Respeten sus progreleyes y no sean contradictorios censurandome.

El Congreso no promulgará ninguna ley con respecto a establecer una religión, ni prohibirá el libre ejercicio de la misma, ni coartará la libertad de expresión ni de la prensa; ni el derecho del pueblo a reunirse pacíficamente y de pedirle al Gobierno resarcimiento por injusticias.
(Primera Enmienda de la Constitución de los EE.UU., ratificada el 15 de diciembre de 1791.)



Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión.

Articulo 19 de la Declaración Universal de los Derechos humanos, adoptada por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 10 de Diciembre de 1948 en Paris.



- 1. Toda persona tiene derecho a la libertad de expresión. Este derecho comprende la libertad de opinión y la libertad de recibir o comunicar informaciones o ideas sin que pueda haber ingerencias de autoridades públicas y sin consideración de fronteras.

-2. Se respetan la libertad de los medios de comunicación y su pluralismo.

(Artículo II - 71; Título II concerniente a Libertades del Tratado para el que se establecia una Constitución Europea)

viernes, 10 de noviembre de 2017

Sueños locos CIX (Hija de la mafia)





  La última vez que la vi a Ludmila fue una noche húmeda de verano. Dijo que se iba a ir de Buenos Aires, que la perseguían para matarla. Yo no la entendía. Siempre me pareció una piba rara. Sinceramente, me gustó desde la primera vez que la vi. Intenté seducirla todo el tiempo, pero toda era en vano. Nunca supe si durante el transcurso de nuestra amistad intimó con alguien. A veces creía que era lesbiana. Solía hablar con desdén del sexo masculino y gustaba de ir a las piñas contra los idiotas que la acosaban en la calle. Me excitaba verla pegar. Sabía artes marciales, idiomas, artes. Una chica perfecta. No recuerdo bien en qué país extraño de Europa del Este había nacido. Tenía un acento especial. 

- Alan, acabo de matar a un hijo de puta que se metió con mi padre. Te pido por favor que no me jodas. Quiero dormir tranquila. Si querés, te podés quedar, pero no hagas ruido. Hace calor y mañana me tengo que ir a la mierda. -

  No supe qué decir. Estaba en su casa. Silencio total. Prendió el aire acondicionado y se tiró en la cama boca abajo. Junto a mí, un tío de ella la observaba: Ludmila estaba solamente con una tanga negra. Lucía una hermosa piel bronceada y llevaba el cabello castaño bastante largo. Miré al tipo de pelo blanco y ojos verdes: le pedí que se fuera con la mirada. Se dio cuenta de su error y se retiró. En verdad, yo tenía las mismas intenciones lascivas que él, pero lo mío no iba por el lado del incesto. Además, yo la quería a la flaca, lo que no es poca cosa.

  Una vez que se fue su tío, el eslavo viejo y libidinoso, se sacó la tanga y volvió a ponerse boca abajo. Me miró y se río. Me acerqué despacio. Una vez sentado a su lado, le hice masajes en la espalda. "¿A mí también me vas a matar, linda?" Se reía. Le corrí el cabello e inundé el cuello y la nuca de besos, besos que le tenía reservado desde hace meses. Seguí el recorrido de modo descendente, un descenso al Reino de los Cielos. Ya en el ano, le dediqué largo tiempo a complacerla. "¡Métemela o te mato, hijo de puta!" No le hacía caso. Seguía en lo mío. Me tiró fuerte del pelo: "Si no cumplís con lo que te digo, te vas muerto". Le hice caso. Ella seguía tendida. Me coloqué encima e ingresé por ambas entradas a la estrecha senda de la salvación. 

  Aunque parezca cuento, tenía apenas veinte añitos. Pero vivía y mataba como una mujer grande de allá de Europa Oriental. No sé cuánto había de verdad y de mentira en sus palabras. Pero las armas las tenía: yo las vi. Hasta había ametralladoras en su armario. Y no es que le pertenecían a algún familiar sino que vivía sola. 

