Respeten sus progreleyes y no sean contradictorios censurandome.

El Congreso no promulgará ninguna ley con respecto a establecer una religión, ni prohibirá el libre ejercicio de la misma, ni coartará la libertad de expresión ni de la prensa; ni el derecho del pueblo a reunirse pacíficamente y de pedirle al Gobierno resarcimiento por injusticias.
(Primera Enmienda de la Constitución de los EE.UU., ratificada el 15 de diciembre de 1791.)



Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión.

Articulo 19 de la Declaración Universal de los Derechos humanos, adoptada por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 10 de Diciembre de 1948 en Paris.



- 1. Toda persona tiene derecho a la libertad de expresión. Este derecho comprende la libertad de opinión y la libertad de recibir o comunicar informaciones o ideas sin que pueda haber ingerencias de autoridades públicas y sin consideración de fronteras.

-2. Se respetan la libertad de los medios de comunicación y su pluralismo.

(Artículo II - 71; Título II concerniente a Libertades del Tratado para el que se establecia una Constitución Europea)

viernes, 29 de diciembre de 2017

Julio 2017




1)      Todas las mañanas desayuno con Karin Cohen. Me cae bien. Dicho esto, me sorprende que mantenga el acento de los judíos que no han salido del gueto. Nunca le había prestado atención. Suena bonito.

2)      Cerruti es una mierda. Como todo el progresismo. Son los padres de la derrota. Los aborrezco profundamente. Gracias a Dios, tuve la dicha de decirle en la cara a esa pelotuda comunista de Caballito que yo soy de Berni, que banco a Scioli, que soy peronista old school y que estoy en contra del aborto. Pura porquería el kirchnerismo, lleno de bolcheviques entristas que el mismo General Perón mandaría a guardar en el ropero de la historia...

3)      Un amigo le dice "la tota" al acto de masturbarse. Yo acuñé la expresión "tota total": cuando el desborde es tal que mancha remera, calzoncillo, sábanas y acolchado. Voy por más: "tota totalitaria" es cuando te clavás cinco en una noche...

4)      Les tiro la frase del domingo. Es la creación de un buen hombre perteneciente a una familia de destacados intelectuales nacionalistas católicos: "Sin la gracia de Dios, somos todos una mierda". Gran verdad. Nada somos sin Él. Por otro lado, me gusta la sencillez y la claridad de estilo.

5)     Conste que luego de que yo visité Rafaela sucedieron dos hechos increíbles: el primero fue la aparición de una hostia ensangrentada en una iglesia cercana a la estación terminal de ómnibus. El segundo hecho, hace pocos días, fue el de la planta de marihuana en la plaza principal...

6)      Fíjense que a todo el que piense distinto le va mal en este país: Ricardo Iorio, Baby Etchecopar, Carlos Maslatón, Yayo... No se puede hacer ni decir nada. Todo es censura. Es una mierda. Vamos hacia la dictadura de las pelo cortitos de Puan, esas tipas de axilas peludas que odian la vida.

7)      Si no te gusta tal cosa, te dicen lxs zurdxs, no lo hagas, no lo veas. Ahora bien, si no te gusta Yayo, no vayas a su espectáculo. Son gente de mierda. Esto es una dictadura, viejo. Ustedes pueden decir a mis espaldas que soy un loco pero los invito a debatir cara a cara a ver si me pueden refutar algo, soretes.

8)      ¿Vieron lo del humorista Yayo, el cordobés? ¡Pobre! Todo mi apoyo hacia él. Otra vez más, se demuestra mi don de clarividencia: las femibolches existen. Esto es una dictadura, hermano. Tengo las bolas llenas. Pero venceremos.

9)      Dijo Pinedo,en referencia a Cristina: "Es un producto de la Argentina, una persona que viene de una familia pobre de los suburbios de La Plata". Enhorabuena el oligarca le reconoció cierto mérito a CFK, que vino de muy abajo. En ese sentido, ella fue una de las pocas personalidades de nuestra política que nació en cuna de barro, en un barrio. Tolosa no existe, hasta el nombre suena feo. Bien por la Morocha. Históricamente, hemos sido gobernados por ricos salvo excepciones.

10)  Gente: yo no soy violento. Tengo un problema hormonal, nada más. Si contesto de forma beligerante, si no soy de mostrarme mansito, no es porque me falte educación o porque no quiera a la humanidad: hace cinco años que no tengo sexo. Entonces soy todo power, todo acción y reacción, locura y descontrol. Si tuviera, al igual que ustedes, la grata magia de echarme tres polvos cada noche, o uno que dure all the night, andaría como vosotros, hecho una seda. Les cuento algo: un amigazo de Jesús que vivió siete meses conmigo ha dicho que soy un demonio de Tazmania por mi energía. Y sí...

11)  La Muse que never left, que was always under sun - según palabras de ella, que habla un inglés perfecto -, me ha vuelto a escribir. Dijo que ha leído mi blog incluso estando de viaje por Japón. Ya me parecía raro tener visitas de allí. Lo único que puedo decir es que la conozco personalmente y nada más. No es la Judía, no es Piba Troska, Virgen Atea ni otras amiguitas que salen en fotos with me. No. No tiene Facebook. Es todo misterio. Y bueno, me la quise coger y no pude. Y yo, a paja y agua, papá.

12)  El otro día vi, en un supermercado de Lugano, a un hombre cuya barba le llegaba hasta el pecho, no se le veía el cuello. Estaba rapado a los costados, con el cabello canoso peinado hacia atrás. ¿Edad? Entre cincuenta y sesenta, bien podría ser mi padre. Vestía ropas deportivas. Medía uno noventa o algo más, dueño de intimidantes ojos claros. Realmente, me generó mucha impresión, misterio. ¿Un sacerdote de la Iglesia Ortodoxa con ropa de calle? ¿Un miembro del ISIS? ¿Un judío de Jabad? Le miré la nuca: le colgaba un rosario color celeste, católico. En un momento, creí que era un cura de la Iglesia de Roma. Pero es raro que tenga tan buena condición física. Agresivo el sujeto: nunca me bajó la mirada. Ambos esperábamos en la cola para pagar. Pensé en la posibilidad real de intercambiar golpes con ese individuo ante una eventual agresión. Llegué a sospechar que se trataba de un mafioso. De repente, el enigmático caballero se esfumó. Cuando yo me retiraba, vi que se acercaba a la línea de cajas con una canasta llena de rollos de cocina, ocho conté. Camino a mi casa, se me ocurrió que podría tratarse de un proxeneta visto y considerando lo que compró...

13)  Les voy a contar una anécdota bien peronista de hace unos años: trabajaba como empleado de seguridad en el mayorista Vital de Avellaneda, sobre la calle Pienovi. Me había hecho amigo de un fletero, un tipo grande, muy buena persona. Una mañana fría le pregunté si tenía recuerdos de la época de Perón. "Alan, ¡la conocí a Evita! Ella fue a visitar el hospital de acá cuando era chico. Mi vieja estaba internada. Recuerdo que me vio ahí solo y me compró churros con chocolate". Ni bien dijo esto, los ojos claros del viejo fundieron en lágrimas de patria. Me contuve para no llorar en el trabajo. Ahora que lo recuerdo, en la soledad de mi cuarto, puedo soltar los lagrimones reprimidos desde antaño. ¡Viva Perón carajo!


