Respeten sus progreleyes y no sean contradictorios censurandome.

El Congreso no promulgará ninguna ley con respecto a establecer una religión, ni prohibirá el libre ejercicio de la misma, ni coartará la libertad de expresión ni de la prensa; ni el derecho del pueblo a reunirse pacíficamente y de pedirle al Gobierno resarcimiento por injusticias.
(Primera Enmienda de la Constitución de los EE.UU., ratificada el 15 de diciembre de 1791.)



Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión.

Articulo 19 de la Declaración Universal de los Derechos humanos, adoptada por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 10 de Diciembre de 1948 en Paris.



- 1. Toda persona tiene derecho a la libertad de expresión. Este derecho comprende la libertad de opinión y la libertad de recibir o comunicar informaciones o ideas sin que pueda haber ingerencias de autoridades públicas y sin consideración de fronteras.

-2. Se respetan la libertad de los medios de comunicación y su pluralismo.

(Artículo II - 71; Título II concerniente a Libertades del Tratado para el que se establecia una Constitución Europea)

jueves, 14 de diciembre de 2017

Los fragores de este mundo



  Habrá mucha violencia en las calles. Hombres desequilibrados y solitarios cometerán atrocidades. Las nuevas tecnologías repetirán los crímenes hasta su multiplicación casi Dios. En otros tiempos, el loco de la aldea a lo sumo protagonizaba una riña en un bar. Ahora, provisto de un automóvil o de explosivos, una mente enferma puede llevar desgracia a muchos. 

  El Estado debe garantizar la paz social. Pero, por el contrario, hay muchos Estados dentro del Estado, que en sí mismo no existe, ya que cada partido toma para sí lo que es del Pueblo. En consecuencia, la tranquilidad será una utopía en lo venidero.

  Se vienen tiempos difíciles, de mucho desorden. En muchas esquinas se desarrollarán guerras civiles a cuentagotas. El caos se prolongará. 

  Consejo: no mancharse las manos con sangre. NO MATARÁS. Alejarse de los fanatismos. Pedirle a Dios por nuestros gobernantes, para que obren conforme a los intereses de la Patria. 

  En otras naciones, habrá desórdenes similares. Un solo individuo es capaz de causar mucho daño. Aquel que quiera cometer un mal contra gente inocente, debe saber que le espera un gran castigo. 

  Todo lo que sucederá en los próximos meses acontecerá dentro de un laberinto que los humanos llaman mundo. Los tiempos allí son cortos. Una última advertencia: el que mata al Minotauro, es un asesino. 

  Posdata: salgan del laberinto a través de la entrada...

miércoles, 13 de diciembre de 2017

Versiones de un lugar


  Un año, un lugar. A los años, otro algo similar, cerca. No hay giros eternos que sean perfectos, en el sentido de que se den en sí mismos: la ruedita puede girar por siempre, pero hay variantes, creaciones. Entonces el caminante perpetuo amplía o achica el círculo con pasos que, en principio, parecen trazados por una máquina. Sin embargo, en dominio absoluto del tiempo, con las variables del adentro y del afuera, se consigue forjar, a partir de lo que parece rutina, un poder casi divino. Parece un totalitarismo, ¿lo es? 

Los millones



  Los millones que se mueven por la corrupción. Los millones que se mueven por las calles. Los millones que se mueven por la política. Los millones que se mueven por el fútbol. Los millones que se mueven por la droga. Los millones que se mueven por el sexo. Los millones de seres humanos que se mueven por el dinero.

Maniobras



  En algún lado, una persona siente los abismos de las calles a flor de piel, a planta de huesos y locura: grita de rabia, de desdicha, de tormento; grita de espanto, de infeliz, de todo. Grita de grito. 

martes, 12 de diciembre de 2017

La verdadera verdad de la vida


  No voy con falsas verdades. Sencillo el asunto. Resulta que todo es un sueño, o una pesadilla. Dios nos dice lo que pasa. Pero no escuchamos porque creemos en lo que vemos. Ignoramos el despertar. La voz del Padre se nos hace molesta, como un vecino que grita en nuestro dormir: lo sentimos, pero no deseamos volver a lo que sabemos vigilia. En el fondo, una cierta conciencia nos acompaña. A tientas, adivinamos que hay otra cosa. Aunque pensar en ella no suele gustarnos. Entonces todo se hace fluir extraño, hasta que suena un despertador: la trompeta del ángel, que anuncia el Día Sagrado de la Resurrección.

