Respeten sus progreleyes y no sean contradictorios censurandome.

El Congreso no promulgará ninguna ley con respecto a establecer una religión, ni prohibirá el libre ejercicio de la misma, ni coartará la libertad de expresión ni de la prensa; ni el derecho del pueblo a reunirse pacíficamente y de pedirle al Gobierno resarcimiento por injusticias.
(Primera Enmienda de la Constitución de los EE.UU., ratificada el 15 de diciembre de 1791.)



Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión.

Articulo 19 de la Declaración Universal de los Derechos humanos, adoptada por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 10 de Diciembre de 1948 en Paris.



- 1. Toda persona tiene derecho a la libertad de expresión. Este derecho comprende la libertad de opinión y la libertad de recibir o comunicar informaciones o ideas sin que pueda haber ingerencias de autoridades públicas y sin consideración de fronteras.

-2. Se respetan la libertad de los medios de comunicación y su pluralismo.

(Artículo II - 71; Título II concerniente a Libertades del Tratado para el que se establecia una Constitución Europea)

domingo, 10 de diciembre de 2017

Sobre el infinito mundo y los universos



  Probaría de esa mirada en la calle una tarde poco normal. El recuerdo que de eso quedó no sería del mejor, pero al menos la ilusión...

  La de alegría ausente, peinada por el viento; la sonrisa mezquinada, senos tímidos; voz ciega y caricias vagas. Tan ella, tan igual.

  Nadie quiso, nadie pudo decir su nombre. ¿Habrá profanación en invocarla? Una Eva, una María: una María por cierto, por cierta, por cientas, por ciertos. Una María cualquiera. Una que se casó y que se erró. Una que no tuvo niños, no, Jesús. Una que olvidó la Iglesia, la Biblia y el Santo Rosario. La misma que me telepatió la imagen de un templo de la Italia para que vaya en peregrinación como un romero low cost. Ahora que se me hizo pienso, digo que hay algo así como una necesidad de peregrinar por algo, ¿no? Creer en algo e ir por algo. Vayamos a alguna parte a admirar. Los diarios de viajes de antaño hoy se sintetizan en una dulce selfie de chocolate y barro sol. New Rome. 

  Sol fuego, mar cielo, tierra laguna, montaña luna, río árbol y arbusto vida. No hay que apartarse mucho de las ciudades para encontrarse con unos Adanes invisibles capaces de testimoniar la verdad sobre los días antiguos.

  ¿Cómo decir, entonces, lo que gritan las cataratas de vos? Algo así: "Silencio, lágrima profunda, mano suave, ojos de los sueños, mentiras por anhelos, perfección en todo, corazón en poco; causas difíciles, efectos imposibles; camino en las piedras, vida en los días y goles en el entretiempo; playa, sendero, vereda, barrio, arrabal y autopistas a Venus; un encendedor, una encendida y otra incendiada; una duda, mis cartas y el artefacto de un rechazo estándar y vulgar; un campo, un campus y una simulación de alma; una torre, Dios, un vaso; y allá, acá, las pasiones de lejos, de cerca". Obvio que al ser vos tan igual al misterio, me implicás en este recuento de tus atributos. Yo, testigo fiel, me reservo una sola prenda en este ir y venir: el final quedará en la nada para que nada quede ahí.

  

martes, 5 de diciembre de 2017

Un po de to


  Los mientros. Agonizo mientras me denuncio por haber dejado mucho librado al azar. Pero también me defiendo de mí y digo que el azar es una máquina de Dios. Otra: la Fortuna es una empleada de la burocracia celestial, la cual se financia a sí misma. Porque decir que las plegarias son como los impuestos equivale a negar la existencia de la Divina Providencia. El Estado es humo que ahoga a millones. Tiene mucho de entelequia. Pero mata como una perdida de gas. Ahora, Jesús es el Trump de su reino. Además de ser rubio como el neoyorquino, Cristo ayuda a la gente desde la caridad y la no molestia, a diferencia de Hillary y Satanás. 

Insomnecido


 El vértigo cae, cae, cae; cae sobre el pecho, contra la cabeza, encima del alma; cae en el simulacro de ida, en la noción del viaje por venir; cae en las mil Europas que me anteceden y en la Europa que habré de crear. Y sí: la inmediatez me quema la vida. 

  Falta poco. Algún día voy a visitar tu costa oeste. No te voy a hablar. Voy a pasar. Nunca más volverás a volverme a vos. Me iré siempre. A menos que seduzcas tu reticencia y halles en mí la ayuda que decías debía buscar.

  Te cuento la verdad, arroyito de mi vida: te elegí como interlocutora de mis textos. Te nombro sin nombrarte. Allá, en la tierra del gigante, donde es la libertad, me estudiarán bajo tu tutela jactanciosa: "Él escribió sobre mí". Y sí, lo hice y lo seguiré haciendo.

  Si hubieras sido más condescendiente, no te habría inventado en textos. Pero vos, vanidosa de azul, querías devenir musa y eternidad (momento cliché de la noche).

  Basta un no para fabricar una obsesión. Un objetivo a conseguir es estimulo para darle vida a la vida: aparece un propósito como revelación y el enamorado se hace musulmán de la Meca esa. 

  ¿Acoso? En absoluto. A menos que alguna retorcida de izquierda diga que mi prosa violenta al género femenino en su totalidad, lo cual, evidentemente, no tiene razón de ser.

  Y resulta que ando y te miro. Uso la bicicleta que te solía llevar al centro de la ciudad. Me sueño en el vuelo de llevarte aquí allá entre varios mundos. Con una condición: siempre en nuestra lengua, en nuestras manos, en nuestro mirar de sinceridad y encanto. Porque, si no lo sabías, la mirada te traiciona toda tu ideología gender studies.

  Te deseo y te ando endo en un presente continuo de frases fresas y pasiones solares. Todo vos, todo me interesa de vos. Hasta que viento que los días vuelan en confusión de hormonas e insensatez. Dios me habla en escalofríos, pero lo amo tanto que siento cielo hasta en la condena eterna porque ella no existe: el Señor ama con tal fuerza que eso es suficiente consuelo y felicidad como para pasar por siempre en el abismo. 

  Y vos, varón yo, hombre de poca o mucha fe, tenés que saber que si la vida te rubia, hay poco por hacer. Son momentos nomás. El mantra a repetir es "yo volveré y seré gobernador". Entonces serás traducido a muchas lenguas. Incluso las que se inventarán en los próximos años.
  

sábado, 2 de diciembre de 2017

El suplementario


  Mañana te vas a acordar de mi nombre porque hoy te pienso. Y pasado te vas a olvidar de mí porque mi sueño de anteayer fue en vano. Entonces, como nunca, como siempre, el tiempo es rencor, perdón y olvido. 

Sueños locos CX (Torquemada como Fiord)





  Fue en uno de los famosos fiordos de los que hablaba la profesora de Geografía, en tercer año de la secundaria. Allá lejos, donde el cielo es blanco y el suelo también. Todo nieve. Las paredes de la cabaña eran de hielo. Igual con la gente, blanca fría como el paisaje congelado de alrededor. Con mis dedos escarcha, toqué la puerta témpano y fui invitado a pasar por un sacerdote viejo glacial. Hablaba castellano, milagrosamente. 

- ¿Qué se le ofrece, joven? -
- Pasar para no morir, señor. -
- El Señor mora en el cielo. Usted pase, por favor. -

  Adentro sentí cierta calidez: vi maderas bronceadas, fuego en la chimenea, libros de tapas coloridas, sillones cómodos, alfombras persas. Bah, el cliché típico de la casita acogedora en medio de la nada nórdica. Nada particular. 

  El viejo cura de las nieves se acercó a mí con una copa de vino. Me dijo que tome. Estaba sentado en el sillón. No pensaba en nada. No podía pensar. Todavía temblaba. Había caminado de muy lejos. Creí, en mi marcha, que parar habría sido morir. Así que puse la vida en los pies y fui, ciego, hacia adelante y más allá. Siempre supe, en lo hondo de la angustia, que algo iba a encontrar en el camino. Lamentablemente, no tenía dinero para moverme de otra forma. Tampoco podía elegir no hacer esta peregrinación a lo desconocido. Tenía que ir, tenía que ir... 

- Joven, tengo una hija que se llama Gracia. Ella es mi único tesoro luego de una vida tan larga, de tanto sacrificio. Creo que hallará gusto en conocerla. La luz de mis ojos ha de posarse sobre usted para su regocijo, para dicha del que ha venido de lejos. Espero reciba de mí la bendición que le otorgo como sacerdote de Cristo, Nuestro Dios y Señor.-

- Señor cura, gustoso recibo su bendición. Soy católico. Ahora bien, sepa perdonar la osadía, pero hay algo que deseo saber y puede que usted quiera y pueda satisfacer mi curiosidad. Sin más rodeos ni redundancias, pregunto: ¿dónde está su hija? Anhelo ser bendecido por su mirada, aunque yo sea un pecador indigno de su gracia, la de Gracia. Yo, pura desgracia, me hinco ante usted y pido la mano de vuestra hermosura.-

- Ella está siendo follada por dos tíos en este momento. Pero será suya. Os lo prometo. Un joven bien parecido como usted ha de saber que dispone de todas las gracias para recibir los consuelos del bello sexo.-

  Acto seguido, ingresé a una habitación y vi cómo la bella criatura cabalgaba desenfrenadamente sobre dos falos. Mientras jadeaba y se agitaba hacia adelante y hacia atrás, me miraba. Sonrió. Vi los pechos turgentes, el abdomen plano, las piernas marmóreas. Vi en ella el pecado: el mío, el de su padre; el pecado de todos los hombres y las mujeres de todos los tiempos. Me sentí miserable, con ganas de suicidarme. El vacío me quemó con fuego blanco todo el pecho, la mente, los sueños, las lágrimas y los deseos. Pese a reconocerme impuro, desgraciado, horrible y miserable, no me vi inferior al proxeneta de su propia hija. Rechacé la propuesta de ese demonio vestido con hábito sacerdotal. 