14)  Hay dos tipos de gente: los que se mean con las pelis de Woody Allen y los que miramos Walker Ranger de Texas. A mí me va el Deep South. Simpatizo con los republicanos. No me desagradan los WASP pese a no ser yo de ellos sino todo lo contrario. Nueva York, en cambio, es una ciudad que se me hace más de izquierdas, cosmopolita. Ojo, Giuliani es neoyorquino, italiano y católico y es terrible héroe. Pero en general, en New York abundan los izquierdosos como Buby Allen.

jueves, 28 de diciembre de 2017

Muy de tarde


  Toc-toc: alguien golpea una puerta. Toc-toc: todavía no abrieron. Poco después, ingresa una obsesión al texto. Dice que en alguna parte del mundo podrá haber alguien que nos ame de verdad. Del mismo modo, en algún lugar puede que haya un radical dispuesto a matarnos a todos. Ya que estamos, podemos decir que también está el hombre que hará justicia y acabará con el terrorista. Y bueno, el sepulturero, que se hará rico con tanto trabajo. Y la esposa, que le quitará el dinero y le será infiel. Y el amante, que vivirá de la mujer que vive de los muertos. Y Dios, que está en todos lados, solamente hará milagros en Buenos Aires.

Sueños locos CXIII (Ciudades marginales)




  Estuve toda la noche con un amigo. Compartimos un maratón de drogas y prostitutas en una ciudad grande. No sé por qué, pero hablábamos todo en inglés. Realmente, no tengo una conversación fluida en otra lengua que no sea la mía. Pero el alcohol tal vez me desinhiba e inspire. Sinceramente, no sabía si estaba en Buenos Aires o en New York City. Veía luces por todos lados y se escuchaba música de Lady Gaga, Ricky Martin, Madonna, Shakira y otras bestias del pop internacional. Para el caso, todo era más o menos igual. ¿Eso se llama globalización? Me ahorro juicios de valor al respecto. Cada cual tiene sus pensamientos. Sí confieso que los años, la madurez, me hizo volverme más burgués, más cosmopolita, más otro, menos yo (si alguna vez existió algo semejante a un "yo nacional" en mí, sujeto llamado Alan, nombre no muy criollo que digamos).

  Drogas, sí. Muchas drogas. No voy a entrar en detalles, no sea cosa que me investiguen, o que me crean dealer. Fue una noche nomás. Cocaína y marihuana. Hemos compartido las sustancias con mujeres, con muchas mujeres. Creo haberme acostado con cuatro chicas en muy pocas horas. Si no pago, no hallo refugio vaginal. Las feministas que están por la abolición de la prostitución me odiarán, ¿pero qué puedo hacer al respecto? ¿Aguantarme las ganas? ¡Vamos! ¡Eso es religión 2.0! 

  Mi amigo, que no voy a nombrar por su seguridad, me dejó en auto al costado de las vías del tren. Lejos, muy lejos quedaron las luces de la ciudad central. Tuvimos que viajar casi una hora para llegar a ese suburbio oscuro. Ya no se escuchaba el ladrido de Shakira ni el de Justin Bieber; ahora había perros de verdad, con hambre y ganas, pero no de dinero, como los talentos que suenan y sueñan en la radio.

 Obvio que no sabía dónde estaba. El amigo de la fiesta me despidió con sonrisa malévola y se fue a toda velocidad por la avenida que corta las vías del tren. Quedé solo, en medio de la noche y la nada. Relato trillado, sí, pero es lo que me pasó. ¿O tengo que decir algo distinto para ser original? No voy a inventar exotismos ni empatizar con un ambiente que me hizo sentir en peligro en todo momento.

  Hacía frío. Cada vez que exhalaba, salía vapor. Me convertí en una locomotora humana. Tenía guantes y un buen abrigo. Pero hacía frío. Mucho frío. Pasó un camión a mi lado. Tocó bocina fuerte como flatulencia de Satán. Me asusté. Todo me asustaba esa noche, en ese lugar. El camión era americano: grande, con dos caños de escape a los costados, cabina trasera para dormir, marca desconocida en la Argentina. Sí, volví a creer que deambulaba en los suburbios de Nueva York o de alguna ciudad grande de los Estados Unidos. En esa zona, no había carteles con el nombre de las calles. Tampoco se veían comercios que digan, por ejemplo, "Casa de comidas Juancito". De todas formas, ¿no existe en Norteamérica una gran comunidad latina? Todo se prestaba a confusión. Lo peor es que la noche cerrada no dejaba ver mucho más allá de donde vagaba. El alumbrado público era escaso, quizás un foco de luz por cuadra. Por lo menos no oía gente alrededor. 

  El silencio de la noche fue arrollado por el paso de un tren celeste con letras blancas: "Ferrocarril Belgrano Sur", decía la locomotora. Me había vuelto la conciencia: ya no estaba en los Estados Unidos. Recordé que mi gira de mujeres y drogas comenzó al bajar del avión, en el Aeropuerto de Ezeiza. Además, por el temor a las leyes que existen en el Norte, me abstuve de cometer cualquier acto que pueda ser considerado inmoral en la cultura protestante. ¡Cierto que yo había vuelto al país a hacer todo lo que no podía allá!

  No quise cruzar las vías y ver qué había del otro lado. Preferí tomar la contraria y adentrarme en lo que creía el sur. Sentía que debía ir un poco sur y mucho este, mucho este. Aunque, la verdad sea dicha, me hice a la idea de que "todos los caminos conducen a Roma". Dentro de una ciudad, o de los suburbios de la misma, siempre se puede llegar a buen puerto, ¿no? ¿O existe la posibilidad de terminar en el medio del campo si uno está en las afueras? Peor sería quedar perdido en medio de la Patagonia o de algún desierto en Nuevo México.

  Tomé una calle a mi izquierda. Hice trescientos metros a pie, a paso no muy rápido, pero tampoco lento. Llegué hasta la pared de una casa. Otra vez tomé la izquierda y seguí por un pasaje peatonal cercado por casitas bajas cuyas paredes no llevaban revoque: se veían los ladrillos y sentía con mis dedos las ranuras de los mismos. Los techos de chapa, con una leve inclinación hacia el suelo, casi que me tocaban la cabeza al caminar. Se ve que la gente de la zona no es muy alta, ¿no? O tal vez se agachen dentro de sus viviendas. Todos estos pensamientos absurdos trataba yo de acrecentar para que no me asalte una y otra vez el temor de ser asaltado. 

  Llegué a una encrucijada de pasillos. Esta vez, tomé a la derecha. Vi a cuatro mujeres de tez trigueña con poca ropa en la puerta de una casa. Me hicieron comentarios sexuales, tal vez eran prostitutas. Pero yo no quería volver otra vez a caer en desgracia por una noche de juerga. Seguí caminando. Solamente sonreí y saludé para no ser descortés. 

