Respeten sus progreleyes y no sean contradictorios censurandome.

El Congreso no promulgará ninguna ley con respecto a establecer una religión, ni prohibirá el libre ejercicio de la misma, ni coartará la libertad de expresión ni de la prensa; ni el derecho del pueblo a reunirse pacíficamente y de pedirle al Gobierno resarcimiento por injusticias.
(Primera Enmienda de la Constitución de los EE.UU., ratificada el 15 de diciembre de 1791.)



Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión.

Articulo 19 de la Declaración Universal de los Derechos humanos, adoptada por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 10 de Diciembre de 1948 en Paris.



- 1. Toda persona tiene derecho a la libertad de expresión. Este derecho comprende la libertad de opinión y la libertad de recibir o comunicar informaciones o ideas sin que pueda haber ingerencias de autoridades públicas y sin consideración de fronteras.

-2. Se respetan la libertad de los medios de comunicación y su pluralismo.

(Artículo II - 71; Título II concerniente a Libertades del Tratado para el que se establecia una Constitución Europea)

sábado, 6 de julio de 2013

La nueva

        


         


   
     ¿Quieren bardo? ¿Quieren humo? ¿Literatura para todos? Este es el lugar adecuado. Les cuento una recién salidita del horno. Fue así: yo iba caminando por la calle, muy contento, hasta que. No. Voy de vuelta así no largo toda una. Es eyaculación precoz soltar toda la leche literaria de golpe. Vamos por partes y partamos desde el vamos. Hoy promocioné Literatura Latinoamericana I con siete (saqué un ocho en la monografía final y salvé el cuatrimestre). Aprovecho para saludar a la preciosa y encantadora señora que es Doña Silvia Tieffemberg. Muy buena persona. Les recomiendo su cátedra. Muy buena bibliografía, muy buen clima de estudio y muy buena gente. Mi reconocimiento hacia todo el grupo de profesores y lo mejor para ellos. Ahora sí, tan contento estaba yo por la nota, tan alegre por salvarme del Final, que decidí ir a caminar. Tomé la avenida Directorio de un salto y la crucé volando para internarme en la calle Gregorio de Laferrere. Me interné por esta todo derecho hasta Carabobo (cuando yo era chiquito decía "cara de bobo"). En medio de la tarde gris y tempestuosa iba yo mirando las casas bajas y puteando a los edificios nuevos. Colmado por la felicidad iba cantando Jugo de tomate frío y dando gracias al Señor y a la Virgen por meter una materia muy difícil y exigente pero a su vez muy apasionante y bonita. Bueno, yo iba hasta que llegué a Carabobo como bien dije antes...

             ¿"Yo iba hasta que llegué?" ¿Qué es eso? La ficción rebelde es mi género y se basa en la subversión de las palabras. Digo esto porque hay un comentarista anónimo que me tiene las pelotas bien llenitas. ¡Pendejo corregidor! ¡Pedante incorregible! El tipo viene a mi feudo y se florea, me dice que cierre el orto, habla de libertad de expresión, me dice pelotudo y luego me saluda con cariñitos. Y sí; si no le gusta, qué se vaya porque yo iba hasta que llegué. Y fue así que una vez en Carabobo doblé a la izquierda, al sur, y encaré para ese lado, para el lado de los machos arrabaleros y los pistoleros viejos. Confieso algo: me metí en una panadería y me compré dos medialunas con dulce de leche. Seis pesos en total. Ricas las facturas del paraguayo. Mano este de Carabobo, antes de llegar a la autopista. No recuerdo si es justo en la esquina de Gregorio de Laferrere. La gente de la zona sabrá de qué local hablo. Lo recomiendo. De paso digo que no se come con seis pesos por día. Esto va para los burgueses hijos de puta que me llaman camporista (yo no soy kirchnerista, yo soy nacionalista). Iba. Con la fuerza que me dieron las facturitas tuve el impulso de asaltar el barrio coreano y perderme con el olor de los pescados fritos. Muy rica la comida oriental. La recomiendo también. Venía. Me caen muy bien los coreanos católicos, no así los protestantes pero ese es otro tema. Decía que era el único occidental entre esa simpática gente de piel amarilla y ojos rasgados. Muy bonitas las jóvenes y muy educados los varones. Buena gente. Me llamó la atención ver el cantero central de la avenida: se llama Paseo Comisario General Juan Ángel Pirker (sé que se llama Pirker pero no recuerdo el nombre exacto).

