Respeten sus progreleyes y no sean contradictorios censurandome.

El Congreso no promulgará ninguna ley con respecto a establecer una religión, ni prohibirá el libre ejercicio de la misma, ni coartará la libertad de expresión ni de la prensa; ni el derecho del pueblo a reunirse pacíficamente y de pedirle al Gobierno resarcimiento por injusticias.
(Primera Enmienda de la Constitución de los EE.UU., ratificada el 15 de diciembre de 1791.)



Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión.

Articulo 19 de la Declaración Universal de los Derechos humanos, adoptada por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 10 de Diciembre de 1948 en Paris.



- 1. Toda persona tiene derecho a la libertad de expresión. Este derecho comprende la libertad de opinión y la libertad de recibir o comunicar informaciones o ideas sin que pueda haber ingerencias de autoridades públicas y sin consideración de fronteras.

-2. Se respetan la libertad de los medios de comunicación y su pluralismo.

(Artículo II - 71; Título II concerniente a Libertades del Tratado para el que se establecia una Constitución Europea)

lunes, 31 de julio de 2017

XCIX (Violación en Chetópolis)



  Es la primera vez que hablo del tema. Lo voy a hacer porque creo que me puede servir desahogarme. No espero justicia porque vivimos en un país con los valores cambiados, lamentablemente. Sin más preámbulos, les cuento que un grupo de mujeres me violó. Muchos machistas pensarán que uno, por el mero hecho de ser hombre, tiene que estar dispuesto a toda clase de encuentros íntimos con señoritas. No es mi caso: soy bastante reservado en ese aspecto. Dije varias veces que no creo en esa de "en época de guerra, cualquier agujero es trinchera". A pesar de ser un soldado necesitado, conservo la dignidad y no me meto en cualquier lado.

  Voy a los hechos, a ver si algún fiscal interviene de oficio y demuestra que los hombres también sufrimos violencias de todo tipo: física, simbólica, psicológica, económica, reproductiva, familiar, etc. No niego las estadísticas y el lugar hacia dónde se inclina la balanza. Sin embargo, entiendo que no hay datos veraces de acerca de nuestras problemáticas porque el mundo nos obliga a aguantar. A eso le dicen "patriarcado" pero yo prefiero hablar de capitalismo lisa y llanamente. Los varones somos los que peor la pasamos. No sé qué privilegio tengo yo por ser poseedor de falo. 

  Ahora sí voy a los hechos: en el baño de Chetópolis, fui atacado por seis mujeres. Todo ocurrió cuando ya había terminado mi turno de trabajo, a eso de la medianoche. Fue en verano. Estaba orinando en el mismo momento en que recibo un golpe fuerte en la nuca. Me doy vuelta para ver al bromista en cuestión pero me hallo con una dama entradita en carnes que me apunta al cuello con un cuchillo muy grande. Había una que filmaba y me hacía gestos con el arma que tenía en la cintura. Las otras cuatro reían, gritaban y no paraban de decir "ATR", expresión barriobajera que quiere decir "a todo ritmo", lo que a su vez significa algo así como "estemos bien arriba de ánimo que la noche recién empieza".

  Una flaca enferma de tatuajes hechos con tinta china me tomó del brazo derecho mientras que una petisa teñida de rojo hizo lo propio con mi brazo izquierdo. A su vez, una Pocahontas del Conurmalo no tuvo mejor idea que introducirme un dedo en el ano. Me dolió mucho, fue terrible. No quiero banalizar un hecho de esta naturaleza al sacarlo de la zona del tabú pero necesito quitarme esto de mi mente.

 Una gordita cara de piercings comenzó a chuparme la paleta. Tuve miedo de oxidarle el rostro a lechazos pero ella se ocupó de no dejar escapar el valioso líquido vital. No es que gozara con semejante manipulación de mi cuerpo. Sucede que la estimulación era intensa y estaba amenazado: "Si no se te para en menos de un minuto, te la cortamos y nos hacemos alto guiso con tu chorizo". Las otras cinco damas agitaban escobas y secadores de piso y hacían sonar los borcegos contra el piso en orgía de ruidos arrabaleros. 

  Finalmente, la cuchillera me obligó a que la penetre. Ella, contra la pared, recibió con entusiasmo mi miembro, que no tuvo más opción que mantenerse de pie so pena de ser decapitado en caso de dormirse. 

  Una vez acabado el acto, fui notificado a través del celular de que debía quedarme ocho horas más trabajando: me convocaron para estar en la barra del boliche que funciona en Chetópolis. En verdad, no quería hacer horas extra pero tampoco tenía opción: era eso o la calle. Así que limpié como pude la sangre de mi ano, me bañé y me dispuse para servir tragos en una noche a todo ritmo... 

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