  Sentía el barro pegarse en mis zapatos. Al costado del sendero, algo de pasto, pasto no muy alto. Temía que se me aparezca una rata rabiosa en la noche y que me muerda un tobillo. Los ruidos se hacían fuertes: ladridos, chillidos, llantos, disparos, risas, gemidos, golpes, aplausos. 

  Otra vez salí a las vías del tren. Tuve la suerte de llegar a una estación y ver, de milagro, un mapa: estaba yendo en la dirección correcta. Si conseguía caminar dos horas a buena velocidad, conseguiría ingresar a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, la civilización. 

miércoles, 27 de diciembre de 2017

De junio veinte diecisiete






1)      Me encanta la Griega. Nos perdimos una ministra de lujo. Campeona de la austeridad fiscal, nada que ver con los macristas, endeudadores seriales. Ahora bien, me pregunto una cosa: ¿a la Griega Batakis le gustará el así llamado "sexo griego"? Creo que sí. Los griego-descendientes son sodomitas por naturaleza, no como los semitas (?) Los hijos del desierto, por mera higiene y pragmatismo, aborrecen el ingreso al templo por la puerta de atrás. Judíos, cristianos y musulmanes de Medio Oriente conservan la clausura ancestral de ciertos espacios. Los helénicos, por más ortodoxos que sean, adhieren a las prácticas amatorias de sus antepasados paganos (sobre la Griega Batakis).

2)      Nunca entendí ese amor desmedido por el tristemente célebre "arrebato": es de cobarde pegarle a alguien desprevenido. De valiente es ir, proponer mano a mano y combatir hasta el final sin importar el resultado.

3)      A veces me dan cosa los pobres animalitos. Me pinta la conciencia vegana. Pero luego veo que en la Biblia comen carne y se me pasa. Dios me lo permite.

4)      El otro día compartí uno de mis sueños locos que trataba sobre el linchamiento de un pibe por robar un celular. Días después, en Córdoba, cagaron a palos a un adolescente de trece por ese mismo motivo. Es increíble cómo le vengo acertando con mis visiones. Escribo algo y pasa un hecho de esa naturaleza. Y no es que uno busca en la realidad para legitimar lo soñado y lo escrito, al contrario. Hay un mundo previo a los hechos en el que Dios y los demonios conocen las posibles acciones de los hombres. Predestinación no hay pero sí tendencias manifiestas. Hay algunos que por mucho albedrío que les des irán a robar un teléfono aún a sabiendas de que serán cagados a golpes. Libertad para que tu destino sea morir bajo la irracionalidad de una turba cordobesa...

5)      Yo le critico muchas cosas al boludo de Esteban Bullrich. Pero estuvo bien en hablar de la enseñanza del Evangelio en las escuelas. Pasa que lo quitaron de contexto: él habló de dar Teología Comparada. Sería una genialidad implementar una materia así.

6)      Es interesante que mi amiga Verónica Magario haya escrito, en una de sus tantas propgandas, "todos" y no "todxs". ¿Será que en La Matanza no se comen el verso progre del "lenguaje no sexista"? En cualquier caso, ciertas formas de hablar y de escribir en nuestros días vienen de la maldita secta universitaria, de las estúpidas castas profesorales, de gente rubia que toma café en los exclusivos bares de Pedro Goyena. Yo soy un infiltrado peronista en ese antro elitista que es Puan. Es gracioso porque los sectores letrados reivindicar la forma de hablar de los pibes chorros, la no "estigmatización" y hasta se intentan mimetizar con los villeros y llevan adelante iniciativas poderosas. Ahora bien, cuando se trata de la boludez del "género", te corrigen con rigor jansenista ni bien te salís del libreto, doble moral que le dicen. Son terribles. Ojo, igual hay que hacer una salvedad: se está utilizando mucho el "todes". Se dieron cuenta de que es propio de enfermitos escribir algo que no se puede pronunciar. Y más en una lengua fonética como la nuestra, donde casi que no tenemos letras al pedo en las palabras como el caso del inglés o del francés, que son puro relleno ortográfico nomás. El peronismo tiene que elegir: es Berni o María Rachid. O, como diría Mussolini, "Gloria o morte!"

7)      Gracias a gente como uno, el mundo es un lugar más bello, más feliz. Fíjense que casi todo el tiempo me río, a menos que tenga que aplicarle mafia a un chacal de los caterings. Pero en general, con fe, con esperanza, combatiendo al capital, activa como nunca, no fue magia y la mar en coche.
   Con el estilo viril, solar, patriarcal y alegre que me caracteriza, les doy mi bendición, les deseo un buen domingo y les envío mis mejores deseos. Sepan que yo siempre estaré con ustedes hasta el fin del mundo y el principio de una nueva era. No olviden que soy un amigazo de Jesús, que me sobra el aguante y que somos todos leche de los huevos de Menem.
  Ah, saludo a mis amigos Donald Trump, Guillermo Moreno, Daniel Scioli, Papa Francisco y tantos otros chacalazos del mundo entero. Por una sociedad de hombres libres e iguales, in God we trust...

8)      Es maravilloso que todavía haya espacios libres de mujeres. En eso se parecen ciertos clubes a la Masonería, la Iglesia, los cuerpos de élite de Fuerzas Armadas y de Seguridad, las direcciones ortodoxas del Judaísmo, etc. Reivindico siempre y en todo lugar lo patriarcal. In God we trust.

9)      Sigo sosteniendo, a riesgo de que me caguen a puteadas, que sí hay gente que finge discapacidad. Por ejemplo, nunca faltan las viejas que en los colectivos inventan operaciones imaginarias para que algún boludo les dé el asiento...

10)  Nunca pero nunca te pelees con un rafaelino. En su gran mayoría, miden casi uno noventa, van al gimnasio, saben artes marciales, comen carne todos los días y se la pasan en la pileta. Te matan esos tipos. Yo los vi con mis propios ojos. Son temibles. Es preferible entregar la cola: te la arreglás en el bidet, de última. Pero la cabeza y la cara no tienen arreglo a menos que tengas mucho dinero y vayas con los mejores cirujanos...

11)  Desde ya, no estoy a favor de que a una persona discapacitada le quiten su pensión. No soy liberal, quiero un Estado presente. Ahora, una cosita: ¿se dieron cuenta de que en Buenos Aires hay miles y miles de coches con la calcomanía de discapacidad, la de la silla de ruedas? ¿Somos la capital mundial de los paralíticos? A los que se inventaron una incapacidad o problema que no tienen, a esos hay que dejarlos maltrechos a palazos por mentirosos e hijos de puta. Y obvio, hay que quitarles el subsidio y mandarlos a la concha del pato a los bifes.

12)  La mayoría de los k son chetos. Todos de Caballito, Palermo y otros barrios de clase mierda.

13)  Jajajaja. ¡Ay, ay,ay, qué risa que me da: ellas culpan al "macho" y son la pura maldad! #NiUnaMenos las pelotas! Hace años que vengo denunciando a las SCUM. Luego dicen que uno es un loco. Sus días de gloria se han acabado para siempre.

