Respeten sus progreleyes y no sean contradictorios censurandome.

El Congreso no promulgará ninguna ley con respecto a establecer una religión, ni prohibirá el libre ejercicio de la misma, ni coartará la libertad de expresión ni de la prensa; ni el derecho del pueblo a reunirse pacíficamente y de pedirle al Gobierno resarcimiento por injusticias.
(Primera Enmienda de la Constitución de los EE.UU., ratificada el 15 de diciembre de 1791.)



Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión.

Articulo 19 de la Declaración Universal de los Derechos humanos, adoptada por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 10 de Diciembre de 1948 en Paris.



- 1. Toda persona tiene derecho a la libertad de expresión. Este derecho comprende la libertad de opinión y la libertad de recibir o comunicar informaciones o ideas sin que pueda haber ingerencias de autoridades públicas y sin consideración de fronteras.

-2. Se respetan la libertad de los medios de comunicación y su pluralismo.

(Artículo II - 71; Título II concerniente a Libertades del Tratado para el que se establecia una Constitución Europea)

sábado, 31 de agosto de 2013

El regreso del tecnógrafo (el arroyo Cildañez)

      








         Hoy quería compartir con todos ustedes, estimados y no tan estimados lectores, un texto que me mandó mi amigo personal Alexander Pushkin. Es cierto que yo no lo escribí pero soy protagonista de esa historia así que, de alguna manera u otra, soy también autor y bueno, como decimos los de Letras, somos todos escritores en mayor o menor medida. El toque personal del muchacho es evidente de todas formas. Aquellos que me leen saben de mi realismo crudo. Lo que les presentaré a continuación encierra cierta tonalidad metafísica que me es muy ajena. Soy hombre católico, de fe, pero no conseguiría jamás la profundidad espiritual de mi inseparable compañero de aventuras. A él le doy las gracias por permitir que lo publique y a ustedes les agradezco su compañía. Un abrazo a todos y que lo disfruten. Alan.

        
         Querido profesor, lamento estar interrumpiendo posiblemente alguna cosa en la que esté ocupado, pero creo que es relevante el hecho que quiero comentarle al ser la ciencia tecnográfica también un estudio sobre la vida.
          La historia comienza un viernes de fecha 23 de agosto, en una tarde azulada de invierno, cuando me encontraba caminando cerca de lo que queda del parque de la ciudad. A medida que oscurecía el cielo, la vereda que acompañaba a la avenida Coronel Roca se tornaba más fría y peligrosa, sintiéndome yo un niño indefenso a punto de perder la sangre y la billetera en el suelo. Yo caminaba lentamente, recordando algún amor amargo de esos que llenan un poco el pensamiento cuando uno tiende a no tomar las riendas de la vida. De pronto me encontré con una especie de río que, por lo que sé, desemboca en el Riachuelo; su olor podría describirlo mencionando dos cosas: un perro muerto de hace cinco o seis días, al cual nadie le tiene suficiente respeto como para sacarlo de la vista y el olfato de todos, y lo que provoca la idea de perder en un segundo toda la memoria de nuestras vidas, hasta ser una hoja en blanco. Combinando estas dos imágenes se puede hacer una descripción total de aquel olor. Me detuve a mirar el río hasta que se hizo la noche. El río estaba inmóvil, lo detenía un pequeño dique ubicado bajo el puente de la avenida. En las aguas ya sólo se veía el reflejo de las luces de la ciudad. Otro puente, a lo lejos, marcaba el fin del río (tal vez con otro dique debajo). Era increíble: un río recortado por las manos del hombre. Veía pasar coches y camiones de carga en aquel punto contrario. Mi mente no era capaz ni de controlar mis propias palabras. El mundo era un todo cerrado sobre el que no podía más que reducirme a una mirada perpleja y pudorosa. Los mocos se me caían sobre los labios helados, pero yo seguía inmóvil ¿Qué clase de dios me dio la percepción y la vida? ¿Qué clase de hombre puede tener una expresión cálida en su rostro después de haber visto las estrellas tapadas por el humo de las fábricas?
         Di media vuelta para retirarme y me encontré con el rostro de alguien:

-Se te están cayendo los mocos, límpiate.- Me dijo.
     