  Ya a la mañana, me abrazó llorando y me dijo, con varios silencios en el medio, que "es probable que no volvamos a vernos. Me tengo que ir. Fue un gusto haberte conocido. Gracias por todo lo que me cuidaste. Te pido por favor que no aparezcas más por esta casa. Te lo digo por tu propia seguridad. Algún día, cuando pase todo, tal vez venga a visitarte". Todavía sigo esperando... 

jueves, 9 de noviembre de 2017

Confesiones de un patito feo






  Confieso que siempre fui el patito feo del colegio. Desde finales de la primaria, cuando me llegó la pubertad y me empezaron a gustar las chicas, me di cuenta de que no era popular entre ellas. Ya en el secundario, la depresión me acompañó durante años. Fracaso tras fracaso. Salvo una breve relación de un mes en cuarto año, que no incluyó sexo, todo fue dolor. En todos los trabajos que tuve, que fueron muchos, también he arrastrado penas y más penas. Nunca una alegría. Idéntica suerte experimenté en la universidad. Lo mismo con las redes sociales, que de sociales tienen lo que yo de exitoso en el amor, la seducción y la conquista, o "el ligue", como dicen en España.

  No queda mucho más por decir. Quiero que sepan nada más que he intentado lucir de todas las maneras posibles. Lo mismo en cuestiones relativas al comportamiento. No hay caminos para mí. Estoy totalmente resignado. Tiré la toalla. Dicen que "solamente pierde el que no pelea". Pero yo no me voy a subir nuevamente a un ring para ser golpeado por el mundo y ver cómo los campeones son los otros. No quiero participar nunca más del mundillo de las mujeres vanidosas, esas que se alimentan de los elogios de uno pero que se niegan a prodigar cualquier clase de contacto. 

  No hay manera. Me dirán que lo mío es victimización y que me resta. Puede ser. Pero he tenido toda clase de discursos y ninguno de ellos me ha servido de nada. Haga lo que haga - o así no haga nada -, diga lo que diga, - lo mismo si me entrego de lleno al silencio - estoy condenado y no al éxito. Perdí. Perdí mucho. Tengo el corazón muy cansado de sufrir. No puedo permitirme nuevas frustraciones. 

  Ni siquiera tengo dinero suficiente como para frecuentar prostitutas con regularidad. Seguramente las feministas radicales y la gente religiosa me atacará por este pensamiento, ¿pero qué puedo hacer al respecto? ¿Aguantarme las ganas mientras veo a los otros felices? ¿Debo resignarme a no tener sexo nunca más en la vida? En mi caso, la única descarga que tengo es la pornografía. ¿Eso también está mal? No naturalicemos que hayan muchos que estén bien acompañados mientras algunos siempre vamos solos a todos lados. 

  Es verdad que en esta vida hay problemas mucho más graves que los que comento en el presente texto. Sin embargo, uno se siente preso de un dolor terrible. No es bonito que nadie te escriba, que nadie te llame, que nadie pregunte por vos, que nadie te quiera. Jamás veo en mi celular, o en mi computadora, algún mensaje de una chica a la que le guste. Tampoco nadie me comenta que "Fulana gusta de vos". No hay nada de eso para mí. Todo se muere en ver pasar las mañanas, las tardes y las noches en soledad. Ni siquiera tengo encuentros casuales. Nada de nada. No amor, no sexo. Mucho menos ambos a la vez. Vacío, vacío. 

  Puedo decir que desde los doce años me gustan las mujeres. Ahora tengo veintiocho. O sea, llevo dieciséis años de fracasos con interrupciones microscópicas. La mayoría de las mujeres con las que me acosté eran prostitutas. Algo así como treinta chicas profesionales de la pasión, si es que no recuerdo mal. Mujeres que lo hayan hecho conmigo ad honorem, tres. Muy magra cosecha para alguien de mi edad. 

  No sé qué buscó con todo esto. Seguramente mi intención sea desahogarme, que no es poco. No niego que esta confesión sea humillante. Claro que lo es. Pero prefiero que ustedes, machos cogedores fatales, reyes de la noche, triunfadores de enormes porongas, se burlen de mí largo rato antes de que me explote el pecho en silencio. Quizás haya más dignidad en guardarse todo calladito. Puede ser. Pero me hace mal. Por otro lado, imagino que no soy el único en la misma situación. Entiendo que en una sociedad exitista es un tema tabú el decir que uno no tiene suerte con lo sexual. Además, hay muchos tipos que mienten, que se inventan mujeres que nunca tuvieron, noches que jamás vivieron. La sinceridad me denigra ante la mirada de los otros, pero me reconforta interiormente. ¿Qué ganaría al colgarme medallas en el pecho por batallas que no llevé a cabo? Dudo que proyectar un perfil de ganador, aunque el mismo esté basado en mentiras, sirva para atraer a la platea femenina.    