14)  Ayer fue terrible la chacaleada que me mandé al caminar desde Beiro y General Paz hasta Lugano 1 y 2. Increíble. Son esas pruebas de carácter que te hacen crecer mentalmente, que te muestran que la superación es posible y que con esfuerzo se consiguen grandes cosas.
15)  Los menores delincuentes deberían recibir penas más duras.

16)  Si Macri le da un boleo en el orto a Pete Robledo, a Rodríguez Berreta y la onda progre, lo apoyaría. Es necesario pulverizar los espejitos de colores de la ideología de género. Igual, nada de eso pasará. "Gato" y sus secuaces son progres, lamentablemente.

17)  Pasó Mister Tomorrow y dijo: "Fúmate un porrou!"

18)  Una mujer le dijo a un sujeto: "¡Ya verás!" Acto seguido, le mostró su maldito trasero.

19)  Estoy en clase y hay una rubia a la que me cogería hasta que Macri se acuerde de los pobres. Puan es una tortura.

20)  Una mujer le dijo a un sujeto: "¡Te daré tu merecido, maldito!" Acto seguido, ella le practicó sexo oral.

21)  Un tipo le dijo a otro: "¡Acabaré contigo, maldito bastardo!" A los cinco minutos, eyaculó.

22)  Ni en pedo crío a mi hijo feministo. Yo quiero que sea un asesino serial, un criminal, un loco, un chacalazo fatal, un toro, un guerrero, un tigre, un masón, un cruzado, un musulmán, un tiger, un romano, un judío, un insurgente, un barrabrava, un nazi, un bolchevique, un boxeador. Cualquier cosa menos un pelotudo que escribe "tod@s" y habla todo suave para hacerse el buenito. El feminismo de ahora es una mierda.


23)  Una masa el GOU.

martes, 26 de diciembre de 2017

Sin darse cuenta


  Alguna vez, en el fragor de ser casi la otredad misma, quiso ser muerte. Pero el tiempo le recuperó el tiempo perdido y el aire le dio nuevos aires. Es así que la vida da la vida. Entonces, casi sin darse cuenta, conoció a su persona. 

Nada viejo bajo la luna


  Un contar para dormir, un conteo de seres, situaciones y objetos; un recuento de anécdotas y sueños reflejos y pesadillas miedo. Reconteo: Dios, en el cielo; una chica, en la ciudad; un hombre, en soledad. Un abismo, entre los dos.

Sus ojos


  Ve ver sus ojos, beber de los despojos, de ver de sus antojos.

Para el celular


  Leés con tu celular este texto. Se mantiene la práctica de la lectura a pesar de los siglos y las tecnologías nuevas. Quizás en algunos años haya otro formato, mejor que la pantalla incluso. Todo se renueva. Pero la Biblia, o el Corán, guardan su encanto libro en el tiempo. 

  Encanto libro. Y encanto mujer. Porque por más que inventen un posmundo, una poshumanidad, y hasta un género de degenerados que forniquen con robots, no vas a dejar de sentir atracción por la chica de tus sueños, la que se alejará de vos en una nave espacial con rumbo a un planeta de feministas...

sábado, 23 de diciembre de 2017

Sueños locos CXII (La caída de Macri)





  Aclaro que no celebro lo que pasó con Mauricio Macri en diciembre de 2018. Pero diez años después, me siento lo suficientemente lúcido y maduro como para elaborar una crónica de lo que vi. Aunque no me crean, lamenté los hechos: un presidente que renuncia en medio de desmanes callejeros es una pésima imagen para el país, un monstruo que espanta inversores foráneos y cerebros nacionales. Todavía estamos pagando las consecuencias de que ningún gobierno no peronista no pueda terminar su mandato desde los días de Alvear. 

  Todavía no entiendo cómo fallaron los servicios de inteligencia de todo el país. Quizás no los teníamos. No sé. Pero no puedo explicar la falla casi simultánea de toda la seguridad pública. Fue como si todas las fuerzas del crimen y de la izquierda se hubieran unido en un mes. Mejor dicho, no "fue como si" sino que, efectivamente, todo el espectro kirchnerista, comunista y delincuencial se aunó contra un enemigo en común.

  Según me contaron, hubo una reunión de militancia en Villa Lugano, en los primeros días de diciembre. Cincuenta personas había, quizás algunos más. Tengo entendido que se trataba de una interesante "multisectorial": referentes barriales, pibes chorros, troskos, kirchneristas. Alguien muy pesado pidió que no haya celulares en la juntada. Se revisó a todos los presentes, cosa que ningún servicio informe sobre lo que habría de suceder a la madrugada...

  Treinta hombres armados irrumpieron a las 2 a. m. en la Comisaría 52. En menos de cinco minutos, aniquilaron a todos los policías y prefectos apostados allí. A su vez, se hicieron de las armas de los abatidos, de los vehículos, celulares, dineros, uniformes y de otros elementos. Media hora después, los insurrectos consiguieron desarticular otros destacamentos de la zona, incluidos aquellos emplazados en Villa Soldati y el Bajo Flores. De más está decir que los presos fueron liberados, pero con una condición: sumarse a la revuelta.

  En una suerte de populismo extremo, se incitó a las masas a saquear los supermercados y centros comerciales de la zona, como Jumbo Parque Brown, sito en las avenidas Cruz y Escalada. La chusma, agradecida por la "redistribución de la riqueza", apoyó el accionar subversivo. Todos los barrios del sur de la Ciudad se convirtieron en menos de 24 horas en fortalezas inexpugnables de la revolución en marcha. Por dar un ejemplo más concreto, los monoblocks de Lugano 1 y 2, con sus puentes peatonales y los departamentos situados en pisos altos, daban un refugio ideal para francotiradores. A esto hay que añadir que la mayoría de los vecinos se sumó a la construcción de barricadas para impedir el ingreso de las fuerzas especiales. Solamente algunos helicópteros sobrevolaron la zona durante las primeras horas. Pero uno de los aparatos, perteneciente a la Policía Federal, cayó por el fuego de una ametralladora. Tampoco servía el envío de drones porque caían como moscas ante el veneno de los fusiles robados a la Gendarmería Nacional. 

  Las redes sociales ayudaron a propagar el incendio: millones de anónimos se sintieron motivados a tomar todo lo que querían. Los saqueos se expandieron sin obstáculo alguno. ¡Hasta se llevaban autos de agencias y fábricas! El único delito prohibido fue la violación: tribunales populares ajusticiaban a todos los que fueran acusados de semejante bestialidad. Es más, cuando se liberaron a todos los presos del país, los libertos se encargaron de finiquitar a aquellos que fueron condenados por crímenes imperdonables contra niños y mujeres.