         Bueno, siempre digo lo mismo: del amor al odio hay un solo paso. No me gustan las frases hechas y deshechas de tanto uso pero esta es buena. Podría decirse que de la civilización a la barbarie hay una cuadra de diferencia. Entre el barrio coreano, barrio de gente culta y civilizada, y la Villa 1-11-14 solo media la avenida Castañares. Allí, en la villa, hay gente muy buena pero los que mandan son los malos. Entonces, la gente puede ser muy buena pero si los malos mandan, la bondad sirve de muy poco. ¿Quieren que los lleve a lo del boliviano a comprar una bolsa de diez gramos para compartir? ¡Ay lectores impacientes! Esperen que ya se viene, ya se va y ella bailando está; ya viene. Bueno y malo: antes de tomar Castañares, antes de encontrarme con el villerío, me llamó la atención un remolque de la Policía Federal, algo así como un destacamento móvil o casita rodante para que los gordos chupen mate, se rasquen las bolas, se hagan alguna pajita y toda la bola mientras nosotros somos robados por todos. Me sorprendió esa cosita metálica. Creo que decía Superintendencia de Seguridad Metropolitana o algo por el estilo. La Federal tiene más divisiones que la Oposición. Falta que tenga una división de hormiguitas y cartón lleno. Burocracia policial al servicio de los ñoquis. Y sí, yo miro mucho las cosas de los ratis pero algo cortó mi visión como un cuchillo mortal, algo totalmente inesperado...

        ¿Se acuerdan que les dije que iba caminando por la calle Gregorio de Laferrere antes de llegar a Carabobo? Bueno, como si fuera una coincidencia, había un morocho con un camperón del equipo de fútbol Laferrere. ¿Cómo le dicen a los hinchas de este club? ¿No sabe? ¿No contesta? ¿Ah, usted adivinó? Sí, "los villeros". El pibe de piel marrón y ojos negros estaba lavando el coche. No me llamó la atención su aspecto pero sí me impactó ver un hincha de Lafe en Capital. Para mí Lafe no es un grande. Grande es Huracán o Chicago. Es un club importante del ascenso pero uno no ve camisetas o ropa de Laferrere masivamente. No me mientan. Bueno, pero eso no es lo importante. Pasó que pasó un pelado por la misma vereda. Un tipo joven vestido elegante sport, un tipo fino y apuesto, un tanito simpático. Lo saludó al pibe y siguió caminando. Pero el turro que lavaba el coche tenía una historia con el dolape y la cosa se fue poniendo heavy metal. Yo creía que era todo parte de un chiste entre amigos del rioba pero la secuencia desmintió mi falsa apreciación.

- ¿Qué onda vos pelado? ¡Te portaste mal conmigo!-
- Yo siempre me porté bien con vos.-
- No, vos me mandaste a la gorra. ¡Gato de mierda!