  Muchas veces lamento lo que me tocó en suerte. Tal vez en otra vida, vida de colegio privado, un buen trabajo, un lindo barrio y contactos, habría sido muy feliz. Tal vez no. No lo sé. Conjeturar eso no me soluciona mi problema. Nací en un medio de clase media baja, crecí en los monoblocks de Lugano 1 y 2 y hoy, aunque tenga un empleo, gano muy poco dinero, no poseo auto ni estabilidad de ningún tipo. Siempre dije, al igual que el sabio judío, que "billetera mata galán". 

¿Qué más decir cuando está todo dicho? Quisiera pedirles que me deseen muchos éxitos. Ojalá Dios se apiade de mí y me permita encontrar alguien que me quiera. O, en su defecto, que aparezcan señoritas con ganas de pasar buenos momentos. Hoy no tengo ni lo uno ni lo otro: ni el sexo ni el amor pasan por mi vida. En fin. Estas fueron las confesiones de un patito feo.  

sábado, 4 de noviembre de 2017

Una parte



Antes de partir, unas palabras: la obsesión que mueve está obra es la de abrir mundos paralelos a cada paso. Mañana, hoy. 

Título de la entrada


  ¿Qué te pasa, mundo? Nadie te conoce. Es de lamentar tu suerte. Sí, se lamenta muerte, se lamentan versiones grises de vos y de yo y de esos otros dos. 

  Algo mejor.  

martes, 31 de octubre de 2017

Solidestino

  
  Trazo sol sur sobre un mar de tierra cielo estrellada. Entre los fuegos de un dios conocido, más allá del recuerdo y del olvido, se presenta un norte para el que todas las llamas apagó.

  Con simpleza, podría decirse que se trata de la posibilidad de ser yo en un mundo que vive, muere y mata hablando del otro, del otre, del otrx. Hablan del otro para no hablar del prójimo, que es hablar de Dios.

viernes, 27 de octubre de 2017

Tiempos completos


  Tiempos completos de tiempo y diretes. Y vos, que fuiste, y yo, que no fui, pero que ya volví mil mil veces. Mil mil. Entonces sí, llegado a este punto, te digo lo que te tenía que decir: la poesía es la pornografía del espíritu. 

Con y con


  Miró la noche y la encontró preciosa. Se vio a sí misma y vio el sol. Me halló a mí y se suicidó. 

Sueños locos CVIII (Feministas asesinas)





  Dormía en mi casa de Nueva Zelanda lo más tranquilo hasta que escuché un ruido. Me pareció raro sentir algo en un país tan seguro. Creí que podía tratarse de un espíritu, espíritu de Buenos Aires: escuché voces hablar en castellano en un país angloparlante: "¡Vamos a matar a este macho ahora que está dormido! ¡Es un patriarcal! ¡Le tenemos que cortar la pija a este hijo de yuta! ¡Le cabe por facho!" Otra voz, también femenina, acotó: "Sí, hay que hacer concha al verga éste. Pero ya, porque se va a despertar y seremos más que una menos". 

  No entendía lo que escuchaba. Pensé que era una pesadilla. O, quizás, alguna broma de algunas amigas argentinas que fueron a visitarme de sorpresa. Sí, las voces tenían claro acento porteño, puro puro. No había mezcla de otra patria en esas palabras tan feas. Igual, no me iba a levantar. Me daba pereza cualquier clase de comprobación. La realidad, para mí, era la fatiga que me retenía al paréntesis mortuorio del dormir.

 Tenía un enorme crucifijo en mi pieza, un Cristo fosforescente. Soy un tipo religioso pero moderno. Más que Jesús, parecía un alien. ¿Se acuerdan del capítulo de Los Simpson en que aparece el Señor Burns en un bosque cubierto de un aura verdusca y dice, con voz débil y afectuosa, "les traigo amor"? Bueno, así era el dios que imperaba en mi espacio personal. Las feministas misándricas vieron a Dios en mi habitación y comenzaron a parodiar el Avemaría: "Dios no te salve María, llena eres de vómito, maldita tú eres entre todas las mujeres y maldito el fruto"... Prefiero cortar ahí. Muy fuerte lo que escuché. irreproducible.