Como alguien


  Entonces sí; si se da de esa manera, vale la pena esperar, ver mientras se reseca una parte de la vida entre tantos giros, entre frases que no se van a terminar, entre 

lunes, 11 de diciembre de 2017

Texcritos



  Entre ellas, una ella que hizo de mí un él; un él poeta que desvela, que agita fragilidad de alma, que pinta con letritas el mar de sentidos que le llanto el corazón, que le llantan la vida casi por vivir.

  Llantemos, llantemos que no existe está palabra ni ninguna otra. El lenguaje es invención, eso dice un alguien. Yo no sé yo. Yo no sé yo ni él. Pero creo que no va mal inventar un verbo que cuente de la acción nueva que habremos de quemajar.

  Me rehuso a seguir escribiendo. 

domingo, 10 de diciembre de 2017

Sobre el infinito mundo y los universos



  Probaría de esa mirada en la calle una tarde poco normal. El recuerdo que de eso quedó no sería del mejor, pero al menos la ilusión...

  La de alegría ausente, peinada por el viento; la sonrisa mezquinada, senos tímidos; voz ciega y caricias vagas. Tan ella, tan igual.

  Nadie quiso, nadie pudo decir su nombre. ¿Habrá profanación en invocarla? Una Eva, una María: una María por cierto, por cierta, por cientas, por ciertos. Una María cualquiera. Una que se casó y que se erró. Una que no tuvo niños, no, Jesús. Una que olvidó la Iglesia, la Biblia y el Santo Rosario. La misma que me telepatió la imagen de un templo de la Italia para que vaya en peregrinación como un romero low cost. Ahora que se me hizo pienso, digo que hay algo así como una necesidad de peregrinar por algo, ¿no? Creer en algo e ir por algo. Vayamos a alguna parte a admirar. Los diarios de viajes de antaño hoy se sintetizan en una dulce selfie de chocolate y barro sol. New Rome. 

  Sol fuego, mar cielo, tierra laguna, montaña luna, río árbol y arbusto vida. No hay que apartarse mucho de las ciudades para encontrarse con unos Adanes invisibles capaces de testimoniar la verdad sobre los días antiguos.

  ¿Cómo decir, entonces, lo que gritan las cataratas de vos? Algo así: "Silencio, lágrima profunda, mano suave, ojos de los sueños, mentiras por anhelos, perfección en todo, corazón en poco; causas difíciles, efectos imposibles; camino en las piedras, vida en los días y goles en el entretiempo; playa, sendero, vereda, barrio, arrabal y autopistas a Venus; un encendedor, una encendida y otra incendiada; una duda, mis cartas y el artefacto de un rechazo estándar y vulgar; un campo, un campus y una simulación de alma; una torre, Dios, un vaso; y allá, acá, las pasiones de lejos, de cerca". Obvio que al ser vos tan igual al misterio, me implicás en este recuento de tus atributos. Yo, testigo fiel, me reservo una sola prenda en este ir y venir: el final quedará en la nada para que nada quede ahí.

  

martes, 5 de diciembre de 2017

Un po de to


  Los mientros. Agonizo mientras me denuncio por haber dejado mucho librado al azar. Pero también me defiendo de mí y digo que el azar es una máquina de Dios. Otra: la Fortuna es una empleada de la burocracia celestial, la cual se financia a sí misma. Porque decir que las plegarias son como los impuestos equivale a negar la existencia de la Divina Providencia. El Estado es humo que ahoga a millones. Tiene mucho de entelequia. Pero mata como una perdida de gas. Ahora, Jesús es el Trump de su reino. Además de ser rubio como el neoyorquino, Cristo ayuda a la gente desde la caridad y la no molestia, a diferencia de Hillary y Satanás. 