  En algún momento, Macri pensó en sacar los militares a las calles. Pero las leyes no se lo permitían. La Ley de Defensa Interior es clara. Aunque la Constitución permite ciertas interpretaciones... No obstante, tampoco las tropas del Ejército querían prestarse a una guerra civil. Y menos con el riesgo de terminar en el banquillo de los acusados por crímenes de lesa-humanidad. Por otro lado, tampoco había armamento, transporte y combustible para semejante despliegue. Se sabe que las Fuerzas Armadas cumplen un rol ornamental desde el regreso de la democracia. Así que los pocos efectivos de los grupos GEOF, Halcón, Albatros y Alacrán que sobrevivieron a las matanzas se dedicaron a cuidar a los políticos y sus familias. Ya estaba todo perdido. 

 La Blitzkrieg fue imparable: en 48 horas casi toda la cuenca del Río Matanza-Riachuelo había sido tomada. Primero, como dije antes, cayó la zona sur de la Ciudad de Buenos Aires. Al día siguiente, fueron conquistadas todas las dependencias policiales de Avellaneda, Lanús, Lomas de Zamora y La Matanza. Cada preso liberado se convertía en un soldado fanático de la Revolución. La gente aprovechaba para hacerse de autos, zapatillas, ropa, comida. Los policías que vivían en los barrios eran pasados rápidamente para el otro vecindario y sus armas quedaban en poder de los verdugos. La oposición se acallaba con argumentación de fuego: nadie podía manifestar queja alguna so pena de fusilamiento.

  En verdad, no había liderazgos visibles en todo este proceso. En los vídeos difundidos en redes sociales, los sujetos aparecían con las caras tapadas. Decían que el capitalismo nos esclavizó durante siglos y que era hora de recuperar lo nuestro. En tres días, solamente resistía Puerto Madero. Macri se había fugado a Uruguay junto a todo su gabinete. De allí, fue a Estados Unidos, donde lo recibió Donald Trump.

  Muchas empleadas domésticas, cansadas de los malos tratos de sus patrones, acometieron revoluciones a escala y mataron a los zares y zarinas que tanto dolor causaron a miles. Cada obrero, cada obrera de la Argentina, aprovechó la ocasión para vengar las afrentas cometidas por patrones y mandones. La Avenida del Libertador se convirtió en el lugar de residencia de los que antes eran los más bajos de la escala social: empleados de limpieza, vigiladores privados, mucamas.

 Hay que decir, en honor a la verdad, que esta locura se vivió solamente en las grandes ciudades de la Argentina: Buenos Aires, Rosario, Córdoba, Mar del Plata, Bariloche, Mendoza. En el Sur, la RAM, Resistencia Ancestral Mapuche, tomó algunas tierras, pero no pudo avanzar más porque mercenarios altamente entrenados, contratados por los grandes terratenientes, defendieron la propiedad extranjera del suelo patrio. En Malvinas, hubo algo de zozobra, aunque los kelpers se sintieron respaldados por una de las flotas navales más poderosas del mundo. 

  Al cuarto día, seguía resistiendo Puerto Madero. Desde allí, los poderosos se fugaban a Uruguay. Muchas familias querían ingresar, pero las más eran rechazadas. Cada cual aguantaba en su casa lo mejor que podía. Los medios de comunicación acabaron en poder los insurrectos, claro está. Lo mismo con el Aeropuerto de Ezeiza. El mundo miraba con asombro lo que se desarrollaba en nuestro teatro de operaciones.

  Desde los países limítrofes, llegaban refuerzos para la causa revolucionaria. En un momento, los gobernantes de Chile, Paraguay y Brasil, hombres liberales, quisieron parar a sus connacionales de izquierdas, pero reflexionaron que lo mejor era dejar que la bomba estalle en otro territorio.

  En todo Occidente, especialmente en Latinoamérica, se reforzó la seguridad de las capitales para evitar un efecto contagio. En YouTube, los vídeos provenientes de la Argentina causaban furor. Los principales diarios del mundo exageraban los sucesos de acá, pero de nada servía. También se mentía mucho y hasta se hablaba de canibalismo. 

  Al quinto día, comenzó el envío de alimentos a Venezuela y Corea del Norte: la producción agraria fue expropiada. La gente de la Sociedad Rural ya se había exiliado. Con alimentos baratos, los regímenes dictatoriales habrían de estabilizarse. Europa y Estados Unidos miraban con preocupación el porvenir. Los jóvenes de los suburbios iniciaban protestas violentas en todas partes. Vladimir Putin festejaba.

 Al sexto día, la Prefectura Naval Argentina abandonó Puerto Madero rumbo a Uruguay. El barrio más caro de la Argentina era ocupado por las clases más pobres del país. A causa de la "movilidad social ascendente", las villas dejaron de existir. 

  En honor a la verdad, mucha gente de dinero se plegó a la movida. Los jóvenes blancos y universitarios servían de voceros ante el mundo. Muchos chicos vieron a sus madres asesinadas por las empleadas domésticas, aunque el impulso revolucionario podía más (o el miedo a viajar con mamá, no lo sé). Una de las pocas cosas buenas de aquellos días de sangre fue el amor interclases: antes, era pecado mortal que una chica o un muchachito bien se juntara con alguien pobre de tez trigueña. Ahora se había convertido en la última moda. 

  La gente grande de dinero siguió distintos caminos: exilio, fusilamiento, suicidio, o infarto. Ojo, hubo viejos bien posicionados que se acomodaron y aprovecharon la coyuntura para hacerse de algo más. La verdad, existieron muchos matices en todo lo acontecido. No se puede explicar de forma lineal el complejo entramado social argentino.

  A la semana, ingresaron por el Puerto de Buenos Aires miles y miles de soldados de la OTAN dispuestos a pacificar el país. Otros tantos entraron por la Patagonia, por la Cordillera de los Andes y por aire, mediante paracaídas. En tres días, medio millón de hombres recorría la Argentina en medio de combates cuerpo a cuerpo. Una semana más tarde, todos los subversivos armados fueron asesinados o capturados. La mayoría decidió pelear hasta la última bala. El poderío extranjero y su vasta experiencia se hizo sentir: los tanques de guerra y toda la tecnología de punta consiguió aplastar a guerrillas urbanas que jamás imaginaron una intervención extranjera tan rápida y eficiente. 

  Pese al resultado de la contienda, los argentinos exiliados prefirieron no regresar. Eso sí: pudieron recuperar el control de las grandes empresas y capitales. El campo, el petróleo y toda la actividad regresó a sus dueños nacionales y extranjeros. Y, obvio, se cortaron los suministros para Venezuela y Corea del Norte. Estados Unidos y Europa vieron un grave peligro en la conformación de un eje del mal con nuestro país. Se prefirió cortarlo de raíz.  

  En los primeros días de 2019, se consensuó entre todas las fuerzas políticas, y entre las potencias extranjeras, que Sergio Massa asuma el mando provisorio de la República hasta octubre. Ese mismo mes, resultaría elegido con casi el 75% de los votos (recuérdese que buena parte del electorado macrista fue muerto o exiliado). 

  Hay que reconocer que, gracias a la #RevoluciónVeinteDieciocho, las villas dejaron de existir: los humildes pasaron a vivir en los mejores barrios de la Ciudad. A su vez, como parte de un nuevo pacto social, se garantizó el acceso real de los jóvenes de bajos recursos a la universidad (mediante asistencia económica, alimentaria y habitacional).  