- Señor, debo irme. Mi patria me espera.

 Una vez dicho esto, salí corriendo de la cabaña y no paré en mi esfuerzo hasta ver pasar bajo mis pies todas las nieves del mundo. Horas después, encontré pasto, encontré sol. Pese a haber llegado a un lugar mejor, las voces del viejo, de Gracia y de los dos fornicarios me persiguen hasto hoy. 

viernes, 10 de noviembre de 2017

Sueños locos CIX (Hija de la mafia)





  La última vez que la vi a Ludmila fue una noche húmeda de verano. Dijo que se iba a ir de Buenos Aires, que la perseguían para matarla. Yo no la entendía. Siempre me pareció una piba rara. Sinceramente, me gustó desde la primera vez que la vi. Intenté seducirla todo el tiempo, pero toda era en vano. Nunca supe si durante el transcurso de nuestra amistad intimó con alguien. A veces creía que era lesbiana. Solía hablar con desdén del sexo masculino y gustaba de ir a las piñas contra los idiotas que la acosaban en la calle. Me excitaba verla pegar. Sabía artes marciales, idiomas, artes. Una chica perfecta. No recuerdo bien en qué país extraño de Europa del Este había nacido. Tenía un acento especial. 

- Alan, acabo de matar a un hijo de puta que se metió con mi padre. Te pido por favor que no me jodas. Quiero dormir tranquila. Si querés, te podés quedar, pero no hagas ruido. Hace calor y mañana me tengo que ir a la mierda. -

  No supe qué decir. Estaba en su casa. Silencio total. Prendió el aire acondicionado y se tiró en la cama boca abajo. Junto a mí, un tío de ella la observaba: Ludmila estaba solamente con una tanga negra. Lucía una hermosa piel bronceada y llevaba el cabello castaño bastante largo. Miré al tipo de pelo blanco y ojos verdes: le pedí que se fuera con la mirada. Se dio cuenta de su error y se retiró. En verdad, yo tenía las mismas intenciones lascivas que él, pero lo mío no iba por el lado del incesto. Además, yo la quería a la flaca, lo que no es poca cosa.

  Una vez que se fue su tío, el eslavo viejo y libidinoso, se sacó la tanga y volvió a ponerse boca abajo. Me miró y se río. Me acerqué despacio. Una vez sentado a su lado, le hice masajes en la espalda. "¿A mí también me vas a matar, linda?" Se reía. Le corrí el cabello e inundé el cuello y la nuca de besos, besos que le tenía reservado desde hace meses. Seguí el recorrido de modo descendente, un descenso al Reino de los Cielos. Ya en el ano, le dediqué largo tiempo a complacerla. "¡Métemela o te mato, hijo de puta!" No le hacía caso. Seguía en lo mío. Me tiró fuerte del pelo: "Si no cumplís con lo que te digo, te vas muerto". Le hice caso. Ella seguía tendida. Me coloqué encima e ingresé por ambas entradas a la estrecha senda de la salvación. 

  Aunque parezca cuento, tenía apenas veinte añitos. Pero vivía y mataba como una mujer grande de allá de Europa Oriental. No sé cuánto había de verdad y de mentira en sus palabras. Pero las armas las tenía: yo las vi. Hasta había ametralladoras en su armario. Y no es que le pertenecían a algún familiar sino que vivía sola. 

  Ya a la mañana, me abrazó llorando y me dijo, con varios silencios en el medio, que "es probable que no volvamos a vernos. Me tengo que ir. Fue un gusto haberte conocido. Gracias por todo lo que me cuidaste. Te pido por favor que no aparezcas más por esta casa. Te lo digo por tu propia seguridad. Algún día, cuando pase todo, tal vez venga a visitarte". Todavía sigo esperando... 

jueves, 9 de noviembre de 2017

Confesiones de un patito feo






  Confieso que siempre fui el patito feo del colegio. Desde finales de la primaria, cuando me llegó la pubertad y me empezaron a gustar las chicas, me di cuenta de que no era popular entre ellas. Ya en el secundario, la depresión me acompañó durante años. Fracaso tras fracaso. Salvo una breve relación de un mes en cuarto año, que no incluyó sexo, todo fue dolor. En todos los trabajos que tuve, que fueron muchos, también he arrastrado penas y más penas. Nunca una alegría. Idéntica suerte experimenté en la universidad. Lo mismo con las redes sociales, que de sociales tienen lo que yo de exitoso en el amor, la seducción y la conquista, o "el ligue", como dicen en España.

  No queda mucho más por decir. Quiero que sepan nada más que he intentado lucir de todas las maneras posibles. Lo mismo en cuestiones relativas al comportamiento. No hay caminos para mí. Estoy totalmente resignado. Tiré la toalla. Dicen que "solamente pierde el que no pelea". Pero yo no me voy a subir nuevamente a un ring para ser golpeado por el mundo y ver cómo los campeones son los otros. No quiero participar nunca más del mundillo de las mujeres vanidosas, esas que se alimentan de los elogios de uno pero que se niegan a prodigar cualquier clase de contacto. 

  No hay manera. Me dirán que lo mío es victimización y que me resta. Puede ser. Pero he tenido toda clase de discursos y ninguno de ellos me ha servido de nada. Haga lo que haga - o así no haga nada -, diga lo que diga, - lo mismo si me entrego de lleno al silencio - estoy condenado y no al éxito. Perdí. Perdí mucho. Tengo el corazón muy cansado de sufrir. No puedo permitirme nuevas frustraciones. 

  Ni siquiera tengo dinero suficiente como para frecuentar prostitutas con regularidad. Seguramente las feministas radicales y la gente religiosa me atacará por este pensamiento, ¿pero qué puedo hacer al respecto? ¿Aguantarme las ganas mientras veo a los otros felices? ¿Debo resignarme a no tener sexo nunca más en la vida? En mi caso, la única descarga que tengo es la pornografía. ¿Eso también está mal? No naturalicemos que hayan muchos que estén bien acompañados mientras algunos siempre vamos solos a todos lados. 

  Es verdad que en esta vida hay problemas mucho más graves que los que comento en el presente texto. Sin embargo, uno se siente preso de un dolor terrible. No es bonito que nadie te escriba, que nadie te llame, que nadie pregunte por vos, que nadie te quiera. Jamás veo en mi celular, o en mi computadora, algún mensaje de una chica a la que le guste. Tampoco nadie me comenta que "Fulana gusta de vos". No hay nada de eso para mí. Todo se muere en ver pasar las mañanas, las tardes y las noches en soledad. Ni siquiera tengo encuentros casuales. Nada de nada. No amor, no sexo. Mucho menos ambos a la vez. Vacío, vacío. 

  Puedo decir que desde los doce años me gustan las mujeres. Ahora tengo veintiocho. O sea, llevo dieciséis años de fracasos con interrupciones microscópicas. La mayoría de las mujeres con las que me acosté eran prostitutas. Algo así como treinta chicas profesionales de la pasión, si es que no recuerdo mal. Mujeres que lo hayan hecho conmigo ad honorem, tres. Muy magra cosecha para alguien de mi edad. 

  No sé qué buscó con todo esto. Seguramente mi intención sea desahogarme, que no es poco. No niego que esta confesión sea humillante. Claro que lo es. Pero prefiero que ustedes, machos cogedores fatales, reyes de la noche, triunfadores de enormes porongas, se burlen de mí largo rato antes de que me explote el pecho en silencio. Quizás haya más dignidad en guardarse todo calladito. Puede ser. Pero me hace mal. Por otro lado, imagino que no soy el único en la misma situación. Entiendo que en una sociedad exitista es un tema tabú el decir que uno no tiene suerte con lo sexual. Además, hay muchos tipos que mienten, que se inventan mujeres que nunca tuvieron, noches que jamás vivieron. La sinceridad me denigra ante la mirada de los otros, pero me reconforta interiormente. ¿Qué ganaría al colgarme medallas en el pecho por batallas que no llevé a cabo? Dudo que proyectar un perfil de ganador, aunque el mismo esté basado en mentiras, sirva para atraer a la platea femenina.    

  Muchas veces lamento lo que me tocó en suerte. Tal vez en otra vida, vida de colegio privado, un buen trabajo, un lindo barrio y contactos, habría sido muy feliz. Tal vez no. No lo sé. Conjeturar eso no me soluciona mi problema. Nací en un medio de clase media baja, crecí en los monoblocks de Lugano 1 y 2 y hoy, aunque tenga un empleo, gano muy poco dinero, no poseo auto ni estabilidad de ningún tipo. Siempre dije, al igual que el sabio judío, que "billetera mata galán". 

¿Qué más decir cuando está todo dicho? Quisiera pedirles que me deseen muchos éxitos. Ojalá Dios se apiade de mí y me permita encontrar alguien que me quiera. O, en su defecto, que aparezcan señoritas con ganas de pasar buenos momentos. Hoy no tengo ni lo uno ni lo otro: ni el sexo ni el amor pasan por mi vida. En fin. Estas fueron las confesiones de un patito feo.  

sábado, 4 de noviembre de 2017

Una parte



Antes de partir, unas palabras: la obsesión que mueve está obra es la de abrir mundos paralelos a cada paso. Mañana, hoy. 

Título de la entrada


  ¿Qué te pasa, mundo? Nadie te conoce. Es de lamentar tu suerte. Sí, se lamenta muerte, se lamentan versiones grises de vos y de yo y de esos otros dos. 