Insomnecido


 El vértigo cae, cae, cae; cae sobre el pecho, contra la cabeza, encima del alma; cae en el simulacro de ida, en la noción del viaje por venir; cae en las mil Europas que me anteceden y en la Europa que habré de crear. Y sí: la inmediatez me quema la vida. 

  Falta poco. Algún día voy a visitar tu costa oeste. No te voy a hablar. Voy a pasar. Nunca más volverás a volverme a vos. Me iré siempre. A menos que seduzcas tu reticencia y halles en mí la ayuda que decías debía buscar.

  Te cuento la verdad, arroyito de mi vida: te elegí como interlocutora de mis textos. Te nombro sin nombrarte. Allá, en la tierra del gigante, donde es la libertad, me estudiarán bajo tu tutela jactanciosa: "Él escribió sobre mí". Y sí, lo hice y lo seguiré haciendo.

  Si hubieras sido más condescendiente, no te habría inventado en textos. Pero vos, vanidosa de azul, querías devenir musa y eternidad (momento cliché de la noche).

  Basta un no para fabricar una obsesión. Un objetivo a conseguir es estimulo para darle vida a la vida: aparece un propósito como revelación y el enamorado se hace musulmán de la Meca esa. 

  ¿Acoso? En absoluto. A menos que alguna retorcida de izquierda diga que mi prosa violenta al género femenino en su totalidad, lo cual, evidentemente, no tiene razón de ser.

  Y resulta que ando y te miro. Uso la bicicleta que te solía llevar al centro de la ciudad. Me sueño en el vuelo de llevarte aquí allá entre varios mundos. Con una condición: siempre en nuestra lengua, en nuestras manos, en nuestro mirar de sinceridad y encanto. Porque, si no lo sabías, la mirada te traiciona toda tu ideología gender studies.

  Te deseo y te ando endo en un presente continuo de frases fresas y pasiones solares. Todo vos, todo me interesa de vos. Hasta que viento que los días vuelan en confusión de hormonas e insensatez. Dios me habla en escalofríos, pero lo amo tanto que siento cielo hasta en la condena eterna porque ella no existe: el Señor ama con tal fuerza que eso es suficiente consuelo y felicidad como para pasar por siempre en el abismo. 

  Y vos, varón yo, hombre de poca o mucha fe, tenés que saber que si la vida te rubia, hay poco por hacer. Son momentos nomás. El mantra a repetir es "yo volveré y seré gobernador". Entonces serás traducido a muchas lenguas. Incluso las que se inventarán en los próximos años.
  

sábado, 2 de diciembre de 2017

El suplementario


  Mañana te vas a acordar de mi nombre porque hoy te pienso. Y pasado te vas a olvidar de mí porque mi sueño de anteayer fue en vano. Entonces, como nunca, como siempre, el tiempo es rencor, perdón y olvido. 

Sueños locos CX (Torquemada como Fiord)





  Fue en uno de los famosos fiordos de los que hablaba la profesora de Geografía, en tercer año de la secundaria. Allá lejos, donde el cielo es blanco y el suelo también. Todo nieve. Las paredes de la cabaña eran de hielo. Igual con la gente, blanca fría como el paisaje congelado de alrededor. Con mis dedos escarcha, toqué la puerta témpano y fui invitado a pasar por un sacerdote viejo glacial. Hablaba castellano, milagrosamente. 

- ¿Qué se le ofrece, joven? -
- Pasar para no morir, señor. -
- El Señor mora en el cielo. Usted pase, por favor. -

  Adentro sentí cierta calidez: vi maderas bronceadas, fuego en la chimenea, libros de tapas coloridas, sillones cómodos, alfombras persas. Bah, el cliché típico de la casita acogedora en medio de la nada nórdica. Nada particular. 

  El viejo cura de las nieves se acercó a mí con una copa de vino. Me dijo que tome. Estaba sentado en el sillón. No pensaba en nada. No podía pensar. Todavía temblaba. Había caminado de muy lejos. Creí, en mi marcha, que parar habría sido morir. Así que puse la vida en los pies y fui, ciego, hacia adelante y más allá. Siempre supe, en lo hondo de la angustia, que algo iba a encontrar en el camino. Lamentablemente, no tenía dinero para moverme de otra forma. Tampoco podía elegir no hacer esta peregrinación a lo desconocido. Tenía que ir, tenía que ir... 