  Al día de hoy, luego de dos mandatos de Massa, un peronista moderado, y gracias a la eliminación de sectores muy recalcitrantes del macrismo, se vive mejor que hace diez años. Se goza de paz social, se cerró la famosa "grieta" con los kirchneristas - muchos perecieron en manos de la OTAN - y se evita todo conflicto, so pretexto de no repetir errores del pasado. 

viernes, 22 de diciembre de 2017

Las deudas de dudas



  Fue el título nomás. Pero el norte está bien que está. A ver: haber sorteado pruebas difíciles no demuestra que el sujeto airoso posea todos los méritos del mundo. Al contrario: la Fortuna funciona como uno de los tantos disfraces de Dios. Tal vez sea el mejor, ¿no?

  El norte está bien que está...

martes, 19 de diciembre de 2017

Sueños locos CXI (Falsa denuncia por acoso)



  Fiesta en mi graduación universitaria. Entre recibirse de licenciado en alguna humanística y terminar el secundario, no hay mucha diferencia: el mismo desprecio de las mujeres hacia uno, los mismos imbéciles de izquierdas por doquier y la misma mierda de profesores que se creen la reencarnación de Lenin. Sí recuerdo el patio: piso de cemento áspero, algunos canteros bajos de piedra sin vegetación, un mástil plateado con una bandera más grande que el cielo. Quizás fue la Escuela José Luis Delpini la que nos prestó las instalaciones, algo así. De tantos incidentes con la Internacional Progresista, la memoria me falla: todos los días pasa que me enfrento con algún zurdo, con alguna zurda (¿ven que uso su lenguaje "inclusivo", que en verdad es exclusivo de enfermitos y yihadistas de la ideología de género?).

  Lo mejor de la fiesta fue la representación que unas chicas hicieron de los combates de la Independencia: con música heavy metal, que algunas de las mismas egresadas tocaban, se desarrollaba una intensa coreografía que reproducía disparos, sablazos, corridas, cañonazos, arengas bélicas, polvaredas, arremetidas. Habrá sido que veinte señoritas actuaban: diez por el lado realista, diez por el bando de los criollos. Y cinco que interpretaban las canciones tipo Iron Maiden, pero con letras bien nuestras hechas por las susodichas. Un tema se parecía de "The Trooper". 

  Yo estaba solo. Fui el primero de mis amigos en recibirme. El resto de los que estaban conmigo en la ceremonia me eran adversos (y adversas). Yo miraba encantado la representación, con mucho entusiasmo, como siempre que hubiera algo patriótico. Me parecía raro semejante muestra de nacionalismo por parte de gente de izquierdas. Pero bueno, nunca falta la Bolchewoman que la arruina:

- ¡Flaco! ¡Se te cae la baba de tanto mirarme! ¡Pará un poco! ¡Desubicado! ¡No entiendo cómo esta facultad permitió que un machirulo como vos haya pasado tantos años con nosotres! ¡Respetá o te sacamos de la fiesta! -

   La individua mentía. No la miré de mala manera en ningún momento. Es más: mi mirada iba de lleno con el espectáculo en su conjunto, no con alguna dama en particular. Me sentí agraviado, injuriado, calumniado. No se puede esperar verdad de gente atea, abortista, maldita de Satanás. 

- ¿Me vas a denunciar por acoso? -

  Me reí y me fui. Aunque parezca cuento, la gente allí reunida me dio la razón. A la chica la dejaron sola. No hubo "sororidad" que valga porque yo no hice nada; repito, no hice nada. Y si hubiese contemplado atentamente a una persona mayor de edad, ¿dónde habría estado el delito? Sinceramente, yo me hago cargo de que he mirado y mucho, pero aquella vez quería disfrutar de una suerte de drama musical wagneriano metalero, no sé cómo decirle a eso tan lindo que me amargó la infaltable Bolchewoman de cada día.

  Obvio que me fui de ahí, con la cabeza en alto y la frente mirando al sol. Toda la chusma me abrió paso sin hacerme reproche alguno. Bolchewoman gritaba con la intención de generar un linchamiento contra mi persona. Dios obró el milagro de que nadie le haya hecho caso, ¡y eso que me odian todos los de mi promoción!

  Caminé mucho hasta mi casa. Tengo la costumbre de caminar cuando estoy feliz, enojado, alegre, triste. Siempre camino. Incluso cuando temo que algún marxista de género pueda dispararme por la espalda. Bolchewoman tiene por padre a un sujeto que fue terrorista de izquierdas en la década del setenta. Gentes bravas de Satán. 

  Al llegar a mi casa, vi a un premetro en la puerta. Me costó entrar al edificio con semejante vehículo adelante. En un resquicio entre el coche y la entrada, me hice muy delgado y pude ingresar. Recuerdo que la unidad contaba con un altavoz por el cual se escuchaban noticias de paro, crisis política, saqueos en todo el país, disturbios en las ciudades. Obvio que no funcionaba ningún medio de transporte público aquella tarde. Ardía Troya.

  Días después, me enteré de que el premetro fue sacado de las vías y puesto allí por unos ladrones del barrio, apoyados a su vez por grupos ultras que querían desestabilizar al inútil de Macri, el peor presidente de la historia argentina. 

  Ah, la denuncia por acoso nunca llegó porque no hice nada.    

domingo, 17 de diciembre de 2017

El sueño por asalto



  Ver el blanco, perfecto, vacío, Oriente. Un día cuya mañana se abre increíble a los desvelos de mi mente wonderfulosa. El mediodía como una promesa de sol y agua. La tarde como garantía de breve descanso. La noche, final indudable. 

  Alguien como yo. Yo como alguien. Yo como alguien. Una lectura, árboles enormes y cuadras cuyas veredas de baldosas acanaladas ven correr las aguas como riachos insignificantes.

   No hay cruces ni puentes en el presente del fuego sobre el agua. Sólo barreras de trenes caníbales. Soledad, diosa invisible de muchos caminos, envuelve con impronta el pelotón de esquinas mudas que ha de fusilar por muchos años al mismo caminante. 

Otra pas (no paz)


  Digo así, "otra pas", para hablar de otra pasada, no tecladeo de la paz. No estoy en falta sino en sobra, siempre estoy en sobra.

  Otra de ayer, que vuelve hoy. Las sortijas que saqué en la calesita que lleva por testa. Una vuelta más y otra más. Mareos por llegar a ningún lado.

  Quedo allá, en ella. No me dio redención, castigo ni perdón. Un paseo, dos, tres, cuatro, tal vez cinco. Un café. Alfajores. Telones feos y pesados. Sombras de mala muerte, vida ingrata y eternidad dudosa.

  No me olvida, pero tampoco me recuerda. Y así, tan cierto como suelto de cuerpo, yo digo que cada tanto la muchacha lejana lee estos insomnios sólo por placer.