         El simpático peladito burgués se defendió con su brillante y hermosa sonrisa. El pibe, que además de tener la manguerita, los baldes y todos los chiches para lavar la navecita, tenía en su mano la varilla de control de aceite. Le entró a dar de varillazos en la espalda al dolape. Se sabe que eso no duele pero el aceite es muy difícil de sacar de la ropa y más si es un saco fino como el que el tipo llevaba puesto. De golpe el bravo morocho comenzó a correrlo al hombrecito para pegarle. Este tipo jamás atinó a defenderse sino que se fue por Carabobo como si fuera el 132 que va hacia arriba. Yo caminé muy lentamente como queriendo ver la trifulca. La gente gritaba un nombre y decía "dale en la boca". Yo no entendía nada. Busqué por todos lados a la fuerza pública para que le caigan al ladrón y lo muelan bien a palazos. La gente miraba y gritaba. Ya en Castañares me encontré con toda la Favela de frente. Muchos gendarmes, muchos. Quería cruzar la frontera entre lo legal y lo ilegal y pisar suelo villero para decirle a los de verde lo que estaba pasando con el calvito. No lo conocía ni nada. Ni siquiera podía decir que el tipo era de mi clase. Pero entre un turrón limado y un piel de azúcar, me quedo con este último. No por una cuestión de color en sí. Sino que el otro me pareció una fiera salvaje, un asesino serial, un chacal indomable, una máquina de matar, un animal que chupa sangre, un tumbero fiero y fatal. Todo el mal en una sola persona. Yo quería irme con los "boinas verdes" pero ellos, que eran como veinte, estaban todos ocupados con un bolita borracho que se encontraba tirado en la vereda, quebrado y hecho mierda. Además pasaron dos cuatriciclos de la Gendarmería que venían, justamente, por Carabobo y doblaron en Castañares. No sé por qué pero me olvidé del peladito y seguí de largo. Esto sigue...

          Una vez frente a las fortalezas de ladrillos pelados y techos de chapas plateadas, supe que corría riesgo de ser robado ya que mi presencia no se correspondía con el lugar. La calle estaba llena de milicos pero los gendarmes son tan pelotudos que van veinte o treinta detrás de un boliviano en pedo. En vez de pararse uno en cada esquina, no; ellos van en grupo en todo momento (creo que tienen que ir al ñoba y se mandan todos juntos). Yo me quedé en la terminal del 26 dibujando un colectivo imaginario que me sacase del atolladero en que yo mismo me había metido. Con botitas Grimoldi, camperita Soho, mochilita Montagne y demás, típico vestuario del estudiante de Letras, más la barbita crecida, el pelito largo, la pielcita lechosa y los ojitos verdosos, me iban a dejar en bolas. No porque mi ropa valiera algo para los chorros ya que ellos roban, en cuanto a ropa y calzado se refiere, zapatillas y conjuntos deportivos. Mi celular no vale dos mangos. Creo que lo ven y me lo devuelven. Tiene más de tres o cuatro años. Un Nokia 1800 que fue usado por Belgrano durante la Revolución de Mayo para hablar con la jermu de Cornelio Saavedra. Me preocupaba otra cosa: los malandrines, que todo el día comen mandarinas y le escupen las semillitas a la gente; que hablan de manera cerrada y casi sin abrir los labios; los malandrines estos, digo que gustan de ver sufrir a sus victimas. Con dos me la aguanto. Tengo mucha velocidad en las piernas, buen estado físico y me gusta cansar al adversario y golpearlo cuando está sin aire. El problema es cuando vienen varios buitres picoteros y te dejan en la vereda hecho mierda. Es verdad que pueden molerme a palos y dejarme tirado en el sopi pero a unos cuantos yo puedo romperles lo poco que les queda del comedor. De todas formas creo que la violencia es el último recurso. Por eso fui midiendo los pasos. Doblé en Bonorino y vi a dos fumadores de pasta base que venían bailando y haciendo contorsionismo mientras le entraban a la pipa de metal. Hechos mierda los dos. Pasé a diez metros de ellos, por el costado y ni me registraron. Es difícil pasar desapercibido entre tanta gente trabajadora de Bolivia que pasea con sus niños y se divierte una tarde de sábado. Los pibes tienen la maldita costumbre de decir "guacho, vos no sos de acá, dame todo lo que tenés, dale que te pego un tiro, dale gil que te quemo acá nomás, dale, dale gato, entrega todo o sos boleta. ¿No me escuchaste logi? Yo estoy rejugado, estoy enfierrado bigote. ¿Me entendite?". Si se olvidan las "s" no es mi problema. Podría darles una clase des castellano pero no me entenderían. Bueno, lo bueno es que Dios me hizo salir de ese infierno de muertos vivos y de muertos que se hacen los vivos...