- Joven, tengo una hija que se llama Gracia. Ella es mi único tesoro luego de una vida tan larga, de tanto sacrificio. Creo que hallará gusto en conocerla. La luz de mis ojos ha de posarse sobre usted para su regocijo, para dicha del que ha venido de lejos. Espero reciba de mí la bendición que le otorgo como sacerdote de Cristo, Nuestro Dios y Señor.-

- Señor cura, gustoso recibo su bendición. Soy católico. Ahora bien, sepa perdonar la osadía, pero hay algo que deseo saber y puede que usted quiera y pueda satisfacer mi curiosidad. Sin más rodeos ni redundancias, pregunto: ¿dónde está su hija? Anhelo ser bendecido por su mirada, aunque yo sea un pecador indigno de su gracia, la de Gracia. Yo, pura desgracia, me hinco ante usted y pido la mano de vuestra hermosura.-

- Ella está siendo follada por dos tíos en este momento. Pero será suya. Os lo prometo. Un joven bien parecido como usted ha de saber que dispone de todas las gracias para recibir los consuelos del bello sexo.-

  Acto seguido, ingresé a una habitación y vi cómo la bella criatura cabalgaba desenfrenadamente sobre dos falos. Mientras jadeaba y se agitaba hacia adelante y hacia atrás, me miraba. Sonrió. Vi los pechos turgentes, el abdomen plano, las piernas marmóreas. Vi en ella el pecado: el mío, el de su padre; el pecado de todos los hombres y las mujeres de todos los tiempos. Me sentí miserable, con ganas de suicidarme. El vacío me quemó con fuego blanco todo el pecho, la mente, los sueños, las lágrimas y los deseos. Pese a reconocerme impuro, desgraciado, horrible y miserable, no me vi inferior al proxeneta de su propia hija. Rechacé la propuesta de ese demonio vestido con hábito sacerdotal. 

- Señor, debo irme. Mi patria me espera.

 Una vez dicho esto, salí corriendo de la cabaña y no paré en mi esfuerzo hasta ver pasar bajo mis pies todas las nieves del mundo. Horas después, encontré pasto, encontré sol. Pese a haber llegado a un lugar mejor, las voces del viejo, de Gracia y de los dos fornicarios me persiguen hasto hoy. 

viernes, 10 de noviembre de 2017

Sueños locos CIX (Hija de la mafia)





  La última vez que la vi a Ludmila fue una noche húmeda de verano. Dijo que se iba a ir de Buenos Aires, que la perseguían para matarla. Yo no la entendía. Siempre me pareció una piba rara. Sinceramente, me gustó desde la primera vez que la vi. Intenté seducirla todo el tiempo, pero toda era en vano. Nunca supe si durante el transcurso de nuestra amistad intimó con alguien. A veces creía que era lesbiana. Solía hablar con desdén del sexo masculino y gustaba de ir a las piñas contra los idiotas que la acosaban en la calle. Me excitaba verla pegar. Sabía artes marciales, idiomas, artes. Una chica perfecta. No recuerdo bien en qué país extraño de Europa del Este había nacido. Tenía un acento especial. 

- Alan, acabo de matar a un hijo de puta que se metió con mi padre. Te pido por favor que no me jodas. Quiero dormir tranquila. Si querés, te podés quedar, pero no hagas ruido. Hace calor y mañana me tengo que ir a la mierda. -

  No supe qué decir. Estaba en su casa. Silencio total. Prendió el aire acondicionado y se tiró en la cama boca abajo. Junto a mí, un tío de ella la observaba: Ludmila estaba solamente con una tanga negra. Lucía una hermosa piel bronceada y llevaba el cabello castaño bastante largo. Miré al tipo de pelo blanco y ojos verdes: le pedí que se fuera con la mirada. Se dio cuenta de su error y se retiró. En verdad, yo tenía las mismas intenciones lascivas que él, pero lo mío no iba por el lado del incesto. Además, yo la quería a la flaca, lo que no es poca cosa.