      Al no tener pañuelo, me agarré la nariz con el índice y el pulgar como haciendo una pinza y me apreté la nariz, tomando los mocos con las yemas de los dedos, y luego los dejé pegados en las rejas que daban al río.

 -Lo que haces no es muy satisfactorio, después se te van a chorrear más, tenés que sonarte. Apretáte un hueco de la nariz y largá todo en el pasto. Es un asco, pero bueno, si ya estás embarrado…
Le hice caso. Me salió medio mal y me quedaron mocos en la cara, así que tuve que limpiarme de nuevo en el pantalón.

- ¿Pegamos la vuelta?

-Sí.- Dije.
      
         Empezamos a caminar para el lado del autódromo. El tipo había aparecido de repente y tomé el hecho como si nada. Parecía conocerme. Yo realmente no tenía memoria de cómo había llegado allí, sólo recuerdo que estaba caminando por aquellos lugares. Pero él se veía tranquilo y seguro de lo que estaba haciendo, como si nada anormal estuviese pasando.

-Decime… ¿Quién sos?

-¿Ya te olvidaste?- Respondió alterado (contrariamente a mis intenciones).- Somos amigos. Te cuesta captar la noción de amistad, me preguntas estas cosas a cada rato. Es como si desaparecieras por momentos en tus pensamientos o lo que sea, y luego intentaras volver a la tierra. Te tengo que llevar como un nenito a su globo.

-Se ve que ya me olvidé. Miro hacia atrás y no se dónde estaba. Ahora miro hacia adelante y es como una hoja en blanco que me espera, una hoja en blanco con forma de avenida que se dirige a la General Paz. Mejor dejo que me sigas llevando, pareces alguien honesto.

-Exactamente eso es la amistad. Somos dos compañeros de viaje que se confían sus tiempos y sus vidas sin más argumento que el de que nos parecemos honestos. Tal vez yo sea un judío y no te lo haya dicho, y lo único que pretendo es salvarme a mí mismo las papas mientras pueda, utilizándote para mis planes macabros. Hay muchos "talveces", pero nosotros nos parecemos honestos.
        
      Seguimos caminando. El fin ya era obvio, llegábamos a la General Paz y nos despedíamos. Yo me tomaba algún colectivo recomendado por él y me volvía a mi casa. Pero no era el punto. Algo había cambiado, se había disipado el ensueño de la existencia (en el sentido más real de existencia: una piedra existe al igual que nosotros, no hay distinción alguna más que la angustia que sentimos). De repente lo único que hacíamos era divertirnos un poco y ver cómo pasaban los autos o cómo al Gobierno de la Ciudad no le importaba en lo más mínimo esa zona de Buenos aires (de hecho, ahora que me acuerdo, habían construido un puestito de médicos en una plaza de Lugano en el que decían algo así como “el médico viene a tu barrio”, una inversión demagógica para evitar construir hospitales y gastarse la plata en “cultura”). Era una especie de Nosotros que no se trataba de distinguirnos del resto en forma de clases sociales, tribus urbanas, clubes, etnias, etc.; sino que era una sociedad muy frágil que, de hecho, ya tenía su final predicho a unas cuadras de distancia. El resto ya usted lo puede deducir: días después arreglábamos encuentros o cosas así, pero ya los dos estábamos en otra.