  Algo mejor.  

martes, 31 de octubre de 2017

Solidestino

  
  Trazo sol sur sobre un mar de tierra cielo estrellada. Entre los fuegos de un dios conocido, más allá del recuerdo y del olvido, se presenta un norte para el que todas las llamas apagó.

  Con simpleza, podría decirse que se trata de la posibilidad de ser yo en un mundo que vive, muere y mata hablando del otro, del otre, del otrx. Hablan del otro para no hablar del prójimo, que es hablar de Dios.

viernes, 27 de octubre de 2017

Tiempos completos


  Tiempos completos de tiempo y diretes. Y vos, que fuiste, y yo, que no fui, pero que ya volví mil mil veces. Mil mil. Entonces sí, llegado a este punto, te digo lo que te tenía que decir: la poesía es la pornografía del espíritu. 

Con y con


  Miró la noche y la encontró preciosa. Se vio a sí misma y vio el sol. Me halló a mí y se suicidó. 

Sueños locos CVIII (Feministas asesinas)





  Dormía en mi casa de Nueva Zelanda lo más tranquilo hasta que escuché un ruido. Me pareció raro sentir algo en un país tan seguro. Creí que podía tratarse de un espíritu, espíritu de Buenos Aires: escuché voces hablar en castellano en un país angloparlante: "¡Vamos a matar a este macho ahora que está dormido! ¡Es un patriarcal! ¡Le tenemos que cortar la pija a este hijo de yuta! ¡Le cabe por facho!" Otra voz, también femenina, acotó: "Sí, hay que hacer concha al verga éste. Pero ya, porque se va a despertar y seremos más que una menos". 

  No entendía lo que escuchaba. Pensé que era una pesadilla. O, quizás, alguna broma de algunas amigas argentinas que fueron a visitarme de sorpresa. Sí, las voces tenían claro acento porteño, puro puro. No había mezcla de otra patria en esas palabras tan feas. Igual, no me iba a levantar. Me daba pereza cualquier clase de comprobación. La realidad, para mí, era la fatiga que me retenía al paréntesis mortuorio del dormir.

 Tenía un enorme crucifijo en mi pieza, un Cristo fosforescente. Soy un tipo religioso pero moderno. Más que Jesús, parecía un alien. ¿Se acuerdan del capítulo de Los Simpson en que aparece el Señor Burns en un bosque cubierto de un aura verdusca y dice, con voz débil y afectuosa, "les traigo amor"? Bueno, así era el dios que imperaba en mi espacio personal. Las feministas misándricas vieron a Dios en mi habitación y comenzaron a parodiar el Avemaría: "Dios no te salve María, llena eres de vómito, maldita tú eres entre todas las mujeres y maldito el fruto"... Prefiero cortar ahí. Muy fuerte lo que escuché. irreproducible.

  Tuve miedo. Creí sentir dos mujeres más detrás del umbral. Aclaro que la puerta de entrada a mi cuarto no estaba de frente sino de costado, casi pegada al pie de mi cama, ésta última contra la pared. Si ellas se me iban encima, quedaba yo literalmente "entre la espada y la pared", suponiendo que tuvieran ese tipo de arma, cosa probable visto y considerando que las frikis son capaces de cualquier excentricidad, al mejor estilo Anita Sarkeesian.

  Yo empecé a rezar. Si era un espíritu del mal, se iba a ir al escuchar el Nombre de Dios y el de su Santa Madre. Si se trataba de feministas, al menos moriría con una oración entre los labios, como un mártir: el Cielo habría de esperar por mí sin pedirme pasaporte el buen San Pedro. Lo que más me gusta pronunciar en mis peores momentos: "Dios te salve María, llena eres de gracia, el Señor es contigo; bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte, amén." Ciertamente, la hora de mi muerte se acercaba. Pero, de forma milagrosa, tomé valor y repetí el Avemaría varias veces. Las comunistas de género gritaron pero no osaron moverse de sus lugares. Me paré encime de la cama y grité "¡vade retro, Satanás! En el Nombre de Cristo, te ordeno que te retires". Las locas de la ideología universitaria chillaban, lloraban, denunciaban "sexismo" y vomitaban toda su jerga financiada vía déficit fiscal. Yo tomé un crucifijo de mano de la mesita de luz y se los mostré a las cuatro, que estaban paradas un pasito más adelante del umbral. "No regresen nunca más".

  Obviamente, denuncié el hecho a la policía. Fueron detenidas. Pero, como se arrepintieron, levanté los cargos. Dos de ellas se hicieron monjas luego de la experiencia. Las otras dos abandonaron la diabólica ideología de género y viven hoy una vida como Dios manda.    

jueves, 26 de octubre de 2017

Igual que un vicio


 No duermo, no vigilia, no vive y no muero. Le regalo la noche a estas palabras que te obsequiarán con rechazo. Adivino tu disgusto y lo aplaudo. Ahora, sería bueno que sepas qué es lo que ocupa mi alma y no es este decir nada... 

La Palabra


 Es mi palabra con la tuya;
son nuestras palabras con el mundo;
la palabra del orbe con Dios:
La Palabra. 

[*+*]


  Si el pasado es el origen, el futuro es la confluencia. 

Rediciones


  Será una crítica, un ensayo o un error. No vale pena explicar qué es qué. Vamos a una imagen llena de imágenes: veamos la noche, los árboles, el viento y las luces de la calle. Sintamos como nuestra la quietud y pensemos una espera, un encuentro, una risa, un abrazo y un olvido perfecto. 

Presente


  Van por acá las palabras en blanco, las palabras que no existen y que no no. Van por var, van por var. Seguimos recorriendo el camino de una lengua nueva, agitada; centro y periferia a la vez. 

  La única corazonada que tuve al escribir fue que me estabas leyendo, que yo te estaba escribiendo, que en algún lugar amanecía y que ni ellas ni nadie logrará arrancarme un sí a sus planes de borrar el cielo con las manos.

domingo, 15 de octubre de 2017

Arriesganar


    Pintar las nubes de celeste para que haya siempre cielos perfectos y hacer de la luna un gemelo del sol en el afán de igualar al mundo en luz; de las lágrimas, sacar sal y letras a cambio de pan: de un milagro se puede fundar una religión. Todo para que del sudor surjan las pirámides que imitarán la eternidad mía y por venir.

  La esquina, vos y yo; Dios y ángeles desconocidos que mueren y resucitan por tu aroma. 

  Te veo y te creo: creo en vos, en tus palabras, en tus ojos. Te veo y creo: creo un yo mejor, creo una mujer perfecta, creo un mundo sin pasado y un alba quieto de blanca piel y silencio silencio (el ruido ruido pereció).

  La flor que até en el alambrado que me separaba del atardecer. Hubo temblores, pero supe que iba a vencer por el signo de querer volver a verte. Fui un poco al oeste y otro poco más al norte (aunque norte falso, tramposo, hundido en pasados sin glorias ni decadencias). Cuando me alejé de esa maraña de postración, alcancé a ver los soles que solamente ríen para las almas sensatas. "Gracias por dejarme ver".

 Ante la ausencia de Dios, dioseaste como la mejor. O, dicho de modo creyente, hiciste la voluntad del Señor. María mía que me tuviste ocho meses en vos para que nazca virginalmente a una nueva vida. Soy un Cristo redimido pero nunca redentor como Aquél que murió por todos, incluso por vos, criatura atea. 
  
  

martes, 3 de octubre de 2017

Sueños locos CVII (Macri y Cristina)



 Vi en la tele un spot de campaña de Cristina en el que se burla a su vez de un spot macrista, el que pasan todo el tiempo ahora: aparece Mauricio acostado en una cama matrimonial junto a dos jubilados y a sus dos nietitos, un nene y una nena. Parece que miran una película. Una vez finalizada la misma, como si hablaran de bueyes perdidos, el matrimonio elogia el cambio: "Ahora podemos vivir tranquilos gracias a la Ley de Reparación Histórica. Cambiemos nos cambió la vida. Presidente, gracias". Macri responde: "No soy yo, somos la fuerza imparable de un país. Entre todos, podemos más". 

  El spot macrista aparece en un televisor ubicado en el comedor de una casa de un matrimonio de ancianos, que toma mate junto a Cristina. El hombre expresa que "dan ganas de llorar. Perdón por la mala palabra, pero es como dice Navarro: ¡nos toman de boludos! Es un chiste. Las jubilaciones no alcanzan. Estamos todo el día a puro mate lavado con la bruja. No podemos comprar ni un pedazo de pan. Hace meses que no invitamos a los nietos porque no tenemos nada". Llora. CFK también. Lo mismo que la esposa del señor indignado. Ella comenta que "antes estábamos mejor". Este cambio nos está matando. Volvé, mi amor, por favor". 

  "Para frenar el ajuste, en octubre votá Unidad Ciudadana". 

jueves, 28 de septiembre de 2017

El


  El pensar que. Nos damos en silencio la posibilidad de otrar  mundos para que nada quede falso o reverso. Sin voces ni veces que desdigan lo prefijo en las lunas menguadas por.

  El conocer y sentir que la ciudad es el mundo cada vez más fuerte, cada vez más vértigo. Entretanto, nada. Abro afuera otro abismo de cielo y Dios para que el orbe se persiga en crisis de origen.