  Una vez que se fue su tío, el eslavo viejo y libidinoso, se sacó la tanga y volvió a ponerse boca abajo. Me miró y se río. Me acerqué despacio. Una vez sentado a su lado, le hice masajes en la espalda. "¿A mí también me vas a matar, linda?" Se reía. Le corrí el cabello e inundé el cuello y la nuca de besos, besos que le tenía reservado desde hace meses. Seguí el recorrido de modo descendente, un descenso al Reino de los Cielos. Ya en el ano, le dediqué largo tiempo a complacerla. "¡Métemela o te mato, hijo de puta!" No le hacía caso. Seguía en lo mío. Me tiró fuerte del pelo: "Si no cumplís con lo que te digo, te vas muerto". Le hice caso. Ella seguía tendida. Me coloqué encima e ingresé por ambas entradas a la estrecha senda de la salvación. 

  Aunque parezca cuento, tenía apenas veinte añitos. Pero vivía y mataba como una mujer grande de allá de Europa Oriental. No sé cuánto había de verdad y de mentira en sus palabras. Pero las armas las tenía: yo las vi. Hasta había ametralladoras en su armario. Y no es que le pertenecían a algún familiar sino que vivía sola. 

  Ya a la mañana, me abrazó llorando y me dijo, con varios silencios en el medio, que "es probable que no volvamos a vernos. Me tengo que ir. Fue un gusto haberte conocido. Gracias por todo lo que me cuidaste. Te pido por favor que no aparezcas más por esta casa. Te lo digo por tu propia seguridad. Algún día, cuando pase todo, tal vez venga a visitarte". Todavía sigo esperando... 

jueves, 9 de noviembre de 2017

Confesiones de un patito feo






  Confieso que siempre fui el patito feo del colegio. Desde finales de la primaria, cuando me llegó la pubertad y me empezaron a gustar las chicas, me di cuenta de que no era popular entre ellas. Ya en el secundario, la depresión me acompañó durante años. Fracaso tras fracaso. Salvo una breve relación de un mes en cuarto año, que no incluyó sexo, todo fue dolor. En todos los trabajos que tuve, que fueron muchos, también he arrastrado penas y más penas. Nunca una alegría. Idéntica suerte experimenté en la universidad. Lo mismo con las redes sociales, que de sociales tienen lo que yo de exitoso en el amor, la seducción y la conquista, o "el ligue", como dicen en España.

  No queda mucho más por decir. Quiero que sepan nada más que he intentado lucir de todas las maneras posibles. Lo mismo en cuestiones relativas al comportamiento. No hay caminos para mí. Estoy totalmente resignado. Tiré la toalla. Dicen que "solamente pierde el que no pelea". Pero yo no me voy a subir nuevamente a un ring para ser golpeado por el mundo y ver cómo los campeones son los otros. No quiero participar nunca más del mundillo de las mujeres vanidosas, esas que se alimentan de los elogios de uno pero que se niegan a prodigar cualquier clase de contacto. 

  No hay manera. Me dirán que lo mío es victimización y que me resta. Puede ser. Pero he tenido toda clase de discursos y ninguno de ellos me ha servido de nada. Haga lo que haga - o así no haga nada -, diga lo que diga, - lo mismo si me entrego de lleno al silencio - estoy condenado y no al éxito. Perdí. Perdí mucho. Tengo el corazón muy cansado de sufrir. No puedo permitirme nuevas frustraciones. 

  Ni siquiera tengo dinero suficiente como para frecuentar prostitutas con regularidad. Seguramente las feministas radicales y la gente religiosa me atacará por este pensamiento, ¿pero qué puedo hacer al respecto? ¿Aguantarme las ganas mientras veo a los otros felices? ¿Debo resignarme a no tener sexo nunca más en la vida? En mi caso, la única descarga que tengo es la pornografía. ¿Eso también está mal? No naturalicemos que hayan muchos que estén bien acompañados mientras algunos siempre vamos solos a todos lados. 