  Tuve miedo. Creí sentir dos mujeres más detrás del umbral. Aclaro que la puerta de entrada a mi cuarto no estaba de frente sino de costado, casi pegada al pie de mi cama, ésta última contra la pared. Si ellas se me iban encima, quedaba yo literalmente "entre la espada y la pared", suponiendo que tuvieran ese tipo de arma, cosa probable visto y considerando que las frikis son capaces de cualquier excentricidad, al mejor estilo Anita Sarkeesian.

  Yo empecé a rezar. Si era un espíritu del mal, se iba a ir al escuchar el Nombre de Dios y el de su Santa Madre. Si se trataba de feministas, al menos moriría con una oración entre los labios, como un mártir: el Cielo habría de esperar por mí sin pedirme pasaporte el buen San Pedro. Lo que más me gusta pronunciar en mis peores momentos: "Dios te salve María, llena eres de gracia, el Señor es contigo; bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte, amén." Ciertamente, la hora de mi muerte se acercaba. Pero, de forma milagrosa, tomé valor y repetí el Avemaría varias veces. Las comunistas de género gritaron pero no osaron moverse de sus lugares. Me paré encime de la cama y grité "¡vade retro, Satanás! En el Nombre de Cristo, te ordeno que te retires". Las locas de la ideología universitaria chillaban, lloraban, denunciaban "sexismo" y vomitaban toda su jerga financiada vía déficit fiscal. Yo tomé un crucifijo de mano de la mesita de luz y se los mostré a las cuatro, que estaban paradas un pasito más adelante del umbral. "No regresen nunca más".

  Obviamente, denuncié el hecho a la policía. Fueron detenidas. Pero, como se arrepintieron, levanté los cargos. Dos de ellas se hicieron monjas luego de la experiencia. Las otras dos abandonaron la diabólica ideología de género y viven hoy una vida como Dios manda.    

jueves, 26 de octubre de 2017

Igual que un vicio


 No duermo, no vigilia, no vive y no muero. Le regalo la noche a estas palabras que te obsequiarán con rechazo. Adivino tu disgusto y lo aplaudo. Ahora, sería bueno que sepas qué es lo que ocupa mi alma y no es este decir nada... 

La Palabra


 Es mi palabra con la tuya;
son nuestras palabras con el mundo;
la palabra del orbe con Dios:
La Palabra. 

[*+*]


  Si el pasado es el origen, el futuro es la confluencia. 

Rediciones


  Será una crítica, un ensayo o un error. No vale pena explicar qué es qué. Vamos a una imagen llena de imágenes: veamos la noche, los árboles, el viento y las luces de la calle. Sintamos como nuestra la quietud y pensemos una espera, un encuentro, una risa, un abrazo y un olvido perfecto. 

Presente


  Van por acá las palabras en blanco, las palabras que no existen y que no no. Van por var, van por var. Seguimos recorriendo el camino de una lengua nueva, agitada; centro y periferia a la vez. 

  La única corazonada que tuve al escribir fue que me estabas leyendo, que yo te estaba escribiendo, que en algún lugar amanecía y que ni ellas ni nadie logrará arrancarme un sí a sus planes de borrar el cielo con las manos.

domingo, 15 de octubre de 2017

Arriesganar


    Pintar las nubes de celeste para que haya siempre cielos perfectos y hacer de la luna un gemelo del sol en el afán de igualar al mundo en luz; de las lágrimas, sacar sal y letras a cambio de pan: de un milagro se puede fundar una religión. Todo para que del sudor surjan las pirámides que imitarán la eternidad mía y por venir.

  La esquina, vos y yo; Dios y ángeles desconocidos que mueren y resucitan por tu aroma. 

  Te veo y te creo: creo en vos, en tus palabras, en tus ojos. Te veo y creo: creo un yo mejor, creo una mujer perfecta, creo un mundo sin pasado y un alba quieto de blanca piel y silencio silencio (el ruido ruido pereció).

  La flor que até en el alambrado que me separaba del atardecer. Hubo temblores, pero supe que iba a vencer por el signo de querer volver a verte. Fui un poco al oeste y otro poco más al norte (aunque norte falso, tramposo, hundido en pasados sin glorias ni decadencias). Cuando me alejé de esa maraña de postración, alcancé a ver los soles que solamente ríen para las almas sensatas. "Gracias por dejarme ver".