  El tiempo se rentó. Cada vez que llueve, se renueva el viento que te sopló un suspiro. Si ayer fue magia, amor y una vanidosa sensación de suicidio ebrio y gloria, hoy viene de ciencia, sentido y vida recta muy. Mañana no se sabe si el infinito de más allá trastoca en cementerio universal. 

martes, 19 de septiembre de 2017

Sueños locos CVI (El operativo)



  Me dejaron a mí a cargo del operativo. División Drogas Peligrosas. Podría hablar de Drogas Deliciosas, pero no corresponde pasarme de vivo siendo policía. Ya bastante que accedí a dar este testimonio, cosa que me puede costar la carrera. Aunque no creo: con Macri se labura mejor que con los Kirchner. Antes no podías pegarle un tiro a un negro que ya te caían los putos Derechos Humanos a romperte las bolas. Ahora metemos preso a un pibe todos los días y dormimos tranquilos que no se están con pavadas de procedimientos y detalles burocráticos. Yo entré a la Federal por la guita y para meter bala, no para llenar papelitos. Mi viejo estuvo en Robos y Hurtos (robaba y hurtaba).

  En la calle Venezuela, pusimos el retén. Un Fiat Palio gris con una sirena arriba, unos conos naranjas, dos monos de pelo largo con armas largas y la campera azul con las letras PFA hacían el show. Arriba del coche, una morocha escribía con la notebook las cosas que nos piden desde arriba. Yo miraba pasar los vehículos a ver si notaba algo sospechoso. Soy muy bueno parando gente: de diez que paro, siete tienen un asunto turbio. 

  Las tres de la tarde cuando pasó un colectivo igual a un 103 pero despintado y bastante roto. Manejaba un gordo grasiento y todo transpirado. Raro que sude tanto en invierno por más sol que haya. Tengo ojo de águila, veo todas estas cosas. Por algo me dicen "El Psico" o "El Obse". Arriba del bondi, iban dos rubias que estaban para el crimen. Poco común que semejantes yeguas viajen en ese cacharro. Toqué el silbato y la unidad se detuvo. Igual, bastante lenta iba en esa callecita donde andan a dos por hora ya desde el Bajo.

  Me subí al colectivo solo. Sabía que las minitas no estaban enfierradas: los tops cortos que llevaban permitían ver la cintura y el abdomen. Por lo demás, dudo de que tuvieran un caño casi metido en el orto. Es incómodo sacar un arma de ahí. Si intentan algo, mueren en el acto. El gordo grasa dejó las manos apoyadas en el volante. Le pedí que siga la marcha porque no había lugar para estacionar semejante mamut. Lo hice doblar en una callecita para luego tomar Avenida Belgrano. La idea era acercarme al Departamento Central de Policía o a alguna dependencia con espacio para hacerme ver. Sabía que iba a ser - que iba a hacer - el operativo del siglo. 

 - Escúchame, rubia, ¿qué mierda hay en el tambor? -

- Nada. Podemos arreglar. -

  La mina que me dijo esto, apoyadas las manos sobre el tambor grande de acero gris - como si fuera un latón de aceite -, me hacía caritas junto a la otra compañera. El gordo, que era un negro de mierda, se había puesto más blanco que la merca. No sé cómo hacía para manejar. De pedo que no chocamos. 

  Llamé a mis compañeros para que nos dieran alcance con el coche. Subieron los dos monos. La mina se quedó. No quería que subiera. "Esto es cosa de hombres", me dije. Carlos, uno de los atorrantes, me miró luego de mirar a las minitas y se río. "¿Le vamo' a dar o no? ¡'Tan buenas las rubias!" 

- Sí, les vamos a romper el ojete a las dos entre los tres. Y si te descuidás, vamos a dejar que el gordo gato éste que maneja también coja, debe vivir a paja con lo feo que es el hijo de puta. Es más: primero vamos a hacer que se la chupen y nos vamos a cagar de la risa, las tenemos que descansar zarpado a estas guachas. Debe tener la verga llena de queso el vago. -

- ¿No vamo' a 'garrar ni un mango de acá? -

- ¡Dejá de joder, Carlos! Éstas pagan en especias, no en cash. Además, ya laburamos bien la semana pasada. Vamos a garcharnos a las putitas, a pegar un alto operativo y a quedar bien con los jefes. Están como locos queriendo figurar con la Bullrich. La borracha es igual de chiflada que Berni: le gusta la cámara y el flash. Se trata de salir bien parados vendiendo un poco de humo. Aparte, creo que este gobierno va a durar muchos años. Hay que ponerse a todo ritmo porque si no, nos mandan a la oficina y no agarramos nunca más un peso. Nosotros somos de la calle, perro. Aguantá que somos nosotros, vos sabés cómo es esto. -

 El bondi pasó por otro retén. Vi a una morocha de pie, al lado de un coche, que siempre me resultó sospechosa. Me parece que es buche del Gobierno o de los Derechos Humanos. Nunca falta algún garca infiltrado que no te deja laburar tranquilo. Igual, no paramos. No quería que me quiten mérito de un operativo que hice yo.

- ¿Che, hay un cadáver acá? - preguntó Carlos.

- No, merca. Kilos. Y es de la buena. -

  Juan, el otro tipo que laburó ese día conmigo, me dijo que ya mismo me tenía que ir a un estudio de televisión para anunciar los resultados del operativo. Se ve que el boludo contó todo antes de tiempo y el Gobierno aprovechó la jugada. En la puerta del canal, nos esperaban Bullrich disfrazada de Rambo, el Grupo GEOF, las cámaras, los curiosos, tipos de traje y un mundo de celulares grabando. Nunca pensé que me iba a pasar algo así. Cuando bajé del colectivo, me aplaudieron como no aplaudieron a los combatientes de Malvinas: era el héroe del pueblo. Igual, duró poquito la atención sobre mí: resulta que las dos putitas que llevamos presas llamaron la atención de todos los pajeros: "Las narco hot" titularon los medios. Al tiempo, las dejaron libres porque denunciaron trata y violencia de género: el garrón se lo comió el chofer del micro, un pobre gordo perejil que ahora lava taper en Marcos Paz mientras que ellas están en Bailando por un Sueño. 

 Lo peor de la historia no es haber salido en la tele - prefiero el bajo perfil para mantener mis curros a la sombra - ni la injusticia que se cometió con un pobre pelotudo. Tampoco me amarga no haber agarrado ni un sobre en toda la movida. Me pone mal que no me pude garchar a esas trolas, todo por el boludo de Juan que llamó arriba para hacerse ver. Aunque le salió bien la jugada: lo pusieron de custodio de la ministra. Come en los mejores lugares y se la pasa tomando con la borracha. ¡Chupaculos!    

lunes, 11 de septiembre de 2017

Sueños locos CV (Juan José Sebreli)



 Yo trabajo todo el día en un supermercado, soy gerente. Casi que no me entero de nada de lo que pasa allá afuera. Puede pasar por el Coto cualquier personaje que no lo voy a reconocer. No sé nada. Soy como un chino, pero argentino (suena raro, pero sí: laburo de sol a sol, como un chinito a cambio de unos cuantos platos de arroz y algunos asados mes a mes). Perdón que la haga larga pero resulta que la otra vez hablé con un tal Juan José Sebreli. Le conté del suceso a algunos y me dijeron que era un boludo, que no podía no conocer a ese "gran intelectual". Qué sé yo. Uno agacha la cabeza y la yuga nomás. A duras penas si terminé el secundario (le compré el título a la madre de un compañero que se dedica a hacer papeles).

  Bueno, atendí el teléfono y escuché la voz de un viejo pelotudo. No sé cómo obtuvo el número de mi oficina, se ve que es experto en mangazos el muy pedigüeño. "Escuche, quiero dos paquetes de papas fritas, un salamín, un poco de pan y una Seven Up grande, por favor. Cuando me hagan el pago de mi último libro, cumplo con ustedes. Ya me conocen ahí tus compañeros: soy Sebreli, el escritor". No entendía nada. No sabía que hay fiado en el Coto de Directorio. Tampoco sabía que el tipo vive en Flores. Todo el mundo dice que es de Constitución o San Telmo, no me importa. Le contesté: "Mirá, acá no damos fiado. Pero te puedo hacer llegar una gaseosa. No te conozco, pero me da cosa dejarte a pico seco. Cuando salgo del laburo, te llevo para que tengas de tomar. Eso sí: por favor, tratá de no llamar acá porque no es la parte de envíos a domicilio".

- Escúchame, ¡pendejo pelotudo!, yo soy Juan José Sebreli. Me chupa un huevo que seas un sorete kirchnerista que se esconde detrás de los sindicatos, peronista de miércoles. Yo te voy a hacer rajar a vos, por boludo. Vas a ver que conmigo no se jode. Se nota que nunca agarraste un puto libro. Todo el mundo me conoce. Ya te voy a dar el gusto, estúpido. -

- ¡Viejo puto! ¡La puta que te parió! Voy a ir a cagarte bien a trompadas. A mí no me gusta la política. No sé qué decís. Es más, si me apurás, te digo que voy a votar a Macri en octubre. A vos te la puso Scioli, cornudo. Yo me voy a coger a tu jermu, borracho del orto. -

  Conseguí la dirección del sorete y lo fui a buscar. Cuando llegué a la casa, le entré a dar trompazos a la puerta mientras que le decía: "¡Salí, viejo cagón! ¡La puta que te parió! ¡Te voy a romper el orto a patadas, pelotudo! Yo no soy ningún gil. Vos a mí no me conocés. A vos no te juna nadie, mogólico. Vas a ver cuando te agarre: no te va a reconocer ni la reventada de tu vieja, gato. -

  Le di una patada bien fuerte a la puerta y entré. El viejo estaba llorando, muerto de miedo. Me dio lástima y no le pegué. Es más: tanta pena me generó que le dejé trescientos pesos - del 2015 - para que compre algo de comer. Lo único que había ahí eran libros. Morfaba puro papel el vejete.  

