No quería tocar el timbre, recorrer esos pocos metros que me faltaban para llegar. Me tenté de decirle a mi amigo de ir a tomar algo afuera pero él estaba cansado. Quería jugar ajedrez y que lo ayude a acomodar algunas cosas en la casa. La mudanza no había terminado del todo. No podía negar un favor. Él me ha hecho tantos, tan hermoso con sus ojitos celestes y ese cuerpo perfecto hecho a base de sexo desenfrenado. Tiene sus cositas, sus rayes, como todo ser humano. Pero es bueno. 

  Toqué el timbre pero mi amigo no respondía. No quería quedarme mucho tiempo como un idiota contemplativo. No sea cosa que un ladrón entre conmigo ahí. Golpeé las rejas del garage pero no me había oído. Vi que estaba el auto. Ahí me tranquilicé. Pensé que había ido en vano. Yo no dije bien a qué hora pensaba llegar. El que tampoco dijo nada sobre su horario fue Ivan, el capo de la mafia rusa en la Argentina. El colorado, medio pelado, con manchas en la cara, venía hacía mí con paso rápido. Me quería secuestrar. Yo había sido amenazado. Me dijo que si seguía con mis denuncias a organizaciones criminales, me iba a torturar y a quitar todos los órganos. Sabía muy bien que el tipo no me iba a dar una muerte banal con un tiro seco y sin gracia. Me tenía reservado una tortura soviética. Me asusté como nunca en mi vida. Yo lo había investigado al enfermo ese e hice todo lo posible para que lo deporten. Nos cruzamos una vez en un juzgado. Ahí fue que me advirtió sobre mi final lento y doloroso. El fiscal lo oyó y no osó decirle nada. Los policías callaron. Soy el único que tuvo las bolas para discutir con ese intocable en este puto país.

  Milagro de Dios: el esposo de la Virgen Atea vino corriendo al oír mis gritos de "¡Auxilio, me quieren secuestrar, policía!" y me abrió rápido el portón de vidrio cruzado por rejas metálicas grises. Yo pasé por al lado del coche blanco cuatro puertas y me fui directo al comedor. Ivan quiso entrar pero mi amigo, con gran valentía, le cerró la puerta en la cara. El ruso no atinó a disparar. No quería matar por matar. Es famoso por torturar. Además, ¿tenía necesidad de eliminarnos en un país donde la Justicia no existe? La bronca conmigo no es por la denuncia en sí sino por el hecho de que lo haya desafiado. Nadie nunca le hizo frente en la Argentina. En la Madre Rusia, mató a trescientos tipos. El gran miedo de él es que se formen grupos parapoliciales que le arruinen su negocio de trata y narcotráfico. 

  Mi amigo y yo, a sabiendas de que Ivan volvería pronto por nosotros, la tortura estilo KGB era inminente, decidimos unirnos a la Virgen Atea en su viaje por el Viejo Continente. Pasado un tiempo, me volví solo de allá y me atrincheré en Lugano 1 y 2. Acá no se mete ni el mismo Satanás.

sábado, 2 de julio de 2016

Apuntes distorsionados

 


  Advertencia: este texto es profundamente aburrido. A mí no me gusta. Gracias.

 "Algo muy de clausura", decía. En nosotros hay un antagonismo, una comunidad de esclavos regida por una vara ardiente. Hay dos movimientos para pensar la historia: poner en primer lugar al yo o, como vos decís, retornar a la obsesión por el presente.

  Apertura de otras problemáticas, sí. La dominación, el desmadre, el clavo, el texto, el blanco de la ira y los distintos grados de dolor.

  Por último, es importante cómo él va a reivindicar su luz por encima de los rayos y los truenos. Una casa grande y un pedido: ir a Teherán, la capital de lo imposible.

  Imposibilidad de desarrollarse en algunos y la esterilidad que deriva del auge de la civilización. Siempre va a prevalecer el más fuerte y esa sangre que corre por el filo de espadas falsamente libertadoras.

  En tres generaciones, de seguir con estas perspectivas, vamos a la extinción de una inteligencia. Esto es algo ya dicho pero es interesante retomar estas ideas ya que olvidarlas equivale a alejarse de la racionalidad.

  La interpretación es la causa de la identidad, la desenvoltura del yo, el valor positivo y los avances de una construcción diferente: hibridación de las miradas.

  Núcleos oscuros: ¿cuál va a ser el postulado central en relación a los abismos? Cuestión de la armonía de los seres poéticos que es desmentida por los hechos.

  Pensar todo desde un punto más alto no es un progreso en términos lineales. Hay una curva que va hacia abajo y que garantiza, selección mediante, un compilado de imágenes totalmente alocadas.

  Sin saber, una mujer contrabandea la vida y la muerte de muchos, como una suerte de evangelización inversa. Ella, la civilización que va del centro al margen y de ahí a los últimos rincones de los mundos bajos. Luego de esta operación de mostrar el vaciamiento, queda preguntarse entonces cuáles son los saberes de los despojados, de las mentes mínimas y de las almas absurdas que no hicieron el bien.

