Respeten sus progreleyes y no sean contradictorios censurandome.

El Congreso no promulgará ninguna ley con respecto a establecer una religión, ni prohibirá el libre ejercicio de la misma, ni coartará la libertad de expresión ni de la prensa; ni el derecho del pueblo a reunirse pacíficamente y de pedirle al Gobierno resarcimiento por injusticias.
(Primera Enmienda de la Constitución de los EE.UU., ratificada el 15 de diciembre de 1791.)



Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión.

Articulo 19 de la Declaración Universal de los Derechos humanos, adoptada por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 10 de Diciembre de 1948 en Paris.



- 1. Toda persona tiene derecho a la libertad de expresión. Este derecho comprende la libertad de opinión y la libertad de recibir o comunicar informaciones o ideas sin que pueda haber ingerencias de autoridades públicas y sin consideración de fronteras.

-2. Se respetan la libertad de los medios de comunicación y su pluralismo.

(Artículo II - 71; Título II concerniente a Libertades del Tratado para el que se establecia una Constitución Europea)

domingo, 27 de diciembre de 2015

Cárcel de veneno y fuego




  El sicario colombiano va fuerte en su moto y mata con frialdad total, con un desprecio absoluto por la vida. Él es así. O al menos esa es la proyección que le hago a un amigo para que no me llore por una mujercita que no vale sus lágrimas. Él tiene que ser un duro, un irrompible, un inquebrantable, un macho loco, un patrón de la vereda, un chacal, un indomable, un tigre, una víbora, un puma, un gavilán, un león, un tiger, un oso, un toro, un cornudo... No, un cornudo no. Ese no sirve. Bueno, se entendió. Tampoco tanto lío. No rompamos las bolas porque nadie va a querer arreglarlas excepto algún gay muy esmerado, muy delicado.

  Y sí. Quiero exiliarme en la República de tus Ojos pero no consigo salir del actual estado de guerra en el cual me encuentro inmerso. Fue (¿o será)

  Siento tedio y despecho hacia no sé qué por esta triste realidad de girar una y otra vez sobre densas esferas de fuego. Los pies se me derriten todo el tiempo pero nunca del todo. Tengo que girar y girar. Tengo que dar la vuelta a esos mundos de calor; quedar de cabeza, verme con la presión baja, hacer fuerza para subir y luego descender una vez más a ese ciclo de infierno. El cielo es negro, todo negro, todo abismo. Mi cuerpo arroja pudrición en ese incinerador del universo donde se queman todas las estrellas, donde los soles se funden en terribles orgías de incendios perpetuos. Los astros se me prenden a la piel y apagan la fortaleza de mis huesos con furor indescriptible. La sangre me hierve como si fuera la lava de un volcán que está por estallar. No tengo ojos sino vapor a punto de perderse. No hay nada más que un verano eterno para carne de las botas que no tengo. 

  Si alguna vez vi una figura áurea, una figura efímera y brillante como la aurora, fue solamente para que no me detenga en el trabajo alienante de servir como combustible en esa hoguera sin final. La vida nos pone a todos en un lugar. Tal vez pueda despegar los pies de ese suplicio pero nada es cierto. Siempre hay que seguir y seguir. Y duele seguir y seguir y sin saber qué mierda se está siguiendo. Uno siempre se tiene a sí mismo como la manifestación visible de Dios en esta dictadura de las necesidades, el hambre, la sed, la fatiga y el calor. No hay nada más. Son mis "ruinas circulares", ruinas que esfuman toda vanidad.

  Los párrafos de atrás son momentos. Momentos nada más. Sensaciones que nos arrojan urbes suicidas y desesperadas. Yo recojo el guante y saco foto del instante de mi corazón. ¿Saben qué? Yo arrebaté para siempre el tesoro de la mañana, el oro brillante que hay en el centro de su cielo. Lo guardo en mí en todo momento. Podrán matar a mi estrella delante de mis ojos para que me vuelva ateo pero nunca lograrán matarla en mi alma. Pese a todo, pese a los pasos dados hacia atrás, me siento más vivo que nunca. Es cierto que la cruz la sigo llevando y que el ocaso personal se hace cada vez más grande, al menos por momentos, pero voy a patear bien lejos las bolas de fuego para que estallen contra los confines del universo. Las esferas se van a hacer polvo y yo voy a seguir entero contra el mundo. Decidí ser feliz una vez más. Y termino sonriendo. La serpiente a sus pies...

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