Sueños locos CIV (El dictado)



  Me dijo la noche: << Festejamos el que muchos hayan olvidado el olvido; vemos como victoria de todos el que se acuerden de acordarse y que recuerden el recordar: para todos estos amigos de la memoria, las gracias. Por el contrario, para los que han de militar para el militar, ni olvido ni perdón>>.

  La noche me dijo también que antes de haber desaparecidos, hubo aparecidos, apariciones: sujetos históricos que emergieron con voluntad de transformar. 

sábado, 9 de septiembre de 2017

Los mil veces


 Estás leyendo como vos mismo, ¿no? La subjetividad tal vez no sea más que una estafa. Quizás el yo devenga la mejor máscara de Satanás. Dios nos libre y guarde. Eso es una. La otra es otra: la tan mentada objetividad puede que haya salido del ano de un ángel caído. No sé nada. 

Silencio, flecha y triángulo


  El mundo se retira del mundo y ya no queda rumbos que observar. Entonces todo se pone oscuro y el abismo se hace una vez más horizonte, cielo y sueño de garras y auras muertas.

martes, 5 de septiembre de 2017

Los impares


  "Ayeryo" es una palabra que quise inventar hace ya mucho, pero me despertó hoy. Es, simplemente, "ayer yo" en un solo término. "Ayeuyo" podría ser otra variante de lo mismo.

  Ayervos pensaste en mí, justo justo cuando resolví obviarte en una foto del fondo de mi pantalla linterna. Te vi por dentro, portento, y aluciné tu holograma, flor de promesa por cumplir; justo el hombre que te gustaba vos, que nunca a mí.

  Gusto de nada. La fe no muere, solamente descansa cuando llega a ver cara a cara a Dios. La esperanza es otra: cuando el esperar  deviene encuentro, ella, por mera metamorfosis, acontece realidad. 
  

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  Sin un patrón de conducta, me hago obrero de rebeldías varias, de desordenes propios y no de un orden que me ajena, me asquea. 

  Norte, sur. Creo que todo tiempo se cree EL TIEMPO. De igual modo ocurre con lugares y personas. Verse como el uno entre muchos puede llevar al cero. Todo, todo se resuelve en un giro o un recto con flor de lo mismo. No hay, entre muchos finales alternativos, algo que esquive el subsumirse en el olvido de Dios.

miércoles, 30 de agosto de 2017

Sueños locos CIII (La liviana herencia)



  Volvió la imagen de mi padre, puesta la cara al sur. Avenida Olivera, muy cerca del Parque Avellaneda. Había una tienda DIA cuando todavía no había tiendas DIA en la Argentina. Por lo menos, en la visión, se coló la publicidad de la marca que hace felices a las expertas en ahorro. No importa la verdad sino el hecho de poder contar que al lado del Cabildo, durante la Revolución de Mayo, Belgrano se comió una hamburguesa en McDonald's. Regreso a mi progenitor: no tuvo mejor idea que hacerme trepar el frente de una casa pegadita al supermercado. Metí los piecitos por la reja de la ventana, estiré las piernas y, con manos infantiles, más el empuje paterno, conseguí llegar a una terraza nunca antes visitada por mí. Posteriormente, ingresé, escalera mediante, al comedor de una bruja que, contenta, nos esperaba. Podrán decirme que pude tocar el timbre pero nunca fui testigo de Jehová o político de la marca Cambiemos. Se ve que, por alguna cuestión esotérica, tenía que dar sí o sí ese rodeo: subir, bajar, entrar; sentarse, mirar y charlar charlas hermosas para disfrute de muchos (y redundan las redundancias).

  La mujer me acechaba con ojos de lechuza. Aunque les parezca un lugar común, tenía una bola de cristal entre sus manos: podía mirar todas las cosas del mundo pero no cambiarlas. "Dios me castigó por este pecado de la adivinación: me fue dado ver mas no hacer". Mi padre me tocó el hombro derecho con la mano izquierda. Yo, con siete años, no entendía bien la situación. "Algún día te vas a acordar de este día a través de un sueño. Esto es lo que tengo para darte como herencia. Sos el único de mis siete hijos que se va a llevar algo de mí. Dale gracias al Señor que se acordó de vos". No supe qué me quiso decir aunque tuve la suficiente madurez como para darme cuenta de la importancia del anuncio.

  Dichas las palabras de mi padre, la bruja desapareció entre la espesura de un humo muy claro que la consumió. Escuché miles de gritos, carcajadas, llantos y golpes. Me oriné encima. Quise abrazar al que me trajo al mundo pero me apartó de sí: "Te regalo el don de clarividencia, que será tu orgullo a lo largo de tu vida." Tomé la bola de cristal entre mis manos, pero la dejé segundos después porque me quemaba. Casi se caía al piso. "No importa que caiga: se va a volver a levantar. Yo me voy a ir. La fuerza te va a acompañar por siempre. Tal vez, si Dios mueve la fortuna en tu favor, tuyos sean el poder y la gloria". Mi viejo jamás me habló de forma tan afectada. Creía que estaba imitando el parlamento de una película o una obra de teatro. Cierto que ha leído mucho a lo largo de toda su vida, ¿pero se le había dado también por el arte escénico? Fue boxeador, policía, visitador médico, vendedor ambulante, plomero, camionero, taxista, gigolo, empleado fabril y no sé cuántas cosas más, pero su versión shakesperiana me dejó anonadado. 

  Lo del don de clarividencia lo sé hace años. Que me lo dio mi padre es algo nuevo para mí: me enteré hace pocas noches, a través de un sueño donde se muestra fielmente cómo me fue confiada la fuerza de ver.

martes, 15 de agosto de 2017

Sueños locos CII (Prisiones del Paraguay)



  Llegado a mi madurez, quise hacer una gran obra de caridad. Como católico, creo en la salvación a través de las obras; no como los protestantes, que hablan de "fe" pero viven en el pecado del materialismo. Uno, como hijo de la Iglesia, debe hacer. Pecá fuerte pero hacé más fuerte aún (dedicado a Lutero). La cosa es que me vine a la pobre República del Paraguay a pasar mis últimos años. Con el dinero que ahorré a lo largo de mi extensa vida, sabía que iba a estar bien en un país cuyo tipo de cambio favorece al que llega con divisas. Al poco tiempo de llegado, decidí que tenía que construir una cárcel pero al modo de un hogar cristiano que favorezca la redención de los reos. Efectivamente, levanté el Centro Mariano del Perdón, eufemismo de un presidio con valores jesuitas. Alguien me dijo que debería haber hechos clubes y escuelas para evitar que niños y jóvenes inocentes devengan criminales. Por mi parte, le dije que prefiero ir por lo que el mundo considera perdido, tal como lo hizo Jesús. 

Sueños locos CI (El coronel coreano)



  Avenida Luis María Campos, el Hospital Militar, en el barrio porteño de Palermo. Un contigente de soldados americanos cuidaba las instalaciones y vigilaba de manera obsesiva a los prisioneros norcoreanos internados allí. El gobierno macrista tomó partido por los Estados Unidos, obvio. Aunque no me simpatice Macri, creo que estuvo bien en haber apoyado a Donald Trump en una guerra por la libertad. Porque Corea del Norte bombardeó Japón sin justificación alguna. Hasta antes de eso, le tenía respeto al feudo estalinista.

  Entré a la sala de espera y saludé a los militares estadounidenses. También había gendarmes argentinos en el mismo espacio. Los hombres de armas confraternizaban animadamente hasta que este civil que soy yo fue a perturbar la paz de los guerreros. "Chicos, ¿ser soldado es más duro que estar en Gendarmería, no?" Un gringo pelado de ojos celestes me miró con cara de culo. Entendió todo lo que dije porque su mujer era mexicana y le enseñó español.

  Me sentí incómodo ante la no respuesta de esos varones. La mayor frustración de toda mi joven vida es no poder ser un hombre de armas. Ajeno a ese grupo de héroes, quise que algún acontecimiento corte todo ese silencio de mierda, silencio podrido, nauseabundo. Gracias a Dios, pasó algo que me quitó de todo eso...

  Un coronel coreano, todavía convaleciente, paseaba por los jardines del hospital con total tranquilidad. Los americanos lo vieron y creyeron que quería escapar. Todo se volvió gritos, sirenas, disparos al aire, ruido de helicóptero. Un tanque de guerra arrancó de su siesta y fue detrás del militar rojo.

  El coronel coreano, casi un personaje de Street Fighter, caminaba sin importarle todo el despliegue montado en torno a su figura. Marchaba erguido, con el pecho al sol y las manos atrás. Miraba de frente, sin soberbia, con paz oriental.

  El tanque de guerra fue derecho a aplastarlo. Él miró con su ojo izquierdo el andar de la máquina contra su humanidad. Dudó y se apoyó en el ojo derecho, portador de un dispositivo electrónico capaz de distinguir entre hologramas y objetos materiales concretos. Porque los americanos tienen una tecnología que permite multiplicar vehículos en la visión del observador, algo así como la estrategia de Rommel pero en el siglo XXI. El caballo de acero era real, no un fantasma creado por computadora. El oficial del régimen de Kim Jong-un esquivó a la bestia tirándose contra un cantero lateral. 

  Segundos después, los americanos lo apuntaron con ametralladoras, lo llevaron a su cama y lo ataron. Yo quise sacar una foto del coronel coreano pero me quitaron el celular.  

viernes, 11 de agosto de 2017

Pores


  Viene de ultravida la idea de desescribirte ante la vista bovina de los que disgustan de los juguitos con las palabras y los palabros (masculinos no son solamente los hechos, ¿no?). No hay ofensa en este decir sino alpedicia y deseo de pasarrato.

  No miento al decir que planté un encuentro en mente, pero vos lo frustraste con tus puritos de super super (pruritos tienen solamente las que siempre tuvieron mucho; tú, en cambio, eres una chica de arrabal que ha renacido WASP, you know).