          Vi unos pabellones, un complejo habitacional en Bonorino. Un lugar estéticamente lindo. Unos bloques grises pero muy bellos, con verde alrededor, arbolado. Una impronta muy británica. Igual, cualquiera que conoce un poco la zona, sabe que es un lugar bien caliente como el cuerpo de una morocha que va los sábados a la noche a la bailanta a mover la cola y a que se la muevan. Seguí de largo. En la calle Saraza vi la parada del siete. Simulé esperarlo pero otra vez me fui caminando con pasos equivocados y turísticos. En Saraza y Bonorino, en una esquina, como yendo hacia el hospital Piñero, vi una remisería con las paredes pintadas de rojo y amarillo, los colores de Deportivo Español. Vi además una leyenda en letras negras que decía "los pibes aguantan". Los pabellones, justamente. En la esquina de enfrente, también con los colores "gallegos", vi una pintada en una pared que me emocionó: "Malvinas volveremos". "Fuera inglés de Malvinas". No recuerdo con lujos de detalles pero estoy seguro de la procedencia oficialista de la pintada. No importa. La causa de Malvinas no es de la chorra de Cristina sino que es causa nacional. Luego de llenarme los ojos con lágrimas al recordar la guerra justa de Malvinas, gloria y honor a ella, seguí caminando como es mi costumbre. ¿Se dieron cuenta de que me gusta caminar? Más que caminante, yo soy un "caminador". Dicen que Wotán es el eterno caminante de los mundo. Hoy me di cuenta de que camina solamente por mundo nórdicos, europeos. Mejor es Jesús, el perfecto universal judío que ha caminado en medio de todas las lenguas y las razas. Jesús es Dios porque es Dios de todos los hombres y no de algunos. Y el Dios verdadero es de todos, sí, Dios para todos (y para todas). Los dioses que pertenecen a un solo pueblo no son dioses verdaderos sino ídolos que deben ser derribados. Y peca aquel pueblo que diga que Dios le pertenece. No, el Mesías ya vino y habló para todo el género humano sin distinciones. Por eso, por la fuerza de mi sangre judía, sangre verdaderamente judía de aquellos que habitaban España y que tuvieron la gracia de convertirse ("marranos", "cristianos nuevos" o como gusten), por y con la fuerza de esa sangre judía, seguí caminando mundos meridionales, mundos viriles (los dioses europeos perecieron por débiles, corruptos y afeminados; nosotros, los semitas, seamos judíos, católicos o musulmanes, como dignos hijos de Abraham, introdujimos la ley moral en la existencia).