 Ante la ausencia de Dios, dioseaste como la mejor. O, dicho de modo creyente, hiciste la voluntad del Señor. María mía que me tuviste ocho meses en vos para que nazca virginalmente a una nueva vida. Soy un Cristo redimido pero nunca redentor como Aquél que murió por todos, incluso por vos, criatura atea. 
  
  

martes, 3 de octubre de 2017

Sueños locos CVII (Macri y Cristina)



 Vi en la tele un spot de campaña de Cristina en el que se burla a su vez de un spot macrista, el que pasan todo el tiempo ahora: aparece Mauricio acostado en una cama matrimonial junto a dos jubilados y a sus dos nietitos, un nene y una nena. Parece que miran una película. Una vez finalizada la misma, como si hablaran de bueyes perdidos, el matrimonio elogia el cambio: "Ahora podemos vivir tranquilos gracias a la Ley de Reparación Histórica. Cambiemos nos cambió la vida. Presidente, gracias". Macri responde: "No soy yo, somos la fuerza imparable de un país. Entre todos, podemos más". 

  El spot macrista aparece en un televisor ubicado en el comedor de una casa de un matrimonio de ancianos, que toma mate junto a Cristina. El hombre expresa que "dan ganas de llorar. Perdón por la mala palabra, pero es como dice Navarro: ¡nos toman de boludos! Es un chiste. Las jubilaciones no alcanzan. Estamos todo el día a puro mate lavado con la bruja. No podemos comprar ni un pedazo de pan. Hace meses que no invitamos a los nietos porque no tenemos nada". Llora. CFK también. Lo mismo que la esposa del señor indignado. Ella comenta que "antes estábamos mejor". Este cambio nos está matando. Volvé, mi amor, por favor". 

  "Para frenar el ajuste, en octubre votá Unidad Ciudadana". 

jueves, 28 de septiembre de 2017

El


  El pensar que. Nos damos en silencio la posibilidad de otrar  mundos para que nada quede falso o reverso. Sin voces ni veces que desdigan lo prefijo en las lunas menguadas por.

  El conocer y sentir que la ciudad es el mundo cada vez más fuerte, cada vez más vértigo. Entretanto, nada. Abro afuera otro abismo de cielo y Dios para que el orbe se persiga en crisis de origen.

  El tiempo se rentó. Cada vez que llueve, se renueva el viento que te sopló un suspiro. Si ayer fue magia, amor y una vanidosa sensación de suicidio ebrio y gloria, hoy viene de ciencia, sentido y vida recta muy. Mañana no se sabe si el infinito de más allá trastoca en cementerio universal. 

martes, 19 de septiembre de 2017

Sueños locos CVI (El operativo)



  Me dejaron a mí a cargo del operativo. División Drogas Peligrosas. Podría hablar de Drogas Deliciosas, pero no corresponde pasarme de vivo siendo policía. Ya bastante que accedí a dar este testimonio, cosa que me puede costar la carrera. Aunque no creo: con Macri se labura mejor que con los Kirchner. Antes no podías pegarle un tiro a un negro que ya te caían los putos Derechos Humanos a romperte las bolas. Ahora metemos preso a un pibe todos los días y dormimos tranquilos que no se están con pavadas de procedimientos y detalles burocráticos. Yo entré a la Federal por la guita y para meter bala, no para llenar papelitos. Mi viejo estuvo en Robos y Hurtos (robaba y hurtaba).

  En la calle Venezuela, pusimos el retén. Un Fiat Palio gris con una sirena arriba, unos conos naranjas, dos monos de pelo largo con armas largas y la campera azul con las letras PFA hacían el show. Arriba del coche, una morocha escribía con la notebook las cosas que nos piden desde arriba. Yo miraba pasar los vehículos a ver si notaba algo sospechoso. Soy muy bueno parando gente: de diez que paro, siete tienen un asunto turbio. 

  Las tres de la tarde cuando pasó un colectivo igual a un 103 pero despintado y bastante roto. Manejaba un gordo grasiento y todo transpirado. Raro que sude tanto en invierno por más sol que haya. Tengo ojo de águila, veo todas estas cosas. Por algo me dicen "El Psico" o "El Obse". Arriba del bondi, iban dos rubias que estaban para el crimen. Poco común que semejantes yeguas viajen en ese cacharro. Toqué el silbato y la unidad se detuvo. Igual, bastante lenta iba en esa callecita donde andan a dos por hora ya desde el Bajo.