  Y sí, te reconozco una cintura que el resto carece. No es poca cosa irse hacia suerte y verdad. Pero macho mejor está prosa juguetona, intencionadamente errada y doble como caballo que da jaque para luego tomar dama en la jugada siguiente. Ahora que lo mento, pues así quiere mi testa, te digo a vos, y a los amantes del ajedrez, que es curiosa la jugada que describí: para tomar a la chica en borrachera coital, hay que golpear al hombre.

  Aclaro, por las dudas, que simpatizo con el Partido Republicano. Si tuviera que elegir un Estado para vivir, sería Virginia. Comento esto porque me leen mucho en los Estados Unidos. Dudo que sean gringos mis lectores. Quizás los haya. Pasa que no me los imagino entusiastas de mi lengua y más si se tiene en cuenta el hecho de que acá se escribe en argentino. Verdad en, supongo que son latinos aquellos que engrosan las estadísticas de esta barca que, humilde, navega los mares y las redes del tiempo.

  Gente: si mandan pasajes, voy de visita. Para vos también va. Sé que no lo vas a hacer pero quiero que sepas que me gusta esa costa tuya, tan opuesta a la mía. Porque oeste y este son como derecha e izquierda: la misma mierda. Y el que quiere celeste, que le cueste. Porque yo quiero bucear las aguas claras de tus ojos y todo eso. Ah, i want to fuck you, o algo por el estilo. Eso nomás. ¡Aguante Donald Trump! Posdata: give me your pussy! ¿Era así, no? Bye.

La lluvia



 Relato poco, vulgar. Como que no hubiera aire en el aire. La sucesión podría ser la siguiente: ,,,,,,,,,. Por eso es importante escribir palabras que puedan ser leídas en voz alta, estúpid@s. 😀

jueves, 10 de agosto de 2017

Algos


  Solamente decir que se puede llorar semen... 

La disertación


Esta disertación es aprobada por mí en el año del Señor 2017. Listo. Quedan los derechos no reservados. Los zurdos pueden irse a cagar, como siempre. 

  Dedicado a Alan Christian, es decir, a mí mismo. Sin mi energía y entusiasmo, habría sido imposible abrir la mente a nuevas dimensiones y todo eso, todo eso. 

  "El libro es como el mundo: aquel que no lee es un pelotudo" (San Alan)

  Me cansé. Chau. 

A


  Es notable, ¿no? Asido a una perseverancia divina, evito diluirme en la secta del qué dirán para devenir fundamentalista de yo. No hay vos, no hay otros, otras ni otrxs (a estos últimos los mando a la cárcel de mi desprecio). Terrorista de la diatriba, musulmán de la escritura, no soy idolatría de tu Occidente y sus viajes: la Tierra es mía por derecho divino y veo nada más que mi luna y su estrella. No hay mujeres sino carnes envueltas en velos. Entonces, llegado a este punto, también soy aborrecido en Oriente. Por ende, fundé Occiriente para vivir por fin el mundo mundo. 

Lo que no


  La obsesión lleva a mucha gente por estos caminos: sorprende lo que se puede hacer con poco. Cerrar los ojos y vivir mucho ese momento que no puede ser puesto con palabras perfectas. Es por eso que, a la manera de un gradualismo pregonado por fatalistas, introduzco cambios lentos en el orden de las cosas. Un ajuste en los términos y un verbo ya es otro: mi intención es verbear distinto, quizás con la boba esperanza de crear en ello acciones novas, transformadoras. 

  

martes, 1 de agosto de 2017

Elogio a Guillermo Moreno



  Si hay alguien que hace honor a ese grito sagrado de "combatiendo al capital", ese es Guillermo Moreno: él ha enfrentado durante años a las mafias de formadores de precios. Por emprender tan noble cruzada, los medios no han dejado un instante de difamarlo. Sin embargo, hasta varones más moderados como Daniel Scioli han denunciado lo actuado por el campo: "Con la comida no se jode", frase que quedó para la historia. En estos días, Sergio Massa ha dicho que si una vez al mes los supermercados pueden hacer descuentos del 50% con la tarjeta del Banco Provincia, es porque el resto del año se dedican a robarnos. Traigo estas citas a colación porque se suele decir que mi candidato es un extremista. Ustedes mismos, estimados lectores, pueden, Google mediante, corroborar la veracidad de lo que he citado. 

  Empecé el presente texto con el tema de los alimentos porque lo considero algo vital, un problema que los Macri y los Peña Braun no tienen en cuenta. Y para que vean que no es un invento de Moreno, al que tildan de loco y hasta de patotero, les comentó una iniciativa de Daniel Scioli, que de tan moderado es criticado por muchos, que lo tratan de cobarde o de tibio: el antes gobernador quería, junto a Alberto Samid, llevar el Mercado Central a todas partes. Otro ejemplo de candidato de centro que pretende regulación por parte del Estado: Sergio Massa y su #BajemosLosPrecios .

  Con los dos párrafos anteriores, reivindico la intervención del Estado en el tema de los alimentos y exculpo al señor Guillermo Moreno de todas las acusaciones que pueden llegarle por este flanco. Bastante decir que ni bien se supo que Macri fue electo Presidente, los precios se fueron por las nubes. Desde ya, el oficialismo se ha mostrado tan inepto y apático que poco me queda por criticar desde este humilde espacio.

  Ahora voy a hablar de las PASO en Ciudad de Buenos Aires. Nada más decir que Filmus ha demostrado ser un eterno fracasado, un hombre sin personalidad, un varón moralmente muy débil. Ya Durán Barba dijo que, a sabiendas de que el tipo va de la casa al trabajo y del trabajo a la casa siempre por el mismo camino, decidió llenar todo su trayecto de pintadas. Se sabe que el nacido para segundear no tiene carácter así que se deprimió rápidamente y le regaló CABA a Macri, allá por 2007. Dicho sea de paso, y no hablo con el diario del lunes porque siempre lo pensé, el candidato era Telerman. Pero los k, genios del armado electoral, siguieron con los caprichos del Frente Para la Derrota y nada, hay Mauri para rato ahora. Lo mismo cuando en 2015 Recalde, otro inútil, - camporisto bobo si los hay - mandó a votar en blanco al mejor estilo trosko. Ah, Itaí Hagman es... Sí, un pibe bueno pero con los ideales progresistas de la izquierda latinoamericana, valores que en general no comparto.

  Mi diatriba contra el progresismo viene, justamente, porque creo que durante años se le ha hecho el juego al macrismo, a los medios y a las fuerzas de la oposición en su conjunto. Decir que "la inseguridad es una sensación", por caso, generó mucho malestar entre la población. Esto por dar un ejemplo. Lo mismo con la postura cambiante que ha tenido el kirchnerismo con Bergoglio, el cual era el enemigo en tiempos de Néstor y luego, una vez en el trono de Pedro, mágicamente se convirtió en un "cumpa" ("por obra y gracia del Espíritu Santo"). Moreno, en cambio, nunca ocultó su pertenencia a la Iglesia Católica. Esto me parece muy valioso en una época de anticlericalismo berreta por parte del trosko-macrismo: tanto Durán Barba como las fuerzas rojas llegan a idénticas conclusiones en temas como el aborto y el vínculo entre el Estado y el Roma.

  Desde ya, admito que el gorilismo es muy fuerte en Ciudad de Buenos Aires. Será una elección muy difícil. Pero creo que lentamente hay que construir un espacio de centro en el peronismo. La aventura del progresismo, las desventuras que nos trajeron Garré, Lubertino, Cerruti y otros personajes nefastos, deben quedar para siempre en la cloaca del olvido. Moreno mismo ya ha dicho allá a fines de 2015 que "si pasábamos un poco más la Marchita, ganábamos la elección". Lo que generó hartazgo en la población fue el bastardeo sistemático que sufrió Scioli por parte de Cristina, La Cámpora y Carta Abierta, entre otras fuerzas funcionales a Macri. ¿Es lógico votar a un tipo que fue injuriado durante doce años de lo que se llamó la "década ganada"? Eso se preguntaron muchos votantes. Como dije más de una vez en este modesto blog, se perdió una gran oportunidad en la última elección: podríamos haber construido un espacio peronista, pragmático, sin dogmatismos izquierdistas que hagan la risa del mundo. Ahora, lamentablemente, como reacción a todo lo malo del tiempo pasado, se eligió un cambio que fue peor que la enfermedad.

  Desde ya, sería ingenuo pensar que Scioli, Moreno, Randazzo, Berni y hasta el mismo Massa se puedan sentar en una mesa única para dirimir diferencias. Sí creo posible que la lista de Honestidad y Coraje haga una buena elección y que sirva, a futuro, para reconquistar el peronismo, que padeció entrismo durante años. Independientemente de los guarismos electorales, entiendo la necesidad de contrarrestar el zafarrancho que pretende armar otra vez el FPV, ahora bajo el nombre de Unidad Ciudadana. Por mera cuestión de alternancia, hay posibilidad de que en 2019 el macrismo padezca un revés en las urnas. Sin embargo, si no se toma conciencia real de las demandas de la población, como la inseguridad, es probable que se cometan los mismos errores y que la oligarquía tenga otra vez fuerzas para volver. 

  Guillermo Moreno me parece un economista muy capaz, un verdadero compañero peronista, un hombre de la vieja escuela. A su vez, Vera ha demostrado ser honesto y muy austero, tal cual el Papa Francisco. Aprovecho la ocasión para decir que la austeridad no es un invento trosko sino nuestro: Jesús fue y es el maestro universal de la humildad, del dar todo a cambio de nada. Ya dijo Su Santidad que los marxistas son, a su modo, cristianos. Dicho en criollo, los zurdos son hijos nuestros e hijos nuestros morirán. Otra cosita más: en la interna peronista en Ciudad de Buenos Aires, se van a enfrentar los que nos decimos herederos de Perón, los que somos pueblo, contra Cerruti, esa cheta que reniega del General. Dios bendiga la República Argentina y permita que surja de entre nosotros un líder tan grande, sabio y poderoso como el señor Donald Trump.  