  Es verdad que en esta vida hay problemas mucho más graves que los que comento en el presente texto. Sin embargo, uno se siente preso de un dolor terrible. No es bonito que nadie te escriba, que nadie te llame, que nadie pregunte por vos, que nadie te quiera. Jamás veo en mi celular, o en mi computadora, algún mensaje de una chica a la que le guste. Tampoco nadie me comenta que "Fulana gusta de vos". No hay nada de eso para mí. Todo se muere en ver pasar las mañanas, las tardes y las noches en soledad. Ni siquiera tengo encuentros casuales. Nada de nada. No amor, no sexo. Mucho menos ambos a la vez. Vacío, vacío. 

  Puedo decir que desde los doce años me gustan las mujeres. Ahora tengo veintiocho. O sea, llevo dieciséis años de fracasos con interrupciones microscópicas. La mayoría de las mujeres con las que me acosté eran prostitutas. Algo así como treinta chicas profesionales de la pasión, si es que no recuerdo mal. Mujeres que lo hayan hecho conmigo ad honorem, tres. Muy magra cosecha para alguien de mi edad. 

  No sé qué buscó con todo esto. Seguramente mi intención sea desahogarme, que no es poco. No niego que esta confesión sea humillante. Claro que lo es. Pero prefiero que ustedes, machos cogedores fatales, reyes de la noche, triunfadores de enormes porongas, se burlen de mí largo rato antes de que me explote el pecho en silencio. Quizás haya más dignidad en guardarse todo calladito. Puede ser. Pero me hace mal. Por otro lado, imagino que no soy el único en la misma situación. Entiendo que en una sociedad exitista es un tema tabú el decir que uno no tiene suerte con lo sexual. Además, hay muchos tipos que mienten, que se inventan mujeres que nunca tuvieron, noches que jamás vivieron. La sinceridad me denigra ante la mirada de los otros, pero me reconforta interiormente. ¿Qué ganaría al colgarme medallas en el pecho por batallas que no llevé a cabo? Dudo que proyectar un perfil de ganador, aunque el mismo esté basado en mentiras, sirva para atraer a la platea femenina.    

  Muchas veces lamento lo que me tocó en suerte. Tal vez en otra vida, vida de colegio privado, un buen trabajo, un lindo barrio y contactos, habría sido muy feliz. Tal vez no. No lo sé. Conjeturar eso no me soluciona mi problema. Nací en un medio de clase media baja, crecí en los monoblocks de Lugano 1 y 2 y hoy, aunque tenga un empleo, gano muy poco dinero, no poseo auto ni estabilidad de ningún tipo. Siempre dije, al igual que el sabio judío, que "billetera mata galán". 

¿Qué más decir cuando está todo dicho? Quisiera pedirles que me deseen muchos éxitos. Ojalá Dios se apiade de mí y me permita encontrar alguien que me quiera. O, en su defecto, que aparezcan señoritas con ganas de pasar buenos momentos. Hoy no tengo ni lo uno ni lo otro: ni el sexo ni el amor pasan por mi vida. En fin. Estas fueron las confesiones de un patito feo.  

sábado, 4 de noviembre de 2017

Una parte



Antes de partir, unas palabras: la obsesión que mueve está obra es la de abrir mundos paralelos a cada paso. Mañana, hoy. 

Título de la entrada


  ¿Qué te pasa, mundo? Nadie te conoce. Es de lamentar tu suerte. Sí, se lamenta muerte, se lamentan versiones grises de vos y de yo y de esos otros dos. 

  Algo mejor.  

martes, 31 de octubre de 2017

Solidestino

  
  Trazo sol sur sobre un mar de tierra cielo estrellada. Entre los fuegos de un dios conocido, más allá del recuerdo y del olvido, se presenta un norte para el que todas las llamas apagó.

  Con simpleza, podría decirse que se trata de la posibilidad de ser yo en un mundo que vive, muere y mata hablando del otro, del otre, del otrx. Hablan del otro para no hablar del prójimo, que es hablar de Dios.

viernes, 27 de octubre de 2017

Tiempos completos


  Tiempos completos de tiempo y diretes. Y vos, que fuiste, y yo, que no fui, pero que ya volví mil mil veces. Mil mil. Entonces sí, llegado a este punto, te digo lo que te tenía que decir: la poesía es la pornografía del espíritu. 