  Me subí al colectivo solo. Sabía que las minitas no estaban enfierradas: los tops cortos que llevaban permitían ver la cintura y el abdomen. Por lo demás, dudo de que tuvieran un caño casi metido en el orto. Es incómodo sacar un arma de ahí. Si intentan algo, mueren en el acto. El gordo grasa dejó las manos apoyadas en el volante. Le pedí que siga la marcha porque no había lugar para estacionar semejante mamut. Lo hice doblar en una callecita para luego tomar Avenida Belgrano. La idea era acercarme al Departamento Central de Policía o a alguna dependencia con espacio para hacerme ver. Sabía que iba a ser - que iba a hacer - el operativo del siglo. 

 - Escúchame, rubia, ¿qué mierda hay en el tambor? -

- Nada. Podemos arreglar. -

  La mina que me dijo esto, apoyadas las manos sobre el tambor grande de acero gris - como si fuera un latón de aceite -, me hacía caritas junto a la otra compañera. El gordo, que era un negro de mierda, se había puesto más blanco que la merca. No sé cómo hacía para manejar. De pedo que no chocamos. 

  Llamé a mis compañeros para que nos dieran alcance con el coche. Subieron los dos monos. La mina se quedó. No quería que subiera. "Esto es cosa de hombres", me dije. Carlos, uno de los atorrantes, me miró luego de mirar a las minitas y se río. "¿Le vamo' a dar o no? ¡'Tan buenas las rubias!" 

- Sí, les vamos a romper el ojete a las dos entre los tres. Y si te descuidás, vamos a dejar que el gordo gato éste que maneja también coja, debe vivir a paja con lo feo que es el hijo de puta. Es más: primero vamos a hacer que se la chupen y nos vamos a cagar de la risa, las tenemos que descansar zarpado a estas guachas. Debe tener la verga llena de queso el vago. -

- ¿No vamo' a 'garrar ni un mango de acá? -

- ¡Dejá de joder, Carlos! Éstas pagan en especias, no en cash. Además, ya laburamos bien la semana pasada. Vamos a garcharnos a las putitas, a pegar un alto operativo y a quedar bien con los jefes. Están como locos queriendo figurar con la Bullrich. La borracha es igual de chiflada que Berni: le gusta la cámara y el flash. Se trata de salir bien parados vendiendo un poco de humo. Aparte, creo que este gobierno va a durar muchos años. Hay que ponerse a todo ritmo porque si no, nos mandan a la oficina y no agarramos nunca más un peso. Nosotros somos de la calle, perro. Aguantá que somos nosotros, vos sabés cómo es esto. -

 El bondi pasó por otro retén. Vi a una morocha de pie, al lado de un coche, que siempre me resultó sospechosa. Me parece que es buche del Gobierno o de los Derechos Humanos. Nunca falta algún garca infiltrado que no te deja laburar tranquilo. Igual, no paramos. No quería que me quiten mérito de un operativo que hice yo.

- ¿Che, hay un cadáver acá? - preguntó Carlos.

- No, merca. Kilos. Y es de la buena. -

  Juan, el otro tipo que laburó ese día conmigo, me dijo que ya mismo me tenía que ir a un estudio de televisión para anunciar los resultados del operativo. Se ve que el boludo contó todo antes de tiempo y el Gobierno aprovechó la jugada. En la puerta del canal, nos esperaban Bullrich disfrazada de Rambo, el Grupo GEOF, las cámaras, los curiosos, tipos de traje y un mundo de celulares grabando. Nunca pensé que me iba a pasar algo así. Cuando bajé del colectivo, me aplaudieron como no aplaudieron a los combatientes de Malvinas: era el héroe del pueblo. Igual, duró poquito la atención sobre mí: resulta que las dos putitas que llevamos presas llamaron la atención de todos los pajeros: "Las narco hot" titularon los medios. Al tiempo, las dejaron libres porque denunciaron trata y violencia de género: el garrón se lo comió el chofer del micro, un pobre gordo perejil que ahora lava taper en Marcos Paz mientras que ellas están en Bailando por un Sueño. 