Sueños locos C (La rubia de Chetópolis)



 Hace nada más que unos pocos días, me ocurrió algo muy curioso: una rubia preciosa me tomó del brazo de la nada, como si yo fuera su novio. Esto sucedió mientras yo cruzaba el puente peatonal sobre la autopista, a eso de las seis de la mañana. "Perdón que me tomé así de vos, pero le tengo vértigo a las alturas. ¿No te molesta, no?"  Yo, ni lento ni perezoso, "al contrario, señorita. Me siento feliz de pasearme con una modelo como vos". Río con ganas, no dejaba de mirarme a los ojos. La verdad es que huía la vista del tráfico de allá abajo, no era tanto que podía sentir atracción por este servidor. La gringa me contó, al llegar al otro lado, que vive en las afueras de Buenos Aires, en una zona semirural. Ese lugar que me dijo, que no voy a nombrar por reserva, está poblado por descendientes de alemanes lecheros. Hay colonias por allí de gente que uno consideraría bella, a juzgar por los estándares arios que manejamos en cuanto a la estética. Porque, a decir las cosas tal cual son, Hitler ganó la guerra. De ahí el mundo bravo que tenemos de europeas platinadas, varones con cuerpos perfectos y toda la exaltación de la inteligencia y la fuerza que vienen de arcaicos tiempos.

  Me la volví a cruzar a la rubia, en Chetópolis, claro. Se encontraba delante de todo, sobre la entrada que da a Acceso Norte, donde están las fuentes gigantes de aguas danzantes y la pista de hielo de Mickey Mouse. Lloraba desconsoladamente, tenía una bebé en brazos que era ella en miniatura.

- Mi marido se quedó sin trabajo y se suicidó. Todo por culpa del hijo de puta de Macri. No sé qué hacer. Lo que gano acá no me alcanza para nada. Encima, mis viejos son jubilados y están medio enfermos. No doy más. Creo que voy a salir a robar o voy a alquilar la concha. No me mato por mi hija, si no... -

- Quédate tranquila que yo te voy a ayudar en lo que pueda. No estás sola. Hay mucha gente en el parque que te quiere. Entre todos, te vamos a comprar pañales, leche y todo lo que te haga falta. A la gente sólo la ayuda la gente. Si no nos damos una mano entre nosotros, los de abajo, nos comen los piojos. Lamento lo de tu marido, pero tenés que salir adelante por ella. ¿Cómo se llama este ángel? -

- María Belén, el nombre que le puso el papá. -

  Al decir lo último, volvió a romper en llanto. Dejé que apoye su cabeza en mi hombro. Luego de casi veinte minutos de inundación lagrimal, la llevé al Hard Rock Café a tomar algo caliente, hacía frío. Me daba lástima dejarla en ese estado. Desde esa tarde, todos los días fui conversando con ella: le preguntaba por la nena, por si necesitaba algo, si quería que la acompañe a algún lado, etcétera. Le conté a mi madre lo que pasó y ella se ofreció a cuidar a la criatura. La mamá, reticente al principio, terminó aceptando, visto y considerando que sus papás estaban jubilados y algo viejos como para andar de abuelos full time. Mi vieja le tomó gran cariño a la muñequita. Al tiempo, la viuda me tomó mucho afecto a mí. No voy a mentir: al día de hoy, que sigue conmigo, siento un poco como que me abusé de la situación. 

  La primera vez que nos vimos, ahí sobre el puente peatonal, pude haberle pedido el teléfono so pretexto de ayudarla con sus problemas de vértigo pero no lo hice porque no me gusta abusar de personas en situación de vulnerabilidad. Ahora, en un contexto infinitamente peor, terminé convertido en un buitre, eso no me deja dormir. "Alan, si yo te elegí es por algo. Lamento lo de mi marido pero ahora estamos juntos. La vida sigue y hay que mirar hacia adelante". Mucha gente me dice lo mismo. No sé qué más pensar. Siento cómo el difunto me mueve la cama cada noche. Tal vez sea locura mía pero lo vivo así. Trato de no contarlo porque enseguida me quieren mandar al psicólogo, cosa que aborrezco porque los psicobolches no son santos de mi devoción, bastante que estudié Letras en Puan para devenir empleado multiuso del Disney argentino.

  Lo que más me duele de todo es que hay miles y hasta millones de personas en la misma situación que mi novia. La diferencia es que ella, mal que mal, por entrar dentro de los parámetros de la raza aria, tuvo oportunidades que el resto no: un empleo, una suegra bien predispuesta, un muchacho trabajador como yo. Es más, hasta podría salir con mejores partidos que uno, no hace falta mucho para eso. A pesar de todo, dos Barbies tienen más chances de sobrevivir que un indiecito tipo Zamba, del cual nadie se acuerda. Hitler ganó la guerra. Heil Führer!      

lunes, 31 de julio de 2017

XCIX (Violación en Chetópolis)



  Es la primera vez que hablo del tema. Lo voy a hacer porque creo que me puede servir desahogarme. No espero justicia porque vivimos en un país con los valores cambiados, lamentablemente. Sin más preámbulos, les cuento que un grupo de mujeres me violó. Muchos machistas pensarán que uno, por el mero hecho de ser hombre, tiene que estar dispuesto a toda clase de encuentros íntimos con señoritas. No es mi caso: soy bastante reservado en ese aspecto. Dije varias veces que no creo en esa de "en época de guerra, cualquier agujero es trinchera". A pesar de ser un soldado necesitado, conservo la dignidad y no me meto en cualquier lado.

  Voy a los hechos, a ver si algún fiscal interviene de oficio y demuestra que los hombres también sufrimos violencias de todo tipo: física, simbólica, psicológica, económica, reproductiva, familiar, etc. No niego las estadísticas y el lugar hacia dónde se inclina la balanza. Sin embargo, entiendo que no hay datos veraces de acerca de nuestras problemáticas porque el mundo nos obliga a aguantar. A eso le dicen "patriarcado" pero yo prefiero hablar de capitalismo lisa y llanamente. Los varones somos los que peor la pasamos. No sé qué privilegio tengo yo por ser poseedor de falo. 

  Ahora sí voy a los hechos: en el baño de Chetópolis, fui atacado por seis mujeres. Todo ocurrió cuando ya había terminado mi turno de trabajo, a eso de la medianoche. Fue en verano. Estaba orinando en el mismo momento en que recibo un golpe fuerte en la nuca. Me doy vuelta para ver al bromista en cuestión pero me hallo con una dama entradita en carnes que me apunta al cuello con un cuchillo muy grande. Había una que filmaba y me hacía gestos con el arma que tenía en la cintura. Las otras cuatro reían, gritaban y no paraban de decir "ATR", expresión barriobajera que quiere decir "a todo ritmo", lo que a su vez significa algo así como "estemos bien arriba de ánimo que la noche recién empieza".

  Una flaca enferma de tatuajes hechos con tinta china me tomó del brazo derecho mientras que una petisa teñida de rojo hizo lo propio con mi brazo izquierdo. A su vez, una Pocahontas del Conurmalo no tuvo mejor idea que introducirme un dedo en el ano. Me dolió mucho, fue terrible. No quiero banalizar un hecho de esta naturaleza al sacarlo de la zona del tabú pero necesito quitarme esto de mi mente.

 Una gordita cara de piercings comenzó a chuparme la paleta. Tuve miedo de oxidarle el rostro a lechazos pero ella se ocupó de no dejar escapar el valioso líquido vital. No es que gozara con semejante manipulación de mi cuerpo. Sucede que la estimulación era intensa y estaba amenazado: "Si no se te para en menos de un minuto, te la cortamos y nos hacemos alto guiso con tu chorizo". Las otras cinco damas agitaban escobas y secadores de piso y hacían sonar los borcegos contra el piso en orgía de ruidos arrabaleros. 

  Finalmente, la cuchillera me obligó a que la penetre. Ella, contra la pared, recibió con entusiasmo mi miembro, que no tuvo más opción que mantenerse de pie so pena de ser decapitado en caso de dormirse. 

  Una vez acabado el acto, fui notificado a través del celular de que debía quedarme ocho horas más trabajando: me convocaron para estar en la barra del boliche que funciona en Chetópolis. En verdad, no quería hacer horas extra pero tampoco tenía opción: era eso o la calle. Así que limpié como pude la sangre de mi ano, me bañé y me dispuse para servir tragos en una noche a todo ritmo... 

Sueños locos XCVIII (Homenaje a Daniel Scioli)


 No hubo ningún medio que haya filmado la escena. Tampoco hubo alguien que haya captado los hechos con un teléfono celular o algún dispositivo cualquiera... 

  No me lo van a poder creer pero le hice justicia al gran Daniel Scioli. Él estaba a la derecha del bigote Taiana en un acto en el Instituto Patria. Se abrió un momento para preguntas por parte de los asistentes. Levanté la mano, tomé el micrófono y dije que "creo necesario reivindicar a Dani porque siempre estuvo, es un leal de verdad. Yo no dudé jamás de su honestidad y compromiso, cuando la gran mayoría de ustedes estaba con Randazzo". El hombre de la fe, de la esperanza, escondió el rostro en su antebrazo izquierdo apoyado en la mesa y sollozó de la emoción; un aplauso caluroso y merecido cubrió la sala copada por jóvenes militantes.  

domingo, 30 de julio de 2017

Sueños locos XCVII (El regreso de la Virgen Atea)



  Volvió la mujer más linda, tierna y buena del mundo: volvió la Virgen Atea. He hablado mucho de ella en varios textos. Mi gran musa inspiradora. Estuvo viviendo largo tiempo en Europa hasta que el amor a su novio la deportó a sus brazos. Menos mal porque la extrañé demasiado todos estos años.