11 comentarios:

  1. Señor:
    OBligadamente debo felicitarlo.
    Blogs como estos, siendo yo casi un anciano, me dan fe en los jovenes.
    A menudo leo sus escritos, con gran interes y curiosidad.
    Que poco sabemos los adultos de lo que realmente hicimos con nuestros hijos!.
    Uno pensaria que valores como fe y patria se han perdido.
    En tan pocos años todo cambio para peor!
    No es esta la patria prometida por nuestros proceres olvidados.
    Atentamente:
    Saul

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    1. Creo que los mayores, no usted pero sí muchos de ustedes, nos han dejado un mundo de mierda a los jóvenes. Pero ya decía Federico Nietzsche que uno no debe pensar en el país de sus padres y abuelos sino en el país de sus hijos y nietos. Un gran abrazo y Dios lo bendiga a usted y a su familia.

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  2. Puede que haya envejecido, pero no perdi la memoria.
    Un anciano a veces cuenta las cosas que los adultos no quieren enseñar ni los jovenes aprender.
    Todos deberiamos ver, como dice girondo, el mar con ojos de cangrejo.
    Oir no es escuchar!

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    1. Hay muchos tipos grandes que saben mucho. Uno de ellos es Antonio Caponnetto. Tiene la vitalidad de un pibe y la inteligencia de un hombre de sus años. No todos los señores mayores son burgueses materialistas y amargados o zurdos vejetes como Altamira...

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  3. Una de las cuestiones mas importantes a considerar a fin de evitar el generacional pase de facturas sobre las situaciones a las que cada generacion debe enfrentarse en relacion al mundo que le toca vivir o bien al mundo que le toca modificar es cambiar el concepto, en vez de increparnos sobre que país le vamos a dejar a nuestros hijos, preguntarnos que hijos le vamos a dejar a nuestro pais, porque en definitiva somos los humanos los que construimos nuestra realidad. Asumiendo esta responsabilidad como posible el rol de la educacion y la cultura toma una dimension mas importante que la mera lucha cotidiana de la docencia incomprendida.

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    1. Es verdad que la realidad la construimos entre todos y que nuestra generación, la que nació con la maldita democracia, debe hacerse cargo de su parte e ir al frente pensando en "el país de nuestros hijos y nuestros nietos". Sin duda. Pero no hay que olvidarse de que nos dejaron una patria violada y empobrecida. Y esto no viene de ahora sino que nace con la derrota de Caseros y se profundiza en marzo de 1976 pero termina de colapsar con las dos décadas infames de Menem y Kirchner. En fin, creo que hay que dar vuelta la página y saber perdonar a nuestros mayores pero no olvidar las cagadas que se mandaron pues nosotros no debemos repetirlas...

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  4. hacete coger alan...sos un enfermito.

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    1. ¿Vos sos un tipo sanito? ¿El hecho de que me cojan sería "curativo"? Creo que estás muy mal de la cabeza, anónimo cagón, ateo, comunista, masón y homosexual...

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    2. Estimado Alan:
      El "anónimo" de arriba, no pertenece a nuestra cofradía. Por favor, absténgase de relacionarnos con el.
      Nosotros somos negros, putos (algunos ateos y comunistas) pero de cagones no tenemos nada.

      Como siempre, nos despedimos con un ósculo en el cachete izquierdo

      Lopérfiodo Pantera
      Secretario Post-Mortem

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    3. No, ustedes son putos pero viriles. Eso se respeta. Son como los antiguos griegos. Mi bronca es para con los maricas. Lo que haga un tipo con su culo lo debe juzgar Dios. Pero sí aborrezco a los afeminados y a los burgueses cobardes que comen sushi, votan a Macri y están a favor del Estado de Israel. Un gran abrazo y nos seguimos hablando por acá. Saludos también a todos los miembros del ENARDEPUMA, ja, ja, ja...

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    4. Al discriminar, nos rebajamos.
      La naturaleza distingue los sexos, y las capacidades.
      Algunos comen sushi, otros votan a macri.
      Nadie asume el papel de hombre.
      Padres gays, ateos y apatridas
      Uno se pierde entre tanto ruido!
      Tenemos el zurdaje en el gobierno, y nos dicen que hacer.
      Oid mortales dice el himno!

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