           Fui una más por Bonorino y me metí por la calle Avelino Díaz. Le di derechito hasta el Piñero. Otra vez quise ir al Sur. El Sur es el norte de los hombres, de los valientes, de los guerreros. Es más, me equivoco al decir que el Sur es norte de algo. El Norte se la come, el Sur de la da. Y bueno, me fui por Varela. Quería mirar al fondo a ver si atinaba con la avenida Cruz. Muy lejos. Me pareció no ver nada, solo las luces de unos patrulleros (creo que de la Metropolitana del inepto de Makri). Estaba en la esquina del Cementerio. Tal vez lo mejor para salir vivo de ahí era meterse en el sagrado lugar de los muertos. Antes de entra,r una simpática mujer de tez mate y ojos pardos me ofreció comprar florcitas. Con amabilidad rechacé la oferta. No veo bien ofrecer nada en la puerta de un Camposanto pero esa pobre gente se gana la vida como puede y no le hace el mal a nadie. El hambre hace perder el sentido del estilo y del decoro. Pobre gente. Por la situación del país me parece que en cualquier momento yo me voy a vender panchos al cementerio como el tipo los Simpson que lo seguía a Homero a todas partes. Ante la recriminación de Marge, el sujeto se defendió diciendo que Homero, con sus compras incesantes, le paga la universidad a sus hijos. Bueno, ahora que conté un episodio divertido de la familia más graciosa del mundo, sigo con mi relato que pronto verá su final ("nos vamos arrimando a la tranquera"). Una vez en el sitio de los que ya no están, caminé muy lentamente y me persigné cada dos o tres pasos. Rogué por las almas de los que ya no están para que estas almas, a su vez, rueguen por mí. Dios los tenga en la Gloria a todos. Mientras caminaba miraba las lapidas y los bellos monumentos fúnebres. También le eché un ojo al Barrio Fonavi y al colorido Castex. Del otro lado, a la izquierda, al sur, se veía un galpón gigante de lo que alguna vez fue Aguas Argentinas (ya ni sé cómo se llama la empresa que nos da agüita rica y sana). Entre uno y otro signo de la cruz llegué a avenida Lafuente. Una vez allí, caminé muy tranquilo hasta la estación del premetro mientras miraba a los caranchitos volar en lo alto del cielo y posarse en las partes altas de la escuela que está al lado de Fonavi (se llama así el lugar porque lo hizo el Fondo Nacional de la Vivienda. Es un barrio peligroso pero es muy bonito a la vista por su simpático color naranja que alegra los días grises como el de este sábado que pasó). Antes de terminar quiero decir que en el Cementerio de Flores vi cotorritas verdes y gatitos muy hermosos. ¿Qué quiero decir con esto? Hay que pararlo al burgués enfermo de Makri. No hay que construir más nada en Buenos Aires. Esta tiene que ser una ciudad de casas bajas, aguiluchos, loritos, gatos, perros y niños felices. Y con esto llegamos al fin... Todo final es principio de algo...

22 comentarios:

  1. Escribís para el orto, parece que no querrías que te leyeran. Tanto tiempo y energía podrías destinarlos a intentar debutar sexualmente

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    1. Si no te gusta, ¿para qué mierda estás acá? El que escribe mal sos vos. Y no me importa si me leen o no. Yo escribo lo que siento y pienso sin importar la opinión ajena. Si mi intención fuera conseguir lectores, entonces vendería humo como un periodista. Pero no. Encima sos cobarde: tu comentario anónimo evidencia que sos un cagón. Vos vas a correr...

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    2. Por qué no te compras un cuaderno Gloria y escribís toda esa sarta de pelotudeces para vos mismo, si no te importa que te lean?
      De paso no ocupas cyberespacio al pedo

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    3. ¿Sarta de pelotudeces? Pelotudeces son las que vos estás diciendo. Si tuvieras argumento podrías criticarme alguna parte de mi texto pero no; desde una posición de superado, típico de putito burgués, se da tu manifestación de esteta afeminado. Yo no voy a hacer lo que otro me diga. Todo lo contrario. La fuerza de los insultos y las criticas me hace perseverar por este camino. Voy a seguir más que nunca acá. Ladran Sancho que cabalgamos. No. No callaré porque me sobra aguante. Nadie podrá detenerme porque el Señor está conmigo. Además, lo de los cuadernos Gloria lo hacía cuando tenía dieciocho años. Hoy aprovecho esto porque quiero molestar a gente como vos. Por eso lo hago y lo seguiré haciendo hasta el último día de mi vida. Cada vez que pueda ofenderte no dudaré en hacerlo. Para eso ha nacido este humilde servidor...

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  2. Jaja estás enojadito nene? jajajaaaaa! Voy a correr? Cuánto medís y cuánto pesás? Que tu mamá no se entere que hablás así jaja. No merecés conocer mi nombre, pavote. Ni que te siga leyendo. Este es mi última visita a esta cloaca de filosofía y letras. The End.