  

sábado, 16 de diciembre de 2017

Nosotras cuadras



  En silencio, las cuadras van atrás. Los barrios se pasan debajo de los pies. Arriba, todo un país cielo alaba a Dios, que es bueno. A la distancia, otros caminos, otras metas, otros seres. Más plazas, más trenes y más autopistas cruzan la ciudad invisible. Entretanto, el caminante hace suya la tarde para que ella haga de él poesía y algo más.

En poco



  A ver el río hecho cielo y a escuchar la lluvia contra nos; saborear el aire bueno de la tormenta y rozar el cristal de mi superioridad para luego sentir el aroma de la gloria, que emerge de todos nuestros fracasos.

jueves, 14 de diciembre de 2017

Los fragores de este mundo



  Habrá mucha violencia en las calles. Hombres desequilibrados y solitarios cometerán atrocidades. Las nuevas tecnologías repetirán los crímenes hasta su multiplicación casi Dios. En otros tiempos, el loco de la aldea a lo sumo protagonizaba una riña en un bar. Ahora, provisto de un automóvil o de explosivos, una mente enferma puede llevar desgracia a muchos. 

  El Estado debe garantizar la paz social. Pero, por el contrario, hay muchos Estados dentro del Estado, que en sí mismo no existe, ya que cada partido toma para sí lo que es del Pueblo. En consecuencia, la tranquilidad será una utopía en lo venidero.

  Se vienen tiempos difíciles, de mucho desorden. En muchas esquinas se desarrollarán guerras civiles a cuentagotas. El caos se prolongará. 

  Consejo: no mancharse las manos con sangre. NO MATARÁS. Alejarse de los fanatismos. Pedirle a Dios por nuestros gobernantes, para que obren conforme a los intereses de la Patria. 

  En otras naciones, habrá desórdenes similares. Un solo individuo es capaz de causar mucho daño. Aquel que quiera cometer un mal contra gente inocente, debe saber que le espera un gran castigo. 

  Todo lo que sucederá en los próximos meses acontecerá dentro de un laberinto que los humanos llaman mundo. Los tiempos allí son cortos. Una última advertencia: el que mata al Minotauro, es un asesino. 

  Posdata: salgan del laberinto a través de la entrada...

miércoles, 13 de diciembre de 2017

Versiones de un lugar


  Un año, un lugar. A los años, otro algo similar, cerca. No hay giros eternos que sean perfectos, en el sentido de que se den en sí mismos: la ruedita puede girar por siempre, pero hay variantes, creaciones. Entonces el caminante perpetuo amplía o achica el círculo con pasos que, en principio, parecen trazados por una máquina. Sin embargo, en dominio absoluto del tiempo, con las variables del adentro y del afuera, se consigue forjar, a partir de lo que parece rutina, un poder casi divino. Parece un totalitarismo, ¿lo es? 

Los millones



  Los millones que se mueven por la corrupción. Los millones que se mueven por las calles. Los millones que se mueven por la política. Los millones que se mueven por el fútbol. Los millones que se mueven por la droga. Los millones que se mueven por el sexo. Los millones de seres humanos que se mueven por el dinero.

Maniobras



  En algún lado, una persona siente los abismos de las calles a flor de piel, a planta de huesos y locura: grita de rabia, de desdicha, de tormento; grita de espanto, de infeliz, de todo. Grita de grito. 

martes, 12 de diciembre de 2017

La verdadera verdad de la vida


  No voy con falsas verdades. Sencillo el asunto. Resulta que todo es un sueño, o una pesadilla. Dios nos dice lo que pasa. Pero no escuchamos porque creemos en lo que vemos. Ignoramos el despertar. La voz del Padre se nos hace molesta, como un vecino que grita en nuestro dormir: lo sentimos, pero no deseamos volver a lo que sabemos vigilia. En el fondo, una cierta conciencia nos acompaña. A tientas, adivinamos que hay otra cosa. Aunque pensar en ella no suele gustarnos. Entonces todo se hace fluir extraño, hasta que suena un despertador: la trompeta del ángel, que anuncia el Día Sagrado de la Resurrección.

Como alguien


  Entonces sí; si se da de esa manera, vale la pena esperar, ver mientras se reseca una parte de la vida entre tantos giros, entre frases que no se van a terminar, entre 

lunes, 11 de diciembre de 2017

Texcritos



  Entre ellas, una ella que hizo de mí un él; un él poeta que desvela, que agita fragilidad de alma, que pinta con letritas el mar de sentidos que le llanto el corazón, que le llantan la vida casi por vivir.

  Llantemos, llantemos que no existe está palabra ni ninguna otra. El lenguaje es invención, eso dice un alguien. Yo no sé yo. Yo no sé yo ni él. Pero creo que no va mal inventar un verbo que cuente de la acción nueva que habremos de quemajar.

  Me rehuso a seguir escribiendo. 

domingo, 10 de diciembre de 2017

Sobre el infinito mundo y los universos



  Probaría de esa mirada en la calle una tarde poco normal. El recuerdo que de eso quedó no sería del mejor, pero al menos la ilusión...

  La de alegría ausente, peinada por el viento; la sonrisa mezquinada, senos tímidos; voz ciega y caricias vagas. Tan ella, tan igual.

  Nadie quiso, nadie pudo decir su nombre. ¿Habrá profanación en invocarla? Una Eva, una María: una María por cierto, por cierta, por cientas, por ciertos. Una María cualquiera. Una que se casó y que se erró. Una que no tuvo niños, no, Jesús. Una que olvidó la Iglesia, la Biblia y el Santo Rosario. La misma que me telepatió la imagen de un templo de la Italia para que vaya en peregrinación como un romero low cost. Ahora que se me hizo pienso, digo que hay algo así como una necesidad de peregrinar por algo, ¿no? Creer en algo e ir por algo. Vayamos a alguna parte a admirar. Los diarios de viajes de antaño hoy se sintetizan en una dulce selfie de chocolate y barro sol. New Rome. 

  Sol fuego, mar cielo, tierra laguna, montaña luna, río árbol y arbusto vida. No hay que apartarse mucho de las ciudades para encontrarse con unos Adanes invisibles capaces de testimoniar la verdad sobre los días antiguos.

  ¿Cómo decir, entonces, lo que gritan las cataratas de vos? Algo así: "Silencio, lágrima profunda, mano suave, ojos de los sueños, mentiras por anhelos, perfección en todo, corazón en poco; causas difíciles, efectos imposibles; camino en las piedras, vida en los días y goles en el entretiempo; playa, sendero, vereda, barrio, arrabal y autopistas a Venus; un encendedor, una encendida y otra incendiada; una duda, mis cartas y el artefacto de un rechazo estándar y vulgar; un campo, un campus y una simulación de alma; una torre, Dios, un vaso; y allá, acá, las pasiones de lejos, de cerca". Obvio que al ser vos tan igual al misterio, me implicás en este recuento de tus atributos. Yo, testigo fiel, me reservo una sola prenda en este ir y venir: el final quedará en la nada para que nada quede ahí.