  Moverse con rapidez, depredar la Tierra, poner el cuerpo y la experiencia en el mundo y mostrar cierta predisposición a adaptarse a lo cambiante de la mente, lo fuerte de las diferencias entre la realidad y las desigualdades imaginarias. Dar vuelta los dichos para ver la verdad de los hechos.

  ¿Cómo reivindicar al agraviado? La operación es sencilla: poner al marginado como estandarte de sí mismo. Eso y ensayar nuevas variantes de derribar lo hegemónico que se presenta como "contrahegemónico". 

  Reacción de retracción, naturaleza, ideas vanas y rupturas con el mundo de las criaturas grandes, nómadas, degradadas, sedentarias, elevadas, economicistas, violentos, esclavistas y patrocinadores de la sifilización.

  La deformación viene de la sífilis y la sífilis la traen los cosmopolitas. La sifilización es anterior a la civilización porque antes de que hubiera mundo, ya había "ciudadanos del mundo".

  Gusto por mandar y someter: hijos y mujeres condenados a la violencia. Señoritas que también son aliadas de la perversidad en la intimidad. Matriarcalismo y cuestión de las apariciones de fantasmas sexuales y abusivos, refuerzo de la pesada carga del contexto.

  La impiedad en la que se deleitan los sentidos lleva el sello imborrable de la influencia sincrética de la mierda. Tensiones y el vano anhelo de engendrar un equilibrio en una noche de pasión niveladora de vientres.

  Un soñar artificial y depravación en colores. Corromper los ingenios y los vicios y buscar la separación de momentos.

  296 se ha echado la responsabilidad a la esencia misma de los deseos. Claramente, la depravación económica sustenta a este régimen de nabos e infundios.

  Marcar la idiotez, la violencia y el soterramiento de las verdaderas intenciones. Vaivén de reclamaciones de arpías, mimos damas crueles; el yo como enemigo del yo, el contacto con el instante lechoso y la imagen más lograda de la locura. 

  ¿Podrían todas estas alternativas devenir en formas válidas de resistencia?

  Una situación que muestra la otra cara de un afecto, una idea y otro tipo de relaciones. Contextos que permiten pensar otras ciudades, otros venenos.

  No hay posibilidad de vislumbrar con claridad los límites. Otro elemento es lo frágil que se halla atrapado entre los actos humanos y la voluntad divina, todos esos cielos condensados en fragmentos imperceptibles de Dios que pujan por abrirse paso en el corazón del hombre.

viernes, 1 de julio de 2016

Feminazi de Buenos Aires



 Carla Gómez, primita de un difunto que no goza de un buen recuerdo por mi parte, es estudiante de Psicología de la UBA. Ella cumple el rol de zurdita, feminazi y loca roñosa, es un estereotipo caminando. Un asquito hippie pero con ojos claritos y culito duro. Lo malo es que se la coge toda la población carcelaria en esas interminables cátedras itinerantes de Derechos Humanos. También sabe andar con negritos que tocan el tambor en el subte mientras ella pasa la gorra. 

 Carla me encaró un día a la salida de una librería. No la reconocí porque se me apareció bañada y perfumada. Me pidió ayuda porque, según ella, le habían robado todo y necesitaba plata para viajar y que la acompañe hasta su casa. Esta chica no sólo estudia Psicología sino que hace teatro en su tiempo libre. Todo parecía una coincidencia. Justito justito me la vine a cruzar y eso que no somos muy amigos que digamos…

  Yo la acompañé a su supuesta casa en Palermo Soho: un pequeño departamento ambientado al estilo feng shui. No sé qué cascadas se encerraban en ese laberinto de mentiras orientales por ella bien representadas.

  No sabía lo que había pasado: salí de aquella librería retro de avenida Santa Fe y me encontré con una pequeña cosita desesperada y carente de amor. Inseguridad en cada esquina y un consuelo en mis brazos para esa lluviosa y otoñal tarde de viernes, día de la muerte de Dios . Vacío y eternidad reunidos en un corazón multiplicado por dos.

  Carla y yo nos hicimos el amor. Luego de mucha acción, me quedé dormido. Pero ella no tuvo mejor idea que cortarme la somnolencia de un grito...


- ¡Alan! ¡Te tengo que matar! -

- ¿Por qué? -


- ¡Porque soy feminista y vos sos un machista! El plan de la Organización es que mueras esta noche. ¿Tenés algo que decir, fachito? Te voy a hacer concha a vos y a tu verga patriarcal. –

  Todavía seguía medio dormido. Creí que era una pesadilla pero las piñas, los gritos, los tirones de pelo y los rodillazos en las bolas me hicieron dar cuenta de que estaba despierto en un infierno de locura e histeria hembrista. 

  Al final, Carla se puso a llorar y me dijo que yo merecía vivir porque no soy más que un pobre chico que no molesta a nadie, que estudia y que trata de hacer lo posible por el otro. Me pidió disculpas, ella de pie, yo en la cama, ensangrentado y confundido. En compensación de esa noche de terror, ella me contó todos los secretos de las femiterroristas.