Con y con


  Miró la noche y la encontró preciosa. Se vio a sí misma y vio el sol. Me halló a mí y se suicidó. 

Sueños locos CVIII (Feministas asesinas)





  Dormía en mi casa de Nueva Zelanda lo más tranquilo hasta que escuché un ruido. Me pareció raro sentir algo en un país tan seguro. Creí que podía tratarse de un espíritu, espíritu de Buenos Aires: escuché voces hablar en castellano en un país angloparlante: "¡Vamos a matar a este macho ahora que está dormido! ¡Es un patriarcal! ¡Le tenemos que cortar la pija a este hijo de yuta! ¡Le cabe por facho!" Otra voz, también femenina, acotó: "Sí, hay que hacer concha al verga éste. Pero ya, porque se va a despertar y seremos más que una menos". 

  No entendía lo que escuchaba. Pensé que era una pesadilla. O, quizás, alguna broma de algunas amigas argentinas que fueron a visitarme de sorpresa. Sí, las voces tenían claro acento porteño, puro puro. No había mezcla de otra patria en esas palabras tan feas. Igual, no me iba a levantar. Me daba pereza cualquier clase de comprobación. La realidad, para mí, era la fatiga que me retenía al paréntesis mortuorio del dormir.

 Tenía un enorme crucifijo en mi pieza, un Cristo fosforescente. Soy un tipo religioso pero moderno. Más que Jesús, parecía un alien. ¿Se acuerdan del capítulo de Los Simpson en que aparece el Señor Burns en un bosque cubierto de un aura verdusca y dice, con voz débil y afectuosa, "les traigo amor"? Bueno, así era el dios que imperaba en mi espacio personal. Las feministas misándricas vieron a Dios en mi habitación y comenzaron a parodiar el Avemaría: "Dios no te salve María, llena eres de vómito, maldita tú eres entre todas las mujeres y maldito el fruto"... Prefiero cortar ahí. Muy fuerte lo que escuché. irreproducible.

  Tuve miedo. Creí sentir dos mujeres más detrás del umbral. Aclaro que la puerta de entrada a mi cuarto no estaba de frente sino de costado, casi pegada al pie de mi cama, ésta última contra la pared. Si ellas se me iban encima, quedaba yo literalmente "entre la espada y la pared", suponiendo que tuvieran ese tipo de arma, cosa probable visto y considerando que las frikis son capaces de cualquier excentricidad, al mejor estilo Anita Sarkeesian.

  Yo empecé a rezar. Si era un espíritu del mal, se iba a ir al escuchar el Nombre de Dios y el de su Santa Madre. Si se trataba de feministas, al menos moriría con una oración entre los labios, como un mártir: el Cielo habría de esperar por mí sin pedirme pasaporte el buen San Pedro. Lo que más me gusta pronunciar en mis peores momentos: "Dios te salve María, llena eres de gracia, el Señor es contigo; bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte, amén." Ciertamente, la hora de mi muerte se acercaba. Pero, de forma milagrosa, tomé valor y repetí el Avemaría varias veces. Las comunistas de género gritaron pero no osaron moverse de sus lugares. Me paré encime de la cama y grité "¡vade retro, Satanás! En el Nombre de Cristo, te ordeno que te retires". Las locas de la ideología universitaria chillaban, lloraban, denunciaban "sexismo" y vomitaban toda su jerga financiada vía déficit fiscal. Yo tomé un crucifijo de mano de la mesita de luz y se los mostré a las cuatro, que estaban paradas un pasito más adelante del umbral. "No regresen nunca más".

  Obviamente, denuncié el hecho a la policía. Fueron detenidas. Pero, como se arrepintieron, levanté los cargos. Dos de ellas se hicieron monjas luego de la experiencia. Las otras dos abandonaron la diabólica ideología de género y viven hoy una vida como Dios manda.