  

martes, 5 de diciembre de 2017

Un po de to


  Los mientros. Agonizo mientras me denuncio por haber dejado mucho librado al azar. Pero también me defiendo de mí y digo que el azar es una máquina de Dios. Otra: la Fortuna es una empleada de la burocracia celestial, la cual se financia a sí misma. Porque decir que las plegarias son como los impuestos equivale a negar la existencia de la Divina Providencia. El Estado es humo que ahoga a millones. Tiene mucho de entelequia. Pero mata como una perdida de gas. Ahora, Jesús es el Trump de su reino. Además de ser rubio como el neoyorquino, Cristo ayuda a la gente desde la caridad y la no molestia, a diferencia de Hillary y Satanás. 

Insomnecido


 El vértigo cae, cae, cae; cae sobre el pecho, contra la cabeza, encima del alma; cae en el simulacro de ida, en la noción del viaje por venir; cae en las mil Europas que me anteceden y en la Europa que habré de crear. Y sí: la inmediatez me quema la vida. 

  Falta poco. Algún día voy a visitar tu costa oeste. No te voy a hablar. Voy a pasar. Nunca más volverás a volverme a vos. Me iré siempre. A menos que seduzcas tu reticencia y halles en mí la ayuda que decías debía buscar.

  Te cuento la verdad, arroyito de mi vida: te elegí como interlocutora de mis textos. Te nombro sin nombrarte. Allá, en la tierra del gigante, donde es la libertad, me estudiarán bajo tu tutela jactanciosa: "Él escribió sobre mí". Y sí, lo hice y lo seguiré haciendo.

  Si hubieras sido más condescendiente, no te habría inventado en textos. Pero vos, vanidosa de azul, querías devenir musa y eternidad (momento cliché de la noche).

  Basta un no para fabricar una obsesión. Un objetivo a conseguir es estimulo para darle vida a la vida: aparece un propósito como revelación y el enamorado se hace musulmán de la Meca esa. 

  ¿Acoso? En absoluto. A menos que alguna retorcida de izquierda diga que mi prosa violenta al género femenino en su totalidad, lo cual, evidentemente, no tiene razón de ser.

  Y resulta que ando y te miro. Uso la bicicleta que te solía llevar al centro de la ciudad. Me sueño en el vuelo de llevarte aquí allá entre varios mundos. Con una condición: siempre en nuestra lengua, en nuestras manos, en nuestro mirar de sinceridad y encanto. Porque, si no lo sabías, la mirada te traiciona toda tu ideología gender studies.

  Te deseo y te ando endo en un presente continuo de frases fresas y pasiones solares. Todo vos, todo me interesa de vos. Hasta que viento que los días vuelan en confusión de hormonas e insensatez. Dios me habla en escalofríos, pero lo amo tanto que siento cielo hasta en la condena eterna porque ella no existe: el Señor ama con tal fuerza que eso es suficiente consuelo y felicidad como para pasar por siempre en el abismo. 

  Y vos, varón yo, hombre de poca o mucha fe, tenés que saber que si la vida te rubia, hay poco por hacer. Son momentos nomás. El mantra a repetir es "yo volveré y seré gobernador". Entonces serás traducido a muchas lenguas. Incluso las que se inventarán en los próximos años.
  

sábado, 2 de diciembre de 2017

El suplementario


  Mañana te vas a acordar de mi nombre porque hoy te pienso. Y pasado te vas a olvidar de mí porque mi sueño de anteayer fue en vano. Entonces, como nunca, como siempre, el tiempo es rencor, perdón y olvido. 

Sueños locos CX (Torquemada como Fiord)





  Fue en uno de los famosos fiordos de los que hablaba la profesora de Geografía, en tercer año de la secundaria. Allá lejos, donde el cielo es blanco y el suelo también. Todo nieve. Las paredes de la cabaña eran de hielo. Igual con la gente, blanca fría como el paisaje congelado de alrededor. Con mis dedos escarcha, toqué la puerta témpano y fui invitado a pasar por un sacerdote viejo glacial. Hablaba castellano, milagrosamente. 

- ¿Qué se le ofrece, joven? -
- Pasar para no morir, señor. -
- El Señor mora en el cielo. Usted pase, por favor. -

  Adentro sentí cierta calidez: vi maderas bronceadas, fuego en la chimenea, libros de tapas coloridas, sillones cómodos, alfombras persas. Bah, el cliché típico de la casita acogedora en medio de la nada nórdica. Nada particular. 

  El viejo cura de las nieves se acercó a mí con una copa de vino. Me dijo que tome. Estaba sentado en el sillón. No pensaba en nada. No podía pensar. Todavía temblaba. Había caminado de muy lejos. Creí, en mi marcha, que parar habría sido morir. Así que puse la vida en los pies y fui, ciego, hacia adelante y más allá. Siempre supe, en lo hondo de la angustia, que algo iba a encontrar en el camino. Lamentablemente, no tenía dinero para moverme de otra forma. Tampoco podía elegir no hacer esta peregrinación a lo desconocido. Tenía que ir, tenía que ir... 

- Joven, tengo una hija que se llama Gracia. Ella es mi único tesoro luego de una vida tan larga, de tanto sacrificio. Creo que hallará gusto en conocerla. La luz de mis ojos ha de posarse sobre usted para su regocijo, para dicha del que ha venido de lejos. Espero reciba de mí la bendición que le otorgo como sacerdote de Cristo, Nuestro Dios y Señor.-

- Señor cura, gustoso recibo su bendición. Soy católico. Ahora bien, sepa perdonar la osadía, pero hay algo que deseo saber y puede que usted quiera y pueda satisfacer mi curiosidad. Sin más rodeos ni redundancias, pregunto: ¿dónde está su hija? Anhelo ser bendecido por su mirada, aunque yo sea un pecador indigno de su gracia, la de Gracia. Yo, pura desgracia, me hinco ante usted y pido la mano de vuestra hermosura.-

- Ella está siendo follada por dos tíos en este momento. Pero será suya. Os lo prometo. Un joven bien parecido como usted ha de saber que dispone de todas las gracias para recibir los consuelos del bello sexo.-

  Acto seguido, ingresé a una habitación y vi cómo la bella criatura cabalgaba desenfrenadamente sobre dos falos. Mientras jadeaba y se agitaba hacia adelante y hacia atrás, me miraba. Sonrió. Vi los pechos turgentes, el abdomen plano, las piernas marmóreas. Vi en ella el pecado: el mío, el de su padre; el pecado de todos los hombres y las mujeres de todos los tiempos. Me sentí miserable, con ganas de suicidarme. El vacío me quemó con fuego blanco todo el pecho, la mente, los sueños, las lágrimas y los deseos. Pese a reconocerme impuro, desgraciado, horrible y miserable, no me vi inferior al proxeneta de su propia hija. Rechacé la propuesta de ese demonio vestido con hábito sacerdotal. 

- Señor, debo irme. Mi patria me espera.

 Una vez dicho esto, salí corriendo de la cabaña y no paré en mi esfuerzo hasta ver pasar bajo mis pies todas las nieves del mundo. Horas después, encontré pasto, encontré sol. Pese a haber llegado a un lugar mejor, las voces del viejo, de Gracia y de los dos fornicarios me persiguen hasto hoy.