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    1. Mejor que no aparezcas por acá. Si te veo te mato.

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  3. Además de cloaca de FyL, eyaculaciones nocturnas de pendejo virgen enojadito. Bueno, ahora sí, THE END

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    1. Prefiero ser un pendejo virgen y no un viejo resentido y gay.

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  4. Alan, ya te pasara, ahora sos re-salvaje. Ya creceras pendejo. Meteto un crucifijo en el orto, tal vez te calme un poco tu ultra rebeldia.

    Saludos, GRT

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    1. Lo del Crucifijo me parece inaceptable. Y no pienso "crecer" jamás. Eso es envejecer. No quiero ser como usted, no, no, vieja no...

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  5. Muy bien Alán, soy "tu amigo anónimo", el conspiranoico, llamame así. Toda esta gente vale verga, como dirían los mexicanos, si tan mierda es el blog chúpense una buena pija, como diría Iorio, y chau.
    Manga de masones pro-gay hijos de unas ricas putas.

    Saludos!

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    1. Sí, la verdad es que son tremendos. A nadie le gusta esto pero lo leen todos. Es muy bueno. Un abrazo.

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  6. ALAN!!! COMPADRE!!! LA CONCHA DE TU MADRE!!!

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    1. Anónimo: Vos sos un gay. Es fácil hacerse el vivo sin dar la cara. Si dieras la cara te la sacaría de un bife, pedazo de maracón con patas. ¡Ay si te viera! Te rompería el lomo a palazos y luego haría de tu espalda una porción de guiso.

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  7. Cristina chorra, macri inepto. Que propones?? Es muy comoda la situacion de espectador critico.
    Para mi no lleva a nada tu posición. Aunque el relato fue interesante. Y te recuerdo que desde que se invento la polvora, tu velocidad no sirve para nada. Cuidate
    Saludos.

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    1. Lo primero que propongo es la Tercera Posición. No hay que alinearse con nadie. Eso es maniqueísmo, blanco o negro, River o voka. No sirve. Una brazo.

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    2. Ja! Virgen, puto y encima gallina! Tenés todos los números para el sorteo de una rotura de orto!

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    3. Si soy virgen, ¿qué de malo tiene eso? Puto no soy. Puto son los de voka. Tus ídolos, el traidor del Cani y el gordo Maladroga, se han besado en la boca. Esos son tus idolatrados. Con eso te dije todo, putito...

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  8. Sos nacionalista pero no K, crees que las malvinas deberian ser argentinas, no inglesas y estas muy seguro de que tu dios es el verdadero y no los otros dioses que creen otras personas

    Calificas re bien para unirte al ejercito, no pensaste hacerlo?

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    1. Es que ser nacionalista es ser antiK. No se puede ser nacionalista y K al mismo tiempo. Es un gran contradicción. Con respecto a unirme al Ejército, sí, en otro momento del país lo habría hecho. Pero para rascarme las bolas en un cuartel, prefiero seguir estudiando Letras. Hoy por hoy lucho con la pluma y la palabra...

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  9. Hola, me encantó tu caminata, disfruté mucho el recorrido mientras lo iba recreando en mi cabeza; conozco esa zona, el sur de la ciudad tiene algo que me ata. A veces los días de sol, agarro el auto, paso por el Parque Chacabuco en dirección a Soldati, sigo, paso por el Parque de la Ciudad, miro la Torre Espacial y las montañas rusas, allá adelante la mole Lugano 1 y 2, veo al Premetro yendo y viniendo. Me gusta ver la transformación del paisaje cuanto más al sur me voy. Como te decía, es algo que me atrapa. Esos lugares que están igual que hace treinta años, así quedaron. Yo soy de Boedo.
    Te mando saludos, y gracias por tu relato.

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    1. Muchas gracias señorita Sol por comentar. Un abrazo y saludos a la gente de Boedo, muy lindo barrio por cierto.

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