  El otro día invité a la bella pareja a comer un asado en Lugano. Estuvo bueno. Comimos hasta volvernos vacas que practican el canibalismo. El vino nos tiñó el cielo de tinto y el humo de la parrilla secuestró a los monoblocks en una locura sin igual de la que darán cuenta varias anécdotas. 

  Había de todo en la parrilla: asado, vacío, bondiola, pollo, achuras, chorizo, morcilla. Para tomar, vino, coca, soda, agua, fernet. Mesa completa completa para recibir a mi amiga y a su marido, que también es mi amigo. Lo quiero porque es un pibe bueno. Generalmente, las minas eligen estar con pelotudos pero ella, que es muy pensante, tomó el mejor partido de todos. Es raro en mí pero lo voy a reconocer: existe un varón más bello y bueno que yo. 

  Luego de comer como si hubiéramos salido de una prisión norcoreana, nos acordamos que faltaba el postre. "Voy a comprar helado", dije y me fui hasta Escalada y Eva Perón. Se me dio por irme lejos para hacerme el misterioso nomás. Me tomé el 47 y me mandé a esa heladería que está en una esquina afilada y en punta como un cuchillo. Después, subí al 114, que cambió el recorrido: ya no pasa más por la UTN.

  A la vuelta, por Avenida Escalada pegadito a la Villa 20, se dio un incidente muy curioso. Pasó que un grupo de vagos subía la calzada sin importar el paso vehicular. Iban en contramano. No se inmutaban ante insultos y bocinazos. Llevaban bolsones con ropas y telas. El colectivo pisó la manga de una campera que se arrastraba por el suelo. Una bolsa cayó junto a todo su contenido. Uno de los pibes protestó por el atropello causado por su propia impericia. Yo asomé la cabeza por la ventanilla y le grité "¡boludo!". Me dio bronca el piedrazo que uno de los guachos arrojó contra el bondi, siempre lo mismo con esa gente de mierda. 

  El 114 no dobló en Cruz sino que siguió de largo por Escalada. Se ve que el chófer no quiso tomar la ruta del Metrobús por seguridad: el grupo de cinco chicos que protagonizó el incidente de los bolsones de ropa decidió colgarse del paragolpes trasero del colectivo. Golpeaban la luneta e insultaban como desaforados. En un instante de tensión casi de muerte, la unidad paró frente a la entrada de proveedores de Jumbo: a una vieja se la había dado por tocar el timbre sin importar el abordaje de corsarios sin igual. Yo creí que iban a aprovechar la movida para subir y bajarme a los golpes. Pero no, Dios estuvo de mi lado. Al menos, en ese momento.

  Al llegar a Avenida Roca, el chófer gritó bien fuerte que seguía hasta La Noria por 27 de Febrero y que no iba a entrar a Lugano 1 y 2. Bajé en la esquina. Detrás de mí, bajaron también los jóvenes que habían tomado por asalto el cielo rojo del paragolpes. Sentí miedo. Sabía que no podía enfrentar a una turba de ladrones de ropa. Comencé a correr mano a General Paz. Soy de salir a entrenar así que me mandé confiado por el circuito que tengo acostumbrado. Al llegar a destino, la Virgen Atea me preguntó porque estaba transpirado. "Verte a vos me incendia". El novio río sin el menor asomo de celos ante mi humorada. Felices, los tres tomamos el helado que yo saqué de la mochila. Estaban los sabores un tanto mezclados pero consolé a mis invitados con una máxima de mi abuelo: "En la panza, se mezcla todo".  



   

viernes, 28 de julio de 2017

Tú no has cambiado nada


  Dice una, que se cree superada, que uno necesita "ayuda". En buen argentino, te manda al psicólogo. ¡Oh, el horror! Puede ser peor: quizás piense esta personita que la internación ha de ser el destino de este joven incomprendido. Se repite, una vez más, la tragedia del poeta loco...

  No importa. Ya dije yo que la verdadera ayuda que puede prestarme una profesional está en su entrepierna. Claro que usted, al leer esto, pensará que soy digno no ya de hospicio sino de prisión: "¡Misógino!", se me gritará en miles mentes de lectores. Bien. Ahora retruco que no ofendo en nada la dignidad de la mujer al concederle a la vagina un don redentor, al contrario. Exaltar la mente de una universitaria en detrimento de sus genitales nos lleva, de algún modo, a la disyuntiva cuerpo - alma. Particularmente, creo que también es una profesión ponerle el cuerpo a la soledad ajena. La Universidad de la Vida enseña mucho más que cualquier otra, dicho esto por un hijo de la UBA. 

  Efectivamente, no necesito "ayuda". Desconfío de los psicobolches. El mero hecho de ser comunista debería ser motivo suficiente para ser confinado a una casa para orates. Gente que está mucho más chiflada que uno se toma atribuciones sacerdotales para con el prójimo. ¡Qué barbaridad, che! 

  Al final, no te podés tirar ni un pedo que ya te arman un circo repleto de payasos diplomados en ciencias que ellos mismos se inventaron. 

  No vale la pena dedicar más palabras a esta afrenta que he recibido. Lo importante es que habré de seguir como los caballos: a paja y agua.

lunes, 24 de julio de 2017

Cielos



  Se pierde tiempo al tratar de explicar un milagro. Dirá alguien que la fe es el pecado de la pereza en su máxima expresión. De este lado, decimos lo contrario: exige un gran esfuerzo creer. No es sencillo descreer de tantas efimerades. También hay complicación en inventar palabras para expresar pasiones poco frecuentes en los habitantes de este siglo. Quizás, cuando uno sea solamente un par de líneas en alguna enciclopedia virtual, se dé el caso de que algún vocablo de la nueva jerga fluya alegre por el espacio. Mientras tanto, la felicidad mora en contemplar con serenidad los desvelos de los otros. 

  Perdí, gané; gané, perdí. No puedo envolver con ninguna genialidad inesperada los huracanes de mariposas que en torno a mí revolotean. Me esfuerzo, vano, en superar ciertos techos, pero no hago más que cabecear el piso de arriba para grito de gol de los que me quieren fuera del partido. 

  Confieso que no existe píldora que pueda contra la impotencia moral de no alcanzar ciertos objetivos que uno se propone, a saber: saber. Sí, la ignorancia y la debilidad me condenan al infierno de perecer sin fin en un suplicio cuya contraseña no puedo recuperar.

  Más allá de la hibridez del estilo, del lujo del cruce de épocas, quiero hablar con claridad y honestidad ahora, sin jueguitos de palabras: la verdad mía es que me cortaste la cabeza desde la primera mañana que te vi, cuando trajiste el sol y el cielo ante la escasez de mundo. No olvido el caminar veredas tempraneras, húmedas, con sensaciones de febrero a flor de piel, corazón y alma helada. No olvido tampoco el nacer de un marzo, mi mes, en el destello de esos ojos tuyos que sustraje ante la ceguera de todos. Porque sí, porque fui malvado desde un principio: te veía perderte por alguna esquina y gozaba por dentro en ardiente locura, siempre con las imágenes que la mente me creaba para los dos. 

  No te voy a mentir, ya no tengo nada más para perder: siempre me imaginé en una situación de soledad fabricada como el mejor ardid. Te vi ahí, sola en un rincón. Vos frente a mí. Intento darte un beso. "¿Qué hacés?" Sigo. Te abrazo. "¡Basta!" Me detengo y te miro con una media sonrisa. "¿Me vas a pegar, linda?" Recibo una cachetada de tu parte. Te pido que me pegues más fuerte, una y otra vez. Sobreviene la rendición: una mirada sincera y nuestros labios que se unen en la paz de los que no se engañan. 

 Me gustaste de entrada, de salida; me gustó tu camisa blanca, tu cola en jean, tus ojos y el sol que pasaba por la ventana de la iglesia. Podría decir vitraux pero ya sería un barroquismo. Prefiero alejar a los santos de mi pecado. Dios me perdone lo que te voy a ofender: quise ser sacrificado en el altar de tu cuerpo pero vos no me hallaste víctima propicia. Quizás me viste alguna mancha, no sé. Algo más: de un año a esta parte, he pensado más de una vez que has elegido a otros antes que a mí. Eso me perturbó y me perturba mucho. Por un lado, me siento herido al saberme excluido de tus libaciones. Aunque por otro lado, me genera excitación verte sacerdotisa de esos paganos que te adoran sin saber que te hice objeto de mi devoción. 

  Tal vez no te interesa, María mía, el verme profanar tu santo nombre con un rosario de fantasías e inmoralidades varias. Ah, obvio que también está tu veta feminista. Pero no me importa que me digan que soy un macho español y todo ese catecismo de campus universitario anglosajón. Te voy con la posta, a lo argentino: te veía desde el banco de la iglesia y no podía evitar tener erecciones. Siempre supe cubrir mis faltas ante los ojos otros pero la mancha queda ante Dios, ante mí y, ahora, ante vos también, receptora muda de esta eyaculación de sinceridad suicida.

  Eyaculación de sinceridad suicida, creadora de apocalipsis y edenes. Bien. Ahora, al escribir esto mismo que estás leyendo, te imagino vengativa y más. Pero recuerdo que has leído de mí cosas peores, más procaces. Entonces me tranquilizo y vuelvo a resurgir en abyección y demencia. 

 Nada más por decir. Sólo queda tocar...