Respeten sus progreleyes y no sean contradictorios censurandome.

El Congreso no promulgará ninguna ley con respecto a establecer una religión, ni prohibirá el libre ejercicio de la misma, ni coartará la libertad de expresión ni de la prensa; ni el derecho del pueblo a reunirse pacíficamente y de pedirle al Gobierno resarcimiento por injusticias.
(Primera Enmienda de la Constitución de los EE.UU., ratificada el 15 de diciembre de 1791.)



Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión.

Articulo 19 de la Declaración Universal de los Derechos humanos, adoptada por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 10 de Diciembre de 1948 en Paris.



- 1. Toda persona tiene derecho a la libertad de expresión. Este derecho comprende la libertad de opinión y la libertad de recibir o comunicar informaciones o ideas sin que pueda haber ingerencias de autoridades públicas y sin consideración de fronteras.

-2. Se respetan la libertad de los medios de comunicación y su pluralismo.

(Artículo II - 71; Título II concerniente a Libertades del Tratado para el que se establecia una Constitución Europea)

domingo, 2 de julio de 2017

Sueños locos XCIV (Lugano 1 y 2)




  Sepan disculparme si este texto está mal escrito: estoy escapando de la Justicia desde hace una semana, cuando pasó lo que les voy a contar. Imagino que muchos ortivas van a difundir la novedad en las redes sociales. Lo harán viral, convencidos de que así contribuyen a combatir la inseguridad. Hagan lo quieran, manga de ratis. Me chupa la pija. Yo ya me escapé. Ustedes la pueden seguir mamando hasta que Macri se acuerde de los pobres, gatos. A ver si me encuentran...

  Siempre fui el gil del barrio: el pibito que trabaja y estudia. Hasta hace una semana, cursaba la carrera de Letras en la UBA. Pero bueno, a veces la vida te juega una mala pasada, ¿no? No quiero justificar mis acciones. Solamente intento interponer un marco entre los hechos y yo, casi a modo de atenuante. No tengo antecedentes penales. Si caigo, pido por favor ir a la cárcel de Devoto, donde puedo continuar con mis estudios. Todavía no tengo abogado pero acepto que alguien con ganas me represente; no uno puesto por el Estado, con todo respeto hacia los defensores oficiales.


  Bueno, demasiada cháchara. Me voy a hacer cargo como un hombre de lo que hice. Resulta que el domingo pasado, por la tarde, iba a entrar a mi edificio con total normalidad hasta que me topé con tres camionetas del GAD - Grupo de Apoyo Departamental - en la puerta. Tipos fuertemente armados me llamaron. "¡Flaco, necesitamos hablar con vos!"  No sé qué mierda quería esa gente. ¿Qué salga de testigo? No soy tan boludo como para participar de un proceso que involucre a mis vecinos. ¿Qué otra cosa podía ser? Yo no di bola, seguí caminando hacia la entrada con actitud de bobo o de sordo. No escuchaba. No quería escuchar. Lugano 1 y 2 es muy grande, sobra gente. Yo vivía en El Oeste, una de las tiras de monoblocks más complejas en cuanto a la conflictividad social. Sin eufemismos de boludos que estudian Humanidades, quiero decir que la zona es picante, heavy. Ahí te la dan si te hacés el pistola. 


  "¡Vení acá o vas preso, puto de mierda!", eso me gritó uno de los efectivos del GAD, agrupación perteneciente a la Policía Bonaerense. No sé qué hacían esos payasos en Capital. Sí, Villa Lugano es Capital, pelotudos que leen. Aprendan. Bueno, yo iba un poco cagado por el pasillito. A ambos lados, unos pequeños canteros con pasto y la basura que los roñosos tiran por la ventana: pañales, toallitas femeninas, restos de comida. Un asco. 


  Estaba por alcanzar las columnas que anteceden a la puerta hasta que un pibe de gorra y zapatillas deportivas se me atravesó con un changuito lleno de artículos electrónicos como un plasma, equipos de música, cajas de celulares y no recuerdo qué más. "¡Es él!", gritaron desde la camioneta del medio. Bajaron de los móviles doce tipos apróximadamente, todos con ametralladoras. "¡Dale, guacho! ¡Abrime, la concha de tu madre! ¡Dale o te bajo acá, gil!", así me apretó el ladri. 


  No dije nada. Vi el arma cercana a la bragueta de su jean. Abrí la puerta y se metió con chango y todo. "¡Poné llave que yo les dejo esta mierda acá, qué se la metan en el orto!" Pude ver que venían corriendo dos tipos de metro noventa con un ariete: querían entrar a la carrera, de una; "tirar la puerta abajo", como dicen en la jerga. 


 Lo bueno es que no teníamos "la manzana rodeada": salimos por la puerta de Avenida Roca; la ventaja de vivir en este sector del complejo habitacional. Una bendición tener dos accesos, dos salidas. El pibe buscado tenía una moto del otro lado, como si hubiera tenido todo planeado. "¡Vos venís conmigo, gato! ¡Ya fue! ¡Somos nosotro', amigo!"

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