 Lo peor de la historia no es haber salido en la tele - prefiero el bajo perfil para mantener mis curros a la sombra - ni la injusticia que se cometió con un pobre pelotudo. Tampoco me amarga no haber agarrado ni un sobre en toda la movida. Me pone mal que no me pude garchar a esas trolas, todo por el boludo de Juan que llamó arriba para hacerse ver. Aunque le salió bien la jugada: lo pusieron de custodio de la ministra. Come en los mejores lugares y se la pasa tomando con la borracha. ¡Chupaculos!    

lunes, 11 de septiembre de 2017

Sueños locos CV (Juan José Sebreli)



 Yo trabajo todo el día en un supermercado, soy gerente. Casi que no me entero de nada de lo que pasa allá afuera. Puede pasar por el Coto cualquier personaje que no lo voy a reconocer. No sé nada. Soy como un chino, pero argentino (suena raro, pero sí: laburo de sol a sol, como un chinito a cambio de unos cuantos platos de arroz y algunos asados mes a mes). Perdón que la haga larga pero resulta que la otra vez hablé con un tal Juan José Sebreli. Le conté del suceso a algunos y me dijeron que era un boludo, que no podía no conocer a ese "gran intelectual". Qué sé yo. Uno agacha la cabeza y la yuga nomás. A duras penas si terminé el secundario (le compré el título a la madre de un compañero que se dedica a hacer papeles).

  Bueno, atendí el teléfono y escuché la voz de un viejo pelotudo. No sé cómo obtuvo el número de mi oficina, se ve que es experto en mangazos el muy pedigüeño. "Escuche, quiero dos paquetes de papas fritas, un salamín, un poco de pan y una Seven Up grande, por favor. Cuando me hagan el pago de mi último libro, cumplo con ustedes. Ya me conocen ahí tus compañeros: soy Sebreli, el escritor". No entendía nada. No sabía que hay fiado en el Coto de Directorio. Tampoco sabía que el tipo vive en Flores. Todo el mundo dice que es de Constitución o San Telmo, no me importa. Le contesté: "Mirá, acá no damos fiado. Pero te puedo hacer llegar una gaseosa. No te conozco, pero me da cosa dejarte a pico seco. Cuando salgo del laburo, te llevo para que tengas de tomar. Eso sí: por favor, tratá de no llamar acá porque no es la parte de envíos a domicilio".

- Escúchame, ¡pendejo pelotudo!, yo soy Juan José Sebreli. Me chupa un huevo que seas un sorete kirchnerista que se esconde detrás de los sindicatos, peronista de miércoles. Yo te voy a hacer rajar a vos, por boludo. Vas a ver que conmigo no se jode. Se nota que nunca agarraste un puto libro. Todo el mundo me conoce. Ya te voy a dar el gusto, estúpido. -

- ¡Viejo puto! ¡La puta que te parió! Voy a ir a cagarte bien a trompadas. A mí no me gusta la política. No sé qué decís. Es más, si me apurás, te digo que voy a votar a Macri en octubre. A vos te la puso Scioli, cornudo. Yo me voy a coger a tu jermu, borracho del orto. -

  Conseguí la dirección del sorete y lo fui a buscar. Cuando llegué a la casa, le entré a dar trompazos a la puerta mientras que le decía: "¡Salí, viejo cagón! ¡La puta que te parió! ¡Te voy a romper el orto a patadas, pelotudo! Yo no soy ningún gil. Vos a mí no me conocés. A vos no te juna nadie, mogólico. Vas a ver cuando te agarre: no te va a reconocer ni la reventada de tu vieja, gato. -

  Le di una patada bien fuerte a la puerta y entré. El viejo estaba llorando, muerto de miedo. Me dio lástima y no le pegué. Es más: tanta pena me generó que le dejé trescientos pesos - del 2015 - para que compre algo de comer. Lo único que había ahí eran libros. Morfaba puro papel el vejete.  

Sueños locos CIV (El dictado)



  Me dijo la noche: << Festejamos el que muchos hayan olvidado el olvido; vemos como victoria de todos el que se acuerden de acordarse y que recuerden el recordar: para todos estos amigos de la memoria, las gracias. Por el contrario, para los que han de militar para el militar, ni olvido ni perdón>>.

  La noche me dijo también que antes de haber desaparecidos, hubo aparecidos, apariciones: sujetos históricos que emergieron con voluntad de transformar. 

sábado, 9 de septiembre de 2017

Los mil veces


 Estás leyendo como vos mismo, ¿no? La subjetividad tal vez no sea más que una estafa. Quizás el yo devenga la mejor máscara de Satanás. Dios nos libre y guarde. Eso es una. La otra es otra: la tan mentada objetividad puede que haya salido del ano de un ángel caído. No sé nada.